Aprendiendo a amarte — capítulo 9
Hermione estaba realmente asustada, no sabía que hacer, así que solo se arrodillo junto al inmóvil cuerpo de Draco para ver si reaccionaba.
-¡Malfoy!, ¿Me oyes?, ¿Me oyes Malfoy?, ¡Despierta!- expresaba a gritos Hermione muy preocupada.
-¿Qué ocurre?, ¿Para qué me llamaba con tanta urgencia querida?- preguntó la señora Pomfrey que acababa de llegar -¡Por Merlin!, ¿Qué le ocurrió al joven Malfoy?- se exaltó la Madame al ver a Draco tendido al lado de la castaña -¡¿Usted le hizo esto?!- preguntó asustada.
-¡NO!, yo no lo hice- contestó ofendida la chica.
Madame tomó su varita y con ella elevó al herido hasta la cama más cercana.
-Señorita Granger ¿Qué le ocurrió?- repitió la enfermera .
-Pues... estábamos en clase de pociones, y preparábamos una poción muy complicada, la que... la que es para dolores muy intensos, y él estaba cortando unas raíces, y se cortó la mano izquierda con el cuchillo, estaba muy afilado; el mencionó antes de cortarlas que eran delicadas, luego comenzó a sangrar mucho y el profesor Snape me dijo que lo acompañara hasta aquí, pero antes de llegar empezó a sudar y su respiración estaba muy agitada, se recargó contra una pared, se veía débil y mucho más pálido de lo normal, me dijo que lo que estaba cortando podía llegar a ser peligroso, no podía ni caminar, así que lo ayudé, pero cuando entramos aquí él se desmayó- contestó hermione aprisa, estaba muy nerviosa por todo lo ocurrido.
-Ya veo, ¿Sabe usted el nombre de esas raíces?- preguntó la señora Pomfrey.
La chica se quedó helada, pues no se había fijado en el nombre de todos los ingredientes.
-Yo pues... lo siento... es que no... no me fijé, cuando estábamos por preparar la poción, Malfoy fue quien llevó los ingredientes a la mesa- respondió abrumada la castaña.
Madame no le contestó nada, estaba revisando la mano de Draco, la observó cuidadosamente, después hizo aparecer de la nada una poción azul, y acercándose al rubio le separó los labios y colocó 2 gotitas de poción dentro, metió la mano en uno de sus bolsillos y sacó una cuchara y una sustancia verde, le dio una cucharada al Slytherin y volvió a poner la cuchara y la sustancia en su bolsillo, después hizo aparecer 2 frasquitos, uno de color púrpura y otro de cristal, para sorpresa de Hermione la enfermera le entregó los frascos a ella.
-Póngale esto en la mano, con unas cuantas gotas bastara, con lo que le di a tomar ahorita quizá despierte en un momento, ya no estará en peligro, pero debe descansar, si no lo hace, tendrá una recaída - ordenó Poppy mientras caminaba a la puerta -Yo debo ir a hablar con el profesor Snape para que me diga que era lo que le causó esto al joven Malfoy, y después de que le ponga la poción púrpura. aplíquele esencia de díctamo, (5 gotas del frasco de cristal).
Y dicho eso salió decidida de la enfermería.
La Gryffindor solo observó al rubio, la enfermera le había ordenado que colocara algunas gotas de poción en la mano de Malfoy, pero, ¿Debía hacerlo ya, o debía esperar un poco?. Se acercó poco a poco a la cama del herido, lo miró, nunca había visto esa sensación de paz en su rostro, se veía tan angelical, sin estar enojado, sin ser un patán grosero, sin ofender a nadie, sin fruncir el ceño, sin denotar arrogancia, sin hacerse el astuto, sin ser sarcástico, lucía increíblemente guapo, la chica dirigió su mirada a los finos labios de él y se ruborizó de inmediato.
Tomó delicadamente la mano del ojigris, estaba fría, se apresuró a abrir el frasco púrpura, y colocó unas cuantas gotas de poción en la herida, de la piel de la mano empezó a salir espuma, era para limpiar heridas; esperó un momento y abrió el frasco de cristal, colocándole así las 5 gotas de díctamo que le había dicho la enfermera. Después de haberle puesto la esencia de díctamo, sobre la mano apareció un humo verdoso que se elevó hacia el techo de la enfermería y cuando se aclaró todo la mano de Draco ya no sangraba ni una gota, y ahora la herida tenía la apariencia de tener varios días; una piel nueva se había estirado sobre lo que un momento antes había estado en carne viva.
