Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Laevite (dramione) · de

Laevite (dramione) — capítulo 6

Uy cómo me tardé, pero he tenido problemas con la persona a la que le dediqué esto. Igaul, acá estoy.

O P P U G N O******Atacar* Esa mañana, Harry despertó con la extraña sensación de que todo estaba en una calma insoportable. Pero claro, en vez de haberse encontrado con Malfoy, se había encontrado con Hermione, dentro de la sala de menésteres.

Se limitó a no opinar al respecto y bajó a la sala común. Hermione ya estaba allí y parecía ayudar a Ron, con sus deberes. Ginny permanecía sentada en el sofá de la sala común y miraba a la pareja, con una sonrisa suave.

— Mírala. Ella siempre odió hacerle la tarea o al menos ayudarlo y ahora en este momento, ni se ha dado cuenta de lo que está haciendo.

Sí, el amor volvía locos a todos. Confundía a las personas. Igual que a Malfoy. Pero en su caso, su amor resultaba destructivo. Resultaba doloroso.

Ginny soltó el libro que sostenía entre sus manos y trató de acortar distancias entre ella y Harry Potter. Más sin embargo, Ron, se sentó en el medio de ambos y suspiró, abriendo un largo tablero de ajedrez mágico.

— Jugamos ¿Harry? ¿Ginny?

Ginny se levantó de mala gana y Hary se dijo que Ron había arruinado otra de sus oportunidades de acercarse a su hermana. Asintió, mientras la chica caminaba hacia Hermione y sonreía suavemente. ¿Acaso iba a decirle que quería salir con él? O preguntarle de alguna forma para conquistarlo. Tal vez.

— Voy a salir con Dean. Él me ha invitado a Hogsmade— escuchó y soltó el alfil, que se tambaleó en el tablero y recibió una estocada de la reina de Ron.— creo que si vamos juntos y todo marcha bien...

¿Dean Thomas? ¿Por qué Dean y no él? Sintió una especie de ira y de pronto, dejó de tener deseos de jugar. Se levantó del sofá, bajo la mirada de Ron y Hermione. Ginny suspiró suavemente.

— ¿Qué le pasa a Harry últimamente? Está muy extraño.

—  Paranoias suyas. Aún no consigue atrapar a Draco. Incluso insinuó que estaba enamorado de mí.— sonrió Hermione y Ron asintió con vehemencia. Harry tenía problemas.

Al escuchar aquello, Harry cerró la puerta del dormitorio, con rabia, ebulliendo desde el interior. Como un gigante fiero, con un enorme mazo y a punto de destruir el castillo entero. Lo atraparía y él dejaría de burlarse. Todos ellos.

Caminar por los pasillos y vigilar, para Draco, no significaban gran cosa. Sin embargo, pese a no desearlo, ella ya se había entrometido en su lugar secreto y necesitaba reforzar la seguridad o de lo contrario, ella podría interferir en sus planes.

Maldita sangre sucia entrometida, que en sus sueños pretendía irse a dormir y ya de paso, arruinar todo lo que había estado planificando desde hacía meses.

¿Por qué levantaba la cabeza del libro en el que leía?

Por más que quisiera detenerla, ella ensombrecía el lugar con su hedor y su asquerosa presencia. Pero aún así; necesitaba encontrar la "belleza escondida", tras los libros.

— Draco— una voz serpenteante, llegó hasta sus oídos y giró la cabeza para mirar. El profesor de pociones, se dirigía a él, pero Draco no pensaba ir hasta allí. No pensaba escucharlo más— Draco, te estoy hablando.

¿Y qué podía hacer al respecto? Nada. Que gastara sus energías en hablar. En llamarlo. No le robaría la gloria en la que tanto había trabajado y merecía. Suyo era el poder. No de sus subordinados.

