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Amortentia — capítulo 23
Nota de autora: Buenos días lectores, espero que esten disfrutando sus vacaciones de Semana Santa. Aquí traigo otro capítulo y un enorme agradecimiento a las personas que comentaron el capítulo anterior: MCL, Ziva_D y MissMalfoy17. Este capitúlo es para ustedes y muchas gracias todo aquel que lea esta historia.
De explicaciones y consejos.
Bueno, alguien me dijo ayer
Que cuando desperdicias tu amor
Actúas como si no te importara.
So Lonely- The Police.
Remus está sentado tranquilamente. Él siempre está tranquilo. Esa mañana cuando logró ponerse de pie (Y vaya que le llevó su tiempo.) Decidió saltarse el desayuno. No deseaba sentir los ojos de Nymphadora sobre él mientras comiera sus habituales tostadas con jalea y tomará el chocolate de Molly. Así que en ese preciso instante está sentado en el sofá de la sala con un ejemplar de "El Profeta" entre sus manos. No quiere saber nada de nada.
La puerta es abierta con un fuerte estallido y la honda locura penetra incluso en la más recóndita tranquilidad del licántropo. Un muy joven Sirius junto a unos gemelos algo mareados han ingresado en la habitación, y le señalan con un "Oye, tú." Y es quizá, el "Oye, tú" más agresivo en la historia de los "Oye, tú."
Los ojos de Remus se abren como platos. "Rayos, lo había olvidado…"
Fred y George que apenas pueden estar en pie le miran disgustados, como si pudieran derretirlo con una mirada, sentenciarlo o quemarlo en una hoguera. Molly ha salido de la cocina rápidamente al escuchar el sonido de la puerta al abrirse y no puede creer lo que ve…La verdad, si puede creer lo que ve, pero esperaría que no fuera así.
Uno de los gemelos trae una fresa enorme en la cabeza, y el otro un gorro parecido al de un payaso, con cascabeles y de muchos colores llamativos. Y la señora Weasley que habitualmente presenta un rostro amable y dulce, muestra en ese momento un aire desconfiado y enfadado. Las mejillas le relucen, los ojos entrecerrados ligeramente y la boca apretada de esa forma que hace temblar a Fred anuncian su inminente sermón, y está a punto de gritar, y refunfuñar y lanzar su ira sobre ellos cuando algo le llama profundamente la atención y sus ojos se posan sobre el muchacho de cabello tinta y ojos grises que fulmina a Remus con la mirada.
-¡ERES UN PERFECTO IMBÉSIL REMUS! ¡NO PUEDO CREER QUE NOS DEJARAS BOTADOS AHÍ! ¡AH MILLAS DE AQUÍ!
Y no lo puede resistir. Sirius Black, explota.
Y a pesar de las suplicas de los gemelos hacia Sirius para que "Por favor detente, nos harán papilla…" George, quien ha recuperado en algo el color y ya no está en tono verdoso y *"Joder tío, para ya…Mamá nos dará de escobazos…" Fred,*quien intenta colocarse el sombrero dignamente. Sirius pasa olímpicamente de ellos y continua y grita y grita y finalmente, cuando parece que ha vaciado todo el aire que había dentro de sus pulmones, se calla, y se dedica a mirar al castaño con mala cara y esperar el poco común "Lo lamento Sirius."El cual casi nunca ocurría en Hogwarts cuando eran jóvenes, casi siempre sonaba el acostumbrado "Lo lamentamos Lunático, o, Es que Snivellus huele mal, Lunático, o un, Si fue nuestra culpa y lo sentimos Lunático."
Pero en esa ocasión, debido a las situaciones que se dan, Remus ofrece su más sincera disculpa a Sirius, asegurándole que "lo lamenta, que se había pasado de copas y no estaba en juicio completo, que jamás volverá a pasar algo similar y que verdaderamente lo siente…"
Y Remus a pesar de que no lo ha hecho a propósito, pues no había notado la presencia de la metamorfomaga en ese momento, se dará de cabezazos más tarde por tan estúpidas palabras que alegraron a Sirius en ese momento. Porque sin saber, había lastimado a alguien, a alguien que prometió que jamás lastimaría.
Sirius suspira y sonríe de lado.
