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Como Enamorar a Granger En Diez Pasos — capítulo 36

Draco

-¡¿Qué haces aquí?! -pregunté en un alto susurro al borde de cortarle el cuello con mis manos.

-Debería decir lo mismo pero… creo que eso ya es obvio -respondió ella con esa irritante voz.

-¡Fuiste tú! -dije apuntándola con desagrado

-¿Qué puedo decir? Échame un cruicio si te atreves Draquito.

-¿Cómo? ¿Por Qué? -no podía entender su confesión era tan imposible, el único que sabía era Blaise… y Ginny… y Weasley… y Potter… y Snape… ¡Qué importa!

-Aquí no… -susurró Pansy tomando mi brazo

-¡Yo no voy a ningún lado contigo! -respondí irritado sacando mi brazo por las malas de sus garras.

     Ella se dio media vuelta y empezó a caminar en dirección contraria. Maldecía mientras me decidía si quedarme o irme… Seguí su paso por detrás dejando mi distancia. Llegamos a un corredor don se volvió mirarme con esa sonrisa que me hacía querer pegarle en la cara…

-Tienes que admitir que no eres bueno para mantener secretos. Digamos que cuando me di cuenta que tenías… sentimientos por esa Sangre Sucia me propuse averiguar una manera de mantenerlos separados. Por suerte no tuve que hacer mucho pero luego tuve que escribir esa carta. -confesó ella sin ningún remordimiento sino más bien que fuera un discurso por ganar alguna clase de trofeo.

-¿Por qué? -Pregunté furioso sin comprenderla -¿No puedes dejarme vivir mi vida? ¿Te hace miserable que sea feliz?

     Ella meneó la cabeza sin quitar esa sonrisa dibujada permanentemente en su cara. Parecía disfrutar tanto de mi desgracia, era tan fría y malvada… Me silenció con un dedo en la boca el cual quería morder hasta arrancárselo.

-Si debes de ser feliz debe ser con alguien de tu clase, hermosa, sexy y pura. Soy la mujer de tu vida y si no te tengo mucho menos será esa Sangre Sucia.

Hermione

     Por fin había conseguido dormir sin más pesadillas sobre Lucius Malfoy y sus poderes de saber las cosas. Abrí un poco los ojos sonriendo de poder descansar, todo estaba bien en la oscuridad, todavía tenía horas para dormir.

    ¡Pum! Se escuchó por la ventana cerrada… antes de alarmarme y coger la varita me quedé inmóvil… será una lechuza. Rápidamente tomé la varita sin moverme mucho mientras observaba… algo que nunca creí ver en Hogwarts…

      Había leído mucho sobre los vampiros pero nunca pensé tener que enfrentarme a uno… ¿cómo era posible? Primero lo de Lucius y ahora un vampiro… No, hay algo malo en el mundo…

      Tomé el pedazo de madera filoso que tenían que reparar de la habitación y lo consideré una estaca. Traté de normalizar mi respiración para que no me prestara atención. Era un hombre… o macho como se diga… y era, no, parecía ¿borracho? ¡Un Vampiro Borracho en Hogwarts!

      Sabía que la voz de Ginny en mi cabeza decía, Hermione no has descansado estas teniendo alucinaciones. Estaba muy segura que no era irreal lo veía bien con mis propios ojos. Escuchaba mi corazón latir desesperadamente, necesitaba ayuda sino quería que nos matara a todas. 

      Sin más espera me armé de coraje y con la estaca de madera me tiré sobre el monstruo y con la varita en la otra mano. Ya era tarde… su mano me vio y me sostuvo la mano con la estaca y la otra en mi estomago tratando de quitarme de él quien quedó en el suelo.

-¡AAAHHH! -gritó el vampiro que desesperadamente trataba de agarrar mi varita.

      Rápidamente la silueta de Ginny tomó acción a encender la luz ya que mi varita estaba bajo ataque. Ella me miraba sin aprobar mis acciones, le salvaba la vida.

-Si van a hacer… ese tipo de cosas inapropiadas háganlas en otro lado -sentenció ella volviendo a dormir

       El vampira borracho no era un vampiro… tampoco estaba borracho. Malfoy me miraba enojado con una capa pues llovía… tal vez necesitaba dormir un poco.

-¿Te has vuelto loca? -me preguntó asombrado

-Lo siento… no he descansado desde lo de tu padre -confesé apenada levantándolo y tirando la estaca de madera

-¿Una estaca? -Preguntó suprimiendo una sonrisa burlona -Ya sé cómo se enteró de todo lo nuestro. Pansy.

-Esa… -dije pero ninguna mala palabra salía de mi boca -¿Y qué hacemos?

-¿Cosas inapropiadas? -sugirió arqueando una ceja y sonriendo de medio lado, negué con la cabeza pero sabía que me había sonrojado. -Tenemos que vencerlas… o terminar…