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← Amortentia · de

Amortentia — capítulo 22

Nota de autora:

Hola lectores, buenas noches a todos y aquí traigo otro capítulo y un agradecimiento a las personas que comentaron el capitulo anterior: MissMalfoy17, DoraLupin_Tonks, ziva_D, Golden Angel, Tonk_Lupin123, MCL y Hazuky Jung. Muchas gracias por sus comentarios chicas (No sé si algún chico leerá esto pero bueno) Aquí otro capítulo. Gracias por todo.

Borracheras de a dos


Yo no quiero morir nunca. Nacido para ser salvaje /

Born to be wild-Steppenwolf

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El aire es frio y el cielo parece tinta azul. La neblina se arremolina y se escucha un leve sonido. Una respiración iracunda.

-Te maldigo Remus Lupin.

Masculla un moreno en la entrada de un bar muggle de Londres. Sus dos acompañantes le preguntan si ocurre algo, él únicamente niega, las abraza ligeramente y retornan al bar, en donde al parecer, las cosas se han salido de control con dos pelirrojos que han comenzado a lanzar chispas por todo el lugar mientras bailan como locos. "Esos enanos, si que saben pasarla bien."

Sirius deja a las chicas y se sienta en la barra. Melissa le guiña un ojo.

-¿Por qué no bailas guapo?- Y es un momento histórico. Ya que es la primera vez en toda su vida que Sirius ha pasado de coquetear a una chica únicamente para encogerse de hombros.- Te serviré algo y sé que no podrás evitar sonreír.

Sirius ha sido olvidado, arrojado y abandonado. No puede evitar sentirse como un perrito triste y no solo eso, tiene que asegurarse de llevar a los gemelos de regreso sin que nada malo pase ¡Y NO SABE COMO! En momentos como estos, siente serias ganas de estrangular a Remus.- Ten cariño.

Sirius levanta la vista al momento exacto, da un trago al fuerte licor y enseguida el fuego enciente su interior.

Para encender la hoguera, hace falta combustible.

"¡Soy Sirius Black! ¡Escape de Azkaban! ¡Tengo diecisiete y probablemente jamás vuelva a tenerlos! ¡AL DEMONIO LOS GEMELOS! ¡AL DEMONIO REMUS! ¡AL DEMONIO TODO!"

Y salta sobre la barra, se sacude el polvo de la chaqueta, se pasa los dedos entre el cabello y pone la mejor sonrisa al estilo rompecorazones*."Nena, no puedo moverme sin una pareja."* Y no ha dejado aun que la chica responda, cuando la saca a la pista en sus brazos y comienza a bailar. Y oh vaya que realmente baila, y cree que podría hacerlo toda la noche y probablemente hubiese sido así de no ser por…

-¡Melissa! ¡Pero qué demonios haces bailando con ese idiota!

Y Sirius se gira para escupirle en la cara y decirle a "Ese tipo" que se retracte, que nadie  que tenga algo de aprecio por su vida le habla así a un Black, pero cuando se gira solo ve algo negro, negro y enorme. Y como contara después a Remus*…"Jamás había visto algo tan enorme en mi vida."* Era enorme y moreno. Dennis Wood, el levantador de pesas más famoso en el mundo mágico, fácilmente podría haber roto a Sirius como un palillo para limpiarse los dientes después de cenar.

-Dennis…solo…solo bailábamos…no ha pasado nada…- Intenta excusarse la muchacha. Pero Sirius no tiene fama de cobarde. Es un perro que no se chupa, no. El muerde. El no le tiene miedo a nada, o al menos eso intenta creer en ese momento.

-Si amigo bailábamos, así que toma tu negro trasero y lárgate. - Ladra Black y Wood retrocede un paso.

Fred y George, que ya no bailan, abren sus bocas y no es literal cuando digo que el Expreso de Hogwarts hubiese podido pasar por ellas sin ninguna dificultad.Se han detenido, ellos junto a la banda y todas las personas que se movían al ritmo de la música, ahora no hay quien quiera continuar. Todos están atentos al próximo movimiento de Dennis, quien solo sonríe de lado con unos dientes tan blancos que parecen cegar a Black.

-Voy a romper tu cara, niño bonito.

Algo le pasa a Sirius, quien ha estado a punto de cerrar los ojos, pero Fred y George han sacado sus varitas a tiempo para detener el impacto del puño sobre el rostro de ojigris. Dennis también saca su varita y parece que está a punto de comenzar una riña.

-Chicos chicos, tranquilícense.- Y Sirius aprieta los dientes, tan cerca de la cara de aquel hombre, que parece que se transformara en perro y le arrancara la mitad del rostro. -Hay formas más pacificas de arreglar una situación como esta. ¡Duelo de tragos!

Fred y George caminan y flanquean a Sirius a los costados. Jamás en su vida se habían sentido de esa forma. Se siente seguros, fuertes…y como algo que llevan en su alma. Que arde en su interior. Siempre lo supieron, ambos son Merodeadores. Sonríen abiertamente y los tres susurranen conjunto. "Entramos."

