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Amortentia — capítulo 11

La llegada de Hermione


Puede alguien encontrarme, alguien a quien amar.- Somebody to love- Queen.


Rondan las dos de la madrugada en el doce de Grimmauld Place, casi todos están durmiendo, casi.

Lalechuza pica insistentemente la cabeza del pelirrojo. Agotado, hace un intento de remediarlo tapándose hasta arriba con las sabanas, pero el animal sobrevuela su cabeza, y utilizando una de sus patas lo destapa, termina parándose sobre su cabello.

-Ah, que quieres.- gruñe Bill Weasley adormilado. La lechuza extiende la pata en señal de respuesta.- Genial otro asunto ¡Pero si son las dos de la mañana!…ah…donde esta mi varita.- Bill inclina su mano sobre el mueble al lado de su cama.-Lumos.

Estimado Señor Weasley:

Señor Weasley, lamentamos molestarlo a estas horas de la madrugada. Pero el Ridgeback Noruego que tenemos parece estar enfermo, no obedece ordenes y bueno el ¿Quemo A siete de los trabajadores de Gringotts. Y dado que su hermano parece ser muy bueno en el tema de los dragones nos preguntábamos si podrían venir a ayudarnos, no los llamaríamos si el problema no fuera de una escala…mayor.

Esperamos que puedan venir.

Att: Gerencia General de Gringotts.

-¡No!- Susurra Bill alargando notablemente la "o".- Charlie no… ¡Oye Charlie! ¡Oye Charlie!- El otro pelirrojo de cabello largo duerme profundamente en la cama de al frente. -¡CHARLIE!- Bill se inclina, toma una zapatilla y la lanza a su hermano, quien despierta sobresaltado.

-¡No mamá! ¡Yo no fui!- Charlie apoya sus palmas en la cama y se sienta rápidamente. Entrecierra los ojos intentando descubrir que está pasando. La luz de la varita de Bill lo ciega. Luego examina su cama y tras encontrar una zapatilla, parece comprenderlo.- Oye porque me lanzas zapatos a…son las dos de la mañana ¿Qué quieres Bill?- dice refunfuñando.

-Mira esto.- señala Bill mientras Charlie toma su varita y murmura un ligero *Accio pergamino.-*El pergamino cruza la habitación y va a parar en manos de Charlie quien lo lee rápidamente.

-No puede ser, son las dos de la madrugada ¿No podemos ir mañana?- Bill se agacha,  toma la otra zapatilla y se la lanza bruscamente a su hermano, quien logra hacerse a un lado justo a tiempo.

-Tío, cuidado con eso, casi me sacas un ojo. ¿Que dije ahora?- Bill entorna los ojos.

-Rostizo a siete trabajadores, vamos debe ser algo grave.- aclara Bill quien busca sus zapatos para empezar a vestirse.

-¿Pero tengo que ir yo?- pregunta Charlie recostado, Bill se inclina y le lanza otro zapato.

-¡Au! ¿Oye, que acaso tienes tres pies?

-No. Pero hay tres pares de zapatos debajo de mi cama. ¿Acaso tienes más preguntas estúpidas?- añade Bill entornando los ojos.

-De acuerdo, de acuerdo, iremos.

Charlie se pone en pie, y en menos de veinte minutos ambos ya están listos para salir.

-Le dejare esto a mama, para que sepa que fuimos al ministerio.- aclara Bill dejando una nota sobre la mesa de la cocina.

-Sí, buena idea.- Charlie se ha acercado al refrigerador.- ¿Oye quieres un pastelillo?

-¿Ah?, si, si. Para el camino.- Bill termina la nota y toma el pastelito que su hermano le ofrece. No tardan mucho, van en camino.

4 Horas después…

Amanece en el 12 de Grimmauld Place mientras un somnoliento Ron  entra en la cocina. Una gran jarra de café y tres barras de pan descansan en la mesa. La señora Weasley ya prepara el desayuno, friendo el tocino y los huevos, mientras se mueve de un lado a otro.

Tonks, Remus, Fred, George ya han despertado… ¿O si es que se puede usar el verbo despertar?...Casi todos están en pijama a excepción de Remus. Derek, como el día anterior, ha ido a trabajar.  Ron se sienta medio adormecido entre George y Ginny. Mira alrededor y pregunta.

-¿Oigan donde están Bill y…-

Ambos pelirrojos aparecen con un fuerte estallido en la cocina. Hay algo raro en Bill, quien cubre el lado izquierdo de su rostro con la palma. Retira deliberadamente la mano, alguien le ha puesto morado un ojo.

-Oye Bill… ¿Qué te ha pasado en el ojo?- pregunta Ron mirándolo algo sorprendido, su hermano tiene una expresión de ira incontrolable, Charlie parece también enojado. Molly deja de freír el tocino y se vuelve al oír el comentario de Ron.

-Pregúntaselo a Charlie.- No es una sugerencia. Es una afirmación.

