Aprendiendo a amarte — capítulo 8
El profesor Snape corrió inmediatamente a ver que le pasaba a Draco, al llegar a la mesa se dio cuenta de que el chico sangraba en grandes cantidades por su mano izquierda.
-Granger acompañe rápido al señor Malfoy a la enfermería- ordenó Snape.
-Pero profesor, yo...- decía Hermione cuando Snape la interrumpió.
-¡Deprisa, necesita que lo revisé la Señora Pomfrey!- gritó el profesor.
La castaña volteó a ver a Harry automáticamente que puso una mueca de desagrado y se encogió de hombros, después vio de reojo como Ron se ponía rojo y parecía molesto, pero a ella ya no le importaba.
Draco estaba a punto de salir del aula con Hermione tras él cuando una voz que sollozaba dijo:
-¡No!, yo debo ser quien acompañe a Draco a la enfermería- discutió Pansy acercándose a ellos muy decidida.
-Señorita Parkinson, me parece que he dado una orden, y se tiene que cumplir, y no creo que el señor Malfoy este en condiciones de esperar para ver quien es la señorita indicada para llevarlo a la enfermería- dijo Snape irritado.
Pansy lo miró indignada y luego fulminó con la mirada a Hermione.
Ambos chicos salieron del aula, y comenzaron a caminar por los pasillos del castillo dirigiendose a la enfermería, caminaban en silencio mirándose, de vez en cuando sus miradas se encontraban, pero ninguno de los dos decía nada, el silencio era demasiado incomodo para la castaña, así que decidió romperlo:
-¿Te duele?- preguntó Hermione, sabía que no era una pregunta muy inteligente pero fue lo primero que se le ocurrió decir.
-¡Noooooo!...¿Cómo crees? ¡lo estoy disfrutando tanto Granger!, es que amo sangrar, ¿acaso no lo sabías? esta entre mis actividades favoritas- dijo sarcásticamente el chico.
-¡Yo solo quería saber como te encontrabas!- dijo Hermione fastidiada.
-¿Quieres saber cómo me encuentro?... Pues mira me encuentro caminando hacia la enfermería con una boba chica llamada Granger que me está preguntando si me duele una mano que me corte con un afilado cuchillo, en la cual yo tengo una profunda herida que me esta sangrando a chorros en este preciso momento, siendo que el 99% de la población mágica adivinaría que efectivamente ¡cuando alguien se corta le duele!- le dijo Draco irónicamente elevando la voz.
Hermione se detuvo y lo miro molesta.
-¿Y ahora que?, ¿Vas a preguntarme como se camina hasta la enfermería?- se burló Draco siguiendo con su sarcasmo.
-¡Eres un idiota Malfoy!- le gritó Hermione acercándose hasta quedar frente a él.
-Mira Granger, a mi nadie me ofende, pero ¿quién es más idiota? ¿yo por burlarme un poco de ti? o ¿tú por andar llorando por todos lados por un imbécil como Weasley?- dijo Draco lentamente mirándola fijamente como si esperara que la chica le contestara la pregunta.
La castaña no pudo soportar ese comentario tan hiriente que le hizo el rubio, y sintiendo un gran enojo, no le importó que estuviera herido, le dio una cachetada al chico de ojos grises.
-¡EN TU VIDA SE TE OCURRA VOLVER A HACER ESO OTRA VEZ!- le gritó Draco a la castaña lleno de rabia.
-¿O si no qué?, ¿Me vas a devolver el golpe?, ¿Me lanzaras una maldición?- lo desafió Hermione acercándose a él poniendo una cara llena de enojo.
El chico de hermosos ojos grises ya se estaba cansando de que la castaña lo tratara de esa manera, así que se acercó a la chica, y sin previo aviso la tomó por los brazos recargándola contra la pared tratando de usar toda su fuerza, quería lastimarla pero en lugar de lograrlo terminó lastimándose a si mismo pues la mano que tenía cortada y lastimada comenzó a sangrar más que antes, así que soltó a la chica enseguida y siguió su camino muy enojado, fingiendo que no le dolía tanto la mano, ella también estaba muy molesta pero aún así lo siguió, porque a pesar de que habían tenido un pequeño altercado Snape le había ordenado acompañar al rubio a la enfermería, y a ella no le gustaba desobedecer las ordenes de los profesores, después de todo ella era una de las alumnas más destacadas de todo Hogwarts y era muy obediente cuando algún profesor le daba alguna orden o le pedía algún favor.
