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Historia 65312 — capítulo 12

En cuanto nos dieron permiso de entrar a ver a Amanda, mi padre fue el primero en entrar, y cuando salió, debí haber sabido que lo mejor es que yo no entrará, pero necesitaba estar segura de que mi hermanita estaba bien.

Cuando llegue a la habitación, sentí nauseas ya que no había un lugar en su rostro que no estuviera inflamado y morado, y un sinfín de máquinas estaban a su alrededor. No podía creer que la chica llena de vida, ahora estuviera así, respire profundo evitando las lágrimas.

-Amanda

  • susurre, mientras tomaba su mano - tienes que salir de esto duende, jamás te lo dije pero te quiero más de lo que tú crees, a pesar de que muchas veces te grite y te dije que no te soportaba, eres mi hermanita, mi familia y me rehusó a seguir sin ti.

Sabía que no iba haber respuesta, después de todo mi acompañante estaba en coma, y los médicos no sabían cuándo iba a despertar, de hecho ni siquiera sabían si lo harían; pero ella tenía que hacerlo, era demasiado joven, era casi una niña y no podía terminar su vida acostada en una cama.

-Vamos, duende - en ese momento el nudo se hizo más fuerte - tienes que abrir los ojos, hay muchas que te faltan por vivir, tienes que tener una boda como siempre soñaste y debo conocer a esos dos sobrinos que me prometiste, tienes que hacer tu vida.

Las lágrimas se estaban acumulando en mis ojos, y cuando no las pude retener más decidí salir del lugar, en cuanto llegue a la sala de espera, los brazos que me recibieron fueron los de James, en ese momento solté todo lo que tenía, mientras las manos de mi hermano me acariciaban el cabello.

-Ella va a salir de esto - no era la primera vez que lo escuchaba, pero ya ni siquiera él se escuchaba convencido.

-Shh, tranquila - en cuanto sentí sus manos, desee separarme de él, pero mi cuerpo seguía respondiendo ante él, sin mi consentimiento - ven, vamos por un té.

No dije nada, simplemente me deje guiar por él, en cuanto llegamos a la Cafetería, me obligo a sentarme en una mesa y él camino hacia la caja, simplemente lo observe, la mujer que atendía le entregó dos vasos que supuse sería café, después de todo en los últimos tres días era lo único que había tomado, aunque también pidió un sándwich.

-Ten - me extendió tanto el sándwich como el café.

-No tengo hambre - susurre.

-No has comido nada, en tres días - me reprocho.

-¿Acaso me estás vigilando? - le espete.

-Aunque no lo creas, me importas - repuso, tomando el sándwich y abriéndolo - y bueno James te necesita sana, y para eso debes comer - me entrego un pedazo.

-Tú tampoco has comido - replique.

-Ya vero que tú también me vigilas - me sonrió de lado.

-Solo porque no te has despegado de James - dije secamente - y bueno si tú no comes yo no tengo porque hacerlo.

-Te comportas como una chiquilla - no quito su sonrisa - pero está bien, si para que comas tengo que hacerlo yo, lo haré.

No dije nada, así que el tomo la otra mitad del sándwich y comenzó a comerlo, enserio que Jacob Black estaba loco, pero en cuanto su mirada se clavo en mí, también comencé a comer, en cuanto sentí el pan contra mi boca, me dio cierta nausea, pero trate de no hacerlo ver, después de la segunda mordida, por fin paso.

Comimos en silencio, enserio no sabía porque estaba aquí, haciéndome comer y preocupado por todo lo que estaba pasando conmigo, ante la idea de que le importaba, mi corazón comenzó a latir con fuerza, a pesar de todo lo seguía amando.

-Lamento todo lo que ocurrió - dijo después de un rato de estar en silencio.

-No todo fue tu culpa - repuse sin verlo a los ojos - aunque no puedo creer que te hayas metido con mi madre.

-Ni yo - acepto - pero tenías razón fue un error, el cual ahora estoy pagando.

-Te agradezco que estés aquí - él abrió los ojos sorprendido - después de todo, Amanda no es parte de tu fami…

-Nana - me tomo la mano - toda persona importante para ti, lo es para mí - ante aquello sentí mis mejillas arder - además Mandy se convirtió en mi hermanita.

-No lo hagas - susurre - ya sufrí demasiado por ti.

-Sabes que jamás he podido callar al corazón - sonrió de lado, aunque a sus ojos no llego la sonrisa - y bueno, tú has hecho que solo grite tu nombre, y enserio he intentado callarlo, pero no puedo.

-Jacob - mi voz fue baja - por favor.

-Dime que no sientes nada por mí, y te dejaré en paz - me aseguro.

¿Cómo mentirle, cuando sus ojos estaban clavados en mí? No podía, siempre lo había esperado a él, de hecho cuando él apareció deje todo por estar con Jacob y ¿ahora me estaba pidiendo que le dijera que no lo amaba? Ante aquello recordé la voz de Vladimir.

-¿Por qué? - sentí un nudo en la garganta - ¿acaso he hecho algo que no te gusto?

-No - susurre - te has portado como un caballero, pero no es justo que yo este contigo, si no siento lo mismo que tú.

-¿Qué fue lo que paso? - sus ojos clavados en los míos, me hacía sentir una basura - hace un mes, estabas segura de que me amabas y ahora dices, que no sientes lo mismo por mí, no entiendo.

-Lo nuestro no puede seguir - estaba a nada de ponerme a llorar - lo siento.

-¿Hay alguien más? - ante aquello me estremecí, y él lo entendió - ¿Quién es?

-Eso no importa - sus ojos miel mostraban dolor - enserio yo no quería hacerte daño, pero fue tan rápido que ni siquiera lo note.

-¿Estás enamorada? - baje la mirada.

-Mi corazón se enredo en sus brazos, no pude hacer nada - me tomo de los brazos.

-Merezco saber, porque idiota me dejas - su voz era ronca - vamos Leyna, dime con quién me has estado viendo la cara.

-Por favor no me preguntes - sus ojos ahora mostraban irritación.

-¡Maldita sea! - me zarandeo con fuerza - habla con un demonio, con quien te has estado revolcando.

-Suéltala - ante la voz de Jake, no evite que las lágrimas comenzarán a salir - y si quieres saber por quien te deja, ese soy yo.

-¿Por él? - solo pude asentir - pues es una lástima que él a las primeras de cambio te cambie, por una que en verdad lo complazca.

Ante aquello solo pude ver como Vladimir se caía, creo que solté un gritito, en ese momento Jake me colocó detrás de él.

-De mí puedes decir lo que quieras, pero de Leyna no la vas a tratar como una zorra - le mando una mirada asesina - y me llego a enterar que te acercaste a diez metros a la redonda de ella, y te prometo que te mato.

-Nana - ante la voz de Jake, me di cuenta que había vuelto a dejarme llevar por los recuerdos.

-Claro que aun siento algo por ti - mi voz apenas si fue audible - pero no quiero volver a llorar.

-Una oportunidad - beso mi mano - eso es lo único que necesito, para demostrarte que Te Amo.

-Debo pensarlo - solté mi mano.

Y sin esperar nada salí de la Cafetería, Jacob llegaba a confundirme más que cualquier otra persona, y ahora no sabía que hacer con todo lo que estaba pasando.

 Vladimir

Capitulo dedicado a:

florinda

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