← Historia 67888 · de
Historia 67888 — capítulo 1
__
--¿De verdad crees que funcione, pelirroja?—pregunto Sirius escéptico mirando el trozo de pergamino que la mujer le tendía. Lily le lanzo una mirada que solo se las dedicaba a él, Sirius sonrió—sabes a lo que me refiero, no es que no crea que eres una buena bruja, nada de eso…
--Déjalo, Canuto—intervino James sonriéndole a su amigo y besando a su novia—nunca le has podido ganar en una discusión.
--Aún está por verse—mascullo el aludido, en voz baja.
--¿Qué dijiste?—Lily lo miraba amenazadoramente pero sonriendo con suficiencia, Sirius se encogió de hombros—claro que va a funcionar ¿cierto, Remus?
--Totalmente de acuerdo—corroboro Remus divertido, siempre era bueno ver las "peleas" de Sirius y Lily—si el hechizo funciona podremos ir al futuro. Podríamos saber muchas cosas que nos ayudaran a acabar con Voldemort.
--Podríamos evitar…--James se quedó a media frase, miro de soslayo a Remus.
--Que mueran, dilo—dijo Remus calmadamente—sé que funcionará.
--Ya verás que sí—le animo Lily sonriendo—principalmente para eso lo inventamos ¿no?
--Todo sea para que este infierno se acabe—finalizo James decidido—será mejor que conjuremos el hechizo de una buena vez.
--Espera—dijo Sirius--¿Le avisamos a alguien?
--¿Cómo a alguien?
--Bueno, cuando digo alguien me refiero a si le decimos a Dumbledore—explico el chico, sus amigos se miraron—no lo habían pensado ¿verdad?
--No, la verdad que no—admitió Lily, agito su varita haciendo aparecer un pergamino y una pluma—escribe tú, Remus.
--Vale—el chico cogió la pluma y el pergamino y comenzó a escribir rápidamente—listo—dijo dos minutos después--¿Dónde se la dejamos?
--¿Qué escribiste?—pregunto Sirius arrebatándole el papel, leyó en voz alta.
Profesor Dumbledore:
No se preocupe por nosotros, hemos emprendido una aventura algo loca… todo sea para salvar a… bueno, a mis padres (soy Remus por cierto) el plan es ir al futuro, luego al pasado ¿Me sigue? Ya sabemos que los viajes en el tiempo son muy inestables, pero vale la pena intentarlo, el hechizo que ha inventado Lily es sencillamente infalible, por donde lo mire no hay fallas. Esperamos no estar fuera mucho tiempo, a lo sumo una semana; no sabemos cómo se nos presentará el tiempo, no creemos que sea igual que aquí… en fin. Solo no nos mate al volver ¿sí? Por cierto, dígale a Peter cualquier cosa, no queremos asustarlo, no le llevamos porque usted lo ha mandado a una misión que ni nosotros sabemos de qué va, es nuestro amigo y nos hubiera gustado llevarlo, pero esto no puede esperar ni un día más.
Esteremos bien.
P.D. Cabe resaltar que no debe decirle a nadie, es máximo confidencial.
P.D. 2 ¡Si Rose se entera dígale que yo quería llevarla! (soy James)
P.D. 3 Y si la loca de Jules se pone más loca de lo normal dígale que no pude decirle porque era top secret (soy yo, Sirius)
Besos (Lily)
--Yo creo que bastará—dijo Lily sonriendo--¿Quién…?
Pero James, Remus y Sirius ya corrían escaleras arriba para dejar la nota en el despacho del director. Bueno, el despacho que tenía en el cuartel general de la Orden del Fénix.
--¡Ya!—saltó Sirius diez minutos más tarde--¿Nos vamos, estimada pelirroja?
--Más vale que sea de una vez—dijo Lily algo nerviosa.
--¡Vámonos!—dijeron James y Remus al tiempo.
