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Historia 64438 — capítulo 5

El cuerpo de su madre estaba residiendo en el despacho de su profesor de pociones. Parecía una vieja muñeca de trapo. Severus se preguntaba si algo había salido mal, mientras que Harry trataba de comprender en qué diablos estaba metido. Su madre estaba en el presente, proviniendo del pasado. Una locura. — Quizá no se adecua, quizá tiene problemas con respecto al tiempo. Dudo que tenga la misma edad que antes de hacerla volver. No estoy seguro de qué complicaciones pueda tener y... podría morirse al instante. Pero por ahora, solo nos queda esperar. Harry permaneció allí, quieto, mientras su madre continuaba sobre la cama y sin mayor cosa que un par de sábanas. Su joven madre. Jamás había visto algo como eso y Snape no tardó en notarlo. Apartarlo para poder hablarle, iba a ser muy costoso. Estaba claro que podía resignarse a que su experimento no sirviera. Era un hechizo y una poción experimental. Algo que había creado para no añorarla tanto. Quiso convertir a James en piedra, pero prefirió salvar su vida, convirtiéndola a ella. Se había dado la vuelta, para buscar un par de pociones, cuando Harry había soltado una exclamación fuerte. Su madre estaba despertando de un sueño largo y lánguido. Ladeó la cabeza con dolor y aún con los ojos cerrados. Snape se preguntó si dolía ser de piedra y supuso que así era. — ¿Harry...? ¡Harry...! ¿James? — No, mamá. Soy Harry, Harry Potter. Tu hijo. Aquella mujer, no dio reparo a lo que acababa de escuchar y trató de moverse hasta sentarse. Apenas lo hizo, colocó sus manos a cada lado de Harry. En cada hombro. Lo contempló fijamente y muy pronto, se percató de la cicatriz en su frente. La delineó con uno de sus dedos. Miró sus gafas, miró su rostro. Sus ojos verdes. Lo abrazó rápidamente, muy fuerte. — Oh, Harry. Oh....mi hijo— susurró, mientras lo sostenía entre sus brazos. Mi hijo, mi querido hijo. Alzó la mirada y se encontró con los oscuros ojos de Severus Snape. Parpadeó un par de veces y no supo si sonreír, suspirar o asustarse. Había cambiado tanto. — ¿Severus? — Evans... yo...te petrifiqué. Te convertí en piedra, antes de morir. Por eso estás aquí. — ¡James...! — No. Potter murió. Murió...hace muchos años. Lily se llevó las manos a la boca y suspiró, ahogando un sollozo. Severus negó con la cabeza, mientras ella miraba a su hijo, dulcemente. Era su hijo. Estaba vivo. Podía tocarlo. — Severus... has cambiado tanto... Harry los miró con curiosidad. ¿Se conocían? Sabía que su padre odiaba a Snape, pero no tenía idea de que su madre lo conociera. — ¿Se conocen? — Pero no lo suficiente— dijo ella, mientras movía su cuerpo hacia los pies de la cama. Severus la previno de levantarse.— Imagino me has devuelto, por una razón. Supongo que para que pueda estar con mi hijo y ya te habrás arrepentido de todo lo sucedido a lo largo de nuestras vidas. Su madre parecía enfadada y eso, Snape ya se lo temía. Asintió suavemente, mientras Lily negaba con la cabeza y sonreía suavemente. — ¿Cómo tratas a mi hijo, Severus Snape? ¿Era esa una pregunta capciosa? Inspiró y antes de que Harry hablara, tuvo que ser sincero. — Tenemos nuestras diferencias. Lily suspiró, ladeando la cabeza hacia Harry y mirándolo con curiosidad. Harry se preguntó si tenía que decirle que Snape lo torturaba hasta el cansancio. Miró a su profesor de pociones, que quizá ya esperaba que lo delatara. Pero no lo hizo. — Sí, las tenemos. Pero tampoco es algo que sea muy grave, mamá. Lily sonrió, mientras tomaba las manos de su hijo y lo contemplaba con devoción. Con amor.Sollozó ligeramente y Harry sonrió. Su madre estaba allí. No sabía por cuanto. Las cosas buenas nunca le duraban lo suficiente. Como su padrino, Sirius. Solo estaba unos minutos y ya tenía que volver a esconderse. — ¡Espera a que Sirius y Remus te vean y...! — No tan rápido, señor Potter— dijo Snape con un suspiro lento— no sabemos si tu madre está completamente recuperada. Será mejor que permanezca aquí, por un tiempo. Además, podríamos alterar la continuidad de muchos hechos, en la vida de otras personas. Como puedes recordar, aquí estudia Draco Malfoy. Si él la vislumbrase... — ¿Malfoy? Lucius... — Así es. Y llegaría a oídos de Bellatrix Lestrange. Harry le dio la razón y suspiró nuevamente. Antes de contestarle algo, observó que su madre ponía los ojos en blanco. Severus lo supuso. Los planes casi nunca salían perfectos. — Recuéstela allí, Potter. Estará bien, luego de que se acostumbre y se encuentre a su propio tiempo. No supo qué quería decir. Pero se imaginaba a su madre, envejeciendo frente a sus ojos.  Lo cierto era, que no quería irse. Aunque Snape le indicara que estaría allí cuando despertara, al día siguiente.