¿El cuarteto dorado? — capítulo 22
Hola J
Primero que nada siento haber tardado tanto en subir cap pero entre los exámenes y la falta repentina de inspiración me quedé un poco atrancada, pero ahora ya está y espero que os guste. Lo he hecho un poco más lago de lo normal para compensar, y al final del cap hay una sorpresita que a algunas gustará y a algunas desagradará muahahahaha.
En fin, que lo que venía a decir es que esta historia no sigue la línea del libro, lo vuelvo a decir para que lo recordéis. Volver a reescribir el libro sería una tontería ¿no? ;)
En fin, disfrutadlo :D
Comenzaba a clarear por el horizonte, ya estaba todo preparado para marchar y, tras mucho darle vueltas al asunto decidieron que lo mejor sería aparecerse en las afueras del castillo y a partir de ahí entrar en él a lo muggle. Sin truco. Simplemente tendrían sus varitas en caso de que hiciesen falta. Draco aseguraba saber más de lo que ellos pensaban sobre el modo de defensa de los mortífagos, en el hipotético caso de que ellos ya estuviesen allí cuando llegasen.
Se cogieron fuertemente de las manos. Había llegado el momento de aparecerse por las lindes del bosque prohibido. Todos tenían miedo, por lo que apretaron sus manos entre sí buscando un calor que tenían miedo de perder esa mismísima noche.
-Vamos.- susurró Harry, incitando a Draco que los transportase a todos. El rubio obedeció cerrando los ojos y concentrándose. Era ahora o nunca, sabía qué era lo que tenía que hacer y, no, no era todo lo que a ellos les había contado. Sabía que solo tendría una oportunidad de hacerlo cuando llegase el momento, y probablemente después de ello ya nada volvería a ser como antes. Pero era el único que tenía esa oportunidad a parte de Voldemort.
Apretó los párpados y se concentró, para luego sentir como el suelo se hacía un remolino bajo sus pies, que pronto dejaron de sentir suelo firme sobre ellos para volar. Dos segundos de levitación y de pronto un golpe seco contra un suelo de hierba. Habían llegado a su destino sin ningún percance por el momento. No les habían atacado todavía, además, donde estaban era casi imposible que hubiesen sentido que llegaban, no estaban tan cerca de las verjas de Hogwarts.
¿Estarían allí ya los mortífagos? Movimientos entre los matorrales altos, los cuales dejaban entrever una capa negra, decían que sí. Era de esperar y estaban preparados. Solo era uno de modo que prefirieron no llama la atención y tratar de acercarse más a algún lugar por el que poder pasar a los terrenos. ¿Pero y los hechizos? ¿De verdad sería Voldemort tan tonto como para no imponer ningún maleficio sobre aquel desconocido que pisase los terrenos? Ellos ya predecían que no. Por eso deberían poner en marcha algún plan, algo que le permitiese entrar y conseguir los pocos Horrocruxes que quedaban por así decirlo vivos.
Que hubiesen mortífagos no aseguraba la presencia del Señor Tenebroso allí, ni mucho menos, pero quien no arriesga no gana, de modo que deberían dejarse ver, deberían dejar que uno fuese apresado para que corriese la alarma y el Señor de la Tinieblas acudiese al lugar, de nada les serviría estar allí si no conseguían acabar con él. Con el margen de tiempo que le darían desde la destrucción del último Horrocrux hasta su propia muerte podría darle tiempo a construir otro y no. Por ahí no pasaban, arriesgarían su vida por impedirlo.
Sabiendo donde estaban todos los Horrocruxes menos uno, el cual desconocían, era mucho más fácil de destruirlo. Tal vez si lo mataban su cuerpo luego sería más fácil encontrar ese último Horrocrux.
Antes de acercarse más Ron rompió el silencio, diciendo en voz alta lo que ya muchos habían pensado.
-Dejaré que me cojan a mí.- A Hermione automáticamente se le escaparon dos gruesas lágrimas, pero era lógico: Harry no podía ser apresado bajo ningún concepto o sería el fin. Solo Draco sabía llegar hasta la diadema y tal vez hasta Naguinni, Hermione era sangre-sucia y no dudarían en matarla en cuanto la tuviesen delante, pero un sangre-limpia era otra historia, aunque fuese un traidor, en todo caso podría convencerlos de que se doblegaba. Incluso darles alguna pista crucial sobre lo que tenían planeado para ganarse su confianza. Era un plan descabellado, ya que si la información llegaba a Voldemort antes de que ellos pudiesen destruir el Horrocrux no serviría de nada todo lo que habían hecho. Pero no era momento de pensar algo menos arriesgado.
Era eso lo que había, o no hacerlo nunca y dejar las cosas como estaban. El que no arriesga no gana y todos lo sabían.
-Por favor, ten mucho cuidado.- sollozó la castaña. Automáticamente Draco y Harry se miraron y asintieron, decidiendo dejarlos solos un instante, como despedida. A Draco le dolió tener que hacerlo, ya que sabía lo que podría pasar entre ellos. Pero no era momento de niñeces, ella tenía derecho a despedirse de Ron, por mucho que a él le doliese que pudiese darse cuenta de que lo quiere más a él.
Era un poco paranoica aquella situación, pero realista, no había nada fuera de contexto en todas las ideas dolorosas que cruzaban su mente momento sí momento también.
Cuando se hubieron quedado solos, Hermione se lanzó a brazos de Ron, sintiendo el calor de sus brazos, de su cuerpo pegado al suyo y, sin poder remediarlo escondió su cara entre sus crecidos mechones pelirrojos y despeinados. Ron frotó delicadamente su espalda, también con lágrimas en los ojos. Tenía miedopor sí mismo, sí, porque nada le aseguraba que pudiesen perdonarle la vida así como así. Pero también lo tenía por ella, por todos, incluso un poco por Draco.
-Prométeme que tendrás cuidado y que harás lo que sea necesario para salvarte.- susurró el chico mientras besaba la frente de Hermione y se separaba un poco para poder observarla a los ojos. Pegando sus frentes.
-Promete que nos volveremos a ver.- Mientras decía eso las puntas de sus narices se rozaron suavemente.
-Solo pudo prometer que haré lo posible. Pero nada más.- Finalmente se armó de todo ese valor que hasta ese momento le había faltado y la besó desenfrenadamente, desesperadamente. Temiendo que fuera el primero y el último.