Los cuatro tomaron sus varitas con fuerza, recitaron el conjuro tres veces.Tomados de la mano sintieron como el piso bajo sus pies se movía, sintieron que estaban en el ojo de un huracán; Lily estaba a punto de vomitar cuando abrió los ojos y cayó sobre el cuerpo de alguien.
--¡Auch!—se quejó Sirius pues la chica había aterrizado sobre su estómago sacándole el aire. James y Remus estaban incorporándose frotándose la cabeza y los codos--¿Estas cómoda?—pregunto mirando a Lily que se ponía de pie con calma.
--La verdad no—James se puso de pie de un salto y ayudo a su novia a levantarse—te creí más cómodo por lo que decían las malas lenguas. Gracias, amor.
--Ja ja ja—se mofo Sirius un tanto ofendido--¿De verdad quieres comprobar lo que decían las malas lenguas?—le reto coquetamente, evitando el golpe que le lanzó James.
--Déjense de niñerías—interrumpió Remus mirando alrededor--¿Ya se dieron cuenta en dónde estamos?
Los otros tres miraron el lugar, si fuera porque paso un auto más moderno que el de su época, hubieran creído que no se habían movido de la casa de James en el Valle de Godric, el que fingía como cuartel.
--¿Es Valle de Godric?—inquirió Lily, camino hacia la entrada del pueblo que tenía una estatua para los caídos.
--Parece que si—James se acercó a su novia, sus amigos seguían mirando recelosos las vacías y oscuras calles delpueblo.
--¿A qué año llegamos?—se preguntó Remus pensativo.
Los tres Merodeadores se miraban sin saber la respuesta, Lily se acercó para ver mejor la estatua hasta que soltó un gritito ahogado, llamando la atención de los chicos que sacaron rápidamente sus varitas.
--¿Qué pasa?—James llego corriendo al lado Lily, pero ella no hablaba, solo miraba la estatua, impactada—Lily, cariño…
--¿Está bien?—Remus y Sirius se les unieron.
La chica no reaccionaba, los tres la miraban sin fijarse en lo que veía ella. Hasta que logro reunir las palabras.
--La estatua—dijo con un hilo de voz.
Los chicos miraron lo que indicaba Lily, James se quedó sin palabras al igual que Remus. Al parecer donde debería estar el monumento a los caídos estaba una estatua de un hombre alto, con gafas y el pelo negro y revuelto igual que James y junto a él estaba una mujer muy bella, pelirroja y grandes ojos verdes, idéntica a Lily y en su regazo descansaba un bebé muy parecido a James.
--¿Estoy loco? O esos son ustedes y un bebé que nadie conoce—empezó Sirius—no me van a negar que se parecen a ustedes…
--No—dijo Remus negando con la cabeza—si son ellos, míralos bien, no hay duda…
--¿Somos nosotros, James?—pregunto Lily tomando la mano del chico.
--Supongo, pero coincido con Sirius ¿Por qué nos harían una estatua?—pregunto a nadie en particular— ¿Y quién es ese niño?
--Es obvio ¿no?—tercio Remus—es su hijo—y sonrió por las caras que ponían sus amigos.
--¿NUESTRO HIJO?—soltaron los dos sorprendidos.
--¡Ja! Se los dije—interrumpió Sirius burlonamente—más bien te lo dije pelirroja, un hijo tuyo y de Cornamenta, según tú era la maldición gitana y mírate, ahí estas. Te dije, no digas que de esa agua no has de beber porque es con la que te ahogas…
--Cállate Sirius—ordeno Lily tratando de acomodar sus ideas ¿Un hijo con James? ¿Iba a tener un hijo con James? Bueno, no es como si no quisiera, pero… era algo sorprendente de todas formas—debemos saber qué año es este.
--Vayamos a mi casa—sugirió James que parecía shokeado por la noticia.
Los demás le hicieron caso, caminaron en silencio; cada uno muy metido en sus pensamientos. Preguntándose el porqué de aquella estatua, el año… un sinfín de cosas, el viaje apenas comenzaba. En el camino Remus se topó con la página de un periódico muggle.
