Sesentona y buenota — capítulo 1
Bellatrix estaba parada frente a un enorme espejo, en la mansión Lestrange. ¿Por qué carajo se preocupaba por esas nimiedades? ¿Era porque su culo se estaba cayendo y porque ya no tenía el sex appeal que una vez tuvo? Ni siquiera Voldemort se interesaría por esos trozos de piel colgantes y esas estrías. ¡Ni siquiera porque hubiera tenido hijos! Ladeó la cabeza hacia su esposo, en la cama. Tenía la absurda manía de dormir desnudo y por más que se lo había pedido, no habían tenido buen sexo en todo ese tiempo. ¿Por qué? ¿Porque ya no la veía atractiva? Odiaba verse sesentona, pero no significaba que no pudiera resultar sexy o una mujer hermosa con su edad. Como si necesitara confianza para algo así. Negó con la cabeza y soltó la varita en la cama. Se arrodilló en ella y haló un brazo de su marido. Rodolphus despertó preocupado, confundido. ¿Por qué Bellatrix no dejaba de molestarlo? Necesitaba su descanso, para permanecer bello. — Bea...¿cuál es tu maldito problema? — ¿Cuál es mi maldito problema, Rodolphus? ¡Quiero sexo, demonios! Quiero maldito sexo y no me has dado nada. — He estado ocupado, cansado. ¿Por qué simplemente no te recuestas y disfrutas un poco de la vida? Bellatrix lo miró sin dar crédito a lo que oía. No podía estar hablando enserio. ¿Por qué se burlaba? Lo mataría de no ser porque era su esposo y bueno, estaba casada con él. Y...casada con él. Tenía que soportarlo. — ¡Yo sigo hermosa! Yo sigo siendo una mujer de cuidado. ¡Peligrosa! — Nadie ha dicho que no lo seas— dijo Rodolphus, mientras se daba la vuelta en la cama y ahogaba un bostezo— ahora, déjame dormir y no te fijes tanto en la apariencia. Mujeres como tú, no deberían fijarse en su apariencia sino en la forma en la que matan a los demás. Eso las hace sexys. Tenía tanto tiempo sin asesinar a alguien. Negó con la cabeza y sonrió maliciosamente. Podía comenzar matando a su esposo. Quizá... pero no. No era tan tonta como para acabar con la vida de su marido, que era lo único que tenía para divertirse y desempolvarse. Seguramente hasta su vagina, ya no sentía de la misma forma que antes. Si hasta orinar era toda una proeza. Tenía que ponerse vieja. ¿Por qué? ¿Por qué? Malditos designios naturales y maldita madre naturaleza. Todo por joder, acostarse con las personas, tener sexo y morir. Otra cosa... Bueno, partirle una mano a un muggle. Pero de resto... nada más que eso. Odiaba sentirse "vieja". Y solo tenía sesenta, que era lo peor del cuento.