-¡Oye no fue culpa mía! ¡Te dije que te apartaras!...

-¡Tranquilos!- la señora Weasley impone orden.- Ahora tu Bill, ven aquí.- El pelirrojo se acerca refunfuñando y Molly le examina el rostro.- mmm…no parece ser tan grave en unos momentos quedaras como nuevo.

-Dragones…- Dice esta vez un tanto más alta.- Los odio.- Charlie lo mira con el entrecejo fruncido.

Ambos son hermanos. Es normal. Pelean, se atacan, se defienden y se aprecian. No importa que tantas ganas tenga Bill en estos momentos de ahorcar a Charlie, o que tantas ganas tenga Charlie de tirar de los pelos de Bill, probablemente en unas cuantas horas uno de los dos le invite tarta al otro o diga algo estúpido y se arreglen. Porque ellos son hermanos. Y siempre se arreglan.

Sirius  entra en la cocina, Nymphadora se remueve inquieta. Parece que intenta encogerse.

Han pasado diez días desde el accidente, y ella si bien ha conseguido un ligero avance gracias a cierto castaño, aun hay momentos en los que su memoria volvía a estar tan vacía que era un milagro si podía recordar su propio nombre. Cosa que, había comenzado a frustrarla, y si sumaba eso a la desesperación que sentía cada vez que Sirius estaba cerca, estaba realmente mal de los nervios.

Nymphadora ha intentado evitar a Sirius por todos los medios que le fuesen posibles…Ya que Black realmente, realmente posee poco tacto (Si es que no carece completamente de él) ella aun no está segura de si él quiere incomodarla, enojarla o avergonzarla con sus preguntas…pero por alguna razón siempre logra las tres.

-Hola Molly…buenos días chic… ¿Qué demonios le paso a tu ojo?- Black junto asu tacto de acero, pregunta mientras observa con una mueca a Bill, quien mira a Charlie enojado, se pone de pie y sale de la cocina.-¡Bueno! Lo hablaremos luego…Ese Bill…- Sirius tomo una silla y no tarda en instalar su trasero entre Remus y su sobrina. Ellos no tardan en enrojecer.

A Sirius Black siempre se le dio bien, el arte de molestar.

Apenas y piensa que decir, pero no llega a hacerlo, ya que un anciano aparece rápidamente en la cocina. Como por arte de magia, Albus Dumbledore está sentado en una de las sillas del comedor al lado de Tonks.

-Molly querida ¿Te importaría invitarme un poco de ese tocino que fríes?

-¡Albus! Vaya… por supuesto que no.- La pelirroja sorprendida toma un plato y coloca tostadas, huevos y tocino y se los pasa al mago.

Se escucha únicamente el tintineo, suenan tazas de chocolate, café y sumo, y los tenedores y la corteza de las tostadas. Cuando todos terminan, Albus se permite unas palabras.

-Molly, tengo que hacer un anuncio.- dice sonriendo.- No sin antes decir, que fue un desayuno muy agradable. Muchas gracias.

-Por nada Albus.-Concede la señora Weasley con una sonrisa.- ¿Qué anuncio?¿Ocurre algo malo? - Nadie se mueve de la mesa, todos permanecen en guardia y atentos.

-Veras Molly, como sabemos, el curso pasado Voldemort volvió a las andadas y algunos de sus secuaces que no fueron capturados durante el oscuro periodo de su reinado, ya se han reunido con el- Solo Remus, Sirius, Fred y George, no se estremecen ante la mención del mago tenebroso.- Sabemos que van en busca de el joven Potter…

-¿Qué?- Salta Ron.- Pero…Harry está bien ¿no? Es decir…

-Si señor Weasley, el está bien…sin embargo, en estos momentos también están siendo buscados usted y la señorita Granger.- Ron murmura un débil '' ¿yo?'' y luego, casi al instante, e impulsado por resortes, vuelve a saltar.-pero…pero Hermione está bien ¿no?

-Si señor Weasley, ella está bien.- añade Dumbledore con ademan tranquilizante.- es lo que quiero encomendarles. Dado que usted está aquí, y el señor Potter está a salvo en casa de sus tíos…bueno al menos por ahora, me gustaría poder contar con la presencia de la señorita Granger aquí, creo que será más seguro para ella el quedarse en el cuartel.- Ron sonríe abiertamente.-Si están de acuerdo, me gustaría que no fuera una gran guardia, estarán respaldados, pero quisiera que solo vayan dos personas. Yo ya hable con los padres de la señorita Granger.

-Es una buena idea.- Admite Sirius.- Para no llamar la atención…y dado que yo soy un convicto y se supone que estoy en algún lugar de Paris, no puedo ir, Molly y una guardia de pelirrojos, llamarían la atención.- Ron atina únicamente a mirar de forma desafiante.- Así que creo que deberían ir Remus y Tonks, ella puede cambiar de aspecto a uno más serio y listo.

