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Percy y Annabeth, mas alla de la inmortalidad — capítulo 29

Mi madre estaba sola en la casa esta vez, se veía intranquila en el sillón. Veía las noticias, ya debía de haberse enterado lo sucedido a dos calles. Sin siquiera voltear noto nuestra presencia y apago la televisión. -Es bueno saber que aun me recuerdas Percy -No pude partir del Olimpo antes mama, lo lamento.- Mire a mis amigos y los guié a la cocina seguidos de mi madre.- Ya conoces a Thalia y a Grover, obviamente también a Annabeth, el es Sam. Una nueva profecía fue dicha, los cinco estamos en misión para atrapar al que esta detrás de los ataques.. El se llama Jake, pudo infiltrarse en el Olimpo, y los Dioses creen que ahora ira al.. campamento. -Porque no puedes simplemente estar en paz? Vivir sin arriesgarte todo el tiempo? Entre tantos Dioses y semi Dioses siempre debes ir tu y tus amigos-respondió con cara de reproche- Y yo nunca puedo ayudar! Paul llegara en unos minutos, se quedaran a cenar? Nos miramos entre todos hasta que lo pensé, aun seguíamos sin saber a donde ir, y ya oscurecía. -De hecho, preparare mi habitación y la de huéspedes, pasaremos la noche si no es molestia. Debo también agarrar la mayor cantidad de armas posibles que podamos transportar. Mi madre me asintió sonriendo, extrañaba verla tanto como lo hacia antes, pero las cosas se habían dado así, y sabia que ella era muy feliz junto a Paul. Volteo y comenzó a preparar la cena, yo me encamine a la habitación velozmente.

En cuanto abrí la puerta de mi cuarto, un fuerte olor a mar me llego. Mi cuarto estaba cambiado, mi madre había comprado una nueva cama por si volvía, mas grande. todos los colores eran distintas mezclas de los azules y celestes mas lindos. Note que tenia detalles de parte de mi padre, como el tridente que colgaba un lado de mi cama, y la pequeña fuente similar a la que una vez coloco en mi cabaña del campamento. Las armas estaban en el armario, apiladas y algunas colgadas, alguna de mis antiguas prendas de ropa estaban en unos estantes por encima de las armas. En cuanto encendí la luz note otro detalle de mi padre, tenia un efecto extraño que te hacia pensar que te encontrabas en el fondo del océano, y por todas partes se olía la briza del mar. Sonreí para mis adentros, y mas aun cuando vi la cara de mis compañeros impresionados.Salí del cuarto seguido del resto y entre a la habitación de huéspedes. Este cuarto era un poco mayor al mio, tenia tres camas de una plaza. También tenia combinaciones de los colores del mar, pero era mucha mas simple, sin efectos, una habitación normal. Lo pensé un segundo, podría dormir yo con Annabeth en la otra habitación, pero tal vez Thalia no estuviera cómoda con los chicos. -Quizá lo mejor sea que nosotros tres durmamos aquí, las chicas entran tranquilamente en mi cama y no creo que.. -No me molesta- me dijo mi amiga mirándome fijamente a los ojos, sabia cual era la otra opción- Me refiero a que.. es tan solo una noche, puedo dormir con los chicos-Dijo esta vez sonriendo- no creo que muerdan El resto al entender la situación rió con sonoras carcajadas y note la mirada enternecida de Annabeth. Sin mas, mi amiga tiro su mochila sobre la cama mas cercana a la puerta y fue a mi cuarto a ver las armas. Sam y Grover la imitaron, peor Annabeth me tomo de los hombre y supe lo que su expresión me decía ''relájate, todo saldrá bien''.Oí la puerta cerrarse seguido de la voz de Paul y las risas de mi madre, camine a la cocina luego de que Annabeth se uniera a los chicos en mi armario. Pude ver antes de que notaran mi presencia la felicidad que irradiaban sus rostros al estar juntos. Había hecho una muy bien en dejarla a mi madre con el, nada le falta. Excepto, tal vez, yo. -Percy!? Valla, muchacho! Tu si que tienes talento de aparecer cuando menos se te espera, que te trae por aquí? Te quedaras a cenar? A pasado algo?- pasaría, ya sabia que vendría el bombardeo de preguntas sonreí y mire a mi madre suplicándole que se encargara ella de explicarle. -Es una.. pequeña visita, pasare la noche con mis amigos, mañana temprano partimos. Te has enterado lo sucedido a dos calles? -Oh, si, vi el desastre al venia hacia aquí. Los bomberos no logran aun apagar el fuego de las palabras escritas en la calle, nadie sabe que dicen aun- Su expresión de duda y el seño fruncido generaba un extraño gesto que lo hacia ver muy chistoso, pero de verdad parecia algo preocupado.De todas formas reí y mi madre también al ver su rostro