Severus Snape, perdió la paciencia y caminó rápidamente hacia él. Sostuvo su brazo violentamente y lo obligó a perderse tras un pasillo. Lo miró en silencio, mientras el joven muchacho, trataba de liberarse. Pero Snape siempre había sido más fuerte. Siempre había odiado esa forma de actuar. Que todos creyeran que podían tocarlo. Que todos creyeran que podía hacer lo que se les antojara.

— Cuando te hablo, se supone que me debes responder. Que debes venir hasta mí. ¿O es que quieres que todos piensen que eres un desobediente sin remedio, Draco?

Importaba un carajo, lo que todos pensaran. Importaba un carajo si desobedecía sus órdenes. Él le importaba un carajo.

— Entonces deje de hablarme. Deje de pedirme que vaya a su despacho o que me quede después de clases. O de lo contrario creerán que no tiene suficiente madera, para impartir respeto. Y no la tiene, porque siempre Potter y compañía, pasan por encima de usted.

Severus le enseñó sus desiguales y amarillentos dientes, mientras Draco sonreía triunfante. Claro, su madre no podía buscarse mejor protector que él. De un niño majadero e inmaduro. Pero era cuestión de tiempo para que se diera cuenta de todo lo que tenía que atravesar, antes de ser considerado la "mierda" de los zapatos de Voldemort. De su señor tenebroso.

— Tu padre y tu familia, no tienen más poder que el dinero. Y las influencias, claro. Por eso el señor tenebroso los requiere y solicita. Para él no son nada. Incluso tu tía Bellatrix y yo, somos mucho más, frente a sus ojos.

Draco arqueó una ceja y miró a Snape, como si bromeara. Como si hubiera dicho que Gryffindor era la mejor casa del universo.

— Solo nos tiene envidia. Solo quiere robarse nuestra gloria y nuestro poder. Mamá solo estaba confundida, ella no lo necesita. Solo estaba asustada porque...

No dijo más, su espalda había golpeado con una pared. Severus Snape parecía alienado, lo miraba con una expresión de rabia que solo pocas veces podía ver. Cuando se dirigía a Potter y a Weasley. El labio inferior le temblaba y la vena en su sien, papiltaba de forma bastante grotesca.

— Tu madre me imploró por tu protección, me encargó esa innecesaria tarea de la cuál depende mi vida. ¿Y sabes por qué es innecesaria? Porque estoy cuidando a un niño de papá, que no sabe hacer otra cosa que arriesgarse y arriesgar la vida de los demás. Y no solo hablo de la mía. ¿Crees que conoces todo? ¿Crees que sabes lo que te toca? Pasará mucho tiempo, si es que todo resulta, para que el señor tenebroso te tome en cuenta y te tome estima. A tu padre le tomó años, a mí de igual forma. ¡No es solo una buena obra, bien cumplida!

Miró a su profesor de pociones, con rabia.

— ¿Y cómo espera que pueda forjar esos años, si ni siquiera me deja ir a cagar, solo?

Severus negó con la cabeza y lo liberó, Draco rebotó contra la pared y lo observó con la misma intensidad. El mismo odio.

— Se supone que Ginny dijo que debía encontrarla en los huertos de Hagrid— suspiró Hermione, mientras paseaba por los pasillos. Ginny tenía algo importante que decirle con respecto a Dean Thomas y bueno, no necesitaba que su hermano y Harry, estuvieran presentes.

Mientras caminaba, escuchó un fuerte ruido. Algo que sonaba a un golpe contra algo duro y una varita cayendo al suelo. Corrió rápidamente, como prefecta que era. Podía tratarse de un duelo o de alguien en aprietos. Se detuvo junto a un pasillo oscuro y miró atentamente.

Severus Snape sostenía la mano de Draco, de forma dolorsa y el muchacho había compuesto un rostro de dolor, que trataba de ocultar con la rabia que sentía. Su varita estaba en el suelo y su mano sangraba lentamente.

— ¿Pensabas hechizarme a mí, Draco Malfoy?