← Chicos y Chicas · de
Chicos y Chicas — capítulo 2
Me he dado cuenta que la letra que usaba en el capitulo anterior no se entendía demasiado bien; así que he decidido cambiar de letra. Haber si con esta nos entendemos mejor, chicos y chicas.
Capitulo Dos: Hay momentos en los que desearía que Dumbledore no tuviera cerebro.
Draco Malfoy salía del aula de Pociones, ya dejando cumplido su castigo junto con Longbottom. En la mente del rubio no había otro deseo que torturar a la subdirectora del colegio. Sí, después de tanto insistir había logrado que hasta el más terco de todos, Severus Snape se hubiera visto obligado a castigarlos a ambos. Uno por ser un maldito inútil para las Pociones, y el otro por intentar cargarse a ese inútil.
Con apetito, Draco llegó al Gran Comedor. Se sentó junto con Gotzilla, perdón Crabble, y con Goyle. Enfrente suya tenía a Pansy Parkinson, que miraba con autosuficiencia a todo aquel que osara cruzarse en su mirada. Obviamente Draco no era tan engreído. Se limitaba a torturar a sangre sucias (No podía torturar a Hermione, nadie sabía porqué) y pegar con el hombro a todo aquel que se interpusiera en su camino. Draco esperaba con impaciencia a que la comida apareciera por arte de magia. Por fin ese momento llegó. Rápidamente cogió un par de alitas de pollo y un poco de puding (Lovegood no era la única aficionada a ese plato) Cuando iba a llevarse una de las alitas a la boca,Dumbledore dio un par de palmadas y rogó silencio. Todos sin excepción se callaron, dejando hablar al director.
-Tengo una importante noticia para vosotros-gritó Dumbledore mientras pensaba en comprarse un micrófono muggle.-Debido a inquietantes comportamientos entre los alumnos-El director miró de reojo a Draco, (nadie sabía como podía haberlo localizado entre mil alumnos)-Se han tomado medidas. Todos los profesores pensamos que va siendo hora de que todos los alumnos mayores de trece años participen en una excursión obligatoria para aprender como viven los muggles. Para ello, todos los alumnos mayores de esa edad, vivirán en casas muggles de un vecindario en Londres. Tendrán un mes para preparar un trabajo sobre su experiencia en esta excursión, repetimos obligatoria. No serán vigilados por ningún profesor u otra persona adulta, pero cada dos semanas pasará el profesor Snape para vigilar si vuestro comportamiento es el adecuado.
Se oyó un murmullo por toda la sala, que interrumpió la charla de Dumbledore. Este mismo dio más palmas para que volvieran a callarse sus alumnos.
-Siento comunicarles, a pesar de que ya se hayan hecho ilusiones, que los grupos ya han sido elegidos por el Sombrero Seleccionador. Para mantener aún más emoción de lo posible, no conocerán a sus compañeros hasta bien llegado el momento. Obviamente, si van a comportarse como muggles, no se podrá utilizar magia, y los alumnos serán de las cuatro casas.
El director miró por encima de sus gafas y con una ceja levantada a todos los presentes en ese salón
-Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin-aclaró.
Esta vez, en lugar de cuchicheos se oyó una grandísima ovación.
-La excursión, será mañana por la mañana, así que os recomendaría que esta noche descanseís. Sin más que contaros, "¡Bon apetit!"-concluyó Dumbledore con una sonrisa.
Draco, impactado, se olvidó de su alita de pollo que cayó al suelo. ¿Y sí le tocaba algún idiota de Gryffindor?
A la mañana siguiente:
Todos los alumnos supereriores al tercer curso en Hogwarts salieron de los vagones. Dumbledore había montado un vecindario, con más de cien casas. McGongall leía en voz alta el reparto de compañeros.
Por fin Draco oyó su nombre. Y se horrorizó al escuchar los nombres que venían a continuación.
-Draco Malfoy y…-la misma McGonagall se sorprendió-. ¡Harry Potter! ¡Hermione Granger! ¡Ron Weasley! ¡Neville Longbottom! ¡Ginny Weasley! ¡Luna Lovegood! ¡Pansy Parkinson!
Draco sintió como le fallaban las piernas.
Hay momentos en el que desearía que Dumbledore no tuviera cerebro.