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Un bebé detiene la guerra — capítulo 49
Por supuesto. Se había dado cuenta... Muy tarde. Severus había respirado, parecía llevar mucho tiempo conteniendo la respiración. Ella lo recordaba, durante aquella cena, él se había quedado junto a ella mientras comía. La había hecho reír un par de veces y se había sentido lo suficientemente bien, como para tener una noche de sueño tranquila. Había sido un momento tan liberador. Y al despertar para agradecérselo, bajando las escaleras a prisa, Molly le había dicho que ya éste había partido. Y no había regresado desde entonces. Y bien, lo esperó durante toda la tarde, pero Severus no regresó. En las reuniones. No regresó. Ahora comprendía por qué. — Severus...yo no tenía idea de que... Había tardado mucho, pero realmente no estaba seguro de cómo afrontarlo. Tenía tanto "miedo", que no sabía qué hacer. Eso la había hecho tan feliz, que se levantó del sofá donde había estado sentada un cuarto de hora durante el relato y caminó hasta detenerse junto a él, que permanecía de pie. Sostuvo uno de sus brazos y apoyó su cabeza en uno de sus hombros. Sonrió. Sus padres hasta el momento, permanecían en silencio. Eileen también. Solo Hermione había roto dicho silencio, con aquella corta oración. Suspiró suavemente, había sentido un embate de alegría muy contundente. Algo que no podía describir con mundanas palabras. Y había sentido un beso suave sobre su frente. Mientras mantenía su cabeza sobre el hombro de Snape. — Entonces, déjeme ver si lo comprendo.— comentó el padre de Hermione y ambos lo encararon.— Usted no es un hombre de fiar, no es un hombre capaz de brindarle seguridad a mi hija. No tenía "buenas" intenciones, cuando todo esto comenzó. Severus había sentido en silencio. — No. Tenía mucho rencor, sentía mucha tristeza. Decidí unirme al bando equivocado. Quería vengarme por todo lo que me habían hecho. Pero fue poco lo que conseguí y una vez que todo terminó, ya no tuve salida. Ya no pude volver. Su padre no contestó, pero Severus se había percatado de que su esposa se había acercado hasta él y había sostenido uno de sus brazos, mirándolo de soslayo. — No seré ese hombre promedio, con el que esperaban ver a su hija. Aquel con un empleo brillante, aquel con muchos títulos y reconocimiento por sus grandes hazañas. No soy ese hombre que quizá esté a la altura de su hija, de vuestras expectativas. Hermione pensaba replicar, pero su madre se adelantaba. — Nunca tuvimos expectativas, no muchas. Queríamos que ella se casara con el hombre que amara, que la hiciera feliz. Por supuesto que tenemos miedo por su seguridad, pero algo me dice que estará muy bien con usted. Porque...¿van a casarse, no es así? — Sí, mamá. En realidad, ya estamos casados. Lamento no haberles dicho antes, pero no tuvimos oportunidad. Realmente yo... Severus respiró pesadamente mientras se llevaba ambas manos al cuello de su túnica negra y comenzaba a abrir un espacio entre ella y su cuello. Soltó un quejido suave, al rozar aquella herida. De inmediato, Hermione comprendió lo que trataba de hacer. — Esto nos impidió comunicarnos.— susurró, mientras exponía aquella herida. Aún luego de todas las curaciones, seguía viéndose como si de un día para otro, se abriría de nuevo. Y sangraría una vez más.— Y es consecuencia de mis actos, pero en lo que me queda de vida...nunca le sucederá algo así a Hermione. Ni a ella, ni a sus hijos. Su padre no parecía convencido, pero su madre sentía todo lo contrario. Sentía que su hija estaba a salvo junto a él. Y era solo un presentimiento. *Se dejó caer en la cama, llevándose un brazo hasta la frente, meditando en silencio. Mirando el tejado.**¿Cómo había sido posible? Estaba...¿estaba enamorado de Hermione Granger? Al volver a "casa", todo comenzaba a tener sentido.**De pronto, se encontraba con un dilema que no podía resolver.**Decirle la verdad a la persona que "amaba". Parecía ya un momento lejano, cuando había prometido que jamás volvería a amar a alguien como había amado a Lily Evans en vida.Pero en ese preciso instante, no lograba sacar a Hermione Granger de su mente.¿Cuánto más podría callar?**Meditó una vez más al respecto, pero aunque le diera miles de vueltas, la respuesta era siempre igual.**Ella no lo iba a amar, si no cambiaba. Si no le demostraba que era menos de lo que le pintaban. Respiró pesadamente, se sentó en la cama, negando con la cabeza.**Acabado. Estaba acabado y condenado. Sin más opción que amar desde lejos, un amor platónico. No podía cambiar de la noche a la mañana.**Pasó su camisa por sobre los hombros y se echó en la cama, tiritando de frío pero no importaba. Tenía otras cosas que pensar más que en sensaciones mundanas.**Se recostó en posición fetal y cerró los ojos. Ni dormir podría, si no pensaba en ella. Y siempre o la mayoría de las veces sin que se diera cuenta, visitaba sus sueños y los hacía más sencillos. Más amenos.**Pero ese día era la excepción.**Ese día ansiaba, anhelaba tenerla....aunque resultaba serle imposible de conseguir.**Se había quedado dormido, pensando en ella. En la satisfacción de tenerla entre sus brazos por un momento.**En el cómo debía sentirse sostener el delicado cuerpo de una mujer, contra el suyo. Escucharla hablar contra su oído. Sentir su cabello entre sus manos. El suave satinado. Brillante.**Alucinaba con solo pensar en algo así. Que algo como eso pudiera sucederle en la vida real. Pero no, era prácticamente imposible.Se levantó de un salto, a mitad de la noche, para mirarse en un enorme espejo. No tenía atractivo tampoco. ¿Qué esperaba ser de la noche a la mañana?¿Ronald Weasley?**Aunque no se sentía inferior a él, al contrario. Pero, estaba seguro de que no era un hombre atractivo...Estaba consumiéndose a sí mismo en la desesperación de no saber qué clase de hombre ella esperaba que él fuera. Que su pareja potencial fuese.¿Y si solo iba y se lo decía?**Claro, como si ella fuera a agradecer el momento de sinceridad y luego, caer rendida entre sus brazos.**Nunca pasaría. Aunque hiciera uso de toda su magia. Aunque hiciera los mil y un trucos.*Tal vez nunca.