Quiero tener un bebé — capítulo 5
H A R M I O N E
Harry despertó como cuatro veces seguidas, luego de haber sentido que no entendía el propósito de Hermione. Esas preguntas que le había hecho la noche anterior, lo habían llenado de dudas. Suspiró, tratando de serenarse. Sonrió y se dijo que todo iba a estar bien. Hermione era una buena persona y no iba a suceder nada extraño.
Iban a tener un hijo, no resultaba ser una cosa del otro mundo.
Excepto porque iba a hablar, caminar. Tendría que pagar cuentas, mantener una familia. ¡Sí!
¡Estaba muy mal!
Esa mañana, miraba la comida como un tonto. No podía pensar en comer y Hermione más bien; parecía muy feliz.
Había terminado de llenar las fórmulas, pero Harry no comprendía... cómo iban a tener un hijo sin sexo. Era muy preocupante.
¿Lo iba a hacer aparecer?
— Ehh... Hermione.
— ¿Sí, Harry?
— ¿Cuándo tendremos....ya sabes, sexo?
Hermione abrió los ojos como platos y lo miró con mucha sorpresa. ¿Cómo que tener sexo? ¿De qué estaba hablando él? Harry notó su mirada nerviosa y supuso que tenía que explicarse mejor en cuanto a lo que estaba tratando de decir.
Aunque era muy obvio.
— Es que... ¿cómo vamos a tener un bebé sin el sexo?
— Ah ¡por eso no hay problemas! Ya lo tuve. Ayer. Me lo dieron ayer. Es muy linda. Se parece a ti, Harry.
Estaba por enloquecer y lanzarse por la primera ventana que encontrara abierta. O quizá la rompería lanzándose. ¿Cómo se parecía a él si ni siquiera habían pasado nueve meses ni su primer encuentro sexual?
¿Por qué Hermione seguía demente? ¿Cómo era posible que ya tuvieran a la pequeña, sin haberse acostado primero? Ron que estaba sentado a escasos centímetros, los miraba con sorpresa.
¿Ya habían tenido al hijo? ¡Sí que eran rápidos! Creía que los embarazos mágicos, eran como los embarazos muggles.
"Normales". Aunque no sabía si le gustaba que su mejor amiga, estuviera con "su" mejor amigo. ¿O estaba celoso?
No podía precisarlo.
— ¿Viste a Hermione embarazada?— dijo Harry y Ron negó con la cabeza y ladeó la misma para intentar mirar bajo la mesa. Hermione lo miró de mala gana y él se encogió de hombros.
— No. Está igual que antes.
Harry caminó todo el santo día, pensando qué diantres había hecho. Quizá había caminado dormido y se habían acostado juntos en sueños. Hermione había quedado embarazada y era un misterioso caso de embarazo delgado. ¿Qué estaba diciendo? Comenzaba a marearse con sus creencias, cuando ella regresaba de la biblioteca.
— ¿Dónde está la bebé, Hermione?
— Creo, nos la entregarán mañana. Aún le están haciendo unos ajustes. O tal vez la semana que viene. No lo sé.
¿Ajustes? ¿Era un juguete acaso? La miró con sorpresa y ella arqueó las cejas con duda. ¿Por qué Harry estaba más asustado que Neville frente a Snape en una clase de pociones? ¡Por dios! Hablaba de una tarea, no de un niño de verdad.
— Harry, no seas llorón. Nos va a ir bien, no van a haber problemas. Nada malo va a suceder. Somos unos buenos padres. Ya lo vas a descubrir.
¿Y cómo si no tenía ni idea de dónde venía esa niña que ahora era "lo que fuera" Potter Granger?
Sí. Tenía problemas de comunicación con Hermione y eso lo estaba matando. Tenía que poderse comunicar con ella y entender qué demonios estaba ocurriendo en su bendita cabeza. Porque él, seguía perdido y no entendía nada.
Mujeres. Así eran. Les costaba hablar de las cosas. Eso desesperaba en sumo grado.
Había pasado toda la tarde, pensando en su cama, mientras Hermione había regresado a la biblioteca. Seguía investigando algo que no sabía de qué se trataba.
Quizá necesitaba sacar un libro sobre bebés y así se culturizaría al respecto.
Pero nuevamente, solo suponía.
Caminó sintiéndose como tonto, hacia la biblioteca. Se detuvo junto a Madame Pince y pensó que quizá si lo decía muy bajo, solo ella iba a escucharlo.
—Necesito…un libro sobre bebés. Cuidado de…bebés…
—¿Bebés dijiste, querido?— había chillado la mujer y varios estudiantes de cuarto año, lo miraron con sorpresa. — ¿Para qué quieres un libro sobre bebés? ¡Ah te atrapé! Pero sabes que eso en Hogwarts está prohibido, cariño.
—No se trata de eso, señora…— se apresuró en balbucear y la mujer lo miró con tristeza. ¡Tan joven y ya teniendo hijos!
—Harry Potter. ¿No pensaste en tu edad, cierto?
Los estudiantes continuaron mirándolo con sorpresa.
—Le estoy diciendo que no es para eso, madame Pince.
—¿Y para qué lo necesitas?— dijo ella, acomodándose las gafas de media luna y mirándolo con una sonrisa suave.
—Mmm…una tarea escolar de una amiga. Hermione, seguro la conoce… estudios muggles.