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Amortentia — capítulo 18
El Plan
Pero todo lo que escucho es pesimismo
Y todo es oscuridad en mi habitación
A través de la noche en tu cara veo
Nena vamos
Nena no bailarías conmigo?/ Doom and Gloom- The Rolling Stones.
Arthur ha llegado hacia como hora y media a casa y ya ha terminado de cenar acompañado de Molly. Quien tras subir las escaleras y ver a sus hijos sentados con los deberes de Hogwarts decide anunciar que se encuentra realmente cansada, que irán a dormir y les pide por favor que no se quedaran hasta muy tarde.
-De acuerdo mama, como tu digas.- Dice Fred sonriendo.
- Como tú digas.- susurra George en cuanto la señora y el señor Weasley pasan y suben las escaleras hacia su habitación.
-Oh si…vamos a sacar a Remus y a Sirius.- susurra Fred.- ya cerraron la puerta. Vamos George.
Ambos pelirrojos se ponen de pie y se dirigen sigilosamente a la habitación de Sirius en la que están ambos. Pelinegro y adolescente con una mueca de satisfacción y cierto aire aburrido pero con gracia, Sirius yace recostado en la cama. Castaño y tranquilo, Remus está sentado en el pequeño escritorio y tiene un libro entre sus manos.
-Hey chico.-saluda George en un leve susurro.-Nos vamos.
-¿Ahora?
-No Remus, esperaremos hasta que pase el efecto de la poción.- Remus mira con los ojos entrecerrados al pelirrojo.-Claro que ahora…solo que hay un pequeño e insignificante detalle.
-¿Cuál?
-No tenemos como salir.- Sirius abre la boca, la cierra y la abre de nuevo.
-Entonces…déjenme ver algo- Razona el pelinegro.- Me hicieron tomar alguna de sus porquerías juveniles, me volvieron adolescente y ¿me dejaran sin pachanga? ¡Joder niños! No. Debe haber una forma ¿No podemos usar el autobús noctambulo?
-Pues…-George parece querer preguntar algo, luego se detiene, lo mira interrogativamente.- Espera antes de todo ¿Qué es pachanga?
Sirius pone los ojos en blanco.
-Vamos niño, al grano, saldremos así sea lo último que haga, este alfeñique necesita motivación tío.- añade señalando a Remus.
-Gracias Sirius.
-Por nada Lunático.
-Era sarcasmo Sirius.
-Sí, igualmente Remus.
-¡Oigan ya! No tenemos como salir…veras Sirius, el lugar al que vamos, no es…precisamente tan mágico.
-¿De qué hablas zanahoria?
-De que es mágico, pero no se puede llegar mediante el autobús está prohibido por las reglas de transporte mágico, se puede llegar en cualquier otro vehículo menos en el autobús mágico. El año pasado Charlie y Bill trataron de llevarnos ahí, pero Stan no nos dejo subir cuando dijimos adónde íbamos.
Y Sirius se derrumba, y con él sus esperanzas de algo bueno, sabe que los gemelos no son solo palabra. Son palabra y ACCION y oh si, el ama la acción.
De pronto el rostro de Fred se ilumina, como si ante el hubieran colocado una bombilla encendida y Sirius lo reconoce como en sus años de gloria, cuando solía meter polvo pica pica en los calzoncillos de Snivellus, el pelirrojo tiene un plan.
-Sirius espera… ¿Qué paso exactamente con la motocicleta?...Tu, motocicleta. ¿La tienes aun?
-¡La tengo! ¡Si, si la tengo!, está en el cobertizo trasero. Hagrid me la devolvió a inicios de año y utilice un encantamiento desmaterializador para fundirla con el ambiente y que nadie pueda verla.
-Creo que ya se como saldremos de aquí.
-Sí. ¡Sí! Mil veces sí.-Berrea Sirius loco de alegría.
-No, no, yo creo que no.- Niega Remus.- Sirius casi te matas en esa cosa, casi matas a James, casi me matas a mí. - Se lamenta el castaño.-Eras un pésimo conductor.
-¡Oh vamos Lunático! Sabes que no es cierto,yo no era tan malo…
-¡¿Estas bromeando?! Recuerdas en séptimo curso cuando chocaste en el bosque y terminaste enredado en la punta de un nogal… ¡James y yo tardamos cuatro horas para bajarte de ahí!
