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Invitado Navideño Inesperado — capítulo 2
Mamá enmudeció por unos segundos y acto seguido se desmayó. Se había puesto blanca como la nieve que cubría todo el jardín. George y yo nos levantamos enseguida para auxiliarla, mi hermano la tomó en brazos y antes de poder levantarla llegaron todos para ver que había ocurrido.
Las bocas de mis hermanos, Hermione, Harry y de mi padre formaron una O perfecta ante el cuadro de Fred que sonreía abiertamente y bromeaba.
-Ya le había dicho a Georgie que todo se sabría, no debía esconderme ¿Cómo estás papá?- dijo Fred entre risas.
-Pe-pero ¿Cómo es posible?- dijo papá cuando observó detalladamente la pintura- es increíble.
Nadie decía nada, yo también estaba sin palabras… no reaccionaron de la misma manera que yo, era una total sorpresa para todos. Sentí rápidamente los brazos de Harry que me jalaban de entre mi familia y me sacó de la habitación de George.
Leí en sus ojos a través de las gafas que tenía que explicarle lo que había ocurrido. También leí un poco de acusación y me sentí culpable ¿Por qué? Tal vez por no avisarles…
-Harry yo… no sabía… anoche cuando me levanté seguí a George hasta su habitación…- le resumí lo que había ocurrido y enseguida cambió su expresión a una sonrisa.
-¿De verdad creías que Fred nos dejaría así de fácil?- preguntó y besó mi frente- el cuadro ya lo suponía, me contaron que con el dinero que les di del torneo de los 03 magos habían mandado a hacer algo para que jamás los olvidáramos… creí que era Sortilegios pero ahora me doy cuenta que no.
-Muy al estilo de los gemelos…- dijo Ron a nuestra espalda- no se porque no lo imaginamos antes.
-Recuérdalo Ronald, tienes la sensibilidad de una roca, jamás pensarías que ellos se preocuparían por el futuro de la familia- argumentó Hermione mientras se recargaba en la pared y sonreía ante tal aclaración.
Ron puso los ojos en blanco y después le enseñó la lengua, me hicieron sonreír y los tres me devolvieron la sonrisa.
Bill llegó unos minutos después y nos avisó que mamá había reaccionado. Lo mejor fue subir y acompañarla, más que a nadie, a ella le afectaba la pérdida de Fred, casi similar a George. Solamente ellos dos podrían decirnos que perder a alguien era lo peor de este mundo… yo había perdido a mi hermano, pero seguía adelante, Harry jamás me había abandonado y por él, por mamá, por papá y mis hermanos había estado siendo fuerte.
Al llegar a la habitación, mamá estaba hincada frente al cuadro de mi hermano, lloraba desconsoladamente y papá estaba a su lado, sin decir nada. Fred la consolaba.
-Vamos mamá, por eso George no te dijo nada…
-Fred tiene razón- dijo George, noté la fuerza que implicaba para verse sonriente- además, ya sabrás distinguirnos, mejor tarde que nunca.
-Exacto- apoyaba Fred- uno aquí y el otro en un cuadro fácil ¿verdad?
Mamá sollozó aún más fuerte y Percy se acercó y le entregó un pañuelo.
-¿Qué hay Perce? ¿Ya ligaste a alguien?- bromeó Fred mientras que mi hermano le enseñaba la lengua y negaba- pues ya no fuiste el primero que le dará un nieto, se nos adelantó Bill.
Todos giramos nuestros rostros hacia Bill y Fleur, ella crecía cada día más producto del seguramente hermoso ser que llevaba dentro.
Por primera vez, mamá dejó de sollozar.
-Siempre quise ver si sus hijos tendrían algún parecido- murmuró dirigiéndose a los gemelos.
-Bueno mamá, si quieres un nieto de óleo puedes contar conmigo- dijo Fred y nadie pudo evitar reír.
A partir de ahí, las risas no dejaron de sonar en toda La Madriguera. Mamá había subido nuestros regalos de Navidad y los abrimos con Fred, a quien Percy con su varita le formó una bella bufanda como las que mamá nos regalaba. Todos llevábamos algo tejido esa mañana.
La imagen de mi familia hasta cierto punto estaba completa, mis padres sonreían, mis hermanos bromeaban, Fleur iluminaba con ese brillo peculiar de ella, Hermione ya era parte de la familia a lado de Ron y Harry siempre lo había sido, desde el primer día que tuvo 11 años y lo conocí en el anden 9 y 3/4. Cada uno de esos rostros iban siempre en mi corazón, atesorados de una manera en la que nadie podría dañarlos, recordé mi pensamiento de la mañana anterior al recordar las pérdidas durante la batalla de Hogwarts, pérdidas que jamás se podrían restaurar pero… siempre existiría un plan B y yo estaba contemplando el plan B de mi familia, no importaba como fuera, sonreían y eso era lo que era valioso, atesorar sus sonrisas en una bella e irónicamente mágica mañana de Navidad.