Aprendiendo a amarte — capítulo 12
Pasaron dos días, Hermione iba a visitar a Draco en cuanto las clases acababan, y era ella quien le llevaba el almuerzo a la hora de comer, aprovechaban para conversar sobre todo tipo de cosas, Draco nunca se había reído o divertido tanto y Hermione nunca había conversado tanto con otro chico que no fuera Harry o Ron.
La amistad que habían empezado entre ellos estaba progresando mucho, todo iba de maravilla, la castaña le había enseñado a Draco un divertido hechizo que cambiaba la piel a color verde, ella lo usó con el rubio, que rió a carcajadas al ver su tono de piel, y el prometió que cuando saliera de la enfermería la ayudaría a perderle el miedo a las alturas y le daría un paseo en su escoba.
Era el último día de Draco en la enfermería, las clases habían terminado y Hermione se dirigía al gran comedor, de ahí iría a ver al rubio.
Había quedado con Harry para que comieran juntos, como seguía molesta con Ron, los únicos amigos que le quedaban eran Harry, Ginny y ahora Draco. Aveces conversaba con Neville y Luna, pero no sentía la misma cercanía con ellos. Increíblemente Draco se había ganado la simpatía de la castaña en tan poco tiempo, y un poco de su confianza también.
-Hola Harry- dijo la chica sentándose al lado de él en la mesa, Ron se encontraba cerca de ellos, pero a la chica no le importaba, había decidido solo ignorarlo.
-Hola Hermione- dijo Harry sonriéndole, se encontraba conversando muy animado con Ginny.
-¿Cómo estas Hermy?- preguntó la pelirroja.
-Muy bien Ginny, ¿Qué tal estas tu?.
-Bien, oye Hermione, me contó Harry lo de tu nuevo amigo, mmm... no me dijo quien era, pero aún así, como te he visto más alegre quiero que sepas que tienes mi apoyo- le sonrió su amiga.
Ron estaba muy al pendiente de la conversación, y se sintió algo enojado al darse cuenta de que la chica que días atrás había sido su novia ahora estaba muy feliz teniendo un nuevo amiguito que quien sabe que intenciones tuviera con ella, así que decidió pensar en una forma para poder hablar con la castaña, así fuera por las buenas o por las malas.
Terminando de comer Hermione se dirigió a la enfermería, y en la entrada se encontró con Blaise.
-Pero si es la Sangr...- iba diciendo Blaise cuando de repente guardó silencio, "solo imagina que es una chica de Slytherin", pensaba él, carraspeó y continúo con un tono educado -Granger...- dijo secamente inclinando la cabeza como todo un caballero.
-Yo... Zabini- dijo la chica educadamente flexionando un poco sus rodillas e inclinando la cabeza también.
Todo eso era completamente raro y nuevo para ella, recordó que Draco había estado hablando con su amigo para que ya no la ofendiera y aceptara la amistad de ellos, se sintió agradecida con el moreno porque debía de costarle mucho trabajo no ofenderla, y sin embargo lo estaba intentando.
-Yo... es que solo, venía a... bueno, es que... a Draco lo dan de alta hoy, y yo solo quería... - estaba balbuceando la castaña cuando Blaise la interrumpió:
-No te preocupes... Granger, también yo vengo por lo mismo, y también lo acompañaré a su habitación.
-Deacuerdo, entonces, después de ti- dijo sonriendo la castaña.
-... Bueno ...- murmuró Blaise entrando a la enfermería seguido de Hermione.
Los dos buscaron al rubio con la mirada, y lo encontraron sentado en la cama, recargado sobre unas almohadas colocadas verticalmente. Estaba leyendo un libro sobre Quidditch que Hermione había pedido en la biblioteca para prestárselo.
-¡Hola, chico buscador!- bromeó la castaña.
-¡Hola, chica súper inteligente!- saludó Draco, como quien saluda a un viejo amigo que no ha visto en años.
-Emmmm... - Blaise se sentía fuera de lugar ahí -Hola Draco- saludó al fin.
-¿Qué hay Blaise?.
-No mucho, solo vengo para acompañarte a tu habitación- respondió.
-Sí, claro, mmm... ya estoy listo- confesó poniendose de pie y guardando el libro que le había prestado la castaña en su maleta de cuero negro.
-Si quieres yo cargo esa maleta Draco, para que estés más cómodo y vayas platicando con Granger- sugirió.
-Bien, entonces... iremos los tres- comentó el rubio.
-Si acaso... si acaso estoy incomodando o algo parecido háganmelo saber- dijo la chica.
-No... no Granger... esta todo bien- murmuró Blaise, se notaba que todo eso de ser amable le estaba costando mucho esfuerzo.
-Si Hermione, no hay ninguna razón para que sientas que éstas incomodando- declaró el rubio hablando muy despacio.
-Deacuerdo, entonces... ¿Iremos hasta la... hasta la sala de... de Slytherin?- preguntó algo nerviosa Hermione.
-Si quieres puedes esperar afuera, mientras Blaise me ayuda a acomodar mis cosas, y luego podemos dar un paseo y después te acompaño a tu sala común- sugirió Draco.
-Me parece una buena idea, pero... ¿Te sientes bien?, ¿Podrás dar un paseo?- preguntó ella.
-Hermione Granger... jajaja no me subestimes- bromeó el rubio con fingida arrogancia.
-Esta bien, entonces vamos los tres, yo espero afuera, vamos a dar un paseo y después me acompañas a la sala común- confirmó la castaña.
-Suena bien- comentó el rubio.
-Bueno... ¿Nos vamos ya?- dijo Blaise un poco impaciente, cada vez se sentía más fuera de lugar en compañía esos chicos cuando estaban juntos.
