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Amortentia — capítulo 19
Manzana Envenenada.
Llévame a la ciuda Paraíso
Donde la hierba es verde
Y las chicas son hermosas.
Llevame a casa./
Paradise City-Guns and Roses.
Y ha llegado el momento. Hace dos años, cuando Fred y George estaban en quinto, Melanie, una muchacha que trabajaba como viajera en el ministerio, alta, castaña, y caprichosa, de la que Fred jamás olvidara el irritante sonido de tacones rojos y altos, pues como le aseguro a George en secreto "Se quedaran para siempre en mis oídos. Ese tick tock tick tock, casi me rompe los tímpanos, viejo."
Flecho al mayor de los Weasley, lo traía por los pelos, por eso, cuando lo dejo caer, la caída fue tan estrepitosa que destrozo el corazón de nuestro pelirrojo. Bill triste, y sin ánimos de continuar, aseguro que necesitaba un respiro. Charlie lo llevo, junto con los gemelos a Manzana Envenenada. Uno de los mejores bares del mundo mágico.
Oh al menos…eso dicen los gemelos. La verdad, Sirius parece, no estar de acuerdo.
-¿Qué?¡¿Pero que es esta basura?!- Exclama Sirius furioso cuando los gemelos le dicen que detenga la moto, no, la verdad no ESTÁ de acuerdo.
Un edificio viejo, casi a punto de caerse, mohoso. Se hace llamar, "La reina roja", desde afuera se ve, un bar de tenue iluminación y mesas pequeñas de madera. Fred se echa a reír.
-Espera Sirius. Estaciona aquí.
-¡No estacionare aquí!¡Me robaran!- George lo mira con los ojos entrecerrados.
-Eso no pasara, ya deja de llorar y deja la moto ahí Black.- Remus se echa a reír ante la cara de su amigo cuando por fin se decide a ocultar su moto con un encantamiento. - Esperen, antes de entrar. Tengan. No se coman todas.
George les ha dado a Sirius y a Remus, una pequeña bolsa de caramelos, y cuando Sirius pregunta para que son y Fred responde que ayudan a la duración de la poción, Sirius se traga TODOS los caramelos de un solo bocado.
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOO!- Grita Fred. Pero es demasiado tarde...- ¡No están probados aun!- Los ojos de Sirius se agrandan como si fueran a caerse de sus cuencas.- No hubiera habido problemas… ¡Si solo te hubieras comido uno o dos!¡TE COMISTE TODOS!
-Al menos asi sabremos que pasara.- dice George encogiéndose de hombros.
-¿No moriré cierto?- pregunta Sirius pálido.-¿CIERTO?
-Mmm…
-Sera mejor que entremos ya.-apresura Remus al ver que Fred no sabe que responder y George ha hecho una mueca.
-Se verá.- Dice Fred y empuja a todos a adentrarse al pequeño bar.
Los cuatro entran y el tabernero, un hombre alto de cabello castaño y engominado, y sonrisa perezosa le sonríe a los gemelos.
-Hola chicos ¿Nueva ruptura?- Se aventura a preguntar el hombre detrás de la barra-
-Algo asi Clark.- Sonríe George y codea a Remus.- Algo de motivación, no nos vendría mal. Tu sabes.
-Dime Clark, "¿Estaba verde la manzana?" -Pregunta Fred, con seriedad, Remus solo alcanza a murmurar un ligero "¿Qué?"...
-No compañero.- Le responde aun con más seriedad el castaño.-"Estaba…envenenada."
Detrás de la pared del fondo, donde descansa una enorme y vieja pintura de un grupo de perros jugando al poker, se mueve algo, y Sirius lo nota.
-¿Qué es eso?-pregunta colgándose del brazo de George.
-Eso amigo, es el motivo por el cual están aquí.-Responde Clark.-Adelante muchachos, los esperan.
Se acercan despacio y Fred toca la pintura y la atraviesa, y es extraño, mágico, surrealista. Le siguen su hermano y los dos merodeadores, más curiosos que nunca, parece que el corazón les ha saltado del pecho y ha ido a estrellarse contra el cuero negro de la chaqueta.
Sirius silba. "No está mal viejo, no está nada mal." Y es que, jamás había visto algo asi. El techo del bar está lleno de copas rojas, azules y de otros colores estrambóticos, que cuelgan, como si en cualquier momento caerían en la cabeza de alguien, las paredes están recubiertas de una pintura negra, y en todas partes, hay escrita con pintura fosforescente verde, violeta, roja y de todos los colores imagínales nombres, y en la pared negra del fondo una gran manzana pintada con pintura verde fosforescente y letras color cereza "Manzana Envenenada" "La ciudad paraíso" realmente no importa el color oscuro de la pared, el lugar se ve realmente luminoso, también ayudan unas lámparas que cuelgan del techo con curiosas luces de color blanco y azul eléctrico.
