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Amor al caer el crepúsculo — capítulo 3
AMOR AL CAER EL CREPÚSCULO
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen; son de la autoría de J. K. Rowling. Yo solamente cree la historia.
CAPITULO II
RECUERDOS
Después de analizar la situación en la que se encontraba Hermione Granger decidió acudir a Hogsmade para analizar su situación. No tenía muy claro que es lo que haría; sin embargo, estaba convencida de una cosa: No abortaría a su bebé.
Hermione sabía lo decepcionados que se sentirían sus padres al darles la noticia que iba a ser madre soltera; analizo la situación y no supo cómo reaccionar. Estaba dilucidando sus demás opciones: otra implicaba a los Señores Weasley, sin embargo la descarto al no saber cómo reaccionarían ante la noticia. Aunado a esa situación, (creyendo que en el mejor de los casos la apoyarían) no quería que Ron tuviera la oportunidad de verla mal por su culpa, y en el peor de los escenarios, cabria la posibilidad de que ellos apoyaran a Ron y lo ayudan a que ella perdiera a su bebe. Motivo por el cual los descarto. Por último, su única opción se reducía a su gran amigo: Harry Potter. Pero, al igual que los señores Weasley quedaba descartado por su relación con Ginny. Así que, una vez enviada una lechuza al ministerio aceptando las vacaciones que aun no había tomado desde hace algunos meses, se despidió de su apartamento y se dirigió al Londres muggle, al lado de sus padres.
Después de su maratónico día llego a Londres muggle y se dirigió a la dirección de sus padres en donde, apenas llego y se entero que ellos no se encontraban en casa, tanto su padre como su madre había tenido que acudir a Escocia a un congreso de salud. Según su vecina, se habían marchado hace apenas unas horas, por lo que, si los llamaba lo más probable es que aun los alcanzara y quizás ellos no asistirían a tal congreso por pasar tiempo con ella.
Así que, sin más remedio sus padres estarían en Escocia como mínimo tres semanas.
Para sus vecinos, el que Hermione visitara a sus padres era una verdadera sorpresa, ya que, a Hermione la veían en Navidad ya que su trabajo la absorbía por completo. La señora Hawks, le decía que era una pena que no hubiera llegado unas pocas horas antes, le decía que a sus padres les hubiera encantado pasar tiempo con ella, pues la extrañaban.
Ante la inesperada confesión de la Señora Hawks, Hermione sintió un poco de remordimiento, pues era consciente de que hacía ya bastante tiempo que no visitaba a sus padres. Lucho valientemente, como buena Gryffindor que era por contener sus lágrimas, además de que, ella bien sabía que de no haber tenido ese pequeño inconveniente, no hubiese acudido a sus padres.
Sin más remedio se despidió y salió del lugar del que hasta hace pocos años había sido su hogar. Antes de irse decidió, sin embargo, volver a su hogar a dejarles una nota a sus padres. Les diría que se iría con Harry. Solo esperaba que este no se pusiera de lado de Ron, por obvias razones. Saco el juego de llaves que aún conservaba y entro.
Una vez dentro, Hermione volvió su mirada atrás y con cierta nostalgia recordó su niñez y sus días felices en aquel lugar.
Que fácil era todo -pensó. En aquella época (cuando niña) había considerado que su vida era difícil por ser marginada socialmente por ser una come libros. Ese era su mayor problema, sin embargo, después de descubrir lo especial que era, después de descubrir la magia que había en su interior, se dio cuenta de que no todo era malo. Lo único que le había dolido realmente era haber dejado a sus padres.
Una vez que termino de escribir la nota y se dirigió a la chimenea. Fue en ese instante, en el que se percato que no llevaba polvos flú consigo así que, sin más remedio se había decidido quedarse allí y asistir al día siguiente al callejón Diagón para comprar unos pocos. Existía, claro, la posibilidad de aparecerse, sin embargo lo considero peligroso debido a su estado, por lo que, decidió permanecer allí, con sus recuerdos; los cuales, a su vez, la llevaron a tomar la decisión de quedarse allí por unos pocos días más.