-Caminamos siete calles y Ernie accedió a llevarnos en el autobús, verdaderamente fue una suerte, si no seguiríamos tirados en ese parque.- Fred hace una mueca, algo parecido a lo que pasaría si su madre decidiera que es buena idea golpearlo con una escoba en el estomago y George cierra los ojos y frunce los labios, como si le hubiesen obligado a tragarse un limón entero.- Bueno, será mejor que me dé una ducha antes de que mi cráneo explote en este momento así que …-Sirius que ha dado un paso hacia las escaleras es detenido por un veloz hechizo de Molly, quien a pesar de oír todo, no lo ha reconocido y lo mira con cierto recelo.
-Aguarden un segundo.- Sirius se gira al escuchar la voz de Molly dirigiéndose a él.-¿Quién eres tu?
Sirius se carcajea, aun adolorido, el perro no pierde su ritmo.
-¡Oh vamos Molly! ¡Soy yo!
Y Molly lo reconoce, no sabe si es por la sonrisa o por la voz extrañamente infantil que utiliza al hacer esa afirmación.
-¿Sirius?
-¿Quién más?-Responde el jovencito casi al instante. -Deberías de darle algo de crédito a tus hijos Molly, porque verdaderamente, talento no les falta.
La pelirroja se ha quedado tan pasmada con esa afirmación y con aquel muchacho joven que como dice Remus "Fue obra de ellos (señalando a los gemelos.) Que ha olvidado reñir a sus hijos, ah dejado pasar dicho asunto y les ha ordenado marcharse y tomar una ducha. Fred y George solo atinan a encogerse de hombros algo extrañados, pero no deciden cuestionar la decisión de la bruja.
Sirius sigue siendo joven.
Y se ve al espejo, y no deja de repetirlo, y está empezando a aburrir al castaño.
-Vaya... ¿Por qué ya no hay encantamiento en ti Lunático?- ladra el moreno algo desconcertado.
La ropa de Sirius estaba tan sucia, que Fred tuvo que prestarle ropa muggle, cosa que, Black acepto encantado*. "Walburga deberá retorcerse en su tumba con esto."* Dijo mientras se embutía en unos jeans y una camiseta perfecta a su talla.
-Te tragaste un paquete de pastillas Sirius.- Black parece recordarlo despacio.
-Ah…-Lo medita.-Ah sí.- Espera un segundo.- ¡Sí! ¡Es verdad!- Y parece fascinarle la idea de que puede que sea joven por un buen tiempo. El ojigris saca su varita de los jeans y rápidamente hechiza la puerta. Su movimiento ha sido tan rápido e inesperado que Remus aun no puede moverse.
-Bueno tío, creo que me debes una explicación, que demonios te pasó anoche.
Ambos, animagos, mejores amigos, casi hermanos. Sirius toma una banqueta y la arrastra haciendo que la madera del piso cruja y se desespere un poco, la lleva cerca a la cama en la que Remus está sentado con las manos entrecruzadas y parece tranquilo. Porque él es Remus Lupin y el siempre se ve así. Tranquilo. No importa que tanta desesperación sienta por dentro. Y valla que puede sentirla en ese momento.
Tonks esta recostada cabeza abajo sobre su cama y con la puerta y ventana abierta. No es nada especial, una antigua costumbre. Andrómeda, su madre, solía decir que el echarse cabeza abajo permitía una mayor circulación, lo que ayudaba al mejor funcionamiento del cerebro, no sabía si era cierto o no, pero ella necesitaba que su cerebro trabajase de manera excelente en ese momento. Necesitaba recordar. "Esto no puede ser bueno."
Y es una imagen veloz, destructora y dolorosa. "Estoy enamorado de ti Nymphadora. Te amo y tú, me tienes mal, realmente, mal."…
La metamorfomaga se sobresalta levemente y abre los ojos. Hay una castaña algo indecisa en el marco de la puerta.
Hermione Granger trae un suéter purpura, un pergamino en la mano izquierda y una pluma en la mano derecha la mira con los ojos levemente entrecerrados y el pie izquierdo adelante del derecho. Hay un constante balanceo en su postura, que parece indicar vagamente "Entro o no." Finalmente parece decidirse.
