Aprendiendo a amarte — capítulo 7
(DESDE LA VISTA DE HERMIONE)
Malfoy me correspondió el abrazo que le di, aún no sabía porqué lo había hecho, pero estaba agradecida, necesitaba abrazar a alguien, también me dio de la manera mas amable sus horarios, eso me sorprendió, ¿quien lo diría?, pero sería insoportable e insufrible vernos y seguir con esa rivalidad que... bueno que tuvimos por tantos años, después de todo ya no éramos unos niños, la guerra había terminado y todo estaba en paz, el debía estar agradecido conmigo y con mis amigos por haberle salvado la vida en la guerra, y nosotros con él porque a pesar de que su padre era mortífago el nunca dio señales de haber seguido sus pasos, y aunque fue al final había luchado en nuestro bando.
Entré al salón, tomé asiento, había pocos lugares, muchos alumnos ya estaban sentados, por lo que me senté hasta la parte de atrás, McGonagall aún no había llegado, ¡Por Melín! que buena suerte.
-Hermione, aprovechando que no ha llegado McGonagall, quisiera hablar contigo- dijo Ron con un susurro incomodo.
Giré mi cabeza bruscamente y ahí estaba sentado justo detrás de mi y al lado de Harry.
-Ronald, pues ¿Adivina qué? yo no quiero hablar contigo, así que déjame tranquila-murmuré tratando de mantener un tono de voz normal, no quería armar un escándalo y mucho menos en medio del aula de clases, le pedí a Neville que se sentara junto a mi, para que a Ronald no se le ocurriera sentarse conmigo.
En eso la profesora McGonagall entró al aula, nos pidió que tomáramos asiento y que sacáramos nuestro ejemplar de "Transformaciones avanzadas" en la página 17.
-¿Puedo pasar profesora?- preguntó una voz profunda y segura, que yo conocía muy bien.
-Señor Malfoy, podría decirme usted la causa de su retraso- preguntó McGonagall algo enojada.
Malfoy me miró, con una mirada un poco fría, luego desvió su mirada y se dirigió a la profesora diciendo:
-Lo siento profesora, algo sin importancia me ha distraído de camino acá, pero eso ya no volverá a ocurrir.
Luego se sentó junto a Zabini, y frente a Crabbe y Goyle.
La clase estaba transcurriendo muy rápido para todos menos para Hermione que estaba molesta y sentía la mirada de Ron clavada en su nuca, le había enviado una nota, pero ella la había roto sin ni siquiera leerla, McGonagall estaba explicando un tema muy sencillo, por lo que Hermione se dio el lujo de distraerse un poco en la clase, comenzó a pasear la mirada por todo el salón, y sintió como Ron empezaba a lanzarle pequeños pedazos de pergamino para atraer su atención...
-¡¿Podrías por favor dejarme tranquila Ronald Weasley?!- gritó enfurecida Hermione poniendose de pie y mirando a Ron.
Ron se puso blanco como la cera, pues Hermione nunca le había gritado con tanto rencor, y menos enfrente de toda la clase y con un profesor cerca.
Hermione miró a su alrededor, un silencio sepulcral invadió todo el salón, todos estaban mirándola en silencio, su mirada se dirigió a Harry quien la miraba angustiado, y sin saber porque miró de reojo a Draco, la miraba prestando mucha atención, pero trató de cambiar su rostro a uno indiferente cuando se dio cuenta de que Hermione lo estaba mirando.
-Señorita Granger ¿Qué...?- comenzó a decir McGonagall cuando se vio interrumpida por Hermione:
-Yo... profesora lo siento, debo retirarme- dijo tomando todas sus cosas con los ojos llorosos y saliendo a toda prisa del salón.
Corrió, corrió por los pasillos, ya estaba cansada, Ron era solo un torpe chico, pero es que ella le había entregado su corazón ¿cómo había podido engañarla con Lavander?, después de más de un año de tener una relación aparentemente normal, ¿Qué había sucedido?, se dijo así misma que ya no debía seguir tan triste, así que, respiró profundo, no podía seguir así, después arreglaría las cosas, pues hasta con Harry se había molestado por ese problema, y en ese momento se dio cuenta que no debió enojarse con él, pues toda la vida Harry se había preocupado por ella, eran como hermanos.
Se dirigió al aula de pociones, pues pronto sonaría el timbre que anunciaba el final de su clase, y la clase que seguía era esa.
El aula estaba vacía, Hermione decidió entrar y se encontró ahí al profesor Snape.
-Pero señorita Granger, ¿Qué es lo que hace aquí? la clase comienza hasta dentro de 25 minutos- preguntó el profesor.
Hermione no pudo evitar mirar el cuello del profesor, estaba cubierto de pequeñas cicatrices causadas por mordidas de serpiente... Nagini.
Snape había cambiado, se le veía muy flaco y más pálido de lo normal después de todo lo ocurrido en la guerra, y no solo eso, ahora solía tratar un poco mejor a sus alumnos.
-Yo.. decidí, bueno es que... salí antes de la clase Profesor- contesto Hermione tímidamente.
-Bueno de ser así, espero que no le moleste colocar los calderos en las mesas señorita Granger- concluyó Snape.
Hermione aceptó, eso la ayudaría a relajarse y así dejaría de pensar en Ron.
