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Historia 64438 — capítulo 6

Severus permaneció sentado, solo mirándola dormir. Ella estaba allí, en su cama. Había tenido ese sueño. Antes. No tenía connotaciones sexuales, solo lo había soñado. Verla dormir a su "lado". No junto a Potter. Triste realidad que hubiera tenido que petrificarla, para volver a verla. Aunque todo podía fallar. Todo le salía mal. — Severus...¿dónde está mi hijo? ¿Qué hiciste con él? Escuchó un susurro y se levantó para buscar su varita y encender un poco de luz en aquella oscuridad. Admirarla. Parecía envejecer con el paso de los minutos, pero seguía tan hermosa como la conocía. — Está durmiendo con sus compañeros, supongo, en su sala común. — ¿Qué casa...? No pude ver bien qué bufanda tenía. — Gryffindor... Lily sonrió triunfante y cerró los ojos nuevamente. Severus había calculado los años y terminaría teniendo unos treinta. Quizá. No estaba seguro. No recordaba. — ¿Cuál es tu razón para traerme a la vida, Severus Snape? Seguramente que Harry no tiene nada que ver. — Al principio quise disculparme por todo aquello que...no debí haber dicho. No debí haber hecho. — Osea que acabas de descubrir, lo que ya te dije. Te tratan como una porquería. ¿No es cierto? Justo como tú hiciste conmigo, antes de que muriera. Y supongo, no tuviste que ver con mi muerte. Severus negó con la cabeza y luego, asintió con la misma. Parecía luchar con algo que Lily ya conocía. — Te remuerde la conciencia. Eso espero. — Traté de salvarte, mantenerte a salvo. No sabes cuántas noches, ansié haber muerto en tu lugar y...ahora... Pero Lily no le permitió continuar. Se había sentado en la cama y lo miraba con un gesto acusador que pese al tiempo, no dejaba de causarle miedo ante su presencia. — Traté tantas veces...pero no pude disculparme y entonces, ¡murieron antes de que llegara! Dumbledore nunca pudo. — Y seguramente te descargas con mi hijo. Tus malditas frustraciones juveniles. ¡Como si él tuviera la culpa! — ¡No!— aulló, de repente.— Lily, por favor... Primera vez en años de muerta, claro, que volvía a escuchar esa palabra de sus labios. — Creo que me debes algo y estaremos a mano.— sonrió ella y Snape se quedó adusto en la silla. Lily había alzado su mano y lo había abofeteado de pronto. Suspiró bajándola y mirándola fijamente. — Esto es por haberme llamado sangre sucia y por haber traicionado mi confianza. Ahora creo que estoy a mano. No repone el hecho de que Harry perdiera a sus padres, viviera como un huérfano. No repone nada, pero vale la pena intentarlo. — Vivió con tu hermana y...— dijo él con voz suave y Lily suspiró. — Y como ella odiaba lo que éramos, seguro lo trató como un animalito. Pobre Harry. Pobre de mi hijo. ¿Has visto lo que has hecho? — No fue mi culpa...el señor tenebroso habría hecho lo mismo con los Longbottom. Pero... — Pudiste haberte quedado a mi lado. Ser mi amigo. James te seguiría odiando pero al menos, yo podría haber encontrado una forma de resolverlo. Pero ahora le doy justificación a su odio. — Lily...— dijo, ante aquellas pesadas palabras. — Potter. Lily Potter. — Supongo que no importará, que te diga que... Quiso continuar, pero la puerta de su despacho se abría misteriosamente y en silencio. Ladeó la cabeza con una sonrisa escueta. — Potter, quítate la capa de invisibilidad. Harry hizo lo que le pidieron y escudriñó el lugar. — ¿Qué no sabes que es contra las reglas, deambular por los pasillos a altas horas de la noche, sin una razón? Además de que estás usando la capa de invisibilidad. Te fascina romper las reglas ¿cierto? Lily ladeó la cabeza hacia su hijo, que la miraba para verificar si seguía viva. Snape hizo un gesto de desdén. — Sí, Potter. Tu madre sigue acá y no he acabado con su vida ni tampoco la estoy torturando. Lily ante ese tópico, respiró hondamente. — No con tus manos, pero sí con el pasado. — ¿De qué estás hablando? — ¿Qué aún Harry no lo sabe? Pensabas decírselo ¿cierto? ¿Que amaba a su madre? ¿Para qué? Inspiró y asintió con la cabeza y Harry caminó hasta sentarse junto a su madre, mientras ella acomodaba su desordenado cabello, pero este regresaba a su posición original. — Idéntico a tu padre. James era imposible de peinar. Ni en nuestra boda. Me ponía nerviosa y exasperada al mismo tiempo. Muy bien, Severus. Quiero oír la historia de tu boca. ¿Por qué no podía quedarse solo mirándola? Así las palabras no herirían, puesto que nunca las diría. Solo la miraría, esperando que sus ojos hablaran por él. Que dijeran cuánto la amaba. En silencio.