  • De hecho, es mas o menos por eso que estoy aquí- dije entre risas- y si hay alguien que sabe lo que dicen, ''te estoy esperando Perseus'' para ser exactos es eso.- Mi madre me miro inmediatamente dejando de sonreír, estaba a punto de preguntar porque no le conté eso, pero se contuvo y simplemente me dijo: -Dile a los demás que la cena esta lista Sin mas volteo y supe que estaba preocupada, Paul también lo sabía porque la abrazo por detrás y escuche justo antes de salir las mismas palabras que Annabeth me había dicho antes, ''relájate, todo saldrá bien''. Oculte mi cara de angustia cuando entra en mi armario y escuche a Thalia hablando de las cazadoras con emoción, vi que llevaba en la mano el arco plateado los ojos le brillaban, ella también era feliz con su decisión.Ella, al igual que las cazadoras, parecian tener el poder de materializar sus armas, asique no llevaba nada mas que eso en las mano. Sam tenia mi mejor espada de allí en la mano, lo cual me enorgulleció, ya que notaba que se diferenciaba de las otras. De todas formas se había colgado un arco y un carcaj lleno de flechas, también llevaba una lanza pero parecía dudar de que tan útil le seria. Grover observaba la colección de flautas que una vez el mismo había dejado allí por precaución, y llevaba un pequeño maso en la mano sin saber que mas agarrar. Annabeth tenia su propia espada y su antigua gorra, pero se había colgado detrás un escudo y una cuchilla en el cinto. No me molestaba en lo absoluto lo que tomaran de allí, yo tenia mi reserva de armas calibradas perfectamente para mi bajo mi cama, o al menos esperaba que mi madre no se hubiera tomado la molestia de cambiarlas de lugar cuando reemplazo mi vieja cama. La voz de mi madre me devolvió a la realidad, dejando de lado las armas recordé la cena y fuimos a la cocina sin decir ni una palabra. Paul y mi madre ya estaban sentados, en el centro, una bandeja repleta de hamburguesas y otra con lo que parecían unas interminables papas fritas, despertaron el animo de todos, que se sentaron hambrientos y comenzaron a comer luego de que Paul tomara su primer hamburguesa.Luego de unos minutos de silencio mi madre comenzó a hablar con Sam, pero no di importancia a su conversación, Sally Jackson debía hablar con los desconocidos para saber si confiar en ellos, y Sam era el muchacho nuevo para ella. Bague en mis pensamientos sobre que hacer en mi misión, tal vez lo mejor seria ir al campamento y quedarse allí hasta que Jake actuara en alguna parte, y luego, iniciaría una persecución, porque ahora, no sabia donde ubicarlo. Mordisque distraído una papa hasta notar que Paul se dirigía a mi entre susurros mientras todos estaban en una animada conversación con mi mama. -Que tan grave es la situación?- me decía -No estoy seguro, se de él que tiene los recursos suficientes para colarse en el Olimpo al menos solo. Lo creo capaz de todo, pero no logro hacer mucho solo, tal vez reúna un ejercito, como sucedió la última vez. Debo detenerlo antes de que las cosas empeoren. -Debes prometerme que te cuidaras Percy, hazlo por tu madre, vive feliz porque aun puede tenerte, sin importar que sea o no como antes. Cada vez que puedas comunícate con ella, debe saber que estarás bien.. Por favor Percy.- La preocupación, el amor que le tenia, todo podía leerse en sus palabras y en sus ojos. Mire a mi madre y supe cuanta razón tenia, ella tenia los ojos levemente hinchados, prometí comunicarme, supe que ella no podría aguantar otra vez no saber nada de mi hasta que todo terminara. Escuche a mi madre preguntarle a Sam a donde iríamos en la mañana, la mirada de mis amigos me obligo a contestar mis pensamientos anteriores. -Estaba pensando en el campamento, lo mas probable es que si algo sucede, sucederá allí, y no estoy en lo cierto, cuando Jake actúe iremos hacia el y.. le iremos siguiendo la pista.- Me novia  asintió conforme mientras Thalia se lo pensaba, Grover y Sam simplemente sonrieron, hasta que Thalia se les unió de acuerdo con el plan. Volteé a ver a mi madre y note que ella también sonreía, supuse que se debía a que me quedaría en el campamento, mas seguro de lo que estaría en cualquier otra parte.  