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Como Enamorar a Granger En Diez Pasos — capítulo 34
Draco
Tomados de la mano llevé a Hermione a mi habitación ya que todos estaban en el comedor y no seríamos interrumpidos ahí. La tomé de la mano y la miré justo a sus ojos.
-Hermione, sé que los dos estamos enojados y todo eso pero te amo y yo no dejaré que Weasley… -empecé a decir muy serio pero sintiéndome muy vulnerable por dentro
-¿Qué con Ron? -preguntó de repente muy confundida Hermione
-De que ese imbécil se casará contigo -le expliqué
-¡Ja! -río por un rato en mi cama hasta que le dolió el estomago, no solo cogía mis cosas sin permiso ahora también se burlaba de mí.
-¡¿De qué te ríes, Granger?! -pregunté de mala gana
-¡Que tú crees que me voy a casar con Ron! Ahora entiendo porque has estado tan raro -dijo ella tomándome de las manos -Draco, Ron me estaba tratando de alegrar y pretendía ser tú quien me pedía matrimonio.
En ese momento me volví a sentir humillado ¡odio el día de San Valentín! Maldigo al idiota que lo inventó, maldigo a ese estúpido de Weasley. Tomé mi almohada con mis manos y grité en ella.
-¿Mejor? -preguntó Hermione sonriendo cuando tiré la almohada a un lado
-¿Quieres que me case contigo? -pregunté inseguro, ¿matrimonio? ¿A esta edad?
-Por ahora… podemos ser… novios… si te parece -sugirió ella mirando al piso sonriendo pero con las mejillas rosadas
-¿Quieres ser mi novia Hermione? Te advierto que puede ser peligroso pero sería lo mejor que te pasará en la vida -dije sonriendo de medio lado y cerrando un ojo. ¡Recuperé mi confianza y mi encanto!
-Sí quiero, Draco -río ella y nos besamos
Era increíble lo bien que me sentía, al fin algo que me salía bien. Besarla y saber que era mía era mejor que mis sueños, la amaba tanto. Por esos pocos momentos el resto del mundo no importaba, no existía.
-¡Draco! -dijo un voz desde afuera
Mi cara quedó pálida como la de un muerto y mi piel se erizó. ¿Cómo era eso posible? Mis oídos debían estarme jugando una broma de mal gusto. Otro llamado se escuchó y sabía que era real, Hermione también se quedó petrificada.
-¿Ahora qué? -susurró ella revisando que no traía su varita.
-¡Bajo la cama, escóndete ahí! Ya no hay tiempo -le ordené yo esperando lo mejor
Mientras Hermione se escondía mi padre terminaba de abrir la puerta sin tocar antes. ¡Gracias Merlín que no la vio! Me quedé quieto esperando a que él hablara antes.
-¡He recibido cartas que me han informado de una desgracia, algo despreciable en la familia Malfoy que no es tolerada! -rugió mi padre con desagrado.
-No sé de que hablas, padre -respondí pero mi voz temblaba. Si sabía que la causa de eso estaba justo debajo de mí…
-¡Sí sabes! -Dijo él pidiendo una explicación -¿Qué esperas que te saqué de esta maldita escuela? ¿Qué te desherede? Si eso es lo que debo hacer para que hagas caso lo haré.
-Tú no entiendes, padre -le rogué para que por algún milagro que escuchará antes de volverse loco.
-¡No entiendo y no quiero, Draco! Está no fue la forma en que fuiste criado y no lo soportaré ni un minuto más, quien sabe lo que eres capaz de hacer después -se lamentó
-Padre… -intenté decir
-No. ¿La tienes aquí? ¿Está ahora aquí? -preguntó pero al negar con mi cabeza salió por la puerta furioso.
Aunque se haya ido de mi habitación y Hermione saliera a abrazarme cálidamente sabía que pronto tendríamos otra de nuestras charlas. Después de algo tan grandioso tenía que estar mi padre al borde de echarlo a perder. Pero no me importaba lo enfrentaría y pelearía por ella.