-Hola…Tonks, te molestaría si…
-No, Hermione, claro que no. Pasa.- Nymphadora se sienta en la cama con las piernas cruzadas sobre el suave y mullido edredón turquesa. Hermione toma una pequeña silla que está al lado del velador de la metamorfomaga y la arrastra hasta que queda casi a su lado.
-No… no quería molestarte, pero me piden en una redacción los primeros siete cursos que lleva un autor en la Academia de Aurores y no puedo encontrar nada relacionado y como bueno…fuiste a la escuela de aurores me pregunto si ¿Podrías ayudarme?- Hermione entrecierra los ojos un poco.- ¿Por favor?
-¡Claro!- Nymphadora no piensa dejar escapar una oportunidad para distraerse, así que acepta instantáneamente provocando una sonrisa enorme en Hermione quien se sienta en la silla que había arrastrado y comienza. La peli rosa, que en momentos pasó a tener el cabello verde, azul, purpura y naranja pues, le costaba un poco recordar, finalmente dijo: Y Ocultación y disfraces. Hermione anota cada palabra alegremente en el pergamino y lo deja sobre la cama de Tonks para que pueda secar.
Silencio incomodo.
Uno…Nymphadora golpea sus pies ligeramente en el piso mientras los junta. Dos…mira al piso…tres… tic toc tic toc…
-¿Y…cómo estuvo tu día?- Hermione no puede soportarlo y es la primera en hablar, Tonks sonríe ligeramente y suspira.- No muy bueno ¿eh?
-Algo Herms, creo que tengo un problema.
Nymphadora Tonks nunca fue muy buena para ocultar sus sentimientos, y siente que le aplasta el pecho algo enorme, un peso de plomo sobre su confundido y algo torpe corazón. "*¿Por qué todo es tan complejo?"*Así que tras juntar sus manos y suspirar, recibe una leve mirada de Hermione acompañadas de unas cuantas palabras *"Si quieres, puedo intentar ayudarte."*Y se sienta a su lado sobre la cama. Hay en la castaña una compañera amiga dispuesta a escuchar, así que, con la voz realmente baja y algo de temor, pues nadie ha cerrado la puerta, decide confiar en ella, recibiendo un único consejo.
-Debes hablar con Remus.-Tonks tuerce los labios.- No será tan malo. Tan solo dile que debes conocer la verdad, no puedes seguir intentado adivinar sus pensamientos Tonks. Es complicado tan solo si tú lo ves de esa manera.
-No tengo miedo de hablar con el.- murmura realmente bajito.- Tengo miedo a lo que pueda decirme.
Hermione hace una mueca, "Si supieras Tonks, que te comprendo mejor que nadie."
--¡Hermione! ¡Aquí estas! Te estuve buscando en todas partes…- Ronald Weasley acaba de aparecer delante de la puerta, trae con el pergamino y pluma y un garabato le cruza la mejilla izquierda.- Encontré algo para la tarea de Pociones.- dice intentado sonar ligeramente orgulloso de su descubrimiento.
-Ya voy Ron. Debo irme Tonks.- Se pone de pie.- Debo terminar unos deberes.- y añade con voz apenas audible para la metamorfomaga.- Hablaremos cuando hayas hablado con Remus ¿Si? No estás sola amiga.
-Gracias Herms.- la castaña le sonríe.
-¡Oh vamos Hermione date prisa!- apremia Ron saludando a Tonks con la mano y entrando en la habitación para ayudar a Hermione con su pergamino.- ¡Encontraste los cursos!
-Si, Tonks me ayudo.
-¡Cielos Tonks! Muchas gracias, de verdad que ese Snape…- Tonks se echa a reír al ver la expresión de Ron.- Bueno, adiós, nos vemos en la cena.
Esa tarde y únicamente después de entrar en la habitación en la que dormían Hermione y Ginny y en la que, pelirrojo y castaña se encontraban haciendo deberes, Hermione tomará un paño lo humedecerá levemente y dirá un suave.
-Creo que intentaste escribir en tu mejilla Weasley.
Y se encargara de quitar la tinta a un aturdido pelirrojo.
"Ah Tonks… en serio, si tan solo supieras que te comprendo mejor que nadie."