Terminada la cena mis amigos fueron a acostarse rápidamente, mientras que Sam se ofrecía a lavar y yo me daba una ducha. Como siempre, el agua renovó mis energías, y cuando termine seguía escuchando a Sam en la cocine así que fui a ver si todo estaba bien. Seguía lavando, lo cual no estaba mal, que como mucho tarde tres minutos en mi ducha. Aproxime una silla a su lado y al notarme me sonrió. -Lamento el cuestionario de mi madre, es su manera de saber que tan confiable son las personas, conociéndolas. -No te preocupes Percy, no me molesta en lo absoluto. Solo que ahora ella me conoce mucho mas que vos- lo ultimo lo dijo riendo suavemente- no escuchaste siquiera una palabra de las conversaciones, hasta que Paul se dirijo a ti y regresaste a la mesa. -Al menos se de ti que eres muy observador, que le contaste que no sepa? -De hecho, todo. dime algo que sepas de mi- contesto riendo con mas fuerza -Yo.. emm, que eres observador- también reí, es verdad no tenia idea de quien era mi.. diría yo ''amigo'' Sam.- cuéntame de ti entonces, esta vez si te escucho  -Soy hijo de Apolo, soy de los llamado dioses menores, porque al nacer, mi madre murió.. y mi padre no quiso dejarme solo en el mundo, rogó a Zeus convertirme en un Dios menor para así yo me quedara a su lado. Crecí rodeado de un mundo mágico que para mi era natural, de hecho es lo único que conocía hasta mis trece años. El mismo día de mi cumpleaños numero 13 desperté fuera de mi cama, tenia la armadura a un lado de mi litera en el cuarto en el que estaba, y un arco . Para mi suerte sabia usarlo de maravilla. Pero no comprendía quien me había arrebatado mi vida. Había literas vacías a mi alrededor y el sol entraba por un pequeño espacio bajo la puerta. -El campamento, verdad? -Exactamente, mi padre creía que me sería ideal para mi ser entrenado con otros hijos de dioses, fuera de mi entorno del Olimpo. Pero yo no era como ellos, mi padre me había aceptado, mis hermanos odiaban el hecho de que hubiera vivido toda mi vida con él. -Deberías entenderlos.. -Y lo hacía, pero eso no ayudaba a que me odiaran menos. Ellos habían soportado horribles cosas para llegar al campamento mientras yo jugaba a las carreras con las ninfas del Olimpo. Yo mismo empece a odiarme, por ser un mimado. Por no conocer el peligro. Mi padre supo esto, y me mando de misión. El solo quera probarme que frente al peligro, yo sabía reaccionar- ante esas palabras se levanto la camiseta y vi las cicatrices de garras que le recorrían el estomago- solo mis hermanos lo supieron del campamento. Mi padre decidió que bagara por las calles mas atestadas de monstruos, a una pelea sin fin, hasta volverme el hombre que yo mismo quería ser. Deje de odiarme cuando pude matarlos a todos, hasta que me sentí satisfecho. Mis hermanos también dejaron de odiarme, me vieron de la misma forma que a ellos, no era muy diferente, después de todo había pasado todo eso por Apolo, era como ellos.. otra marioneta de los Dioses- una chispa de odio relampagueo en sus ojos- Luego de eso, Apolo me visito, me dijo que para que mi valor se mantuviera fuerte, para seguir creyendo en mi como un hombre, debía seguir luchando. Cada año iba a la suerte del destino a luchar con infinitos monstruos. -Lo lamento Sam, a veces los Dioses toman decisiones erróneas sobre lo que queremos hacer nosotros en realidad. El quería fortalecer de deseo de ser hombre, pero de mal modo. -No me molestaba. Yo me sentía hombre, estaba preparado para luchar, las flechas en mi mano ya casi se disparaban solas, y la espada lanzaba cortes en los lugares exactos sin que yo lo pensara mucho. Pero mi padre cometió el error de cambiar por un año las cosas El silencio duro unos minutos en los que note que el ya no lavaba los platos, me miraba con el semblante serio, sus ojos estaban inundados en un mar de recuerdos perturbadores, parecían mas viejos de esa forma. -Un año después de mi llegada llego un joven muchacho que resulto ser mi hermano también. Lo aprecié muy rápido, le di mi apoyo en todo momento. El también tenia unas pequeñas crisis en las que se sentía débil. Cuando cumplí 19, me iba a las calles ya, pero mi padre decidió que el pequeño Michael debía fortalecerse como había hecho yo a su edad. No lo acepte. Era muy joven, y no podía permitirme que algo le pasara a mi hermanito- las lagrimas amagaban con desbordarse de sus ojos, pero su esfuerzo impido que pasara- Mike no quería defraudar a Apolo en lo primero que le encargaba, me acompaño a escondidas, y se lanzo a la batalla cuando apareció el primer monstruo y lo mató sin problemas, así fue con los siguientes 20 monstruos a los que se enfrento. Como yo, le iba de maravilla, hasta que el minotauro apareció y.. no pudo con él. Y yo no pude mas que ver como caía muerto- las lagrimas finalmente calleron atravezando su dura exprecion y sin decir mas se fue a acostar entre sollozos Todavía pensando en su devastadora historia, lo imite, sin poder conciliar mucho el sueño hasta la mañana siguiente.