Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Aprendiendo a amarte · de

Aprendiendo a amarte — capítulo 1

'Otro año en Hogwarts esta a punto de comenzar' pensaba una chica de cabello castaño y mirada preocupada desde su habitación, viendo el techo desde su cama sin poder dormir, 'lo bueno es que decidí cambiar un poco mi imagen, apuesto que a Ron le encantara como me veo ahora' pensó antes de quedarse dormida.


'Mañana de nuevo a Hogwarts... como si tuviera ánimos de estudiar sabiendo que ahora que mi padre pasará años en Azkaban' dijo en su mente un joven rubio y guapo en su habitación en la gran mansión en la que vivía.

'¿Qué te pasa Draco?... no quiero terminar como él, no quiero seguir sus pasos, la única manera es seguir en Hogwarts' pensó. 'Soy un Slytherin, tengo buenas notas, soy capitán y uno de los mejores jugadores de Quidditch de la escuela sin mencionar que soy prefecto, espero que todo vaya bien éste año , le demostraré a todos que no soy como mi padre que puedo cambiar y ser alguien normal'. Apagó las luces mientras se concentraba en dormir.

A la mañana siguiente el hermoso rubio despertó sobresaltado al darse cuenta de que había alguien en su habitación.

-Madre... ¡me has asustado!- exclamó.

-Lo lamento querido Draco- dijo Narcissa en voz baja -Solo quería preguntar si ya habías acabado de preparar tus baúles, en 2 horas tenemos que estar en la estación para que tomes el expreso a hogwarts, pero por lo que veo aún sigues en pijama.

-Madre, los tengo listos desde anoche, los terminé justo antes de ir a dormir, el verde contiene mis libros y todo lo que compre en el callejón Diagón- dijo señalando un baúl grande color verde esmeralda que estaba en la esquina de su habitación, -Y el negro contiene mi ropa y mis objetos personales, también mi escoba esta aquí..... Y aquí esta mi varita- continúo Draco señalando a la repisa junto a su cama -La lechuza regresara pronto, en cuanto lo haga la pondré en su jaula, la envíe a entregar una carta a Blaise.

-Bueno hijo más vale que comiences a alistarte, me retiro, te espero abajo para desayunar en una hora- concluyó Narcissa mientras cerraba la puerta tras ella.

De mala gana Draco se levanto de la cama, tomo su ropa y se dio un relajante baño antes de ir a desayunar.

Al terminar, bajó de prisa las escaleras y se sentó junto a su madre en el comedor de la gran mansión mientras las elfinas domesticas servían el desayuno. 

-Draco... como bien sabes, tu.. tu padre ya no esta aquí en la casa como antes... así que quiero...- pero antes de terminar Draco la interrumpió con una mirada desaprobadora.

-Mira madre... ya no soy un niño, se cuidarme solo, y te agradecería que dejaras de recordarme a cada rato a mi padre- dijo fríamente.

-Pero hijo, me preocupa tú seguridad- contestó casi sollozando.

-Nada malo me ocurrirá- fue todo lo que dijo al momento en que se ponía de pie, ya era hora de partir a otro año en Hogwarts, estaba ya listo para partir a la estación, pero en ese momento miró a su madre, y con amargura en su mirada confesó:

 -Quiero cambiar madre...mi padre siempre fue cruel, egocéntrico y despiadado, miraba a los mestizos y sangre suc.. digo.. hijos de muggles como escoria y no le sirvió de nada, su odio solo lo destruyó, y yo no quiero acabar así, estoy harto de que me miren y hablen de mi por todos lados, solo porque mi padre esta en Azkaban, soy el más popular de Slytherin solo porque todos temen de mi, temen que yo también.. que yo también acabe como él, en Azkaban, no quiero esto madre, todos creen que soy malo,  yo no quiero seguir los pasos de mi padre, y doy gracias que Voldemort haya caído, así ya no corremos peligro, pero no quiero que todos me teman madre, no quiero esto- se quejó Draco con rabia subiendo la manga larga de su brazo izquierdo, que dejaba ver la marca tenebrosa, la cual seguía ahí, ya que era magia tan oscura que no podían quitarla de su brazo.

-No quiero madre, ni siquiera hice la misión, a lo mejor crees que soy cobarde porque le conté todo a Dumbledore y no me presenté en la torre de astronomía, pero era lo mejor, tenía miedo de que Voldemort nos matara, esta cosa no debería estar en mi brazo, no soy un mortífago y nunca lo fui, solo acepte que me hicieran la marca para salvarnos a todos, Dumbledore murió por ayudarme, por ayudarnos y el profesor Snape casi fue asesinado por esa asquerosa serpiente, Potter sospechaba de mi, pero Dumbledore y Snape me ayudaron y gracias a ellos nadie sabe que yo tengo esta marca- murmuró dolorosamente el rubio de ojos grises.

-Lo sé hijo, y yo nunca te creería un cobarde, se que lo hiciste para salvarnos, pero si no dejabas que te pusieran la marca te hubieran matado y también a tu padre y a mi- dijo su madre con lágrimas en los ojos.

-Si madre, pero ¿qué crees que pasaría si alguien ve esto?- gritó señalando la marca-Voldemort ya esta muerto, esta marca no debería seguir en mi brazo.

-Tranquilízate hijo, solo debes vestir de manga larga y cubrir esa marca para que nadie la vea, mientras tratamos de encontrar alguna manera de que esa marca no sea permanente, recuerda que en San Mungo dijeron que probablemente se borre después de un tiempo porque Voldemort ya murió- dijo sollozando su madre.

-Vamos madre, tu y yo sabemos que no es muy probable que eso suceda- dijo el rubio con una profunda tristeza y decepción -Vamonos ya madre, no quiero seguir recordando lo miserable que fui, que soy y que espero no seguir siendo- susurró lleno de tristeza.

 Para sorpresa de ambos los ojos del joven rubio empezaban a humedecerse.

-Pronto todo cambiara hijo...ya lo veras...-dijo muy dolida su madre tratando de consolarlo.

Mientras su hijo recordaba una escena de su infancia en la que su padre lo abofeteaba gritándole:  "un Malfoy no puede llorar", "un Malfoy no debe llorar".


En la estación Kings Cross había mucha actividad, muggles corriendo de un lado a otro, abordando trenes o bajando de ellos.

Mientras los alumnos que se dirigían a Hogwarts iban llegando ya a la plataforma 9¾todos ya con sus baúles y sus pertenencias.

A punto de partir, dos jóvenes abordaban el tren, uno se dirigió al bagón de los Slytherins y la otra al de los Gryffindors.

'Bueno...presiento que este año todo va a mejorar para mí, quien sabe que sucederá, todo puede pasar' pensaron al mismo tiempo Hermione Granger y Draco Malfoy, sin imaginarse que ese año el destino les tenia preparada una jugada que los cambiaría a los dos para siempre, ese año aprenderían más que hechizos y pociones; ellos estaban a punto de recibir una enseñanza, una enseñanza de vida, aprenderían a amar... a quien menos se imaginaban.