Retomo una vez más el camino a su antigua habitación y nuevamente la nostalgia la invadió y solo atino a pensar; a la vez que acariciaba su vientre "Me gustaría que crecieras en un lugar así bebé…" Sin embargo, ella sabía, que tarde o temprano tendría que enfrentarse a la verdad, pues su hijo o hija tenía grandes posibilidades de tener magia corriendo en sus venas. Por un instante, se sintió egoísta y deseo que su hijo fuese un simple squib, así, ella podría quedarse en ese lugar y jamás mencionar absolutamente nada mágico en su vida. Sería como recomenzar y olvidarse del trago amargo que le había hecho pasar Ron.
Una vez dentro de la habitación Hermione se dio cuenta de cuánto la extrañaban sus padres, pues al pasar por la sala vio sus fotografías adornando la pequeña estancia; al igual que, al estar tumbada sobre su cama se dio cuenta de lo poco que había cambiado. Su cama seguía en una esquina (era el lugar en donde había estado su cuna de cuando bebe) frente a ella se encontraba un pequeño placard, cerca de allí su viejo ordenador y en el otro extremo, frente a la ventana su silla mecedora. Se tumbo sin más en su cama y se permitió derramar sendas lágrimas de dolor, rabia e impotencia.
Hermione se acerco a la ventana y, debido a la densa nubosidad le resulto imposible descifrar la hora del día, supuso que sería tarde, sin embargo y siguiendo sus impulsos tuvo el repentino deseo de observar el crepúsculo desde el jardín. Una vez allí, recorrió cada árbol, cada vereda, cada minúsculo lugar, intentando memorizarlos. Recorrerlo fue como sentirse segura y protegida. Protegida y mimada por sus padres.
Bajo las escaleras, llevando consigo su viejo y gastado manual de "Orgullo y Prejuicio", su libro muggle favorito y una vez dentro de ese bosque busco sin duda alguna el viejo árbol hueco que le serviría de banco.
Comenzó a leer y al caer el crepúsculo dejo su lectura de lado y observo el alfa del día. El principio y el fin. El infinito…
Al volver a entrar en casa, después de su relajante tarde se dio cuenta sin embargo que no había nada que comer así que, decidió ir a la mañana siguiente al supermercado.
:::OoOoOoOoOo:::
Mientras tanto, a la mañana siguiente en el Londres mágico un muy impaciente Draco Malfoy escuchaba las disculpas de Zabbini por la tardanza al tiempo que recibía el informe que el mismo colocaba sobre su escritorio.
Sin dudarlo ni un segundo, y sin prestar atención a lo que Zabbini le decía Draco comenzó a leer con avidez el informe que había sobre su escritorio.
Sin quererlo, Draco sintió como un ruido sordo partía su corazón. Sintió como su cuerpo y su alma se quebraban en mil pedazos cuando descubrió el motivo del llanto de Hermione: Ella estaba embarazada y nada más y nada menos que del idiota de la comadreja. El idiota por fin había conseguido lo que tanto había deseado él. Se azoto mentalmente, y se maldijo a sí mismo, después de todo el era su pareja prácticamente desde que ellos estaban en su último año en Hogwarts, mientras que él se había casado con Astoria.
Se encontraba Draco a punto de dar el carpetazo que pondría fin a sus ilusiones y a sus esperanzas de tener una vida al lado de su Hermione e intentando encontrar una justificación para darle a su pequeño Scorpius al decirle que la castaña ya no sería su madre cuando Blaise le aconsejo leer hasta el final y así lo hizo.
Según el informe, el imbécil de Ronald Weasley no quería al bebé y le había pedido abortar (cosa a la que ella se había negado). Fue entonces cuando Draco conoció el verdadero motivo de sus lágrimas. Por un lado Draco sintió que el alma le volvía al cuerpo al tiempo que una furia inmensa se apoderaba de él; pues él daría su vida a cambio de que el pequeño ser que ahora crecía dentro del vientre de Hermione fuese su hijo…
Frustrado y enfadado Draco no comprendía cómo era posible que ese imbécil hubiese podido rechazar así a su pequeño hijo, ¿Cómo era posible que ese idiota hiciera sufrir así a ese ángel? A su ángel. Pero, aun más, ¿Cómo era posible que ese remedo de hombre hubiera dañado tanto a la mujer a la que el tanto amaba?
Tan absorto se encontraba en sus propias cavilaciones e intentando controlar su furia que ni siquiera se percato en qué momento había llegado su querida amiga Su pequeña y coqueta veela, así que fue esta quien lo saco de sus ensoñaciones.
