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Siempre estuviste aquí — capítulo 14

Estaba segura que no podría aguantar un día más, la energía era cada vez menor, sus parpados pesaban cada vez más y su cuerpo dolía más. Escucho los pasos, y su cuerpo ya respondía, comenzó a temblar; le aterraba el dueño de los pasos.

-¿Lista? - escuchar su chillona voz, le ocasionaba nauseas y un miedo justificado - Bellatrix, esta deseosa de verte.

Su cerebro por más que le pedí, que corriera su cuerpo simplemente no podía, porque sus piernas parecían no funcionar. Sintió cuando la tomo del brazo, escucho su risita.

-Cada vez, me es más fácil llevarte - susurro - seguramente, he hecho músculos.

Era un imbécil, porque no era él, era ella la que había adelgazado, pero su voz hacía días que no la escuchaba, de hecho se pregunto como sería, pero recordó porque había dejado de hablar, había entendido que a Bellatix no le gustaba que hablará y entre menos sonidos emitía, le iba mejor o al menos la mortífaga se cansaba más rápido, al no escuchar un grito de suplica.

Sus ojos se cerraron como siempre, cuando la luz dio en ellos, no sabía porque día de tortura iba, podrían haber sido meses, años o quizás solo algunos días, la verdad ya no sabía en que día iban y tampoco le interesaba.

-Abre los ojos - ante la voz ya tan conocida, hizo lo que le pidió.

En ese momento noto el ya tan conocido rostro, esos ojos negros parecían brillar como una bestia la ver a su presa, sintió de nuevo el miedo apoderarse de su cuerpo, y con la mujer que tenía delante era razonable, y si le preguntarán que día era, lo más seguro es que no respondiera bien, ya que su vida no tenía exactitud de nada, de lo único de lo que estaba segura, era que el dolor era lo que le decía que seguía con vida.

-Comencemos con limpiar tus heridas - eso era horrible, pero no hablo.

Vio como la mujer se acercaba a ella, con lo que parecía una gasa y sabía lo que eso contenía, pero ni siquiera se movió, no tenía la fuerza ni las ganas de hacerlo, en cuanto sintió como comenzaba a tallar sus heridas, tuvo que cerrar los ojos con fuerza y morderse la lengua para no comenzar a gritar. Lo que contenía la gasa no era más que vinagre con un poco de limón que lo único que hacían era que doliera y ardiera, pero no limpiaba nada.

-Bellatrix - toda voz que no fuera de la mujer que ahora "curaba" sus heridas o la del hombre que siempre la llevaba a merced de esa mujer o la comida, desde hacía mucho que ellos eran con lo único que mantenía contacto; para ella era como un sueño - se supone, que tienes que sacarle información.

-Está mocosa no sabe nada - gruño, mientras presionaba con más fuerza la gasa.

-Lo que pasa es que no sabes como sacársela - esa voz se le hacía conocida, pero sus recuerdos parecían haberse ido, al igual que todo aquello que ella podría llamar humanidad.

-Entonces muéstrame como se hace - volvió a abrir sus ojos, para ver con quien hablaba.

En ese momento noto como un hombre, de pálida piel y profundos ojos negros se hincaba delante de ella, su cabello negro le caía sobre el rostro, no sabía que reconocer en él, pero algo le lastimaba al notarlo ahí.

-¿Dónde esta Potter? - había escuchado tantas veces ese apellido, y sabía que conocía a la persona o al menos eso creía, aunque ahora ya no estaba segura de nada.

-No te va a contestar - le espeto la mujer - hace un mes y medio dejo de hablar, parece ser que esta perdiendo la cordura.

-No la necesitamos loca - le reprocho - al Señor Tenebroso, no le funciona así.

-El Señor Tenebroso, solo quiere mostrarle el deplorable estado en que se encuentra, a Potter - gruño la mujer - y dado que a mi me dejo a cargo, no puedes meterte en lo que no te importa.

-Veo que dejaste su rostro limpio - los ojos negros mostraban algo que no entendía, pero que ella sabía conocer, aunque por más que buscaba no encontraba nada - supongo que te lo ordeno - escucho el bufido de la mujer, llevo su mano a la de la chica y colocó algo en ella - no lo abras, hasta que estés sola - le susurro.

