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Historia 67888 — capítulo 4


--¡LILY!—grito James loco de felicidad mientras él y Remus de veintidós años cruzaban la puerta de la casa. Iban llegando de su visita a Azkaban; se oían los correteos de los tres en la parte de arriba— ¡Sirius, Remus!

La primera en llegar fue Lily que corrió a abrazarlo a la par que Remus y Sirius le miraban, expectantes.

--¿Qué sucede?—pregunto Lily revisando que estuviera bien, parecía temerosa de la noticia que fuera a darle James, estaba lista por sí se le lanzaba a Sirius— ¿Él es…?

--¡Inocente!—chillo yendo a donde estaba su amigo, atónito, a abrazarlo— ¡Sirius es inocente!—James daba saltitos de alegría, los dos Remus y Sirius lo miraban sonrientes— ¡Ja! ¡Se los dije, se los dije!

Todos miraron a Remus de esa época para corroborar lo que decía su amigo. Él asintió sonriendo pesadamente.

--Es una larga historia—dijo tallándose los ojos—será mejor que nos sentemos; no todo es felicidad.

--Cuéntennos—pidió Lily sacando del armario varias botellas de cerveza de mantequilla—queremos saberlo todo.

--Tal como dice James—Remus agradeció con un asentimiento de cabeza la botella que la chica le ofrecía—Sirius es inocente.

James, Lily y Remus miraron sonrientes a Sirius que se sonrojo.

--Y decía yo que Sirius es todo menos un traidor—para sorpresa de todos Lily le dio un beso en la mejilla que lo tomo desprevenido, si bien se llevaban bien, ella jamás lo había hecho.

--Creo que eso viniendo de tu parte es el mejor cumplido—murmuro Sirius sonrojándose aún más a tal punto que unos hoyuelos le salieron en las mejillas haciéndolo verse más pequeño e inocente.

--Sí, él no era el Guardián—empezó Remus de dieciocho años, con evidente curiosidad; tendrían que alejarse de esa persona lo antes posible— entonces ¿Quién?

James y el otro Remus se miraron: claramente ninguno de los dos quería dar semejante noticia. Iba a ser difícil, y mucho.

--Dígannos lo que sea—Sirius los miraba intensamente.

--Fue Peter—dijo James con un suspiro.

--¿QUÉ?—saltaron Remus y Sirius, poniéndose de pie.

—Sirius nos dijo que Voldemort nos perseguía—explicaba James con la cabeza agachada, Lily le apretó la mano con fuerza, en señal de apoyo—nos escondimos, pero él estuvo a punto de encontrarnos; por eso hicimos el encantamiento Fidelio, se lo pedí a Sirius pero como era muy obvio que sería él el Guardián decidimos poner a Peter pensando que nadie se imaginaria que sería él, una doble cuartada.

--¡Oh por todos los cielos!—exclamo la pelirroja tapándose la boca.

--¡No!—casi grito Sirius apretando los puños.

--Espera… si fue así ¿Por qué no lo sabías?—tercio Remus mirando a su yo futuro, tratando de calmarse y aclarar sus ideas.

--Creía que yo era el traidor—dijo Remus pausadamente.

--¿Traidor?—hablo Lily, horrorizada— ¿Cuál traidor?

--Dumbledore nos dijo que había un traidor entre los nuestros—dijo James, con ese deje de tristeza—Sirius creyó que era Remus porque se estaba alejado de nosotros además que Voldemort prometió muchas cosas a los hombres lobo, creyó que estaría tentado.

Sirius dejo de respirar… su mirada se encontró con la de Remus. Ambos se miraban como si se pidieran perdón.

--Yo…—farfullo Sirius masajeándose la sien—Remus…

--No, no digas nada, Canuto—se apresuró a decir Remus palmeándole el hombro—creo que estaríamos a mano.

--Pero…

--Nos serviría de lección para el futuro—acoto Remus tranquilamente— ¿No crees?