Siguieron caminando, Draco sujetó su mano contra su camisa del uniforme para no ir dejando rastros de sangre por los pasillos, a Hermione le molestaba mucho la actitud de superioridad que mostraba ese chico.
Cuando ambos estaban a punto de llegar a la enfermería Draco se detuvo repentinamente, estaba muy pálido, más pálido de lo normal y se le notaba muy extraño, se recargó repentinamente contra la pared mas cercana que había y tenía la respiración realmente agitada.
-¿Qué te sucede?- se alarmó Hermione acercándose un poco a él.
-¡Las raíces!- contestó Draco como si se acabara de lamentar por algo.
-¿Raíces?, ¿Qué hay con ellas?- preguntó confundida la chica de ojos castaños.
-¿No lo recuerdas?, ¡Fueron las causantes de que explotara el caldero de Longbottom!, ¿Y qué fue lo que te dije cuando las cortabas? ¡que eran delicadas!, ¡pues es la verdad, sí lo son, y no solo eso!, pueden resultar peligrosas en muchas ocasiones, ¡Y yo me corté con el mismo condenado cuchillo con el que estaba cortando esas malditas raíces!- dijo elevando el tono de su voz mientras poco a poco comenzaba a sudar.
-Pero ya casi llegamos a la enfermería, tranquilízate- le decía la chica, pero a Draco ya empezaban a temblarle las piernas.
-No... no llegaré...- replicó el rubio muy despacio, mientras comenzaba a desvanecerse poco a poco pasándose varias veces la mano sana por el pelo.
-No digas tonterías, claro que llegarás, ya estamos cerca- dijo ella no muy convencida de sus propias palabras.
Para evitar que cayera, Hermione tomó uno de sus brazos y se lo pasó por el cuello con mucho cuidado.
-¿Pero qué...?- trató de decir Draco cuando la chica lo interrumpió:
-Te ayudaré a llegar- le explicó ella.
-No... te... no te nece... necesito- contestó el rubio de manera entrecortada -Yo... puedo hacerlo.
-¡No! no puedes hacerlo, ¡Admite por primera vez en tu vida que necesitas ayuda!, ¡Deja de ser tan necio!- gritaba la chica tirando de él para ayudarlo a llegar a la enfermería sin que cayera.
El pobre rubio ya no tenía fuerzas ni para discutir con ella, así que solo guardo silencio y se dejó guiar por la castaña tratando de dar pasos lentos pero seguros.
Los dos llegaron a la enfermería con mucho esfuerzo, y al estar ahí Hermione llamó a gritos a la señora Pomfrey:
-¡Ayuda!, ¡Señora Pomfrey por favor venga!.
(DESDE LA VISTA DE DRACO)
Me sentía realmente débil, sabía que iba a caer en cualquier momento así que sin saber muy bien porque, miré a Granger a los ojos, tenía el pelo alborotado y se veía muy agotada, y como no, si yo era más alto que ella, debí haber estado muy mal porque le sonreí, NO... no estaba mal, de hecho nunca había sentido que algo estuviera tan bien como aquello, ahorré todas las energías que me quedaban, y las usé para dirigirme a ella:
-Granger...
-¡No digas nada Malfoy! ¡Sólo calla!- me dijo ella, se oía muy desesperada -Señora Pomfrey ¿Se encuentra aquí?.
-Tampoco yo soy un malagradecido... Sé... se que me... odias, pe... pero yo... tú... Gr... Gracias Granger- fue lo que dije y su cara junto con la enfermería se empezaron a ver borrosas, luego solo había oscuridad, después sentí como si alguna fuerza tirara de mí, y me di un fuerte golpe en la cabeza.
(DESDE LA VISTA DE HERMIONE)
La señora Pomfrey no acudía a mis llamados y yo ya no aguantaba más el peso de Malfoy, estaba empezando a desesperarme, y si daba un paso más caeríamos los dos al suelo.
-Granger...- me llamó Malfoy en voz baja, se oía realmente débil lo cual empezó a asustarme.
-¡No digas nada Malfoy! ¡Sólo calla!- le dije con desesperación -Señora Pomfrey ¿Se encuentra aquí?- pregunté elevando mucho el tono de mi voz.
De pronto escuché a lo lejos a la señora Pomfrey que me gritaba algo parecido a un «Enseguida voy», y luego sus pasos acercándose cada vez más.
-Tampoco yo soy un malagradecido...- me decía con la voz cada vez más apagada, y me miró a los ojos -Sé... sé que me... odias, pe... pero... yo... tú... Gr... Gracias Granger- fue lo último que me dijo cerrando los ojos.
Y dicho eso cayó desmayado en el suelo de la enfermería.