Remus parpadea sorprendido ante la idea de su amigo, quien le guiña un ojo discretamente*"¿Que es lo que pretendes hacer Sirius?"*

-Me parece una excelente idea Sirius.- Aplaude Dumbledore.

-Aun no sé si será buena idea…es decir, ni siquiera puedo hacer luz morada ¿Cómo demonios se supone que traeré "a salvo" a una estudiante?

-Tranquila Dora. Lo harás bien.- añade Remus sonriendo de forma tranquilizadora.

-¿No llamamos mucho la atención?- pregunta la metamorfomaga esa misma tarde cuando bajan del autobús noctambulo. Tonks luce un poco mayor gracias a la transformación que tanto esfuerzo le ha costado, lleva una falda blanca, un suéter azul marino y zapatos altos y va cogida del brazo de Lupin, como si fueran pareja.

No tardan mucho al lugar que les ha indicado Dumbledore. Detrás de ellos y ocultos en algún lugar, van Moody, Emmeline y Bill, cuyo ojo ya ha regresado a la normalidad,  todos ellos accedieron a respaldar a ambos.

-Buenas tardes Señor Granger.- Saluda Remus cuando un hombre de unos cincuenta años, cabellos castaños y de rostro amable le abre la puerta.- Venimos por Hermione.

-¡Ah! Claro, pase. El profesor Dumbledore nos dijo que vendrían a recogerla…-El señor Granger los invita a tomar asiento en la sala de estar, se ve un hogar cómodo y cálido, chimenea, piso de madera y unas butacas azules.- En un momento baja.-Y tras gritar un suave "*¡Herms, vinieron por ti!",*se sienta en una butaca frente a ellos.-Disculpe la pregunta, pero ¿Son pareja?- El nerviosismo de Tonks no tarda en aparecer, está a punto de responder que "No, no solo son amigos." Pero otra persona, parece haberle tomado delantera.

-Sí, desde hace dos años.- Responde rápidamente Remus, Nymphadora intenta que una sonrisa enorme, disimule en algo su sorpresa. Termina lográndolo.

-Hacen una pareja encantadora.- Felicita el Señor Granger con una sonrisa.

Hermione baja las escaleras, ha crecido mucho desde la última vez que Lupin la vio en Hogwarts, pero seguía igual. Castaña con los cabellos alborotados. Baja su baúl y algunas cosas con ayuda de su madre.

-¡Profesor Lupin!- Exclama sorprendida al verlo sentado en el sofá de su sala.

-Hola Hermione. ¿Estas listas? Debemos irnos.

-Sí, claro por supuesto.

Tras despedirse de su padre, parten hacia el cuartel general, no sin que antes Hermione le preguntara a Remus con una sonrisa "¿Es su novia profesor?" Y ante el notorio nerviosismo del castaño Tonks cuenta lo que ha pasado y se presenta. Remus extiende el brazo y le hace el alto al autobús al que suben para dirigirse de nuevo a Grimmauld Place, en el ya se encuentran Moody, Bill y Emmeline.

-Lo juro, lo juro.- Intenta convencer Sirius tres horas más tarde cuando ya ha anochecido.

Hermione ya se ha instalado en la casa, en un cuarto junto a Ginny, ellas y Ron platican alegremente. Black está sentado en una silla de la cocina. Remus ha ido por un pedazo de pastel de chocolate de Molly. Se sirve y se sienta al lado de Sirius.

-¿Qué juras?

-Algo extraño está pasando con ese Derek. Está viviendo dos días aquí  y nunca lo veo…- Remus hace una mueca.

-Bueno, eso sí es cierto.

 Bill toma un plato de la alacena, una cuchara, y se une al moreno y al castaño tras servirse una rebanada de tarta.

-¿Hablan de Derek?- pregunta a Sirius quien niega rápidamente con la cabeza.- Tranquilo Sirius, a mí tampoco me agrada el tipo ese…

-Ah, entonces si hablamos de el.- afirma el moreno picando su pastel con la cuchara.- Hay algo raro…

-Ya lo sé, hoy recibí una carta de Gringotts a las dos de la madrugada para solucionar un asunto…y cuando yo y Charlie salimos de la casa alrededor de las dos y media, el estaba saliendo por el balcón de su habitación y trepaba el tejado, creo que no nos vio porque desaparecimos al instante.

-¡Lo ves Remus! La gente normal no sale por los balcones en la madrugada.

-De acuerdo, quizá será mejor que averigüemos un poco más.

Esa noche Remus tampoco se siente capaz de dormir. Algo ha despertado su curiosidad. Algo. Piensa en Derek… ¿Quién podría ser él? ¿Seria un espía? ¿Sería peligroso? Sin embargo…y en ciertas circunstancias era tonto pensarlo…no podía dejar de pensar en lo que el Señor Granger había dicho. Porque por más tonto que sonasen, era imposible esfumar ese segundo en su memoria.

Un piso más arriba, la metamorfomaga tampoco puede quitar esa frase. Ha quedado grabada en su mente y se ha dibujado en su corazón como tinta en pergamino.