El piso es como el de un tablero de ajedrez blanco y negro, y la barra es una media luna de cuero blanco y botellas de miles de licores de colores que suben in gravitatorios hasta el cielo del bar, la banda en una esquina, suena con trompetas, tambores y todo lo que tiene, en la pista las parejas bailan como si el mundo estuviera a punto de terminar, y una que otra chica sola pasean con copas en la mano.
-¡Yaaaaaaaaaaaaaajua! ¡La rubia es mía!- Y sin más, Sirius ya ha desaparecido, como en sus viejos tiempos con alguna chica. Fred y George no se quedan atrás. Remus suspira, es joven, apuesto, y esta noche puede tenerlo todo, PUEDE, pero no le importa, no importa que lo hayan llevado a la ciudad paraíso, el igual, se siente solo. Camina hasta la barra, donde escasea gente, una muchacha lo atiende.
Es alta y delgada, esta peinada con un moño desordenado que deja caer su castaño cabello ondulado, lleva una blusa blanca y un chaleco negro de cuero y hace malabares con cinco botellas a la vez. Cuando ve a Remus sonríe y le guiña un ojo, Remus se percata de que no tiene más de veinte.
-Hola guapo, ¿Te puedo ayudar?-pregunta sonriendo de forma amistosa.
-¿Hay algo fuerte y que sepa a chocolate?- La chica se echa a reír y asiente, parece de buen humor.-Genial, quiero eso.
-Un Magictini de Chocolate ahora mismo.- La castaña toma como seis botellas y un gran trozo de chocolate, combina todo en la coctelera junto con hielo y luego hecha la suave bebida de color café transparentosa y burbujeante en una copa de Martini. Remus le da un sorbo, y sonríe ligeramente, nunca había probado algo tan dulce y picante al mismo tiempo en toda su vida.
-¿Y bien?
-Esta bueno.-dice tomando otro trago.-¿Cuál es tu nombre?- pregunta el castaño.
-Melissa.- Dice la muchacha sentándose detrás de la barra y sirviéndose una copa de coñac.-y el tuyo?
-Remus.- Dice sonriendo ligeramente.
-Ah…Remus, lindo, y dime Remus…¿Qué dolores de la vida te traen a la barra de Manzana envenenada?
-¿Dolores?
-Sí, dolores, los placeres, te llevan a la pista de baile, los dolores, a la barra.-Dice ella sin dejar de sonreír.-¿Dolor de corazón tal vez?- Remus suspira.-Vaya, creo que adivine.
-¡Por Merlin! ¿Por qué el amor te vuelve estúpido?- Exclama el y ella frunce ligeramente el ceño en una mueca graciosa.
-Todos siempre preguntan eso.- Remus suspira.
-¿Qué pasa si descubres que amas a alguien Melissa?-Melissa murmura Accio y una de las botellas de la parte más alta baja a sus manos "Licor de Cereza" Se lo sirve a Remus cuando termina su copa y ella también se sirve un poco. La chica le inspira confianza, además, necesita desahogarse.- Pero parece ser que esa persona ama a otra persona.
-¿Parece?-pregunta ella dando sorbitos a su copa.
-No lo sé.-murmura Remus.
-Pues castaño, yo te diré que aquí es o no, nada parece, y si tienes una duda, habla, pregunta, consulta. Habla con tu chica Remus, se que algunos hombres son orgullosos, pero una vez, alguien me dijo. Mejor perder por amor, que por miedo.- Remus suspira y bebe, bebe tanto licor, que su cuerpo hierve, y el huele a chocolate y cereza, a dulce y picante.
Remus suspira, y sabe lo que tiene que hacer y ya no tiene miedo. No le importa estar en uno de los mejores lugares que sabe que ha pisado, sabe donde tiene que estar… Y no es ahí.
-Gracias Melissa, por todo.
-Cuando quieras Remus.-dice ella sonriendo.
Remus se pone de pie con dificultad pero con decisión al mismo tiempo. Esta ebrio, lo acepta, lo suficiente como para tener el valor de hacer lo que hará, pero no tanto como para no ser consciente de lo está planeando.
Un castaño sale alrededor de las dos y media de la madrugada de un pequeño bar muggle, el aire helado lo despierta aun más de lo que se siente, sabe que Black lo matara por esto, pero vale la pena.
Remus saca su varita y apunta al lugar en el que Black ha estacionado, la moto aparece, se sube y da una patada, y se reprocha y al mismo tiempo disfruta de algo que sabe que jamás pasara. Remus se siente fuerte, rebelde, valiente, se siente Gryffindor, y se siente, y se pierde por entre las calles a toda velocidad.
Sabe donde tiene que estar, y sabe que es en el numero12 de Grimmauld Place.