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¿El cuarteto dorado? — capítulo 21

Harry se sentó bajo el cielo estrellado de la noche y comenzó a pensar en miles de cosas, las cuales se encontraban todas en un mismo punto: los Horrocruxes.

Habían destruido la copa, el diario, el guardapelo y el anillo, el cual ya había sido destruido por Dumbledore. Quedaban tres, la dichosa diadema de la que había hablado Draco hacía mucho tiempo, Naguini y un tercer Horrocrux que nadie sabía qué era. Era difícil la situación en la que se encontraban, primero porque no sabía dónde estaba la diadema de Ravenclaw, segundo porque el basilisco siempre iba detrás de Voldemort allá donde fuese, y para matarla a ella había que enfrentarse directamente al Señor Tenebroso y finalmente, porque no tenía ni idea del que quedaba y, por lo visto podría ser cualquier objeto.

Pensándolo mejor, Voldemort no era demasiado inteligente. Si lo hubiese sido, no hubiese sido tan predecible como para convertir en Horrocruxes objetos importantes en su vida, sino que habría cavilado mucho más las posibilidades, hasta llegar a la conclusión de que es mejor hacer un Horrocrux con cualquier tontería, incluso una pluma de escribir, o una baúl de ropa… De seguro que si hubiese escondido en objetos como ese su alma, sería mil veces más difícil encontrarlo. Por otra parte, el Señor de las Tinieblas, si te fijabas bien, tenía mente de niño pequeño. Por ejemplo, cuando un niño va al parque y se cae de un tobogán por primera vez, la próxima va con mucho más cuidado. Voldemort es igual: prueba cosas, y si le salen mal, las suprime. Si de verdad fuese tan inteligente como en su día lo fue Dumbledore, pensaría primero en todas las posibilidades antes de actuar, y haría la que más conveniente pareciese. En realidad, los movimientos de Voldemort, eran también predecibles. Harry apostaba lo que fuese que, teniendo un grupo de mortífagos en Hogwarts que lo cubriesen, y siendo un lugar tan extenso y enigmático, Voldemort iría allí antes o después. Bien cuando el agua le llegase al cuello, o bien para plantar cara desde allí.

Un sonido de una rama rompiéndose lo sacó de sus pensamientos, aunque se relajó cuando vio que era Draco quien se acercaba a él como el que acaba de descubrir un gran enigma.

-Sé dónde puede estar la diadema de Ravenclaw.- informó rápidamente.- Acabo de recordar que escuché que la recuperaron hace unos cuantos años. ¿Y en qué lugar crees que esconderían una reliquia como esa? ¡Del mismo sitio de donde salió, Hogwarts!

Ahora todo encajaba más que antes incluso, no solo estaría en el Colegio por lo que él ya se había figurado, sino que si quería seguir con vida y sentía cada vez que rompían un Horrocrux, estaría dispuesto a robar la diadema sí o sí.

-Solo hay un problema.- informó Draco casi leyéndole los pensamientos.- Si no llegamos antes que él, y la diadema cae en su poder… Estamos perdidos, ya será imposible destruirla…

-Entonces, si sabemos dónde buscarla y tenemos tanta prisa por encontrarla… ¿Qué hacemos aquí todavía?

Ambos chicos se levantaron del suelo a la velocidad de un rayo y entraron en la tienda dando gritos para despertar a sus dos compañeros, los cuales todavía seguían durmiendo y despertaron sobresaltados ante tanto alboroto.

AHORA SÍ QUE ESTÁ TODA LA CARNE EN EL ASADOR... MUAHAHAHAHA NO SABÉIS LA DE COSAS QUE LES TENGO PLANEADAS A ESTOS POBRECILLOS EN LA VIDA... EN FIN, SUPONGO QUE SOY DEMASIADO MALIGNA XDD ^^

UN BESITO ENORME Y MIL GRACIAS POR HABER COMENTADO TANTO HASTA AHORA :D SE OS AGRADECE UN MONTÓN.