--Ajá, ya sé que año es—dijo mirando el periódico—al parecer nos movimos cuatro años.
--¿Cuatro años?—se extrañó James—entonces tendremos veintidós años. Genial, me gustaría saber a qué nos dedicamos.
--Si es que trabajamos compañero—no pudieron evitarlo y le sonrieron a Sirius—además de que el trabajo de amo de casa te tendrá muy ocupado—se burló.
--Oh…--James se sonrojo y miro sumisamente a Lily—cierto, he de ser el mejor de los esposos, por eso me hicieron una estatua…
--Se supone que el hechizo nos llevaría al año en que nos ayudara en algo—dijo Lily cortando la perorata de James—será mejor que vayamos a tu casa.
Se pusieron de nuevo en marcha. Al llegar a la casa casi se van de espaldas al ver que estaba en ruinas: la parte superior izquierda estaba totalmente destrozada, el césped estaba muy crecido y en la oscuridad parecía macabra.
--¿Qué demonios paso?—exclamo Sirius, sus amigos no abrieron la boca--¿Será que los mortifagos supieron la ubicación del cuartel y lo atacaron?—se acercó para entrar.
--No entres, puede ser peligroso—le previno Lily— ¿Sirius?—pero el chico no le contesto tenía; una mano en la verja--¿Qué pasa?
Pero él no contesto, tenía una expresión que jamás le habían visto y jamás se hubieran imaginado verle. Era una mezcla de horror, tristeza y miedo. Y para hacer esa escena más irreal, un par de lágrimas le brotaron de repente.
--¿Qué pasa, Canuto?—pregunto James, comenzando a asustarse.
--¿Sirius?—insistió a llamarlo Remus.
Se acercó para ver lo que él veía, al igual que Remus y Lily, lentamente. Se quedaron pasmados, Lily se sorprendió tanto que se desmayó.
--¡Lily!—grito James al tiempo que logro sujetarla evitando que cayera con todo en el duro asfalto— ¡Lily!
--¡Ennervate!—exclamo Remus apuntándole con su varita.
La chica reacciono al instante tosiendo un poco.
--¿Estás bien?—pregunto James, preocupado.
--No, James… Oh James ¿lo leíste?—sollozó Lily en sus brazos.
--No lo termine de hacer—dijo él aun preocupado por su novia.
--No…--farfullo Lily ocultando su rostro en el pecho de James que la acuno—estamos… estamos m-muertos…
--¿QUÉ?
--En este lugar la noche del 31 de octubre de 1981, Lily y James Potter perdieron la vida. Su hijo, Harry, es el único mago que ha sobrevivido a la maldición asesina. Esta casa, invisible para los muggles, permanece en ruinas como monumento a los Potter y como recordatorio de la violencia que destrozo a una familia—leyó Sirius horrorizado, las lágrimas seguían cayendo por su rostro.
--¿Cómo…?—Remus se quedó sin aire, se dejó caer en la banqueta--¿Por qué…? No… no…--no era capaz de terminar una oración.
--¿V-vamos a m-morir?—pregunto James horrorizado, con un nudo en la garganta—y vamos a dejar solo a nuestro hijo…--era como si no lo asimilara bien.
Sirius se pasaba las manos por el cabello, una y otra vez… arrancándose cabello, a la desesperada. Apretaba los puños y se daba golpes en la cabeza, murmurando cosas inteligibles. Remus miraba sin ver, estaba más que ido, seguía sin poder coger el aire suficiente para poder hablar.
--Tranquila—dijo James abrazando a su novia y tratando de mantener la cabeza fría, era lo mejor y único que podían hacer—eso no va a pasar, para eso estamos aquí—Lily asintió poco a poco, un gimoteo lo hizo mirar a Sirius— ¿Te encuentras bien, Canuto? ¿Canuto?—repitió al ver que él no le hacía caso.
--Si—contesto después de unos minutos, le había costado uno y la mitad del otro controlarse—esto no va a pasar, se los juro.