Sirius se quedó en silencio y poco a poco asintió.

--¿Qué más?—pregunto.

--Le dijeron a todo el mundo que Sirius era el Guardián pero en realidad era Peter—continuo Remus de esa época—aquella noche Sirius se las olio y fue en busca de Peter pero al no encontrarlo fue a su casa—hizo una pequeña pausa para coger aire, le destrozo el corazón ver a Lily llorar en silencio, Sirius y Remus oían todo con atención—y al encontrarlos… al verlos muertos fue tras él, cuando lo hallo lo único que se le ocurrió a Peter era culparlo de lo que había hecho, soltó un hechizo que destrozo la calle matando a los muggles, se cortó un dedo y antes de que llegaran los del ministerio, se convirtió en rata, huyendo—termino asqueado, eso más bien sonaba como un cuento de terror.

Ninguno dijo nada, se mantenían en silencio… pensando. Peter, ese chico que era su amigo, el torpe, el débil, a quien siempre había de proteger. Había puesto en claro que ya no quería ser protegido.

--¡Las excusas!—grito Lily de repente, todos la miraron—Peter ha estado muy extraño últimamente, desde que nos unimos a la orden ha estado escabulléndose de las misiones.

--¡Maldita rata!—exclamo Sirius furioso; tal y como había dicho Lily; él podía ser mujeriego, arrogante pero que nadie se metiera con sus amigos porque le salía lo Black—la pelirroja tiene razón, decía que su madre estaba enferma, hijo de…

--Él ahora está de nuestra parte—dijo James molesto consigo mismo ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Le miraron sin comprender—Sirius dijo que le paso información a ellos un año antes de nuestra muerte, quizá ahora rehúye por miedo.

--Yo voy a causarle más miedo que el mismísimo Voldemort—sentenció Sirius aferrando con fuerza su varita.

--¡Sirius!—lo reprendió Lily—miren me imagino lo difícil que es para ustedes porque creían que era su amigo, pero tenemos que mantener la cabeza fría…

--Ya, lo dices tan fácil porque no fue a ti a quien traicionaron—espeto Sirius con la mandíbula apretada, Lily lo miro con compasión—no me mires así.

--No le hables así, Sirius—dijo James seriamente.

--No, no peleen—tercio Lily, miro a Sirius—puede que Peter no sea amigo mío como lo es de ustedes, pero llegue a tomarle cariño, quizá no tanto como a ustedes, pero lo apreció y… me duele que nos haya vendido, también me traicionó, Sirius, no se te olvide que mi esposo está muerto al igual que yo, por su culpa.

El chico la miro, sin decir nada la abrazo y le susurro un débil lo siento.

--Tendrán que calmarse—dijo Remus de veintidós años—mantenerse serenos, de lo contrario no podrán hacer todo lo que hay que hacer. Ahora tengo que hablar con Dumbledore, tenemos que sacar a Sirius.

--Espera—intervino Remus de dieciocho años—si sacas a Sirius ahora y viajamos más en el futuro cambiara y no podremos averiguar mucho.

--¿Dejarme en la cárcel?—inquirió Sirius, algo molesto.

--¿Qué sugieres?—pregunto James.

--Remus ¿puedes hablar con Dumbledore y explicarle todo?—Remus de dieciocho años se sintió extraño de darle órdenes a su yo futuro; saco papel y pluma se las tendió—dile lo de Sirius y que nosotros estamos viajando en el futuro, le hemos dejado una nota, pero puede que no la leyera. Lo mejor será esperar a que nosotros arreglemos todo en cuanto volvamos a mil novecientos setenta y siete.

--Entonces—tercio Remus de esa época—váyanse ahora mismo, no hay tiempo que perder; tienen que averiguar cuanto puedan, tienen que saber cómo acabar con Voldemort.