-Pero no me fue tan mal…
-¡Quedaste inconsciente tres días, un brazo roto y tres costillas fuera de su lugar!
-De acuerdo, quizá no sea buena idea.- Interfiere Fred ligeramente asustado.- Quizá deba manejar yo.
-Mira pelirrojo, en primer lugar, es MI motocicleta, nadie que no sea yo manejara MI motocicleta, se sentara en MI motocicleta o respirara en MI motocicleta… ¿Entendido?- Dice Sirius acercándose hasta tocar su nariz con la de Fred. Luego se aleja para aclarar.- en segundo lugar, eres menor de edad.
-Sirius, tú también eres menor de edad ahora.- Recuerda Remus.
-Cállate Lunático, el punto es que él nunca se ha subido a una motocicleta y estoy seguro que no sabe manejar.
-Sirius…Estamos hablando de mi, crecí con Charlie y Bill, hice mas explosiones con George en un mes que tú en un curso de Hogwarts.- Sirius entrecierra los ojos.- Haremos algo, si de regreso no puedes caminar, yo manejare.
-Espera un momento Fred.-Interfiere Remus.- ¿Lo que haremos es Ilegal?- George se echa a reír.- Primero no podemos ir en transporte público, segundo ¿dices que Sirius regresara sin poder pararse?
-Tranquilo Remus, no creo que divertirse un rato sea ilegal.- Le calma sin mucha convicción Fred.
-Bien esto es lo que haremos.- Dice George sonriendo. Ya tiene un plan.
…
-¿Listos?-Todos asienten. Es la señal, empieza la cosa, deberán sacar una motocicleta sin que nadie los escuche.- Ya… ¡Ahora!
Remus corre al primer piso, saca su varita, y casi al instante un rayo azul y chispas purpuras sale de ella. Hay un hechizo antiguo, existe para silenciar un lugar, también conocido como el *muffliato,*cuando se combina con habilidad y destreza es capaz de durar más de minutos. Remus parece uno con la magia, el hechizo llega a la cocina, a los pasadizos y cuando Sirius ve las chispas llegar al jardín, sale corriendo como alma que lleva el diablo.
Fred ha subido al tercer piso, con una rapidez mágica y mueve los brazos como si dirigiera a la mejor sinfonía del mundo, extendiendo el mismo hechizo que Remus, chispas purpureas y un luminoso rayo azul, todo se ha quedado en silencio. George se ha quedado en el segundo piso y se pasea por el pasadizo con la varita pegada a las puertas y viendo que las chispas entren a las habitaciones, moviéndose como si su vida dependiera de ello.
En menos de tres minutos, el 12 de Grimmauld Place ha sido silenciado.
Sirius corre, rápido, hasta llegar al cobertizo, saca su varita, y una fuerte explosión, un sonido atronador, casi tan explosivo como el mismo Sirius arranca una luz platinada y rojiza, algo estruendoso como un trueno, la motocicleta está ahí. Siempre había estado ahí.
En todo su esplendor, como la recordaba, en toda su gloria, como si jamás se hubiera ido. Es una Harley, sí señor, una Harley Davidson negra, enorme y brillante, con todas las de la ley. Con los neumáticos más fuertes y grandes que pueden existir, un asiento encuerado con la mejor piel de dragón que ha podido pagar un Black en la historia, un manubrio cromado de platino, y espejos retrovisores de cristales de diamante con un hechizo irrompible. Sirius silba "Si señor, con todas las de la ley."Se sube y casi no puede creer lo emoción que lo invade, es una emoción que está seguro."Ningún Black, puede haber sentido jamás."
Oh, y es peor cuando patea e introduce la llave que está a un lado y el motor ronronea, todo pasa tan rápido, pero él lo siente en cámara lenta. Con un grito de júbilo, saca la motocicleta de eso viejo y decrepito lugar, y es que esta noche, Black realmente, realmente se siente joven.
Y ya están afuera, todos con chamarras de cuero, pues la noche es fría, pero aun muy joven, el hechizo aumentador del asiento permite que todos quepan sin ningún problema, y cuando suben, la adrenalina corre y Sirius acelera a todo lo que da.
El viento les da en la cara, despeinándoles los cabellos y despertándolos por completo. Y es Fred el que grita el misterio.
-¡Manzana Envenenada!¡Halla vamos!