Aprendiendo a amarte — capítulo 10
(DESDE LA VISTA DE HERMIONE)
Todo era como un sueño, uno muy loco e imposible de creer, pero había sucedido, era real, y yo me encontraba realmente confundida.
"-Acércate Granger- dijo Malfoy -Yo... por... por... por favor- concluyó él costándole un poco de trabajo decir la última frase.
-Yo... claro- murmuré con nerviosismo.
Y me abrazó, me estrechó en sus brazos de una manera muy tierna, su olor a menta me hizo suspirar.
-Gracias Granger, yo... te quiero-dijo él provocando que cada parte de mi cuerpo se estremeciera-... agradecer mucho- terminó de decir"
Todo había sido tan extraño, pero tenía que admitir que me había gustado, si, me había gustado sentir el contacto de su piel contra la mía, y el roce de sus labios sobre mi mejilla.
Cuando él acabó de beber un poco de jugo me entregó el vaso, se recostó en la cama, y yo lo observe con curiosidad, tratando de descifrar lo que había acabado pasado, el solo me observaba recostado.
-¿Me odias?- preguntó de repente mirándome a los ojos, esa pregunta me tomó por sorpresa, pues me preguntó como si temiera que le respondiera que si.
-Pues... tu haz sido el causante de muchos de mis sufrimientos, me has insultado tantas veces que hasta perdí la cuenta... tu familia quiso asesinarme en más de una ocasión, has sido malo conmigo, cruel, sarcástico, te has reído de muchos de mis sufrimientos- dije tranquilamente, y su mirada se ensombreció, parecía como si lo estuviera torturando, así que me apresuré a decir -Pero ¿Sabes qué?, después de todo, no Malfoy, no te odio-
-Es... bueno saber eso, pues yo... dime Draco...- me dijo - yo... pues... s-i, si tu quieres claro.
-Esta bien Draco- acepté con calma, el no era malo, pero por alguna extraña razón trataba de alejar a las personas de él estando siempre a la defensiva.
Nos quedamos platicando un buen rato, esto era nuevo para nosotros, conversar como dos personas civilizadas, sin discutir sobre nada, sin gritarnos, todo tranquilo, y sentí como si me hubiera encontrado con un viejo amigo con el que llevaba mucho tiempo sin tener contacto.
Descubrí que realmente era tan aficionado al Quidditch como yo me lo había imaginado, y él se dio cuenta de que yo no lo era, se rió un poco cuando se enteró de que ni siquiera me gustaban las alturas ó volar, éramos tan distintos en tantas cosas, y parecidos en muy pocas, pero conversar con él, empezó a agradarme muchísimo, cuando no era grosero podía resultar muy buena compañía.
Después de un tiempo de conversaciones, él se notaba muy agotado, así que le dije que descansara, para que pronto estuviera completamente recuperado.
-Oye Malf...digo, Draco, la señora Pomfrey no regresa, y estoy perdiendo clases, yo pienso que si descansas estarás bien, creo que lo mejor será que me vaya- comenté.
-No te vayas Hermione- me pidió cuando estaba levantándome, y tomó mi mano, era la primera vez que mi nombre salía de sus finos labios que despedían olor a menta, lo miré y él me miró a los ojos también, me soltó enseguida -Es decir, por favor Granger, no quiero... quedarme aquí solo- terminó de decir.
-De acuerdo, me quedaré, pero solo hasta que llegue Madame Pomfrey- le dije tomando asiento de nuevo -Y puedes llamarme Hermione, no te preocupes- le dije sonriéndole como si fuera un niño.
Lo observé un rato y sin poder contenerme más le pregunté:
-Dr... Draco,¿Tú me odias a mi?- dije despacio observándolo.
-¿Porqué me preguntas eso?- contestó él frunciendo el ceño.
-Por curiosidad, es decir, soy una sangre sucia deberías odiarme como toda tu familia, como tu padre- dije sin pensar, esa última frase salió de mí sin poder contenerla.
-¡YO NO SOY COMO LUCIUS!, ¡YO NO SOY COMO EL!, ¡NUNCA FUI COMO EL!, ¡Y NUNCA VOY A SER COMO EL!- gritó Draco incorporándose de golpe y alterándose , con odio en el rostro, su cara se deformó por el resentimiento que sentía, y comenzó a toser mucho, muchísimo, se puso pálido, y tuvo un pequeño sangrado por la nariz, luego golpeó la almohada de la cama un par de veces, parecía como si estuviera sufriendo una lenta pero muy duradera tortura.
-¡Lo lamento mucho!, ¡No quise decir eso!, yo... no sabía como te... como te sentías respecto a tu padre, Draco por favor, ¡tranquilízate!, olvida lo que te dije, fue sin pensarlo, te puede hacer muy mal si no te calmas- dije yo muy preocupada, así es, estaba muy preocupada por su salud.
¡Por Merlin!, su padre estaba en Azkaban, ¿Cómo había podido mencionárselo?, era una gran insensibilidad de mi parte, fui una tonta al haberle dicho eso.