--En marcha—Sirius dio un salto hacia adelante, tratando de mantenerse optimista.

Ya tendría mucho tiempo para hacer pagar a esa rata asquerosa.

--¿Podemos hacer algo antes?—interrumpió Lily abrazando a James, él la miro—me gustaría ir a casa de Petunia, quiero conocerlo.

--Lily, tu hermana se va a morir cuando te vea—dijo Remus con lástima.

--Podríamos verlo solo de lejos, bajo la capa invisible—los dos Remus y Sirius miraban a la pareja con un deje de pena, James sonrió a sus amigos para hacerles saber que estaba bien—solo será un momento—añadió Lily con un deje de ruego en su voz—por favor—pidió con una lágrima corriendo por su rostro.

--Está bien—acepto Sirius sonriendo—de todas formas, yo también quiero verle.

--¿Qué dirección?

--Privete Drive, número cuatro de Little Whinging, Surrey—dijo Remus a la perfección.

--Además, Sirius de esta época nos pidió que sacáramos a Harry de ahí—recordó James sintiéndose bendecido por tener amigos como Sirius y Remus—y me dijo que te pidiera una disculpa por lo que hizo en mi despedida de soltero.

Lily miro ceñuda a Sirius que sonreía con ganas.

--No me mires así, aun no hago nada—se defendió contento.

--Más te vale, que ni se te ocurra hacerlo—le amenazo Lily con el dedo.

Todos sonrieron.

--Una cosa más—James fruncía el ceño—él me dijo que no dejaras ir a Hollie ¿Quién es demonios es?

Sirius palideció, Lily sonrió y los tres chicos lo miraron confundidos.

--Eh… gracias por el recado—musito rascándose la nuca—pero que imbécil y bocón soy—se dijo en voz baja, Lily lo oyó y rió cantarinamente.

James y Remus sabían que cuando Sirius se ponía así nadie lograba sacarle ni media palabra, sin duda se trataba de un tema delicado. Habría que sacarle la información o esperar a que él quisiera hablar del tema. Eso sería lo mejor.

--Bueno, entonces sigamos con nuestro viaje—Remus tomo su mochila y lo mismo hicieron sus tres amigos—te encargamos eso, compañero—miro a su yo que asintió con una sonrisa de lado—gracias por todo, eres un buen tipo.

--Igual que tú—afirmo el otro Remus—no hay de qué.

--Gracias, Remus—Lily se acercó para darle un beso y un abrazo.

--De verdad te he extrañado, Lily—le confeso triste—espero que cuando vuelvan puedan cambiar las cosas.

--Nos vemos, Lunático—Sirius le tendió la mano pero su amigo lo abrazo.

--Siento no haberte creído—dijo ese Remus ante la mirada de su otro yo.

--No te preocupes—ambos se sonrieron—yo tal vez me hubiera puesto peor que tú y como ya le dije al otro Remus, quedamos a mano y ya no lo volveremos a hacer.

--Gracias por todo, Remus—intervino James dándole un fuerte abrazo a su amigo.

--Hasta otra—le correspondió el abrazo—de verdad James cuídalos, a Lily y a Harry recuerda que aún tenemos muchas cosas que hacer los cuatro—negó con la cabeza y se corrigió—los tres Merodeadores. Te quiero, hermano.

--No sean ridículos—soltó Sirius con una carcajada burlona, Lily lo pellizco—yo también los quiero pero muévanse, quiero conocer a mi ahijado, al pequeño Cornamenta.

--Siempre dije que sus apodos eran algo bobos—Lily rodo los ojos, emocionada por ir a conocer a su hijo—pero tienes razón—concedió a Sirius que hizo una ridícula reverencia—apurémonos. Gracias otra vez Remus, te quiero.

--Que les vaya bien—les deseo desde el marco de la puerta de su casa—estaré esperándolos.

