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Amortentia — capítulo 17

Culpas y pociones.


Dame algo en que creer, porque ya no creo en ti.

Nunca más, nunca más./ Makes me wonder- Maroon 5.

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Sirius parece estar ligeramente asustado. Fred y George tratan de ocultar en vano su entusiasmo molestando a Hermione y a Ron. Tonks está sentada al lado de Remus, quien intenta terminar una porción de tarta de chocolate. Ella parece querer hablarle, pero justo en el último momento antes de decirle algo, se arrepiente y vuelve a sumirse en el silencio.

*"¿Qué tanto puede costar decir un, te quiero?"*Se reprende interiormente la metamorfomaga.

-Remus.

-Mmm…?

-Nada.

De nuevo, ahí está ese miedo. Nymphadora tiene miedo de Remus, no porque sea un hombre lobo, teme de Remus, porque teme el rechazo de este.

Remus…Remus, quien le ha estado mirando algo extraño, como si pretendiese que nadie ocupa el lugar en el que está sentada la metamorfomaga.

Ella suspira. Remus es…bueno. Remus es demasiado bueno, cálido como una taza de chocolate caliente en el mas frio y desolador de los inviernos, como el antídotopara cualquier enfermedad, porque…porque es tan fácil, verdaderayendemoniadamente fácil enamorarse de Remus.

-Aun no regresa Arthur, Molly?- pregunta Tonks, tras tratar de olvidar la conversación que quería entablar con Lupin.

-No cariño, su patronus me avisó esta tarde que no llegaría a cenar.

-La cena estuvo estupenda Molly.- Felicita Sirius con una sonrisa, quien a pesar de estar ligeramente preocupado está feliz, muy feliz por…

-Gracias Sirius, ¿Alguien sabe por qué Derek no quiso cenar?- Así es, Sirius no ha visto a Derek desde que bajo del cuarto con los muchachos, desde que cenaron y no planea verlo en toda la noche.

-Me dijo que se sentía mal, Señora Weasley.- Da a conocer Hermione, bebiendo unos pequeños sorbitos a su chocolate.- Muchas gracias por la cena, estuvo deliciosa. Terminare los deberes.

Hermione se pone de pie, con ella se levantan Ron y Ginny y suben las escaleras haciéndole compañía.

Remus ayuda a Molly a colocar los platos en el lavado y la bruja hace un encantamiento rápido para que comiencen a lavarse.

-Gracias Remus, si quieres puedes servirte un poco mas de tarta, iré a descansar un rato.

-Está bien, gracias Molly.- La pelirroja se retira. En la cocina, quedan Fred, George, Sirius, Tonks y el castaño que se sirve solo un poco, solo un poco mas de tarta.

-Nos vamos Sirius.- Anuncia Fred.

-Remus, cuando termines, sube al laboratorio, ¿De acuerdo?- Dice George guiñando un ojo.

-Claro.

-Genial, ya nos vemos.- Y ambos pelirrojos se llevan a un ligeramente asustado Black.

Silencio.

Todo es, silencio. Y el silencio, es… realmente infinito en la mente de Lupin.

Nymphadora sigue sentada, al lado de Remus. No dice palabra alguna, el tampoco parece querer hablar.

-¿Te sientes mejor?- pregunta ella de la nada, haciendo que él se sobresalte ligeramente.

-¿Ah? ¿Qué?- Ella mira su pecho, el lleva una camisa de color canela, algo pastel. Pero debajo, aun esta vendado.- Ah, eso. Si.

-Ah. Me alegro.- asegura sonriendo ligeramente.

"Dile algo…pregúntaselo." Piensa en ese momento el castaño, pero no se atreve…en primer lugar, ¿Qué demonios es lo que diría? *"Nymphadora, ¿Por qué besaste a Derek? ¿En qué pensabas?"*Nymphadora no es de su propiedad, y el no puede exigir ese tipo de explicaciones…y peor aún, el también debería dar explicaciones si es que se atrevía a preguntar… ¿Qué es lo que diría? "Solo te espiaba con tu tío por medio de magia?"

Remus termina su tarta en un lento silencio que tortura a ambos*. Joder, porque realmente, realmente, a veces hasta la más cruel de las palabras es mejor que el silencio.*Se pone de pie, despacio. Con el plato entre sus manos y lo pone con el resto de trastos que están en el lavado. Está a punto de salir de la cocina pero…

-Remus espera…

-Si?

Miedo.

-No. Nada.

Se va…y ella lo ve irse, y no puede dejar de reprocharse por ser tan miedosa. Y no puede dejar de sentirse culpable por haber besado a Derek…y la verdad, es que no recuerda como ocurrió. Ella creyó ver a Remus. No Derek, era REMUS. La persona que ella besó, era Remus.

Pero cuando todo terminó. No era Remus realmente.

Así que, ella aun no lo entiende. Nymphadora está sola en la cocina, y en ese momento se siente más sola que nunca.