Draco empezó a moverse un poco, y fue abriendo los ojos lentamente, miró a Hermione a los ojos, ella le sonrió un poco, y sobre los finos labios de él se dibujo una pequeñísima sonrisa que duró solo pocos segundos.
-¿Qué ocurrió?- preguntó el chico con voz débil.
-Madame Pomfrey te dio algunas cosas para que mejoraras y te acabo de poner una poción para limpiar heridas, y también te apliqué esencia de díctamo- respondió Hermione lentamente, en voz muy baja e increíblemente le dedicó una dulce sonrisa.
Draco puso cara de susto, y se incorporó de golpe, miró su brazo izquierdo, observó su mano, la giró, y vio la manga de su camisa que estaba manchada de sangre, la observó con horror, se notaba asustado, frustrado.
-¡Tranquilízate! la señora Pomfrey dijo que debías descansar, y que si no lo hacías podrías tener una recaída, ¿Qué te ocurre?, ya pasó, nada malo te ocurrió, ya no estas en peligró Malfoy y la herida ya cerró- dijo la castaña extrañada por la reacción del rubio.
-¡¿Tú la viste?!, ¿La viste verdad?- exclamó molesto.
-¿Qué?, claro que la vi... era una herida muy profunda, ¿Cómo no iba a verla?- se extrañó aún más la chica.
-Yo... si, si, claro la tenías que ver, la herida si- respondió algo nervioso Draco.
(DESDE LA VISTA DE DRACO)
Todo era extraño, y oscuro, Granger... estaba gritándome, casi me deja sordo, pero estaba preocupada por mi, a pesar de ser tan malo con ella en muchas ocasiones, me estaba ayudando, y se preocupaba, se oía asustada.
Solo escuchaba voces a lo lejos, a mi alrededor, no podía moverme, después sentí que flotaba, y caía con mucho cuidado en una superficie blanda, alguien separaba mis labios, fue una sensación extraña, y un sabor amargo me invadió la garganta, un momento después ya me sentía mejor, más tranquilo, sentí una cálida sensación en mi mano, alguien la estaba tomando, la herida me ardió por dos segundos y dejó de dolerme un momento después, me sentía como... como cuando era un niño.
---Flashback---
Mis padres no estaba, y mi pequeño Yo corría por los jardines de la mansión, me sentía feliz, como casi nunca lo fui en mi niñez.
Mis abuelos estaban de visita, y cuidaban de mi, yo jugaba, ellos me observaban, y tomaban fotografías con sus cámaras mágicas, todo era perfecto, pero tropecé, y mi rodilla se raspó, mis ojos se pusieron llorosos, mas no derramaron lagrimas, no, ya estaba advertido anteriormente por mi padre, no debía llorar.
Mi abuela se acercó a mí y me acompañó al sofá de la sala, ahí me recosté y ella empezó a curarme, sus cálidas manos acariciaban mi rodilla, y de pronto el dolor se había ido, la miré, me estaba sonriendo, sus sonrisas eran hermosas, creo que era el único miembro de mi familia que me sonreía con dulzura, ella y a veces mi madre, pero era a ella a quien yo le devolvía las sonrisas.
Yo era muy serio, siempre lo fui, pero ella era tan tierna y buena conmigo que era inevitable devolverle las sonrisas.
-Tranquilo mi niño, ya pasó- me decía ella para calmarme.
Le pidió a un elfo que fuera a la cocina y me trajera jugo de calabaza, él obedeció, y mi abuela me entregó el vaso a mí.
-Bebe esto cariño, te sentirás mejor, ya pasó, no hay peligro, nada malo te ocurrió- me dijo ella.
Yo puse el vaso de jugo de calabaza en la mesa que había al lado del sofá, y la abrasé, después le di un beso en la mejilla.
-Gracias abuelita, yo... te quiero mucho- expresó Draco Malfoy-niño en brazos de una de las mujeres más adorables del mundo mágico.
---Fin Flashback---
Empece a moverse un poco, ¡ya podía moverme! y fui abriendo los ojos muy despacio, todo se veía borroso, mire a alguien frente a mi, era Granger, la vi a los ojos, ella me sonrió, y yo le devolví una pequeña sonrisa, eso... como me recordó a mi abuela.
-¿Qué ocurrió?- pregunté volviendo a la realidad, mi voz sonaba muy débil.
-Madame Pomfrey te dio algunas cosas para que mejoraras y te acabo de poner una poción para limpiar heridas, y también te apliqué esencia de díctamo- respondió Granger hablando muy despacio y me dedicó una dulce sonrisa.
Que hermosa sonrisa tenía, muy linda y reconfortante... pero entonces una sensación de miedo me recorrió el cuerpo... ¿Mi mano?...¡¿MI MANO IZQUIERDA?!.