Los cuatro chicos se despidieron con la mano; caminaron rápidamente a una calle solitaria, se tomaron de las manos y se desaparecieron. En cuanto abrieron los ojos se encontraron en un callejón que estaba vacío, Lily comenzó a caminar rápidamente, guiándolos.

--No vamos a caber todos—observo Remus, mirando la capa—creo que deberían ir ustedes.

--Pero ¿acaso no quieres conocerlo?—pregunto Sirius— ¡Yo sí!

--Claro que quiero—dijo Remus—peroustedes son los papás y el padrino yo puedo esperarlos—y les sonrió para hacerles saber que todo estaba bien.

Lily le apretó la mano cariñosamente, agradeciéndolo así. Siguieron caminando, presurosamente y tratando de no llamar mucho la atención; pasaron por un pequeño parque donde había muchos niños jugando. Se escabulleron a otro callejón cercano donde James se echó encima la capa cubriendo también a Sirius y Lily, una vez que hubieron desaparecido, se acercó a su oído, para susurrarle.

--Iremos rápido, no serán más de diez minutos. Te veremos en el parque que acabamos de pasar—lo dijo tan rápido que Remus tuvo dificultades para entenderle.

--Bien, suerte—murmuro.

Remus volvió al parque, mientras sus amigos tenían dificultades para caminar rápido sin que se les vieran los pies.

--Sirius, ¿puedes hacer el favor de caminar sin dar brinquitos?—se quejó Lily—no hay chicas a quien debas impresionar.

--La costumbre Evans, la costumbre—se defendió él—bueno ¿Qué dirección buscamos?

--El número cuatro de Privete Drive—contesto James.

Siguieron caminando, en busca de la dichosa dirección; tuvieron que sujetar a Lily para que no se desmayara cuando vio a un pequeño niño que estaba jugando en el patio del número cuatro de Privete Drive; Sirius le sonrió a su amigo que se había puesto blanco, caminaron como en cámara lenta, cada paso les pesaba más que el otro. Mientras más se acercaban más se daban cuenta que aquel niño no podía ser su hijo: estaba muy gordito, el pelo lo tenía muy bien peinado, era poco simpático y no tenía los ojos verdes como les había dicho Remus.

--Debe ser el hijo de Petunia—dijo Lily ansiosa— ¿Dónde estará? James ¿crees que…?

--Él está bien—James le sonrió—Remus dijo que estaba bien.

Avanzaron con cuidado hasta situarse en la ventana; ahí solo se veía la prominente barriga de Vernon Dursley; Lily no pudo evitar fruncir los labios, así que finalmente Petunia se había casado con él… buscaron con la mirada hasta que se toparon con el largo cuello de Petunia.

--Tuney—dijo Lily con lágrimas en los ojos.

--¿Deberíamos entrar?—inquirió Sirius buscando con la mirada como colarse a la casa.

--Espera Canuto, espera—dijo James asomándose más a la casa.

En ese momento un ruido a sus espaldas hizo que se volvieran, era una risotada; a unos pasos de ahí venia una mujer de edad madura con un pequeño niño: tenía el pelo negro y muy revuelto, era bajito, caminaba graciosamente; en su carita, que tenía una enrome sonrisa, se le podían distinguir unos hermosos ojos verdes, estaba delgado y la ropa que traía le quedaba grande, pero aun así parecía contento. Con una manita sujetaba a la señora y con la otra, lo que parecía ser una flor.

--Harry…--susurro Lily con un hilo de voz.

--Es él—dijo Sirius con un nudo en la garganta—eres tú en miniatura, James.

--Es nuestro hijo—mascullo James con una sonrisa, conteniendo las lágrimas de felicidad.

--Y esa mujer ¿no es Arabella Figg?—Sirius miraba con interés a la mujer que en vez de llevar al niño a la casa de los Dursley lo metió a la suya—tengo una idea.

