← Historia 65312 · de
Historia 65312 — capítulo 13
Leyna había decidido que era hora de regresar a la Universidad, así que le dije que esa noche podríamos dormir en mi casa, después de todo dudaba que mi padre se diera cuenta que había alguien más a parte de él.
Cuando llegamos a la casa, pasaba de la medianoche, ya que mi mejor amiga no parecía querer separarse del hospital, pero también tenía que seguir con sus estudios, y bueno a pesar de que yo le había pasado todo, no quería atrasarse más, además de que le serviría como distracción.
-¿Quieres algo? - pregunte, cuando encendí las luces del salón.
-No - sonrió levemente - solo quiero dormir, después de todo mañana tendremos que levantarnos temprano.
No dije nada, solo camine hacia mi recamara, en donde estaba una cama matrimonial, la cual las veces que se quedaba a dormir aquí, compartíamos aunque casi siempre nos quedábamos en su casa, ya que no me gustaba demasiado que mi padre viera a mi mejor amiga.
-Alice - esa voz fue de Frederick.
-Ahora vuelvo - repuse, antes de salir de mi recamara.
No hubo respuesta baje a la sala, en donde mi padre estaba con otro hombre, que se veía como de unos treinta tantos años, cabello castaño y sus ojos miel que se clavaron en mí.
-No te dije que era una belleza - enserio que mi padre ya estaba ebrio.
-Creo que te quedaste corto, al hablarme de su belleza - repuso el hombre con una sonrisa ladina.
-Tráenos un trago - me ordeno mi padre.
-Debo irme a dormir, mañana tengo que ir a la Universidad - comente suavemente.
-No desobedezcas a tu padre - ante lo ronca de su voz, decidí servirle el trago.
-¿Puedo retirarme? - le pregunte amablemente.
-Aquí mi amigo, quiere conocerte - me señalo a su acompañante.
-Papá - susurre - en verdad, mañana debo levantarme temprano.
-No seas grosera con nuestro invitado - me espeto - yo no te he enseñado, esa clase de modales.
-Deja que la pequeña vaya a dormir - comento el hombre con una media sonrisa - después la podré conocer.
Se levanto del sofá y camino hacia mí, me dio cierta desconfianza, pero no me moví, y bueno mi padre estaba tan ebrio que no noto como acaricio mi pierna, ni mucho menos lo que me susurro al oído.
-Deja tu puerta abierta, conejita - beso el lóbulo de mi oreja - porque en un rato, nos vamos a divertir.
No hubo respuesta, ya que en ese momento me había aterrado, en cuanto lo vi alejarse de mí subí las escaleras lo más rápido de lo que fui capaz, y sin más cerré la puerta.
-¿Qué pasa? - pregunto Le-le, que ya estaba acostada.
-Mi padre trajo a un amigo - mi voz sonó temblorosa.
-Allie - me tomo de los brazos - ¿Te hizo algo?
-No quiero estar aquí - susurre - por favor, vámonos de aquí.
-Muy bien - acepto un tanto confundida.
Solamente se puso su chamarra sobre la pijama, estaba por salir por la puerta pero la detuve, no creo que fuera bueno que nos encontráramos con ese hombre.
-¿No me digas que quieres que salgamos por la ventana? - arrugo un poco la nariz.
-Ese hombre me acoso - le espete - no pienso, dejar que detenga mi huída.
-Muy bien - soltó un suspiro de resignación.
Camino hacia la ventana y bueno no fue muy difícil bajar, ya que lo único que teníamos que hacer era descolgarnos por la ventana, y debido a que ambas habíamos a gimnasia, no se nos complico, aunque cuando llegamos al auto, hubo un pequeño problema, ya que esté se encontraba encerrado por un auto negro.
-Esto no estaba contemplado - repuso Le-le.
-Hay que buscar un taxi - opine.