Salieron de ahí, y caminaron por los pasillos en dirección a la sala de Slytherin, Hermione y Draco iban caminando al frente y Blaise los seguía dejando una distancia prudente, mientras caminaban, atraían muchas miradas de personas curiosas que no creían lo que estaban viendo: Draco Malfoy y Hermione Granger conversando amistosamente, y lo más sorprendente: Draco Malfoy sonriendo amablemente, sin estar enojado y sin insultar a nadie.
-Hermione, espera aquí- le dijo el rubio a la mitad de un pasillo.
-Esperaré- contestó ella.
-Granger...- se despidió Blaise inclinando la cabeza.
Y así entraron Draco y Blaise a la sala común diciendo la contraseña «Sangre Pura».
Hermione se quedó tranquila esperando a que el rubio regresara.
(DESDE LA VISTA DE DRACO)
Entré con Blaise a la sala común, había algunos niños de primero y segundo, que me miraron con mucho temor, no le di importancia pues ya me había acostumbrado, subí a mi habitación con Blaise, y me estaba ayudando a guardar todas mis cosas.
-¿Sabías que Hermione le teme a las alturas?, ¿Y que no es buena volando en escoba?, que extraño ¿no?- le comenté ¿sonriendo?, si ja ja, sonriendo.
-Pues... ahora que lo mencionas eso no es lo único extraño- contestó Blaise con sarcasmo.
-¿A que te refieres?- pregunté extrañado por su comentario.
-¡Mírate!, estas sonriendo como un demente, ¿Te diste cuenta de cuanta gente te observó en los pasillos?, ¡Ibas como si nada sonriendo por aquí y por haya!, ¡Con Granger!- se burló Blaise.
-¿¡Y QUE!?, ¿?Acaso esta prohibido?, me hace bien, ¡Me hace bien su compañía Blaise!, hermano... nunca me sentí así, ¿porque te empeñas en arruinarme todo esto con tus comentarios?- le grité molesto.
-¿Todo esto?... ¿TODO ESTO?, ¿Y qué es todo esto Draco?, ¡dímelo!- me exigió.
-¡NO LO SE!, ¡No lo sé Blaise!, solo déjame tranquilo, por favor, estoy disfrutando mucho, hermano, tu sabes que nunca estuve tan bien como ahora- confesé.
-Lo sé hermano, pero... esta bien Draco, solo ten cuidado- me advirtió.
-¿Cuidado?- pregunté.
-Si Draco... cuidado- murmuró misteriosamente -Vamos, te acompaño al pasillo con Granger, después ustedes van y da su paseo- dijo avanzando a la salida, y yo solo lo seguí.
Draco había estaba tardando unos minutos, pero Hermione no era impaciente, así que solo siguió esperando, hasta que una voz la sacó de sus pensamientos.
-La sangre sucia ¿Por aquí?- se burló Pansy Parkinson.
La castaña la miró con mucho resentimiento, y Pansy solamente la veía con asco.
-¿Qué quieres Parkinson?- dijo la Gryffindor.
-Mi querida impura, la pregunta aquí es ¿Qué quieres tú aquí?- dijo molesta Pansy.
-Eso no es de tu incumbencia- respondió simplemente la castaña.
-¡Mira inmunda, a mi no me respondas así!- gritó Pansy levantando su varita.
Hermione no tenía tiempo para sacar la suya, porque si lo intentaba sabía que Pansy no se lo permitiría.
-Ahora si sangre sucia, responde, ¿Qué haces aquí?- cuestionó.
-Espero a alguien- murmuró la castaña viendola con odio.
-¿A quien?- gritó la Slytherin.
-A... a... Draco Malfoy- contestó la chica de forma retadora.
-¿Tu... a Draco...?- balbuceó Pansy.
-¡NO QUIERO QUE TE VULVAS A ACERCAR A DRACO!- gritó la Slytherin.
Se acercó más a Hermione y le apuntó al cuello con la varita acorralándola contra la pared.
-¡Expelliarmus!- gritó Blaise apuntando a la varita de Pansy que salió volando.
Draco se puso frente a Hermione defendiéndola con su propio cuerpo, y apuntó a Pansy con su varita,
-¿Estás bien Hermione?.
-Si Draco, gracias, ... Zabini... gracias- murmuró la castaña.
-¿QUE RAYOS... ?- gritó Pansy enfurecida.
-¡NO QUIERO QUE TE ACERQUES A HERMIONE, NI QUE VUELVAS A INSULTARLA, NI QUE INTENTES ATACARLA OTRA VEZ!- gritó Draco interrumpiéndola.
-Pero Draco... Blaise... ¿que les pasa?- cuestionó Pansy.
-Pasa que ahora Granger es amiga de Draco, yo respeto eso... ¿Podrías solo hacer lo mismo?- dijo Blaise con resentimiento.
-¡NO!, NO PUEDO, DRACO ES SOLO PARA MI- gritó pansy enojada.
-YO NO SOY UN OBJETO, Y NO, NO SOY PARA TI, NUNCA LO VOY A SER- expresó Draco realmente enfurecido.
-Esa maldita sangre sucia te lavó el cerebro, Draco por favor, vamonos, déjala aquí, no le hagas caso- sugirió desesperadamente la chica.
-¿Y si no lo hago que?- preguntó Draco poniendose rojo -¿LA VAS A MATAR COMO MATASTE A MI ABUELA?- gritó Draco con rencor mientras una lágrima solitaria rodaba por su mejilla, y sus ojos mostraban odio.
Hermione se quedó helada, Pansy se puso muy pálida, recogió su varita, murmuró «TE ODIO SANGRE SUCIA» con todo el despecho que le fue posible y entró en la sala común mientras lloraba, fue entonces cuando Draco bajó su varita, suspiró y dirigió su mirada al suelo, al suelo de ese pasillo que estaba desierto.