Los dos padres miraron a Sirius que sonreía con suficiencia. Cuando Lily escucho el plan del chico lo único que se le ocurrió fue sonreírle, con mucho ímpetu.

--Te adoro, Sirius—dijo cuándo el chico termino.

--Me voy a poner celoso—mascullo James sonriendo—pero debo admitir que eres un genio.

--Lo sé—Sirius sonrió con más ganas—soy la perfección personificada, ahora vayamos.

Los tres caminaron hacia la casa de Arabella, se asomaron a la ventana; allí estaba la mujer con el pequeño Harry, James saco su varita, la saco de la capa y apunto a la señora Figg que cayó al suelo, inconsciente. El niño dejo de jugar con lo que parecía ser una bola de estambre, se acercó a la mujer con débiles pasitos, la movió pero al ver que no reaccionaba comenzó a llorar.

--Vamos—dijo Lily saliendo de la capa sin importarle que pudieran verla.

Los otros dos la siguieron, cuando abrieron la puerta el niño se puso de pie y camino difícilmente hasta ellos.Lily comenzó a llorar de nuevo, se agacho a la altura de Harry, él con su manita le quito las lágrimas del rostro, las contemplo, como si jamás hubiera visto lágrimas. James no supo que hacer y Sirius se quedó sin palabras.

--¿Mamá?—pregunto Harry comenzando a formar una gran sonrisa en su pequeño rostro.

Lily se quedó sin habla, el llanto emanaba de ella sin poder contenerlo. Tenía la vista nublada pero aun así consiguió atraer a ella a Harry que le echó los bracitos al cuello, riendo a carcajadas. Sirius le dio un codazo a James, para que saliera de su trance y una vez que reacciono, alzó a Lily con Harry en brazos. Después de todo, ahora solo era un crío de dieciocho años.

--¡Oh Harry!—Lily hipando, lo miraba y lo abrazaba con fuerza, recorría su cuerpecito con sus temblorosas manos, para verificar que estuviera bien— ¡estás tan lindo, tan guapo, tan sano!

--Mami—dijo Harry dándole un sonoro beso en la mejilla.

--Te reconoce, te recuerda—comento Sirius maravillado, sentía que los ojos le picaban—es increíble.

--¡Canuto!—soltó de repente Harry con una sonrisa.

Sirius se quedó helado, Lily y James se miraron, luego su vista se posó en Harry que sonreía a su padrino; el chico no reaccionaba hasta que en su rostro se le dibujo una enorme sonrisa, una sonrisa que nunca le habían visto.

--¡ME RECUERDA!—grito emocionado, Harry volvió a soltar una carcajada.

Y lo saco de brazos de Lily para cargarlo y darle vueltas.

--Papi… —Harry le lanzo los brazos a James una vez que Sirius se mareo—"quiddich"

James lo cargo emocionadísimo, lo lanzo al aire varias veces ante la mirada ansiosa de Lily que sonreía, Harry parecía estar pasándosela de maravilla.

--Vas a ser un gran jugador—dijo su padre sentándose con él en el sillón, en el otro habían puesto a la señora Figg con un hechizo levitatorio—eso te lo puedo asegurar.

--¿Dónde estaban?—pregunto Harry mirando a James.

--De vacaciones—le respondió Lily sonriendo tristemente, le acariciaba su revuelto cabello.

Antes de que Harry pudiera hacer otra pregunta, por la puerta entro el patronus en forma de hombre lobo, era Remus.

--¡Lunático!—grito Harry moviendo las manitas.

--¡Ja! ¡Nos conoce!—dijo Sirius que le extendió los brazos a Harry que se fue con su padrino gustoso.

--Hazlo hablar—pidió Lily.

James hizo mover su varita, el hombre lobo abrió la boca y por ella salió la voz de Remus.

¿Están bien?

Estoy a una calle de Privete Drive, avísenme.