-¿Sabes Draco? Eso es un buen punto de arranque para ti. Ya tienes la forma de acercarte a ella. Ah, y descuida, ella también te querrá, solo hay que darle tiempo para que sane su corazón. Y, si, la respuesta es sí. Ella tendrá al bebe y estoy más que segura de que tus padres la aceptaran. Es más, estoy segura de que ella será capaz de derribar la última barrera de prejuicios que tiene Lucius para con los muggles. Además de que a Scorpius se ganara su corazón. Estoy segura.
-Pequeña veela. Le respondió Draco con cariño. Te quiero.
Y justo en ese momento, en el supermercado de Londres muggle Hermione sufría una cortada con un cristal quebrado que no se notaba al tiempo que Narcissa Malfoy observaba como una chica de cabello castaño y ojos marrones comenzaba a perder el sentido por la sangre derramada.
De inmediato, Narcissa y Scorpius se acercaron a ella y antes de que la chica perdiera el conocimiento solo pronuncio dos palabras: Mi bebe.
A Narcissa no le asustaba en lo más mínimo la sangre, ya que en su juventud, antes de haberse casado con Lucius, su marido, ella había deseado seguir estudiando para ser medimaga. Era curioso como de todas las personas que había en el súper, solo ella y Scorpius se habían acercado. Al reconocerla, Narcissa y Scorpius curvaron una sonrisa. Era extraño como había sido su encuentro. En ese instante, pensó que la chica estaba mal y como era la oportunidad perfecta para que conociera a Scorpius, no la idónea, pero si perfecta. Esa chiquilla ayudaría a sanar los corazones de su Draco y su pequeño nieto Scorpius. Era justo lo que ellos necesitaban.
Sin dudarlo ni por un instante Narcissa llevo a su casa a la Hermione, después de que le ayudaran cerrando la herida, ella no podía hacerlo con su varita. Un empleado del súper le había ayudado a colocarla en el asiento del copiloto del coche que conducía, mientras que, ella aseguraba a Scorpius en su sillita. Según la explicación que Narcissa había dado, para permitir que los empleados no la enviaran al hospital era, no sin cierta ironía, el que su esposo era doctor (mentira que resulto muy convincente a los ojos de los muggles). Aunado a eso, el pequeño Scorpius, de cuatro años la había llamado mami…
En cuanto llego a casa llamo a su marido quien de inmediato bajo a ayudarla. Si bien, hizo una mueca de desagrado por la presencia de la chica en su casa, también es cierto que pensó en lo ventajoso que era el que la chica estuviera allí. De inmediato le pidió a uno de los elfos que la subieran a la recamara de Draco y enseguida le aplicaron las pociones necesarias para que se curara.
En cuanto la Hermione se recupero y después de haberle explicado la situación y haberle preguntado el porqué de su desmayo y, por supuesto, preguntar por qué se encontraba en aquella casa, esta se ruborizo en varios tonos de rojo; desde el claro carmín hasta un fuerte escarlata la cual se deshacía ahora en disculpas.
Narcissa la acallo y de hecho, le ofreció quedarse a comer en su casa. Estaba a punto de declinar la oferta, cuando un par de ojitos grises se acercaron a ella y le dieron un cálido abrazo. Era como ver a Malfoy vuelto a nacer.
Por extraño que pareciese a Hermione le infundió una gran confianza el pequeño gesto de Scorpius por lo que, temiendo decepcionar al pequeñito, acepto quedarse sintiéndose por primera vez parte de un lugar. Le extraño bastante que Lucius con su ya conocida aversión a los muggles no pusiera queja alguna a que ella se quedara.
Quizás, solo quizás, fue la dulce y maternal mirada de Narcissa, o el gesto desolado del pequeño Scorpius o, solo quizás esa aura que desprendía aquel lugar que Hermione se sintió tan cómoda como para contarles toda su historia.
FELIZ NAVIDAD Y UN MUY PROSPERO 2011. MI DESEO PARA CADA UNO DE USTEDES ES QUE CADA PEQUEÑO DETALLE QUE TENGA SU CORAZON SEA CUMPLIDO. QUE LOGREN ALCANZAR SUS METAS Y QUE COMPARTAN ESTOS Y CADA DIA CON LAS PERSONAS QUE MAS AMAN
Creen que merece un review?
Nos leemos el próximo sábado. Perdón por el retraso.
Hasta el próximo.
Besos a todos
Serena Princesita Hale