Me incorporé de golpe, y me puse a verme la mano, la manga estaba ensangrentada, pero la herida ya estaba cerrada y no me dolía, observé con horror mi manga, y me molestó el hecho de que alguien hubiera visto lo que había tras esa manga.
-¡Tranquilízate! la señora Pomfrey dijo que debías descansar, y que si no lo hacías podrías tener una recaída, ¿Qué te ocurre?, ya pasó, nada malo te ocurrió, ya no estas en peligró Malfoy y la herida ya cerró- decía Granger con cara de confusión.
-¡¿Tú la viste?!, ¿La viste verdad?- le grité, no debí gritarle después de lo amable que fue al ayudarme, pero necesitaba saber si había visto mi brazo.
-¿Qué?, claro que la vi- me dijo, y sentí que algo enorme y muy pesado me caía en el estómago -era una herida muy profunda, ¿Cómo no iba a verla?- terminó de decirme, un gran alivio me invadió cuando terminó la frase.
-Yo... si, si, claro la tenías que ver, la herida si- respondí con nerviosismo.
La observé de nuevo, llevaba mucho tiempo que nadie se preocupaba tanto por mi, así que lo pensé bien, y segundos después me di cuenta de que no había nada que pensar, así que aún desde la cama me acerqué a ella.
-Acércate Granger- le pedí, aunque sonó más como una orden, así que continué -Yo... por... por... por favor- concluí.
-Yo... claro- susurró ella mirándome algo nerviosa.
Cuando estaba lo suficientemente cerca de mi la estreché en mis brazos.
-Gracias Granger, yo... te quiero... agradecer mucho- expresé abrazándola, esas palabras acompañadas de la cercanía de ella hicieron que mi cuerpo se estremeciera.
Y ella correspondió tiernamente a mi abrazo, olía delicioso, era tan bonita esa sensación, y no me temía, no tenía miedo de acercase o estar junto a mi.
Pasé una de mis manos por su rebelde cabello, acariciándolo, luego deshice el abrazo lentamente, quedamos a pocos centímetros de distancia, me acerqué a su mejilla y le di un beso, ella me miró atónita, de pronto se alejó rápidamente, se fue y extrañamente su ausencia me pesó, sentí un vació.
'¡Claro!, eres un tonto no debiste darle un beso'... pero ella se preocupó por mi...'¡pero huyó de ti!'... tal vez se asustó un poco... '¡CLARO!, te ve como a un monstruo ¿Cómo no se va a asustar?, te teme igual que casi todos'...¡No es verdad!... '¿Porque rayos la besaste?'... es que ayudó a curarme, me sonrió... '¡vuelve a la realidad, te desprecia igual que todos!. ella no es tu abuela, así que deja de actuar como si lo fuera, '... NO, lo sé, ella no es mi abuela pero se porta tan amable como ella, ¡se preocupa por mi bienestar!; discutir conmigo solo lograba confundirme más, pero lo que si sabía es que Granger era amable, algo ingenua, pero no era una mala persona.
Pero ¿Porqué se había ido? me pregunté a mi mismo; elevé mi mirada y vi como ella regresó enseguida con una silla y se sentó al lado de la cama dónde yo estaba.
Ella estaba muy ruborizada y me sorprendió cuando se acercó poco a poco y me besó muy despacio en la mejilla, nos miramos, ella estaba sonrojada, no me dijo nada, ni yo le dije nada a ella, solo nos mirábamos durante un buen rato.
-Deberías dormir, descansar- dijo ella sonrojandose aún más.
-Granger... podrías... ¿podrías conseguirme un vaso de jugo de calabaza?- le pedí lo más amable que pude.
Ella no dijo nada, solo asintió, yo volví a recostarme y ella salió de la enfermería.
Cuando regresó tenía el jugo en sus manos, yo me senté en la cama y me lo entregó con cuidado.
-Apuesto a que si lo bebes te va a caer muy bien- me comentó.
La miré... sentí una oleada de calor y de agradecimiento hacía ella cuando dijo esas palabras, y le dediqué una de mis (extrañamente) más sinceras sonrisas; bebí un poco de jugo y le entregué el resto a ella, que puso el vaso en la mesita que estaba al lado de la cama, luego yo me volví a recostar y ella simplemente tomó asiento en la silla junto a la cama y se quedó observándome con curiosidad en sus ojos, con esos ojos castaños que no recuerdo nunca haber visto tan lindos.
En ese momento me di cuenta de que también Hermione Granger podía llegar a ser una de las mujeres más adorables del mundo mágico.