Lily le envió su patronus (una cierva) en cuanto se hubo esfumado el licántropo. Harry, que en ese momento se divertía jugando con el cabello de Sirius, se acercó para quitarle la varita a su mamá.

--Magia—dijo sonriendo—papi, has magia.

James complació a su hijo levitándolo por toda la habitación (¡James! ¡Vas a tirarlo!) Hizo aparecer humo y luces que salían danzando de su varita. Estaban divirtiéndose mucho, la puerta se abrió lentamente y cuando Remus desactivo su encantamiento desilusionador, Harry grito:

--¡Lunático!—hizo que Lily lo bajara y fue corriendo a abrazar a Remus que sonrió con ganas—Lobito.

Soltaron una carcajada, Remus lo cargo un poco tímido, jamás había cargado a un bebé. Porque Harry todavía era uno.

--¡Qué grande estas!—comento contento.

--Gracias—contesto sonrojándose, se veía tan tierno.

--Es tan gentil—comentó Lily acercándose a su bebé para depositar un besito en su mano—por lo menos en eso se parece a mí.

--Menos mal—Sirius estaba realmente contento, era la primera vez que veía a su ahijado y ya lo quería como si fuera su hijo, daría todo por él.

--¡Oye!—se quejó James cruzándose de brazos.

Pasaron toda la tarde con el niño, habían tenido que aturdir varias veces a la señora Figg que parecía querer despertar. Se enfurecieron cuando Harry les conto que era poco querido por su tía, que su tío lo odiaba, que su primo siempre lo molestaba; que nunca que le compraban cosas nuevas, que a veces lo dejaban sin cenar, que en ocasiones tenía que hacer cosas que eran riesgosas para un niño de dos años. Lily lo abrazaba con fuerza cada cinco segundos, como si la vida se le fuera en ello. James lo miraba como si fuera lo mejor que pudiera existir y Sirius y Remus estaban convencidos que tenía que averiguar cuanto pudieran para cambiar todo aquello y que sus amigos pudieran disfrutar de su pequeño hijo. Tenían que hacerlo, ellos merecían una vida juntos. La noche les cayó encima más rápido de lo normal; el tiempo se les fue volando y fue la parte más difícil. Decir adiós.

--No me dejes—dijo Harry aferrándose a James una vez que le explicaron que tenían que irse—por favor.

--Tenemos que hacerlo—dijo él con la voz entrecortada—pero no será mucho tiempo.

--Llévame—pidió acercándose a su madre que lloraba en silencio.

--Prometo que vamos a volver—Lily lo cargo y lo abrazo muy fuerte—te lo prometo.

--¿Cuánto tiempo?—pregunto Harry que quería empezar a llorar.

--Una semana—le aseguro Sirius sonriendo y sin queriéndolo una lagrima se asomó por sus ojos grises, se apresuró a quitársela—será poco tiempo, campeón.

--¿Promesa con la patita?—dijo Harry un poco más tranquilo. Sin poder evitarlo, sonrieron ante la inocencia de Harry, Sirius se acercó a él y le tendió la mano—la patita—enfatizo.

--¿Quiere que me convierta?—pregunto Sirius incrédulo, mirando a sus amigos que sonreían tristemente.

--Canuto—dijo Harry sonriendo.

--Bien—Sirius no tardó ni dos segundos en convertirse en el enorme perro negro lanudo, Harry lo abrazo sonriendo y soltó una carcajada cuando le lamio la cara, Sirius le tendió la pata.

--Promesa de la patita—comenzó Harry sujetándolo con algo de dificultad porque le pesaba mucho; nadie entendió que era lo que hacía pero sonreían ante la expresión de Sirius—esta promesa no se puede romper, como buen Gryffindor has de cumplir, y si no lo haces Slytherin te has de convertir.

Sirius ladro, lo entendieron perfectamente como una carcajada; James cargo a su pequeño hijo sonriendo, Lily se asombró de lo inteligente que era; ¿Cómo podía ser que se acordara y hablará tan claramente? Remus le tomo la manita a Harry, de nuevo ahí estaba Sirius, bobeando como siempre.

