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Historia 63892 — capítulo 2

Después de cenar, los gemelos subieron a su cuarto. Vieron que ya no olía a pólvora: se ve que su madre había limpiado. Así que se prometieron que cuando volviesen a Hogwarts, el cuarto volvería a tener aquel olor que tan querido les era. Iban bien provistos al respecto: disponían de Bengalas Filibustier, Petardos Mágicos y Cohetes Supertransformables en grandes cantidades. George sugirió que cuando supieran la suficiente magia, podrían investigar métodos para perfeccionar aquellos artefactos. Tras charlar un rato, decidieron investigar aquel misterioso pergamino que habían encontrado días atrás en el despacho de Filch. George lo sacó de su mochila y lo extendió. No parecía tener nada especial: a primera vista sólo era un pergamino común y corriente. Decidieron probar tocándolo con la varita. No ocurrió nada. -Claro, se ve que tenemos que usar alguna clase de conjuro-observó Fred-Tocó el pergamino con su varita y dijo: "Pergamino, revela tus secretos". En ese momento, en el pergamino aparecieron escritas estas palabras: "Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta saludan al pequeño Fred Weasley, y le dicen que frío, frío". Fred se quedó muy sorprendido. -Yo creo que vamos bien-dijo George…. Que ese pergamino oculta algo, pero que si no usas las palabras correctas, se ríe de ti. Lo intentaré yo. Tocó el pergamino con su varita y murmuró: "Dinos qué escondes". El pergamino respondió entonces: "Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta saludan al pequeño George Weasley y  lamentan decirle que no nos llega a la suela de los zapatos al inventar travesuras". George se quedó muy picado. -¿Quiénes serán estos tipos, Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta?-se dijo. -Serán los que encantaron ese pergamino. Probaré yo-dijo Fred. Tocó el pergamino con su varita y dijo: "No nos toques las narices, dinos qué hay escondido en ti". A lo que el pergamino respondió: "Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta opinan que con esos modales no se va a ninguna parte, jovencito Weasley" -A lo mejor es que tienes que pedírselo con buenos modales-sugirió George. Volvió a intentarlo otra vez: "Por favor, dinos qué escondes". Pero sin éxito: el pergamino respondió: "Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta agradecen su cortesía, pequeño Weasley, pero lamentan decirle que está muy lejos de las palabras adecuadas". -Pues vaya-dijo Fred. -Eso digo yo. Me parece que este pergamino nos ha vencido-dijo George. -Ni lo sueñes-Tocó el pergamino otra vez y dijo: "Me parece que no sirves para nada, pergamino inútil". Respuesta: "Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta dicen al mocoso Weasley que no van a tolerar que les insulte un niñato sin cerebro diciéndoles que esto no sirve para nada".-Vaya, el pergamino se ha picado-se rió Fred. George, entonces, tocó el pergamino con la varita y dijo: "Si tan útil eres, danos una pistilla". El pergamino respondió: "Tenéis que jurar que me usaréis adecuadamente". -¿Qué querrá decir eso?-se preguntó Fred. Los dos niños se quedaron muy pensativos. Luego, George decidió hacer otra tentativa. Tocó el pergamino y dijo: "Juro que te usaré bien, pergamino". Respuesta: "Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta se complacen en decirle al joven Weasley que se ha acercado bastante, pero que todavía no ha dicho las palabras correctas". Fred probó entonces esta variante: "Juro que te usaré para buenos fines". Pero el pergamino respondió: "Los señores Lunático, COlagusano, Canuto y Cornamenta lamentan decir al pequeño Weasley que la misión de este pergamino no es esa". Los niños se quedaron muy desconcertados. ¿Es que aquél pergamino debía usarse para hacer daño? -A lo mejor lo que quiere decir es que este pergamino es sólo para hacer travesuras, no necesariamente para hacer daño-sugirió Fred, un tanto inquieto. Porque los gemelos eran traviesos, pero no malvados. Eso era cosa de los apestosos Slytherin. -Juro que te usaré para hacer travesuras-dijo George, tocando el pergamino con la varita. El pergamino respondió "Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta dicen al pequeño George Weasley que caliente caliente". -¡Vaya, Geo, parece que nos vamos acercando!-dijo Fred, batiendo palmas. -¡Probaré yo! Tocó una vez más el pergamino y dijo: -Juro que planeo hacer una travesura contigo. El pergamino respondió:  "Más caliente, más caliente". -¡Sigamos!-dijo George. -Ya casi lo tenemos. Juro que tengo intenciones de hacer una travesura. El pergamino respondió: "Un poquito más caliente, joven Weasley". Pero entonces oyeron unos golpes en la puerta. -¡Niños! ¡Haced el favor de dejar de cuchichear, y dormiros de una vez! -Oh, vaya, es mamá-dijo Fred en voz baja.-Me parece que tendremos que dejarlo aquí, George. -Tienes razón, Fred. -Mañana le haremos una buena travesura a Percy, ¿de acuerdo, George? -De acuerdo, Fred. -Tiene que ser una buena, ¿vale? -Muy buena. -¿Estás lleno de malas intenciones?-dijo Fred con una sonrisita malévola. -Desde luego. -Júralo. Júralo solemnemente. -Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas-dijo George, sin darse cuenta de que seguía tocando el pergamino con la varita. -¡Así se habla, hermanito! Hale, vámonos a dormir, que mañana será un día glorioso, lleno de travesuras-dijo Fred, dándole una palmada en la espalda.

Y los dos traviesos gemelos se acostaron y se durmieron. Pero ninguno de los dos se dio cuenta de que en el misterioso pergamino habían aparecido estas palabras: "Los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta se enorgullecen en presentar EL MAPA DEL MERODEADOR".

Ni tampoco de que en el pergamino se había dibujado el plano de un castillo.