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Érase una navidad, hace 17 años... — capítulo 1
Una mujer de edad avanzada, de cabello blanco y mirada cansada se encontraba sentada en una sala desierta, únicamente frente a dos jóvenes adolescentes que la miraban expectantes. Le dio un sorbo a la taza de chocolate caliente y sin poder prolongar más el momento, comenzó su relato.
—Eran tiempos muy difíciles a los que nos veníamos enfrentando. Gran Bretaña se encontraba sumida en una atmósfera sombría de terror y desesperación que se esparcía hasta los rincones más inhóspitos y desolados. Las fuerzas malignas del Señor Tenebroso estaban en su máximo apogeo y amenazaban la seguridad e integridad de todo aquel que osara ponerse en su camino sin importar la raza a la que pertenecieran. Incluso los muggles que no se daban por enterados de lo que ocurría a su alrededor, volvían a la "seguridad" de su casa mucho antes de que el sol se pusiera, temiendo que aquello que acechaba allá afuera los alcanzara.
>> En definitiva eran tiempos oscuros, el caos era tal que no podrías imaginarlo, la sensación de pérdida estaba presente en cada persona, se respiraba agonía y muerte en cada esquina. En casa no era una navidad como cualquiera, después de todo era la primera vez que pasaríamos sin él.
>> Meses antes había tomado la decisión de huir y esconderse con un grupo de fugitivos, yo no tenía de qué preocuparme por mi status de sangre limpia, pero él, un sangre sucia, tenía todas las de perder ante el nuevo régimen que el tirano de Voldemort estaba levantando. No pasó mucho tiempo cuando llegó a nosotros la noticia de que había muerto en manos de esa basura que ahora decía purificar nuestra raza.
>> Su muerte nos había golpeado tan de repente que parecía no ser real.
>> El terror se apoderó de nosotros y decidimos escondernos. Aún con mi status de sangre, al morir él todos quedaríamos al descubierto… yo por ser una traidora a la sangre, ella por ser una mestiza hija de un sangre sucia y él por ser un monstruo que no servía a su oscura causa, incluso tú, criatura inocente que no podrías defenderte. Nuestra pequeña familia había quedado expuesta y tuvimos que actuar tan rápido que ni siquiera tuvimos tiempo de llorar su muerte.
>> Pero no todo estaba perdido, el destino se empeñaba en darnos pequeñas señales que conforme pasaba el tiempos se iban intensificando, rayos de luz que traían esperanza a nuestro mundo, que nos animaban a seguir luchando.
>> La navidad llegó a nosotros aún sin importar el estado de las cosas, la situación de la guerra, la muerte de Ted… Remus y Dora se veían felices, tenían un motivo para ser felices, todos lo teníamos. Lo necesitábamos.
>> Después de tantas pérdidas, tantas vidas inocentes sacrificadas a manos de ese infeliz, tantos héroes caídos en la lucha para restablecer la paz en el mundo mágico. Tú eras nuestra razón para seguir aguantando y no doblegarnos ante el Señor Oscuro.
>> Fue una cena pequeña, sólo nosotros tres. Dora estaba enorme, faltaba poco para que llegaras a nosotros. Remus estaba cansado y muy débil por la Luna Llena de la noche anterior, pero su semblante era distinto del de otras veces, lo llenabas de luz de una forma impresionante.
>> Esa navidad sería la primera que pasaríamos en familia, Ted, Dora, Remus y yo, incluso tú estarías presente, ahí dentro, escuchando nuestras conversaciones y pateando de vez en cuando a tu madre, tal y como lo hiciste, sólo con la diferencia que de que se suponía que escucharías también a tu abuelo.
>> Esa noche, mientras escuchábamos a Celestina Warbeck cantar lo villancicos más horrorosos de la historia, Dora dejó escapar algunas lágrimas y Remus la consoló con toda la ternura de la cual tu padre era capaz.
>> De alguna manera, creo que sabían que sería su primera y última navidad como familia, porque mientras sucumbía al llanto y la melancolía de tiempos pasados en casa con su padre y conmigo, decidió que Harry Potter sería el indicado para cuidar de ti, y que se lo harían saber en cuanto llegaras al mundo.
>> Si soy honesta contigo, querido, yo pensé que era una tontería, por muy elegido que fuera tu padrino, yo jamás le vi posibilidades de sobrevivir a la guerra… Ahora veo qué equivocada estaba.
>> Nunca te lo había dicho, pero esa noche alguien nos hizo saber que Bella iría tras ellos, sigo pensando que fue Cissy, lo sé, una tontería, pero es lo que creo. Después de todo, éramos familia y sé muy bien que ella hacía tiempo que ya no soportaba estar dentro de ese círculo.
>> Sé que tal vez debería esperar un poco más, pero esa navidad hace diecisiete años, tus padres dejaron en mis manos algo para ti, para tu cumpleaños número 17, pero creo que no habrá mucha diferencia si te lo doy ahora.
Sacó un paquete no muy grande de envoltura maltratada por el paso de los años y lo dejó en el taburete que se encontraba enfrente para luego levantarse y marcharse.
El joven de cabello azul y ojos dorados miró fijamente el paquete deseando saber cuál era el contenido, mientras que la rubia que se sentaba a su lado tomaba su mano con dulzura y lo miraba para alentarlo.