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A pesar de todo... Aun Te Amo — capítulo 15
Escuche que alguien llamaba a la puerta, mi madre no estaba debido a que había ido a comer con algunas amigas, y Edward, supuse que estaría por ahí; así que no me quedo más que caminar hacia la puerta.
-¿Quién?
- cuestione, antes de abrir.
Al no obtener respuesta, abrí la puerta y encontré a Jasper un tanto extraño, su mirada estaba en el suelo, y sus manos las tenía detrás de la espalda, y parecía un tanto ansioso.
-Hola
- salude con una media sonrisa.
-¿Quieresiratomaralgoconmigo?
- lo dijo tan rápido que no entendí, ni una sola palabra.
-Lo siento - me disculpe - pero no entendí, lo que dijiste.
-Yo, quería ver, si te gustaría ir a tomar algo - esta vez, si lo entendí.
Abrí los ojos sorprendida, no podía creer, que Jasper Hale, me estuviera pidiendo que saliera con él, en ese momento sentí mi rostro enrojecer, pero decidí aceptar.
-Claro
- le sonreí levemente - ¿quieres que vayamos ahora?
-Si no tienes nada que hacer - susurro, y su mirada seguía en el suelo.
-Pues parece que es tu día de suerte, - bromee - porque hoy no tengo nada que hacer, así que vamos. Bueno solo deja ir por un abrigo y mi bolso y nos vamos.
No dijo nada, lo invite a pasar, y subí a mi habitación, en verdad estaba sorprendida, pero a la vez feliz de haber recibido la invitación de parte de Jasper, esperaba que nos la pasáramos bien, quería conocerlo mejor, y ver si era tan maravilloso como Ley decía.
Tome el primer abrigo que encontré, y después el bolso que estaba en mi tocador, antes de salir me observe, y me regreso la sonrisa una Alice radiante, no podía creer que Emmett tuviera razón y me gustará Jasper, pero no se lo iba hacer notar, antes muerta, a decirle una palabra.
Baje sin quitar mi sonrisa, en cuanto llegue a la sala, Jasper veía una fotografía en donde estábamos Edward y yo, como de cinco y siete años.
-Ya estoy lista - informe.
-Vamos, entonces - respondió como siempre serio.
Cuando salimos de la casa, comenzamos a caminar uno al lado del otro, hacía bastante frío, pero no me queje, además me gustaba caminar.
-Lamento hacerte caminar, - se disculpo - pero no sabía, si te iba a gustar andar en motocicleta, de hecho muchas chicas no les agrada.
-No es que no me agrade, - comente con una media sonrisa - es mejor dicho, que me dan un poco de miedo.
-No son tan peligrosas, como dicen - repuso suavemente.
-Eso es porque tú debes ser un experto - dije, sin apartar la vista del camino.
-Es más sencillo de lo que crees - me aseguro - es más, podría enseñarte.
-Lo pensaré - susurre, aunque no muy convencida - mejor háblame de ti.
-Pues como sabrás, Rosalie Hale y yo somos hermanos - coloco sus manos dentro de los bolsillos de su chaqueta - es bastante superficial, y bueno eso aumento cuando se intereso en McCarty, y bueno ella siempre va a decir que es la menor, pero es mentira es la mayor por unos diez minutos.
-Veo, que ambos tenemos hermanos, que solo les importa el aspecto - solté un suspiro
- Edward, ha cambiado bastante desde que se hizo amigo de Black, ya no es el mismo chico Nerd.
-Es difícil olvidar, que uno de mis amigos, se unió al imbécil de Black - giré a verlo, había olvidado que en la infancia de Edward, se había llevado mucho con él y con Nahuel.
-Creo que eligió el camino incorrecto, - opine - pero veo que tú conseguiste buenos amigos.
-Leah, en ocasiones es un tanto explosiva - sonrió débilmente - pero es bastante humanitaria, además de que ella se podría decir, que es la que nos mantiene al margen, Nahuel es el que siempre quiere estar de fiesta, mientras Leyna es la alegría del grupo.
-¿Y tú? - fije mi vista en él.
