Tituladas 15.2% · 30,231 de 199,415 descubiertas
Rescatado 24.7% · 23,251 de 94,296 páginas identificadas · 23,245/23,944 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 65232 · de

Historia 65232 — capítulo 2

Se había quedado pasmada ante el comentario de su hija. Permaneció acariciándole la cabeza, mientras ella lloraba y trataba de disculparse con su madre, por lo que había hecho. Hermione no tenía problemas en aceptarlo. Su hija estaba por graduarse. Solo faltaban un par de meses. Pero sabía quien sí tendría problemas con ella, por haber hecho lo que había hecho. Su esposo. Severus Snape. — ¿Crees que papá se enoje y me eche de la casa, mamá? Hermione sonrió y casi se echaba a llorar, disipando las lágrimas que había estado derramando junto a su hija. — No. Severus no te haría eso. Eres su hija. Te daría una regañina que siempre recordarías, te podría quitar el habla por unos días, pero no te echaría. No, cariño. Kathiana asintió, mientras su madre sonreía suavemente y miraba hacia la puerta. Severus comenzaría a sospechar, si no terminaba saliendo de su habitación y fingía que todo estaba bien. Tuvo una idea y se levantó con una sonrisa suave. Caminó hasta la puerta y al salir, notó que su esposo estaba dentro de la habitación. No alzó la mirada, pero sabía que tan pronto se adentrara en la habitación, él le preguntaría al respecto. Se sentó en la cama y sonrió, colocándose una mano en el pecho. Snape no dijo nada y esperó, mientras leía el profeta. — ¿Sabes qué ocurría con Kathiana? ¡Había sacado cinco en un examen y estaba muy preocupada. Creía que te enfadarías con ella! Como yo soy de calificaciones impecables y tú, eres su profesor de pociones. — ¿Enfadarme? Nunca me importó que sacara más de ocho, a no ser que se tratara de mi materia. Y no ha sacado menos de diez, porque yo llevo el registro. Es una buena estudiante. ¿En qué ha sacado cinco? ¿Con Minerva? Hermione asintió suavemente y Severus sonrió suavemente. — Siempre odié transformaciones. Hermione suspiró y agradeció que así fuera o tenía que dar explicaciones tontas, sobre una mentira. Mientras estaba recostada en la cama, recordó que los embarazos daban náuseas repentinas. Tenía que vigilar ello, o Snape creería que su hija estaba enferma y terminaría dándole "n" cantidad de pociones, para curarla. Se levantó con la excusa de que tomaría un poco de agua y caminó nuevamente hacia la habitación. — Kathiana.  ¿No has tenido náuseas, no es cierto? — No, mamá. Ni siquiera me he hecho la prueba de embarazo. Pero creo que estoy embarazada. Me he sentido...extraña. Débil, mareada. Hermione se dijo que necesitaba una prueba de embarazo. Cuanto antes. Con una inspiración profunda, asintió y antes de salir, Severus estaba parado en la puerta y las miraba con mucha atención. Mucho drama por un cinco en una calificación. ¿Ocultaban algo más? — Kathiana, ya he sido muy paciente. ¿Qué es lo que te sucede y qué tanto secreteas con tu madre, a puerta cerrada? Kathiana se encogió en su cama, mientras Hermione se mordía el labio con suavidad y trataba de pensar en una buena excusa. Su hija estaba en shock, desde que había descubierto que estaba embarazada y no pensaba con facilidad, las cosas. — Kathiana tuvo problemas con Minerva, pero ya está todo resuelto. Severus. El examen que reprobó, lo aplicará después. No hay problema. — ¿Tuviste problemas con Minerva? Sabes lo que creo que de los problemas ¿no es verdad? Será mejor que dejes de tenerlo o tú y yo tendremos uno, Kathiana. Kathiana comprendió las indirectas de su madre, enseguida. — ¿Ves, mamá? Te dije que papá se enfadaría.— dijo en alto y Hermione ladeó la cabeza hacia Snape y suspiró. — Bueno, así es tu padre. Tienes que entenderlo. De todas formas, será mejor que te pongas a estudiar. Meditó en silencio. Su hija pensaba en silencio. — Mamá... ¿puedes estudiar conmigo? Necesito tu ayuda. Hermione asintió, cerrando la puerta. En cuanto lo hizo; su hija le comentó la verdad. No quería quedarse sola, tenía miedo. Necesitaba dormir con su madre. Que se quedara dentro. Que tratara de infundirle valor. Era una madre joven y aún no se lo había dicho a James Potter. Aún no se habían visto. Estaba por escribirle, pero no tenía valor. — Gracias por quedarte, mamá. — Eres mi hija. Tengo que hacer todo lo que esté a mi alcance, para hacerte feliz y para evitarte los problemas. Aunque tú misma te los busques. Esa noche, Severus durmió solo. No le molestaba. Si se habían quedado estudiando hasta tarde, pues estaba bien. Supuso que eso hacían cuando reprobaban una materia. No recordaba la primera vez que le sucediera. Y no recordaba la primera vez que le sucediera a su esposa. Solo con adivinación y para evitar manchar su historial de buenas calificaciones, la había retirado de sus electivas. Muy inteligente. Sonrió con ello. Él también consideraba que adivinación era una pérdida de tiempo y no tomaba en cuenta, su uso. Además, gracias a ella, había tenido ese nefasto incidente con Lily Evans Potter.  Y por eso, ninguno de sus hijos...siquiera Potter, le agradaba mucho que pudiera decir. Su hija no había podido dormir muy bien. Tenía pesadillas, tenía miedos que no podía ocultar entre las almohadas. Tenía lágrimas que dejar salir y tenía disculpas que pedirle a su madre. Aunque ella afirmara que estaba bien. A lo hecho, pecho. Bueno, tengo que responder comentarios. Qué bueno que les gustó. En un momento me dedico a ello. Gracias por todo y espero les guste. Besos y cariños de mi parte. Se cuidan y se les amadora.