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Amortentia — capítulo 21
Nota de autora: Hola lectores, bueno, hace poco intente entrar al concurso Recordando una amistad, pero no me aceptarón porque incumplía las normas en otras historias, como no estaba segura, crei que las notas de autor y agradecimientos no están permitidos, asi que edite TODO en cuanto a eso. Pero hoy me aclararón que no es asi. Solo queria agradecerles por leer esta historia a los usuarios que bueno siempre lo hacen. Gracias.
Utopía
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Porque tú me haces sentir como si hubiera estado preso en el cielo
/ Locked out of heaven- Bruno Mars.
-Estoy enamorado de ti Nymphadora. Te amo y tú, me tienes mal, realmente, mal.
"¿Qué?"
Es como cuando sufres un shock corporal, como un baño de agua helada en cada célula del cuerpo. Él lo dijo, ella no lo imagino…"Estoy. Enamorado de TI..."
Un eco, algo se cae, no sabe si es ella, su mente, o el piso bajo sus pies, el latido de su corazón es tan fuerte que piensa que el castaño esta escuchándolo, parece una orquesta en su pecho. Y se escucha, y resuena, en esa habitación, en el 12 de Grimmauld Place…francamente resuena en todo Londres…"¿Qué?" Y da vueltas, ella junto a su corazón, algo extraño se ha apoderado de su corazón*" ¿Qué?".*
-¿Q-qué?- Remus sonríe ligeramente y chasquea la lengua.
-Que me tienes mal.- Repite en voz baja, casi unsusurro.- Me tienes mal Nymphadora, me tienes mal…la verdad…creo que me estas matando.- Ella no sabe qué decir, el tampoco parece saber o al menos, querer decirlo.
-¡Oh por Merlín!- Y al fin, parece comprenderlo todo cuando se da con la mano contra la frente…al menos parece.- Si que estas ebrio.
-¿Qué?- susurra Remus como si por primera vez comprendiera lo que ocurre.-No…no no.
-Oh si, si si.- Repite ella y se acerca para tomarlo del brazo ligeramente con cuidado.- Estas muy ebrio Remus, déjame ayudarte ¿sí? Te acompañare.- El se deja tomar por el brazo, pero protesta que lo que dice, no es broma.
-Espera. No saldré hasta que me escuches. Yo no…Va en serio.
-…Oh Remus…no, no va en serio.
Es que es así, no. No puede ir en serio. NO. El no puede decirlo en serio, en serio, el no puede estar mal por ella en serio, el no puede estar muriendo en serio, el no puede quererla en serio. Incluso la posibilidad de que el alcohol tenga la culpa de todo lo que acaba de decir va más en serio.
-Ven Remus. Déjame ayudarte…-Y Nymphadora abre la puerta y está a punto de ayudarlo para poder llegar a la habitación del castaño, cuando él se antepone y cierra la puerta.
-¿Por qué…por qué no me crees?- pregunta de forma seria. Y tiene esa mirada dorada, iluminada, sabia, dolida. Templada. Porque así es Remus, simple y complejo, templado y dulce.
-Estas ebrio Remus…
-Sí, lo sé. Pero no tanto y va en serio…en serio.- las últimas palabras las dice en voz baja, como si hubiera alguien más y el no quiere que nadie sepa.
-Claro que si, déjame ayudarte…
-No. No abras la puerta.- Remus se acerca a Nymphadora y la rodea con sus brazos despacio.-No abras la puerta. No…no hagas que te suelte por favor.
La metamorfomaga ha quedado fría, un paso en falso y todo a caído. Sus brazos yacen inertes a los lados de su cuerpo, cuando los levanta poco a poco y rodea la cintura del castaño.
-Está bien.- susurra.- Debes regresar y dormir ¿Si? No saliste solo ¿verdad?...donde están supongo que los gemelos y Sirius…Oh Sirius…Que le habrán hecho al tío Sirius. No puedo imaginar cómo es que…
Silencio y oscuridad.
Lo primero porque es imposible hablar cuando hay labios encima de los tuyos. Lo segundo, su magia ha apagado la luz. Y ha sido algo tan increíblemente inesperado que ha perdido el equilibrio y ha quedado recostada sobre la pared, entre ella y chocolate de cereza. Algo se rompe, en ese momento dentro de la mente de Tonks, y todo es raro y confuso, sabe a alcohol y chocolate, a cercanía y a magia, todo sabe a Remus, que ahora está en sus labios, en su cerebro, y en su sangre. Porque dios, todo…absolutamente todo gira y da tantas vueltas que marea. Y es caliente, como punto fuego. Y sus ojos asustan, adentro hay algo, algo encerrado en su alma. Ella ha despertado a su lobo interior.
Y el castaño no se detiene, se quedan sin aire y no puede detenerse, no puede y ella tampoco parece querer detenerlo. Y tropieza y él la toma por la cintura con firmeza pero pierden el equilibrio y caen sobre la cama de la metamorfomaga. El sobre ella, aprisionada, con el corazón a punto de salírsele por la boca.Y terminan recostados, juntos, parece que van a incendiarse en cualquier segundo y baja, sus besos bajan, por su cuello y muerde y duele, su respiración se acelera y parece que morirá enferma de Remus.
-¿Aun crees que bromeo?- Susurra en su oído.- Yo lo sé Nymphadora. Sé que me quieres. Dilo.- Y ella tiembla, y suspira. Y a duras penas, logra decirlo. Un susurro, algo leve, porque apenas y puede respirar con dificultad. "Oh si, te quiero. Te quiero ahora y siempre. Te quiero Remus."
El castaño sonríe y el corazón de la bestia en agonía se apaga despacio justo en ese momento. El alcohol lo ha vencido y Remus se ha dormido al lado de Tonks, quien sigue con los ojos abiertos y los labios tan rojos que apenas y puede creerlo. Se gira y le acaricia el cabello.
Y es un suspiro, el aire que sobra en su alma, porque toda ella ya tiene dueño.
"Ay. Remus."