Remus sube los escalones despacio, y se siente mal. Realmente mal. Quiere regresar a la cocina, pero se recuerda a sí mismo, que es mejor aprender ahora a ignorar a Tonks, así quizá más adelante, no será muy difícil para él y quizá tampoco para ella.

Pero duele. Esa sensación de querer golpearse contra algo, para ver si el dolor físico lo distrae siquiera un poco. Termina de subir las escaleras y va al laboratorio, intenta abrir la puerta, pero no puede.

-Sirius, abre.- Dice, cuando nota que está cerrada mágicamente.

Pero algo extraño pasa cuando la puerta se abre, es un muchacho de diecinueve años el que sonríe desde la entrada. Tiene el cabello negro azulado muy brillante y algo ondulado, su piel esta ligeramente bronceada, lleva jeans azules desteñidos, una chaqueta negra de cuero, se ve travieso y gamberro pero en sus ojos esta, la sabiduría de alguien que no es de su edad precisamente...

-¡Soy joven!- Dice Sirius Black sonriendo.-¡Los pelirrojos me volvieron joven!- Dice y abraza a Remus, el castaño no recuerda haberlo visto tan feliz desde que se graduaron en Hogwarts y James lo nombro padrino de Harry.

-Error Sirius. Tú te volviste joven.- Dicen asomándose a la puerta ambos gemelos mientras hacen que Remus entre en aquel lugar lleno de cajas, frascos, espejos, y mesas con calderos.

-Cuando decidiste transformarte en alguien, elegiste una versión más joven de ti en tu mente, al ser tu primera elección, este fue el resultado.- explica Fred cerrando la puerta.

-Remus, creo que nos serviría que también te tomaras la poción.- sugiere George mirándolo con los ojos entrecerrados.

-No creo que sea buena idea…he desarrollado…cierta política anti-cualquier poción que este hecha por ustedes.-Remus entrecierra los ojos.

-Ja-ja, que gracioso.- Se burlan ambos.- Oh vamos, no te pasara nada, mira a Sirius.

-¡Si tío! ¡Mírame! Joder, ¿cómo puedo ser tan guapo?- Dice Sirius mirándose en uno de los espejos de cuerpo entero que había en una de las paredes del laboratorio. Se pavonea. Sirius siempre se pavonea.

-Sí, si es un jodido misterio Sirius, ahora Remus, en serio, sería lo mejor. Si gustas puedes volverte una versión más joven de ti…o puedes cambiar tu apariencia por completo, todo está en tu mente.- añade Fred mientras Sirius se contonea y se guiña así mismo, el espejo le devuelve el guiño y Sirius solo alcanza a coquetearse a sí mismo "Si fuera una chica, me enamoraría de mí."

-¿Así de necesario es que tome eso?¿En serio?- pregunta el castaño mirando divertido a Sirius.

-Pues…

-¿Pues?

-Pues.- aclara Fred.- Lo diré de esta forma, imagínate un chico de diecinueve años, con dos de diecisiete caminando por las calle de Londres ¿Es normal?- pregunta.

-Sí.

-De acuerdo, ahora imagínatelo así, dos chicos de diecisiete años, uno de diecinueve y uno de treinta y cuatro ¿Es…normal?- pregunta George con una mueca en el rostro.

-Como tan bien acabas de ilustrar, no.- suspira Remus con una mueca de suspicacia.

-Lo ves, sería demasiado sospechoso. Además, si nos topamos con "compañías oscuras"- dice Fred haciendo comillas en el aire.- Nos convendría más, parecer jóvenes.

-¿Por…que?

-Son algo lentos, tardarían mas en reconocernos.- Argumenta George. Remus suspira, de acuerdo, no tiene más escusas.

-Está bien.- Y es Sirius quien le ofrece la poción y Fred, quien pone un polvo de color verde brillante en la botella que contiene ese líquido chispeante y azul eléctrico.

-Es para la duración.- aclara al ver la cara de terror de Remus.-Caray, no te asustes.- Y es George, el que aclara que debe pensar en su transformación antes de beberla.

Y es Remus, quien se imagina a sí mismo, pero más joven. De dieciocho años, pero no como cuando tuvo realmente dieciocho años. Si no, como debería haberlos tenido, de no estar afectado por la maldición de luna llena. Y es la magia, la que obra por si. Haciendo que se sienta extraño…eléctrico. Cuando el efecto empieza, todos abren los ojos como platos.

-Caray Lunático, la luna realmente se llevo lo mejor de ti.- Dice Sirius con un chasquido de lengua. Remus se siente ligeramente nervioso cuando se acerca al espejo que está en la pared cercana a la puerta.

Un Remus joven, lleva jeans y una camisa blanca, con el cabello ligeramente largo, despeinado y flequillo lacio, muy castaño, sin canas, sin cicatrices, con color en las mejillas, con cada peca en el rostro, sin arrugas, sin marcas, y con los ojos dorados más brillantes que nunca, le devuelve la sonrisa cuando se mira.

-Es…es…

-Increíble.- aseguran todos.

-¡Ahora sí!- Dicen los pelirrojos.-¡Vamos a divertirnos!