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Historia 63654 — capítulo 2
Reto2: 3 quiere comprar un regalo para 2; pero 1 lo toma antes que el (o ella)... / Remus Lupin quiere comprar un regalo para Sirius Black; pero Ginny Weasley lo toma antes que él…
Se encontraba fatal, sentía el cuerpo como si mil cuchillos a la vez estuvieran clavándose. Notaba fatiga pero aún así él quería buscar el regalo perfecto para su amigo, aquél que tanto le había aportado, que tanto lo había ayudado y el último que le quedaba.
La Orden del Fénix se encontraba al máximo de trabajo y al final dejó el regalo para última hora. Remus no contó que la noche antes sería noche con luna llena. Aún habiendo tomado la poción matalobos que Severus le había proporcionado, había pasado fatal el crepúsculo.
Paseaba tambaleándose un poco por las calles de Hogsmeade. No quería comprarle cosas tan típicas como ropas, libros o algo de Quidditch, quería encontrar algo ideal.
Entonces lo vio, parecía que estaba allí para él. Se acercó al escaparate expectante y clavó su mirada en un pequeño perro de color plata. Parecía que había retratado de forma exacta apariencia animaga de Sirius.
Una mano apareció, sería la mano del tendero y retiró con sumo cuidado el colgante.
Remus entró a toda prisa para cerciorarse de que aún podía comprarlo. Lo recibió una cabellera pelirroja.
—Hola profesor ¿Qué hace por aquí?
La voz angelical de la pequeña de los Weasley saludó al viejo profesor. Remus no contestó, tenía la mirada clavado en sus manos. Allí se encontraba el colgante con el perro. Ginny siguió la mirada de Remus y comprendió que veía.
—¿Le gusta? He pensado regalárselo a Sirius. ¿A que es igualito a él?
—Sí, igualito…
Ginny se percató del estado de palidez que el profesor adquiría y también que comenzaba a tumbarse hacia un lado.
—Profesor ¿se encuentra bien? No tiene buen aspecto.
—Oh, oh… bonito regalo… un regalo maravilloso para demostrar afecto… a Sirius.
Sin más, Lupín dejo la estancia cabizbajo dejando a la pelirroja y al tendero con la confusión en sus rostros.
Al día siguiente, Remus se levantó con peor cara aún. No había encontrado ningún regalo y no había dormido esa noche. El perro de plata le perseguía cada vez que se zambullía en un sueño. Sabía que a Sirius no le importaría, pero quería que ese año fuera especial.
Se levantó con pesadumbre y antes de dirigirse al cuarto de baño, por el rabillo del ojo, pudo ver una cajita aterciopelada de rojo en su escritorio. Aturdido fue hasta el escritorio y tomó la carta que había al lado.
Profesor Lupin, seré pequeña pero no tonta. Podía ver escrito en su cara cuanto deseo tenia por poseerlo y regalárselo a aquel que admira. Yo no lo conozco desde hace mucho tiempo y unos calcetines siempre son mejor regalo que un colgante sin sentido ¡tendrá los pies calentitos en invierno!
Remus sonrió por primera vez en mucho tiempo. Una vez una pelirroja lo ayudó mucho en su estancia en Hogwarts y ahora, otra pelirroja le ayudaba a pasar las mejores Navidades que recordaba desde hacía mucho tiempo.
Fin del Drabble