Me levanté de la silla y me acerqué a él muy despacio, con un pañuelo que llevaba en uno de mis bolsillos le limpié la sangre de la nariz con cuidado y traté de tranquilizarlo, él se ruborizó un poco y cuando dejó de toser se recostó y continúo hablándome más tranquilo:
-Gracias... Y, No, no te odio Hermione, ya nunca más...- respondió al fin acurrucándose en la cama y pasándose la mano por el pelo -Ya nunca más Hermione...- se estaba quedando dormido, ya no podía con el cansancio, así que se quedó dormido.
Se veía tan cómodo verlo así hizo que a mi me diera sueño también, porque no había dormido bien teniendo pesadillas la noche anterior, lo miré dormir tan pacífico, tan dulce, y recargué mi cabeza en su cama, volteando hacia él para observarlo más de cerca y asegurarme de que siguiera descansando tranquilo.
La señora Pomfrey se dirigía de nuevo a la enfermería, había tardado algún tiempo hablando con Severus Snape sobre el problema de Draco, pero se había distraído bastante hablando con Minerva McGonagall al encontrarse con ella en uno de los pasillos; no tenía prisa en volver a la enfermería porque de todos modos ya le había dado al chico un antídoto contra cualquier veneno provocado por raíces.
Se encontraba muy molesta y ofendida, porque al entrar al aula de pociones para hablar con el profesor Snape, Pansy habían sido muy grosera con ella, diciéndole que su lugar estaba en la enfermería y que no tenía nada que hacer fuera de ahí, que tenía que cuidar a Draco y no separase de él, eso hizo enojar tanto a la Madame que discutió un poco con la chica y le prohibió visitar a Draco durante la estancia de él en la enfermería.
Llegó y entró a la enfermería, estaba a punto de llamar a Hermione para preguntarle como estaba el rubio cuando observó una tierna escena: Draco Malfoy se encontraba profundamente dormido, y al lado de su cama en una silla estaba la castaña, se había recargado en la cama del chico, y ella estaba dormida también, con sus brazos cruzados sobre la cama, y la cabeza apoyada en ellos; descansaba junto a él, y la mano del rubio se encontraba en la cabeza de la castaña lo cual sorprendió mucho a la enfermera, pero los dos se veían tan tranquilos que Madame Pomfrey no quiso despertar a ninguno de ellos, de cualquier modo el chico tenía que descansar y quedarse en la enfermería 3 días más para que se recuperara totalmente, y Poppy se había tomado la molestia de excusar a Hermione de todas las clases de ese día para que le hiciera compañía al chico, porque ella necesitaba ir con la profesora Sprout para que le surtiera algunas plantas mágicas para así poder preparar algunos antídotos.
Los observó por última vez, sonrió para si misma y salió del lugar para dirigirse a los invernaderos a ver a la profesora Sprout.
El Slytherin y la Gryffindor ya llevaban un buen rato dormidos, la enfermera había entrado y salido varias veces, Draco y Hermione habían cambiado varias veces de posición, cuando de pronto Hermione escuchó a alguien carraspear y toser muy fuerte, y se despertó preocupada creyendo que al rubio le había vuelto el ataque de tos que había tenido hace un rato, lo observó pero seguía durmiendo tranquilamente, volteó a ver si había sido la enfermera la que había hecho eso, pero se encontró con otra persona.
-¿Qué haces aquí Harry?- preguntó la chica frotándose los ojos, había dormido bastante, o al menos eso sentía ella.
-Vine a buscarte, es que, es hora de comer, has estado aquí toda la mañana, Madame Pomfrey te excusó de todas las clases de hoy para que estuvieras acompañando a Malfoy, y quería saber como estabas, tienes que descansar, no imagino lo mal que la haz pasado aquí con él- contestó Harry apuntando con el dedo al Slytherin que dormía tranquilamente.
-Pues, no me la he pasado tan mal- se limitó a responder Hermione secamente.
-¡Pero...!, bueno, como sea, yo solo me preocupaba por ti- murmuró Harry.
-Pues... estoy bien, gracias, no tienes de que preocuparte- dijo la chica.
-Bueno, entonces nos vemos después- se despidió comenzando a retirarse.
-Harry, espera, quería hablar contigo- pidió la castaña levantándose de la silla y caminando un poco hacia él -No debí enojarme por una tontería, es decir, eres mi mejor amigo e independientemente de lo que pase con Ronald tu siempre serás mi mejor amigo, y no quiero que si Ronald y yo tenemos algún problema eso termine con la amistad que tu y yo tenemos- terminó de decir Hermione.
-Eso no pasará Hermione- dijo y sonrió el chico.
-Te quiero mucho Harry- comentó alegremente la chica.
El niño que vivió se apresuró hacia ella y la abrazó.
-¡Oh Hermione!, también yo lo lamento, no debí ser tan poco sensible como tu me dijiste, pero sabes que eres como una hermana par mí, solo quiero tu bienestar, me preocupo mucho por ti- confesó Harry besando su frente.
-Gracias Harry, también tu eres como el hermano que nunca tuve, te lo agradezco mucho.
-No me lo agradezcas, es la verdad, también yo te quiero mucho.
-¡Pero que bonita escena!, ja-ja-ja Potter con la sangre sucia, ¿Qué diría el perdedor de Weasley si viera esto?- se burló una fría voz detrás de ellos.