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Historia 64236 — capítulo 3

Su primera clase era esa mañana, y debía admitir que estaba un poco nervioso. Era con los alumnos de séptimo. No especialmente de una o dos casas, sino de todas. Al parecer, pocos habían decidido tomar Transformaciones a partir de los TIMOS.

Se encaminó hacia allá, caminando con paso relajado, ignorando las miradas que recibía de parte de algunas alumnas, hasta al fin encontrar su aula. Se adentró en ella, con la varita apoyada sobre su oreja derecha, haciendo el silencio con su mera presencia. Al menos, al principio, todos le respetarían porque no le conocían.

  • Buenas - sonrió, casi amablemente, mientras se apoyaba en su mesa. Observó rápidamente al número de alumnos. Apenas eran 7. Un número hermoso, un número mágico. Aunque le desagradó encontrar que solo había un Slytherin-. Imagino que saben quién soy, pero yo no les conozco. Ni pretendo hacerlo. No recuerdo ningún nombre de mis antiguos alumnos y voy a continuar así -el silencio seguía siendo absoluto, mientras todos le miraban con sorpresa. Aunque, se alegró de comprobar, también había una o dos de desagrado-. Quiero que escribáis ahora. Y quiero decir ahora, de ahora mismo, todos los hechizos de transformaciones que conozcáis. No olvidéis que tenéis que saber ponerlos en práctica. Si conoces la teoría y no la práctica, no eres nada ­-lo dijo con tanta fuerza que vio un par de estremecimientos-. ¿Qué hacéis sin escribir? -Aunque vio el amago de empezar a escribir en una Ravenclaw, la detuvo con un gesto-. Oral, entonces. Mejor, así os pondré a prueba con más facilidad.

  • Genial, ahora el primer día es un examen -masculló uno de los dos Gryffindors.

  • Pues sí, lo es. Y me importa una verdadera mierda lo que pienses de ello, Gryffindor uno, así que serás el primero -cogió la varita e hizo un pequeñísimo movimiento con ella, haciendo aparecer una taza, un alfiler y un ave-. Conozco todos los hechizos, así que no hace falta que los expliques. Solo actúa. Aunque eres un león, eso está en tu sangre -recibió una mirada de odio como respuesta, y Blaise ni se inmutó-. Utiliza los que necesites para mostrármelo todo -el chico resopló, pero se detuvo cuando Zabini miró la hora-. 20 minutos. Desde ya.

El chico transformó lo más elemental en poco tiempo, pero en cuanto entraron en materia de tercero, tardó unos minutos en lograrlo todo. Así, incrementando el tiempo hasta llegar a quinto. En el nivel de quinto se detuvo, pensativo.

  • No tenéis ni idea de más, ¿cierto? -Bufó, y respiró hondo, retirando todos los objetos de su mesa-. Eso sucede porque, por muy bien que os cayese esa mujer, era una negada como profesora. Minerva me lo confesó, y ya sabéis que ella era la mejor en esta asignatura.

  • ¿Era?

  • Yo soy el mejor ahora -se encogió de hombros ante la pregunta del Hufflepuff, sin fijarse en su rostro-. Bien, escribid. Ahora, en serio. No voy a permitir que tengáis las mismas notas que recibisteis en los TIMOS. Aún no me explico cómo tanta gente aprobó con los métodos de esa mujer -masculló, como para sí-. Hechizos para transformar animales. Hay uno para cada grupo. Mamíferos, reptiles y esas chorradas. Pero hay uno que transforma lo que quieras en lo que desees. Como si quieres transformar un elfo en un perro. Puedes.

  • ¿Qué? -La Ravenclaw se encontraba asombrada tras sus gafas-. Pero ese hechizo es magia negra, según he leído.

  • No habrá leído fuentes fiables, Ravenclaw. Es un hechizo que se aprobó hace dos años, pero que la mayoría de la gente desconoce que se pueda utilizar. Los examinadores se encontrarán asombrados con esto, se lo aseguro.

  • Pero…

  • Sin peros. Empiecen a practicar con -agitó la varita y siete palomas aparecieron frente a cada uno de ellos- esto. El hechizo se llama Columbus. Si no os sale, que lo entenderé, a pesar de que os esté pidiendo un nivel básico para los TIMOS, lo quiero mañana hecho. Sabré quién lo ha realizado y quién no.

  • Profesor -el Slytherin alzó una mano, reprimiendo un bostezo-, ¿no sería más útil enseñarnos algo que, de verdad, vayamos a usar algún día?

  • Oh, ¿no lo considera útil? -Entornó los ojos, sonriendo levemente, y le señaló mientras musitaba 'Columbus' para sí. El Slytherin se transformó en un conejo verde, causando las risas de toda la clase, para devolverle a la normalidad unos segundos después-. Utilísimo para transformar a personas que molesten. Oh, por supuesto, si os veo o escucho de algún profesor que habéis utilizado este hechizo, estaréis expulsados de esta clase. Os las arreglaréis solos contra el EXTASIS. Buenas tardes.

Lo que más le gustaba de su profesión era eso. No llenar sus cabezas de información, porque él sabía que no se habrían quedado con apenas dos datos, a pesar de tener casi 17 años. Suspiró, sonriendo de medio lado, y se transformó en mono, esperando a sus alumnos de primero.

Lo mejor de ser profesor era poder comprobar cuanto habían aprendido por la sonrisa que pendía de sus labios. Si sonreían mucho, no habían atendido. Si apenas sonreían, le odiaban y no le prestaban atención. Una sonrisa cordial, amigable, era la idónea. A partir de ella, sabías cómo iban a actuar los demás cursos.

La misma que portaban sus alumnos. Sin excepciones. Iba a hacer un buen trabajo con ellos.