-Pues yo, Leyna suele decir que soy el negativo, en pocas palabras, él que hace que el resto mantengan los pies en la tierra - su rostro estaba inexpresivo - no es un trabajo fácil.
-Lo imagino
- no podía quitar mi sonrisa.
-¿Y a ti, que tal con tus amigos? - en cuanto su vista se clavo con la mía, la desvíe.
-Pues en sí, solo son conocidos - confesé - de hecho, las mujeres que me hablan, solo es por una cita con Edward, y bueno los hombres se mantienen alejados por mi hermano, así que a la única que puedo considerar amiga es a Le-le.
-También puedes considerarme a mí uno - ante aquello, sentí millones de mariposas en el estómago - y créeme que a Nahuel y a Leah también.
-Bueno amigo - le di un ligero empujoncito - ¿Qué me vas a invitar de tomar?
-Te llevaré a un Café, - me ofreció su brazo - al cual suelo ir, cuando necesito pensar.
-¿Es tu lugar especial? - ante aquello elevo una ceja, parecía meditar.
-Sí, creo que así podría llamarlo - contesto simplemente.
El resto del camino, que fueron como diez minutos fue en completo silencio, y se sentía bien, ya que no era incómodo, era como si quisiéramossolo disfrutar de la compañía del otro y eso me gustaba.
En cuanto llegamos al Café, era un lugar pequeño, pero su decoración, te hacía sentir en casa o al menos para mí, esa fue la sensación que me dio, me guió a una mesa cerca de la ventana y enseguida comenzó a llorar, parece que solo esperaba que estuviéramos protegidos, para que las gotas de agua comenzarán a caer.
-Justo a tiempo - repuso, al igual que yo viendo la lluvia golpear la ventana.
-Eso parece - concordé.
-Jazzie
- al escuchar aquello, giré la vista y me encontré con una joven como de la edad de Jasper, cabello negro, piel apiñonada, ojos negros - es un milagro verte por aquí.
-Pues ya me hacía falta despejarme un poco - respondió, sin despegar su vista de la pequeña carta del lugar.
-¿Quieres lo de siempre? - su voz se hizo más aguda.
-Por favor - clavo su mirada en mí - ¿Qué vas a pedir Alice?
-Un Capuchino y un pastel de chocolate - en ese momento la mirada negra de la joven, me tensó un poco.
-Gracias, Maria - repuso Jasper, regresando las cartas.
La mujer me dio una última mirada irritada, antes de darse la vuelta, en cuanto la perdí de vista, de nuevo clave mi vista en él.
-Creo que le gustas - murmure.
-¡¿Qué?!
- parecía salir como de un sueño - perdón, no te escuche.
-¿En qué piensas? - arrugue un poco la nariz.
-En nada - aunque se sonrojo levemente.
-Bueno, si no quieres decírmelo está bien, - trate de cambiar de tema - que te parece, que vayan a meter teatro.
-No soy mucho de eso de la actuación, - elevo los hombros - pero creo que ya era necesario, que metieran algo más entretenido que carpintería y electrónica, bueno supongo, que para ustedes como mujeres, será mucho mejor.
-La verdad, es que para mí sí - admití con una sonrisa avergonzada - tanto en carpintería como en electrónica, soy un verdadero fiasco.
-Tal vez, tengas una actriz escondida - sonrió de lado, ocasionando que el corazón me diera un vuelco.
Solo baje la mirada, un tanto sonrojada, en ese momento llego Maria con lo que habíamos pedido, estuvo a punto de tirarme el americano de Jasper de no haber sido por él, habría terminado con los brazos quemados, pero el pastel termino en mi blusa.
-Lo lamento - aunque se noto que era falso - suelo ser muy tonta.
-No importa - fingí inocencia.
-Creo que es mejor que te lleve a casa - repuso mi acompañante, y saco su móvil.
La mirada de Maria y la mía se encontraron, en ese momento fue como si ambas, nos dijéramos que haríamos de todo, por quedarnos con Jasper, y esta vez no me iba a permitir el perder.
-El taxi no tardará en llegar - me informó.
-Gracias
- le dedique una cálida sonrisa.
Él no dijo nada, pero como ya había dicho, aquí no estaba el permitido perder.
Maria
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