El timbre sonó y ella decidió sentarse hasta adelante para evitar distracción alguna, cuando entraron los alumnos Ron fue corriendo y se sentó junto a ella. Sin decir nada ella tomó sus cosas y se cambio de lugar, pero Ron la siguió, ella volvía a cambiarse, pero Ron volvía a seguirla, el profesor Snape miraba la escena con las cejas arqueadas, y de pronto Hermione terminó sentándose junto a cierto rubio que estaba en la mesa número 5, Ron resignado y enojado se sentó en otro lugar, Hermione suspiró aliviada, y de pronto notó quien era su compañero, e inmediatamente sacó de su túnica un pergamino doblado y lo miró rápidamente mientras Draco sonreía irónicamente.
-Así es Granger, también tengo pociones contigo parece que lo que dijo McGonagall sobre la convivencia entre Gryffindor y Slytherin va enserio- dijo seriamente.
-Pues si, eso parece- dijo Hermione mirando la pizarra algo desanimada porque la poción que tenían que hacer estaba realmente complicada, y requería de ingredientes que muy poco alumnos habían utilizando, era para aliviar dolores muy intensos, en ese momento Ron le había enviado dos notas más, que ella volvió a romper sin leer.
-La poción de hoy será por parejas porque tiene cierto grado de dificultad, trabajaran con su compañero de mesa- ordenó Snape.
-Iré por los ingredientes- dijo Draco secamente viendo como los papelitos que rompió Hermione caían al suelo.
Hermione estaba sorprendida, porque Draco ni siquiera había volteado a ver la pizarra y al regresar tenía todos los ingredientes necesarios, comenzó a cortar unos ingredientes y a colocarlos en el caldero, luego colocó agua fría dentro y le agregó una sustancia viscosa, Hermione estaba realmente impresionada, Draco no había visto ni una sola vez la pizarra y estaba haciendo todo lo que decía ésta, ¡de manera automática!, paso por paso, sin cometer ningún error.
-Yo... cortaré estas raíces- se ofreció Hermione para no sentirse inútil.
-De acuerdo...pero te advierto que son delicadas... veo que no lo haces nada mal, ahora que están listas tienes que... ¡No Granger!, ¡ESPERA!... - Draco inmediatamente tomó la mano de ella para evitar que pusiera los ingredientes dentro del caldero -Si las hechas ahora el caldero explotará-gruñó Draco, ambos se miraron directamente a los ojos y se quedaron así un momento, los dos sintieron un pequeño cosquilleo interno, cuando un estruendoso ¡PUUM! los sacó de su pequeña escena, Draco soltó la mano de Hermione, mientras ella colocaba las raíces en la mesa, lejos del caldero, y ambos voltearon; Neville había puesto las raíces antes de tiempo, y su caldero había explotado.
-¿Cómo sabías que eso iba a pasar?- preguntó Hermione impresionada porque la clase de ese día era nueva, y nada de eso estaba en el libro.
-Porque las raíces se deben añadir ya que el caldero lleve 7 minutos a fuego lento con los ingredientes que ya le he puesto- respondió el chico de ojos grises.
Hermione miró automáticamente la pizarra y se dio cuenta de que no había leído esa parte, y Draco se la sabía y ni siquiera había volteado.
-Me refiero a que...¿Cómo sabes tanto de pociones?- quiso saber la castaña.
-No sé 'tanto de pociones', solo de algunas, pero esta poción en particular me la sé de memoria- contestó Draco con voz fría mientras su mirada se ensombrecía repentinamente.
-¿Y porqué...?.
-¡¿Quieres dejarlo ya?!- replicó Draco enojado -Ya te lo dije antes mi abuela fue sanadora, ella me enseño a prepararla, la preparo desde que era un niño, ¿algo más?, ¿quieres un resumen de mi vida?- se quejó fastidiado.
-Yo.. disculpa- murmuró Hermione en voz baja.
Draco la miró enseguida, y se dio cuenta que se veía algo triste, recordó que estaba peleada con sus amigos y pensó que lo único que ella quería era alguien con quien hablar, se sintió mal de verla así por su comentario tan grosero así que siguió diciendo:
-Yo... bueno es que de chico siempre... digamos que me enfermaba mucho, y ella me curaba con esta poción, y cuidaba de mi, después me enseñó a prepararla- comentó con voz apagada mientras cortaba más ingredientes.
Hermione notó en Draco cierta nostalgia y se arrepintió de haberle hecho esa pregunta, sin embargo quería saber más sobre el tema.
-Pues creo que ella debe ser una buena mujer- comentó la chica castaña.
-Y tú ¿Cómo sabes eso?- preguntó el rubio frunciendo el ceño.
-Porque si te cuidaba tanto de niño es porque te ama, apuesto a que cuando te ve aún recuerda el cariño con el que te cuidaba- dijo ella mientras observaba como Draco cortaba más raíces.
-Ella.. pues, ella... murió- contesto Draco, su voz se le había quebrado un poco, y tenía esa extraña sensación de nudo en la garganta, llevaba mucho tiempo sin hablar de su abuela, sus manos comenzaron a temblar, y al intentar seguir cortando las raíces se hizo un profundo corte en la mano izquierda.
-¡Auch!- se quejó Draco frunciendo el ceño mientras tomaba su mano izquierda con la derecha e intentaba inútilmente limpiar la sangre que estaba brotando de su herida.
-¡Profesor Snape!, ¡Ayuda!- chilló Hermione muy asustada viendo como el rubio sangraba mucho de su pálida mano.