-Alice, no es que quiera contradecirte - su voz fue calmada - pero pasa de la medianoche, no hay nadie en la calle y caminar a estas horas solas, creo que es bastante peligroso.
-No quiero regresar - le pedí.
-Ok - saco el teléfono de su bolso, mientras abría el auto y me hacía subir - Hola - saludo - lamento molestarte tan noche, pero necesito tu ayuda - supuse que alguien le había contestado - sí estoy cerca de tu casa, en la florería Nubes - sonrió levemente - gracias, eres muy amable.
-¿Con quién hablabas? - cuestione, cuando colgó.
-Un amigo - elevo los hombros, aunque parecía un poco nerviosa - llega como en quince minutos, pero tendremos que caminar hacia la florería Nubes.
-Eso está a cinco cuadras de aquí - replique - y se supone, que habías dicho que era peligroso caminar a esta hora solas.
-Bueno, fue lo más cercano que recordé - se defendió - lo mejor es que vayamos hacía allá.
Sin decir una palabra bajamos del auto y caminamos hacía la florería, en donde había quedado con su amigo, la noche era bastante fría, aunque en Londres el clima nunca era muy cálido, en cuanto llegamos al lugar un Mustang negro estaba estacionado.
Leyna camino hacia ese auto y yo la seguí, esperando que fuera su amigo, porque en ese momento me estaba congelando, aunque antes de llegar se giró hacia mí.
-Solo no te molestes - me pidió - él era el más cercano a esta zona.
-¿De qué hablas? - cuestione, pero en ese momento vi quien bajaba del auto.
-¿Qué paso Ley? - esa voz no era más que de Jasper.
-En verdad te agradezco que hayas venido - mi mejor amiga camino hacía él y beso su mejilla - lo que pasa es que iba a quedarme con Alice, pero parece que un amigo de su padre, trato de propasarse con ella y bu…
-¿Estás bien? - en cuanto sentí su mirada sobre mí sentí mis mejillas enrojecer.
-No paso nada - aseguro Le-le - pero necesitamos descansar, ya que mañana debemos ir a la Universidad.
-¿Quieren quedarse en mi departamento? - como dije era un caballero.
-No queremos molestar - repuse en voz baja, que dude que escuchara.
-No es ninguna molestia - sonrió de lado - además me queda más cerca, que llevarlas a otro lado, y bueno así los tres podemos ir a dormir ya.
-Pues creo que te tomaré la palabra, ya que mi auto se quedo en casa de Allie - respondió mi amiga con indiferencia.
-Entonces suban - nos señalo el auto.
Y bueno conociendo a mi amiga, era capaz de dejarme de copiloto, así que empuje a Leyna para subir en el asiento trasero, no escuche alguna queja, y en cuanto el auto se puso en marcha, note que en verdad se llevaban bien.
-Con todo lo que ha pasado en estos días - comento Leyna - no he podido, preguntarte ¿Qué tal tu estancia en Orlando?
-Pues a decir verdad echaba de menos Londres - contesto con tranquilidad - aunque, no sea mi lugar de origen, me siento más en casa, que en Texas.
-¿Y qué tal tu vida amorosa? - no debía molestarme la contestación, pero me tensé ante la pregunta.
-Unas cuantas chicas, pero nada serio - elevo los hombros.
-¿Aun esperas a la chica ideal? - escuche cierta burla en su voz.
-Creo que ya la conocí, - le sonrió de lado - y su nombre es Leyna.
-No digas tonterías - rió levemente - tú y yo tenemos lo de pareja, lo que tiene James de reflexivo.
Ante eso ambos rieron, me sentía fuera de lugar, además por unos segundos creí, que en verdad sentía algo por mi amiga y en ese momento sentí ciertos deseos de golpear a Leyna. Pero no tenía porque sentir nada, aunque fuera cierto, después de todo Jasper no significaba nada en mi vida.
Capitulo dedicado a:
lokka black
bitha_granger