--Gracias amigo—James le dio un apretón en el brazo--¿Lunático?—le llamo al licántropo que seguía ensimismado sin hablar.
--S-sí…--balbuceo sacudiendo la cabeza, para despejarse—yo… sí, no sucederá.
--Vamos pelirroja—Sirius la tomo por el codo para levantarla—no va a pasar nada de esto. Lo mejor será calmarnos, tenemos que analizar lo que dice aquí.
James agradeció infinitamente lo que sus amigos estaban haciendo por él y Lily en esos momentos, su amistad era el mejor de los regalos.
--Estoy de acuerdo—aseguro Remus acercándose al letrero, seguía tratando de calmarse completamente—bien por lo que aquí dice, ustedes mue…--se detuvo a ver a la sollozante Lily.
--Continua Remus, dilo, moriremos en el ochenta y uno—hipo Lily.
--Ya te dije que no va a pasar—lo corto Sirius con una sonrisa, ese era el típico Sirius; siempre aligerando la tensión de cualquier situación—ahora veamos. Tiene un hijo, eso explica al niño de la estatua.
--Ahora ya sabemosel porqué del monumento—explico Remus—bien y al parecer quisieron matar al pequeño pero ¿Cómo es que pudo salir vivo?
--Eso es lo de menos—interrumpió Lily que ya se estaba calmando—debemos saber dónde está el niño. Creo que podría estar contigo.
--¿Conmigo?—se extrañó Sirius--¿Por qué yo? ¿Qué iba a hacer yo con un niño?
No pudieron evitarlo y sonrieron ante la reacción de su amigo. James intercambio una mirada de entendimiento con su novia. Siempre había que verle el lado positivo a las cosas, siempre. La esperanza, la fe y el optimismo era lo que los había mantenido de pie muchas veces, esa no iba a ser la excepción.
--Piensa, Canuto—lo insto James sonriendo--¿Qué es lo que llevas diciéndome desde que entramos a Hogwarts?
--¿Qué soy mejor que tú?—se mofo Sirius--¿Qué soy más guapo? ¿Más inteligente?
--Nunca vas a cambiar—dijo Lily poniendo los ojos en blanco--¿Qué era lo que querías si James tenía un hijo?
--¿Qué no fuera de cierta pelirroja?—se aventuró Sirius sonriendo, pero Lily casi lo golpea—vale ya sé que a se refieren.
--Dilo—apunto Remus sonriendo.
--Este… ¿Por qué debería estar el niño conmigo?—pregunto nervioso.
--¡Por que llevas años diciéndole que quieres ser el padrino!—exclamo Lily desesperada.
--Ya lo sabía—se defendió el chico—solo los estaba probando. Pero si está conmigo ¿a dónde se supone que tenemos que ir a buscarlo? Vivo en el sillón de Remus ¿recuerdan?
--Deberíamos probar ahí primero—dijo James decidido.
--Vamos entonces—acepto Lily sonriendo, aun cuando sus ojos se veían rojos por haber llorado—seguro que mi pequeño esta con ustedes, no lo dejaría al cuidado de nadie más.
Sonrieron agradecidos, Remus y Sirius. Estaban a punto de desaparecerse cuando Remus soltó la mano de Sirius.
--Esperen—saco su varita apunto al letrero y en un segundo tuvo una réplica de aquel trozo de madera, luego volvió a apuntarlo y se hizo diminuto, lo guardo en su bolsillo. Ante la mirada de sus amigos explico—es por si necesitamos leerlo de nuevo.
--Bien pensado, Lunático—lo felicito James—ahora si vamos a tu casa. Ojala no te desmayes cuando nos veas a Lily y a mí.
Remus sonrió tristemente, tomo la mano de Sirius y desaparecieron.
Una historia más que salió en un momento en que estaba de sonámbula. Sé que es un tema con muchas historias, pero esta es a mi punto de vista. Ojala les guste, dejen comentarios, y ya veremos si la sigo o no n___n
Gracias!