Un par de horas después…

Las calles de Londres se encienden ligeramente en un leve resplandor dorado. Y Sirius siente que la cabeza le va a explotar en pedacitos. "Mierda, mis sesos volaran por los aires si no me recuesto antes del amanecer." Y siente que tropieza con algo, pero la verdad es que no hay nada junto a él. Nada más que Fred, que yace apoyado en las adoquinadas paredes de un pasadizo en el que se han escondido tras salir del bar.

-Oh cielos…Sirius ayúdame…Fred se está cayendo.- George apenas y puede sostenerse, trae un gorro rojo con puntos amarillos, es enorme y las hojas le cuelgan. Una fresa. Claro que no es tan grande como la corona que le colocaron a Sirius después de que Wood desmayara y el fuera coronado como el Rey Solemne de la noche.

-¡Cállate pelirrojo! ¡No puedo pensar con tanto ruido!

No. La verdad no hay ruido. Pero puede que eso no lo sepa, ya que jamás había estado tan ebrio en toda su vida. Sirius Blackbebió la noche pasada, más de cuarenta copas de Whisky de Fuego en aquel desafío y los pelirrojos tampoco pudieron quedarse atrás. Así que, con un gran índice de alcohol en sangre, el moreno debe idear una forma rápida para salir de ahí. Oh las cosas podrían ponerse feas. Verdaderamente feas.

Séptimo curso y un poco de ron.

-Joder tío.- Lloriquea Sirius.- No me quiero ir de aquí. Esto…esto es mi hogar.- Hace una pausa, se gira y los mira solemne, mira su botella y da un trago.

Son aproximadamente las cuatro de la madrugada de algún sábado perdido del mes de Mayo en el séptimo y último curso de los merodeadores. Ultimo Curso. Cosa que transmite a los cuatro algo parecido a la depresión. O eso suele decir James.

Black suspira, está deprimido, deprimido y ebrio, lleva así un muy buen tiempo. Sabe que cuando deba marchar deberá volver a "casa" Si es que puede llamar casa a tantos parientes odiosos y estirados y duendes pomposos y estúpidos. ¡Ah! y ver a su madre. El no quiere. Ni volver a "casa", ni ver a su madre. Ni irse de Hogwarts, ni dejar a sus amigos.

-Lo sé.- Lloriquea James.- Ya no quidditch, ni paseos, ni castigos. Cielos Canuto, voy a extrañar esto.- Y hace una pausa, levanta la botella de whisky añejo de forma solemne, hace un pequeño brindis y sin más, da un trago.

Todos beben, Y Remus en especial. Remus bebe, lo hace como si de chocolate caliente se tratara, le reconforta. Sabe que está mal, sabe que lleva más botellas terminadas que Black, pero también sabe que no puede detenerse. Sabe que no tiene opción. Está a punto de dejar lo más importante y lo único que ha tenido en su vida. Lo único que no ha huido de él y duele, duele saber que falta poco menos de un mes para la graduación y para dejar a su familia, su hogar y la seguridad que Hogwarts y los profesores le hacen sentir día a día, esa confianza, esa fuerza…

-Duele.- Una sola palabra sale de sus labios, James le da una palmada en la espalda y Sirius y Peter asienten despacio.

La borrachera de esa noche es tan fuerte, que Sirius se desmaya y Peter y Remus tienen que llevarlo al castillo a rastras con ayuda y guía de James. Los cuatro optaron por permanecer en cama el domingo completo y beber poción anti resaca, cosa que no ayudo mucho.

Remus no pudo escuchar un sonido fuerte en la semana siguiente ya que comenzaba a sentir desorientación y Sirius no podía enfocar blancos con mucha luz, cosa que le costó en clase de encantamientos la burla de algunas serpientes y su frecuente mal humor. James chocaba continuamente en pasillos y Peter tenia la garganta algo inflamada por el whisky.

La peor borrachera en la historia de la vida de Remus Lupin.

Sin embargo, horas más tarde cuando abre los ojos, hay una enorme diferencia de pensamiento. "Demonios, esto es peor…unas cien mil veces peor."Lo piensa en cuanto logra enfocar el techo y a penas y puede recordar algo.Se mueve despacio y siente un dolor en los huesos. Parece que se hubiera sido molido a palos.Respira despacio y algo…"Huele a fresas aquí." Si, huele a fresas y es demasiado cálido como para ser su habitación. Y la cama es demasiado suave y tibia como para ser la suya. Y si.

Esa definitivamente no es su cama. No. No son sus sabanas, no. Y no es su habitación. Se sienta ligeramente y todo, absolutamente todo, da vueltas. El dolor de cabeza es cruel, crudo e incesante. Su corazón se paraliza.

Y es que, es realmente incomodo despertar en la cama de otra persona. Pero las cosas son peores si despiertas en la cama de la persona de la que estas enamorado. Y él lo sabe. Esto podría traerle consecuencias grandes, asi que solo abre los ojos y mira el techo, intentando hacer en su adolorida cabeza un plan con sentido para salir de ahí.