Quiero tener un bebé — capítulo 6
H A R M I O N EHarry se sentó lo más alejado del mundo, en la biblioteca, que pudo. Con una sonrisa autosuficiente, Hermione se sentó no muy lejos, leyendo sobre los correctos ítems en ser y convivir, de una familia joven. Necesitaba encontrar un trabajo. O ella o el padre de la criatura. Pagar cuentas, hacer horarios de estudio. Iba a ser una tarea; por todo lo alto. De esas que la hacían muy feliz. — Lo primero que se debe saber sobre el sexo, es que se debe conocer a su pareja— leyó Harry.— Qué cosas les gustan y qué otras cosas no. Harry se preguntó si Hermione y él se conocían tanto; que ya estaban listos para acostarse y tener un hijo. Intuyó, necesitaban algo más que solo conocerse. Había que compenetrarse, charlar. Aceptarse. Hablarse de defectos, problemas y virtudes. Y nunca había tenido una conversación seria con ella, al respecto. — Lo siguiente, es hablar de una sexualidad transparente. Sin miedo a decirle a ella o a él, qué te gustaría experimentar o qué te gustaría que ella experimentara. Eso tampoco lo sabía. Dos cosas más, por las que debían hablar. Se preguntó qué fantasías tenía al respecto. ¿Qué fantasías sexuales, le gustarían a Hermione Granger? Bueno, imaginó que terminar sobre una torre de libros. Aunque, si a ver iba, le llamaba la atención...hacerlo en un lugar público, como en la biblioteca. Anotó eso en un pergamino. Continuó leyendo lo que decía el libro sobre consejos útiles en la convivencia de parejas. Familiar. ¿Por qué había una cosa así en la biblioteca? No dijo nada. ¿Cómo quejarse? — Es importante que hagas sentir a tu pareja, como única en su especie. Que nada puede igualarla y que ninguna mujer, te haría sentir igual que ella. Ser especial con Hermione. Tratarla como la única mujer en su vida. Hecho. — Respetar su espacio, es acercarte a ella también. Si tiene algún problema que no quiere contarte, no insistas. Sé paciente. La espera, tiene sus recompenzas. Entonces, por eso era que Hermione no le quería contar por qué quería tener un hijo con él. Tenía lógica y esperaría hasta que se sintiera segura y quisiera comunicárselo. El único problema es que no habían conversado lo suficiente y no sabía cómo tratarían el asunto del sexo, sin comunicarse previamente. No podían desear lo mismo ¿o sí? Supuso que él tenía que dar el primer paso. Preparar una noche para estar juntos. Aunque eso sonaba espantosamente ridículo y por lo demás, algo fuera de sus posibilidades. Hermione no se dejaría seducir, así como así y él no sería tan estúpido como para intentarlo y hacerla enfadar. Lastimarla. Dios...¡cómo ansiaba poder entender a las mujeres! Y sin embargo, seguían siendo todo un enigma para él. Hermione leía sobre los posibles trabajos a los que podía optar. Estaba administrador en un negocio pequeño. Ayudante en el ministerio. Ah, su jefe pensaba en todo. Por supuesto, esa sería su asignación más importante. La más grande que jamás alguien hubiera hecho. Le hablaría a Harry, sobre el trabajo que tenía que conseguir, para mantener al bebé. Harry miraba el libro, las escenas eran muy gráficas. Inspiró en silencio, mirando aparatos reproductorios y formas de hacer el "sexo", de una forma conveniente. ¡Qué libraco estaba metido dentro de la biblioteca y Madame Pince no se daba ni cuenta de ello! Qué cosas. Suspiró, mirando una postura que parecía ser muy dolorosa. "El tornillo". ¿Por qué le ponían nombres como esos? Ladeó el libro, para intentar comprender lo intrincado del movimiento. Adentro y hacia afuera. Según el libro, recomendado para principiantes. Alto placer. Sonaba estúpida, la idea. Y sin embargo, podría implementar algunas cosas así, con Hermione. Tenían que tener un hijo ¿no era cierto? ¿Por qué no intentarlo con algo nuevo? Podría resultar satisfactorio. Bien. Se asustaba con sus propias palabras y pensamientos. Le iba mal, algo en la cabeza. Soltó el libro y se levantó, con una inspiración lenta. Ya sabía lo que tenía que hacer y solo tenía unas horas para prepararlo. Hermione seguía haciendo anotaciones y no se percartó de que Harry estaba allí y de que partía de forma firme, rumbo a la sala común. Su primera experiencia, tenía que ser imponente. Algo que ambos no pudieran olvidar siquiera. Por no decir algo más al respecto. Caminó alrededor de una habitación. Tenía que despejarla. Hacer que los chicos no entraran en ella, mientras estaban ocupados. Tenía que decorarla, ambientarla a los gustos que imaginaba de Hermione. Tenía que pensar en la bebida y en la comida. En la charla en el antes y en el después. Pensar en todos esos detalles. La iluminación, las sábanas. La ropa. Después de todo, ella iba a ser la madre de su hijo. Por así decirlo.