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Recuerdos del pasado — capítulo 1

Rayos de sol se filtraban entre las ramas irregulares del árbol. Debajo, dos personas disfrutaban del sol leyendo sendos libros. Ese era su pasatiempo favorito, leer libros y mejor aún si hacía un día tan esplendoroso.

Ninguno hablaba para no interrumpir la lectura tanto la suya como la del otro pero miradas furtivas era lanzada por el chico. Observaba como los furtivos rayos de sol impactaban en su pelo provocando que el color se avivara, era como el fuego. Y su piel, con algunas pequitas que dibujaban sus mejillas, una pequeña cicatriz al lado de la ceja provocada por una clase truculenta de Defensa Contra las Artes Oscuras, esas dos esmeraldas que adornaban su dulce cara…

— ¿Sev?... Severus ¡Oye, despierta!

Snape salió de su ensoñación y se ruborizó al contemplar esas esferas verdes clavadas en él. Hasta preocupada era adorable.

— Vuelves a soñar despierto ¿no?— le preguntó con una sonrisa soñadora.

Severus no contestó pero no por ello Lily se molestó, al contrario, sonrió aún más viendo como su amigo se sonrojaba en desmesura y volvía sus ojos hacia su libro. Evans estaba acostumbrada a su silencio y a sus pocas palabras.

El silencio roto a veces por la brisa del viento en las hojas del árbol, se instauró de nuevo hasta que un sonido familiar llegaron hacia su posición. Cuatro chicos volvían por el camino de Hogsmeade entre gritos y risas. Los odiaba con toda su alma, pero no se daba cuenta que a su lado su "querida" amiga, los miraba con fervor.

Snape la miró y comprendió sus sentimientos, quería estar con ellos, con sus amigos los leones.

— Puedes ir. No quiero que vengan a molestarme. Vete— sentenció huraño por no querer dejarla ir.

— No, no… Sev, me quedo contigo.

Lily salió a la defensiva recontándose en el árbol y haciendo como que leía el libro. Pero Snape no era tonto, la veía subir sus ojos por encima del ejemplar y seguirlos entusiasmada con la mirada.

Aquello cabreó aún más a Severus por lo que le gritó:

— ¡Vete! Lo estás deseando. Vete con el estúpido Potter y el imbécil de Black.

Lily sonrió apenada pero tenía muchas ganas de estar con ellos. Cerró el libro, se puse en pie y caminó unos metros, luego paró en seco y volvió a mirar a su compañero.

Severus hizo un gesto con la mano para que lo dejara en paz. La pelirroja volvió sobre sus pasos, se agachó, tomó la cara de Snape entre sus manos y le plantó un beso dulce en los labios.

— Celoso.

Con esas palabras dejó a su novio debajo del árbol aturdido viendo como ella se iba. Inconscientemente llevó sus manos a los labios y los rozó suavemente. Juró a sí mismo que no olvidaría esos momento tan especiales que compartía a veces con Lily y hasta el día de su muerte, Severus ha estado almacenando celosamente en su dormitorio frasquitos con hebras de plata en su interior.