--¿Quién te lo enseño?—pregunto Remus curioso.

--Ustedes—contesto él traviesamente—los merodeadores.

--¡Cómo no!—murmuro Lily contenta.

--Debemos irnos—intervino Sirius, en su voz se notaba que no quería irse, nadie quería irse pero si querían tener un futuro feliz debían hacerlo.

--Te juro que vamos a volver—dijo Lily abrazándolo y dándole un beso—te amo, nunca lo olvides.

--Sí, yo también te amo mami—Lily pudo sentir las manitas de Harry aferrándose a su cuello, tuvo que hacerse de toda su fuerza de voluntad para separarse de él.

--Cuídate, campeón—cuando Lily se lo paso a James él lo abrazo más fuerte odiándose por tener que dejarlo, también le dio un beso— ¿Lo harás?—le insistió alborotándole el cabello.

--Si, como un león—acepto el niño riendo y haciendo como que rugía.

--Como un Gryffindor—lo corrigió James, lo abrazó por última vez—te amo, no lo olvides—y se lo paso a Sirius.

--Padrino—Harry le sonrió tan encantadoramente que lo desarmo por completo.

--Has muchas travesuras—le aconsejo abrazándolo con fuerza, Lily se conmovió tanto que volvió a derramar lágrimas; Sirius se sintió derrumbarse por la carita que le ponía su ahijado—sé un buen merodeadorcito ¿vale?

--Como tú—dijo Harry acurrucándose en su pecho.

--Mejor que yo—dijo Sirius cerrando los ojos con fuerza—cuídate mucho. Te quiero.

--Yo también te quiero, padrino—Harry le dio un besito en la mejilla.

Sirius no aguanto más, le sonrió con los labios temblándole, deposito un beso en su cabeza y dándoselo a Remus salió de la casa. Pudieron oír un débil sollozo.

--Tío Lunático, ¿Cuándo me vas a enseñar a hacer mi patronus?—pregunto Harry extrañado por el comportamiento de su padrino.

--Cuando estés más grande—respondió Remus con una sonrisa lastimera, dejo que las lágrimas corrieran por su rostro.

--No llores—le dijo Harry limpiándoselas—yo te quiero mucho.

—Y yo a ti—Remus lo estrecho, Lily lloraba en brazos de James que también lloraba—ahora, debes cuidarte y portarte bien, vamos a volver por ti.

--No tarden—lo abrazo con fuerza mientras que Remus le daba un beso en la frente.

Hipando, Remus lo puso con mucho cuidado en el suelo, suspiro, le sonrió y se giró igual que Lily que era sujetada por James. Harry se sentó, con la cabeza agachada… estaban por salir de la casa cuando James recordó algo y volvió junto a Harry a quien se le ilumino el rostro.

--Tengo algo para ti—y saco de su chaqueta una snitch que movía las alas débilmente—es una snitch.

--¿Para mí?—pregunto emocionadísimo.

--Para mi campeón—afirmo James contento—cuídala mucho, no dejes que nadie la vea, juega con ella cuando nadie pueda quitártela ¿vale?

--Vale, gracias papi.

Con el corazón destrozado salieron de la casa, Sirius estaba ahí, llorando en silencio, sin decir una sola palabra, James trato de cubrirlos a los cuatro con la capa invisible, dieron un último vistazo a Harry que estaba sentado jugando con la snitch, con una gran sonrisa traviesa. James despertó a la señora Figg con un movimiento de varita y girando sobre si mismos desaparecieron.


Otro capítulo, espero que les guste!!!! A lo mejor está un poco cursi, pero era inevitable que no fueran a ver a Harry n__n miles de gracias por comentar, leer y tenerla en favoritos.

Comenten mucho!!!!!!!!!!!!!!!!