-Si no vas a ayudar, lo mejor es que te largues Snape - le espeto la mujer, que no había escuchado nada.

-Al menos deberías darle una ducha - repuso el hombre, después de cerrarle el puño a la chica - y es mejor que la dejes descansar por hoy, o si no vas a terminar matándola.

-¿Y eso te molesta? - la burla en su voz, hizo que el hombre caminará hacia ella con la nariz arrugada.

-Si terminas matándola antes de que el Señor Tenebroso lo pida, vas a terminar en problemas - le sonrió arrogante - pero tienes razón, es tu asunto no el mío.

Y sin más salió del lugar, en cuanto salió de ahí un horrible nudo y un dolor en el pecho se hicieron presentes, era lamentable el estado en que la chica se encontraba, pero solo sería por poco tiempo, porque ella no iba a sufrir más, no merecía estar así.

-Colagusano - llamo Bellatrix, en ese momento apareció el hombre - llévala abajo y dale un poco de comida.

El pequeño hombre solo asintió, tomando de nuevo a la chica en brazos, la chica apretó lo que tenía en la mano, y sin ser consciente una pequeña sonrisa apareció.

En cuanto sintió el suelo bajo su espalda y escucho la puerta cerrarse y los pasos alejarse, fue el momento en que abrió el puño y notó una pequeña pelotita y en ese momento una luz salió de ella y poco a poco se fue haciendo más grande, hasta que la cegó por completo.

Y así como apareció, así se extinguió; sus ojos comenzaron a observar la pequeña habitación, no era la misma en donde momentos antes había estado, está era mucho más iluminada, y había dos sillones y una pequeña mesa y también un librero.

-Lyssandra - antes de girar sintió a alguien abrazarla - estás viva.

Sintió las manos de la mujer acariciar su rostro, su cabello, pero no más. Los ojos de Cassandra se llenaron de lágrimas, en verdad Severus había cumplido su promesa, ella estaba sana y salva, pero entonces recordó lo que le había dicho, dejó a la chica sentada en el suelo; y ella subió por las cosas que había dejado en la habitación de Snape.

Bajo lo más rápido que sus piernas le dejaron, y sin más tomó el hombro de su hija, y llegaron a una pequeña cabaña en medio del bosque, sabía que no era el mejor lugar, pero era el único lugar, que en ese momento se le vino a la cabeza.

-No vamos estar aquí por mucho - le aseguro - ¿puedes caminar? - no hubo respuesta - Lyss, cariño estás a salvo.

La joven de nuevo no respondió, Cassandra la tomo de la cintura, y bueno con lo poco que pasaba la tomo en brazos, llevándola a una de las recamaras, que tenía el lugar. En cuanto la recostó noto las heridas infectadas que tenía.

Sacó su varita y bueno con lo que recordaba que había aprendido en el Colegio, comenzó a tratar de sanar las heridas de su hija; en cuanto termino noto que la mirada aceitunada de la chica, estaba en el escudo de Gryffindor.

-Aquí viví cuando era niña - le susurro

  • y fui a Gryffindor como tú.

Lyssandra no respondió, ni siquiera clavo su mirada en ella, simplemente se quedó en el escudo y los colores rojo y dorado. Había sido demasiado tiempo el que había estado con Bellatrix, pero esperaba que no la hubiera vuelto loca como a los Longbottom.

-Solo estaremos aquí unos días - le acaricio el cabello - después, nos iremos lejos de aquí, tratare de que olvides este infierno - parecía que ni siquiera la escuchaba - vamos a hacer una vida, lejos de aquí. Seremos una familia.

Pero Lyssandra siguió sin prestarle atención, sonrió amargamente, esperaba que esa etapa pasará, era su hija y ahora iba a hacer todo para que ella fuera feliz, y esta vez no pensaba abandonarla.

-Iré a preparar la ducha - le susurro, pero era como si le hablará a la pared.

La verdad este capitulo me encanto, aunque este algo raro n.nU espero a ustedes también les guste

Capitulo dedicado a:

DaniiBlack

KiKaDiGgoRy