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¿El cuarteto dorado? — capítulo 8

A pesar de saber que era Draco el que se ocultaba tras esa máscara y estar cien por cien seguros de que no les haría daño, los tres estaban terriblemente impactados de ver un mortífago ante ellos.

-Vamos.- dijo Harry tendiéndoles la mano para aparecerse.

Los cuatro se juntaron y el mundo comenzó a desaparecer ante ellos, para volverse cada vez más nítida la imagen de un estrecho callejón. La parte trasera de Gringotts.

-Habré salido en menos de media hora.- informó el rubio, con una voz que no era la suya, sino una tergiversada para que nadie pudiese reconocerle mediante ella. Como años atrás había sonado la de su padre en el Ministerio, la noche de la muerte de Sirius.

-Te esperaremos, pero ya sabes que si se complica no debes dudar en avisarnos.- el ojiverde estaba bastante preocupado, pero agradecía eternamente lo que su antiguo enemigo estaba haciendo por ellos.

-Lo haré.- respondió.

-Ten mucho cuidado.- Hermione se despidió de él dándole un pequeño apretón de ánimo en el brazo derecho, pero, por desgracia, jamás sabría la expresión que tenía la cara del chico en ese momento, ya que estaba oculta por la terrible máscara.

Draco se lanzó a la calle, sin miedo a que lo viesen vestido de lo que era, ya que ahora eran ellos quienes mandaban.

Entró como quien entra a su casa en el banco, dándose aires de grandeza, para que la gente pensase que ya era un hombre maduro, y no un joven, así sería más difícil que alguien pudiese reconocerle.

-Señor.- nada más verlo un gnomo le hizo una reverencia y se acercó a él para saber qué era lo que deseaba.- ¿Qué motivos le llevan a honrarnos con su presencia?

-Quiero visitar la cámara de los Lestrange, lo más rápido posible, tengo prisa.

-Como usted ordene.- la criatura no hizo en ningún momento ademán de dudar de si estaba autorizado a visitar dicha cámara, pero el miedo se apoderó de él y decidió no llevarle la contraria a un mortífago.

Él y otro gnomo llevaron a Draco hasta uno de los típicos trenecillos que llevaban hasta las cámaras y, cuando llegó el momento de pasar por el chorro de agua hechizada que delataba la identidad de quien pasaba por allí, el líquido rodó por la máscara, sin afectarle lo más mínimo.

-Ya hemos llegado, señor.

Draco bajó rápidamente de allí, queriendo acabar con ello lo antes posible.

La cámara estaba llena de oro, plata, monedas y objetos valiosos y carísimos, por lo que le costó muchísimo rato llegar hasta la copa. Había muchísimas en aquella habitación, pero Draco supo que esa era la indicada, ya que brillaba como ninguna, y algo en su esencia de mortífago le decía que allí escondido, en su interior, había algo de suma importancia, ya que la marca le cosquilleaba en el brazo.

La cogió con suma delicadeza y, al ver que no pasaba nada, la escondió bajo su capa. En cuanto hubo realizado este trabajo, volvió al lugar donde los gnomos lo esperaban conteniendo la respiración del susto que llevaban al tener un sirviente de Voldemort tan cerca.

-Ya está, señores.- informó con esa terrible voz.

Ellos, sin mediar palabra, condujeron el vagón hasta la entrada de nuevo, y Draco salió de allí, lo más rápido que pudo.

Llegó a la parte delantera del callejón con el miedo todavía metido en el cuerpo, y es que no sabía si estaba más asustado él de que pudiesen pillarlo, o los gnomos, de que pudiese hacerles algo.

-¿La tienes?- preguntó preocupado Harry. Draco se limitó a asentir con la cabeza.

-Deberíamos volver.- repuso Ron, también asustado.

Volvieron a repetir la operación de juntarse y desaparecerse.

Solo cuando estuvieron lejos, Draco se quitó la máscara, dejando ver un rostro perlado en sudor de los nervios y unos mechones rubios pegados a su frente.

-No sé dónde nos has traído.- dijo refiriéndose a Hermione.- pero más vale que sea lejos porque estoy seguro de que ya saben que alguien ha entrado en la bóveda de los Lestrange, y si se dan cuenta de la copa creo que deducirán fácilmente quién ha sido.

-Tranquilo, esto está muy alejado.- dijo tranquilamente.- voy a hacer los hechizos de protección.

Mientras la chica se alejaba, Draco sacó de debajo de la capa el tesoro que acababan de robar.

-Deberíamos destruirla cuanto antes. No sé qué tiene, pero desde que llevo encima la marca no para de cosquillearme, no debe ser una buena señal.- concluyó Draco.- Ha sido demasiado fácil robarla, pero no dbeemos confiarnos, no siempre correremos la misma suerte.

Los otros dos chicos asintieron.

ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO ESTE CAP :)

Y QUIERO AGRADECEROS LOS COMENTARIOS QUE DEJÁIS EN LOS CAPS :)

UN BESO ENORMEEE