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Historia 67888 — capítulo 23
--¿Qué paso?—pregunto James entre la oscuridad, él y Lily estaban tomados de la mano, al parecer Remus estaba a su izquierda. Todo era extraño, habían visto salir a alguien--¿Sirius?
--Aquí estoy, a tu derecha—susurro, tenía la vista clavada en la puerta.
--Creo que… --empezó a decir Lily pero se vio interrumpida por los gritos de los chicos que compartían habitación con Harry y Ron pues era obvio que el que había gritado había sido Ron.
— ¿Qué ocurre?—pregunto Dean Thomas al mismo tiempo que prendía la lámpara.
Ron estaba incorporado en la cama, con las cortinas echadas a un lado y una expresión de pánico en el rostro.
--Bueno seguimos siendo invisibles—comento Remus—soy yo o el que salió era…
— ¡Black! ¡Sirius Black! ¡Con un cuchillo!
--¿A quién se le ocurre entrar con un cuchillo?—se burló James un poco más tranquilo pues él también había medio visto al otro Sirius.
--¿Un prófugo loco?—aventuro Remus riendo por lo bajo.
— ¿Qué?
— ¡Aquí! ¡Ahora mismo! ¡Rasgó las cortinas! ¡Me despertó!
--¡Eres un tonto!—le espeto Lily negando con la cabeza.
--¡Pero si yo no fui!—se defendió Sirius.
— ¿No estarías soñando, Ron? —preguntó Dean.
— ¡Mirad las cortinas! ¡Os digo que estaba aquí!
--¡Eres un idiota!—le dijeron James y Remus sonriendo.
Todos se levantaron de la cama; Harry fue el primero en llegar a la puerta del dormitorio. Se lanzaron por la escalera seguidos de los cuatro chicos, James y Remus aun reclamándole al "rey del tacto". Las puertas se abrían tras ellos y los interpelaban voces soñolientas:
— ¿Quién ha gritado?
— ¿Qué hacéis?
La sala común estaba iluminada por los últimos rescoldos del fuego y llena de restos de la fiesta. No había nadie allí.
--Aun me sigue sorprendiendo en nivel de estupidez que eres capaz de alcanzar, Canuto—comento Remus.
--Cállate Lunático.
--Mira que entrar así y atacar a un alumno…. Deja mucho que desear—afirmo Lily.
— ¿Estás seguro de que no soñabas, Ron?
— ¡Os digo que lo vi!
— ¿Por qué armáis tanto jaleo?—pregunto una niña, era Lyra que bostezaba--¿Vamos a seguir con la fiesta? Estupendo.
— ¡La profesora McGonagall nos ha mandado acostarnos!
--Yo apoyo a mi estimada Lyra—sentencio Fred Weasley con una sonrisa--¿Continuamos?
--Creo que a los gemelos les gusta tu hija—dijo James conteniendo una carcajada.
--¡Ahora resulta que todos quieren con Lyra!—ironizo Sirius.
--Que neurótico…--dijo Lily con sorna.
— ¡Todo el mundo a la cama! —ordenó Percy, entrando aprisa en la sala común y poniéndose, mientras hablaba, su insignia de Premio Anual en el pijama.
--¿Teme que le roben la insignia?—pregunto Sirius y mirando a James que se puso rojo—Yo recuerdo a alguien así…
--Idiota—mascullo James.
—Percy... ¡Sirius Black! —dijo Ron, con voz débil—. ¡En nuestro dormitorio! ¡Con un cuchillo! ¡Me despertó!
--¡Que original!—exclamo Remus riendo--¡Un cuchillo!
Todos contuvieron la respiración y Lily y James la risa ante la cara de Sirius.
— ¡Absurdo! —dijo Percy con cara de susto—. Has comido demasiado, Ron. Has tenido una pesadilla.
—Te digo que...
— ¡Venga, ya basta!
Llegó la profesora McGonagall. Cerró la puerta de la sala común y miró furiosa a su alrededor.
--Creo que ahora si tendremos problemas—afirmo Lily.
— ¡Me encanta que Gryffindor haya ganado el partido, pero esto es ridículo! ¡Percy, no esperaba esto de ti!
--Pues… ¿Cuánto tiempo tendrá Gryffindor sin ganar que hasta la profesora expresa su entusiasmo?—quiso saber James con los brazos cruzados mientras pensaba.
— ¡Le aseguro que no he dado permiso, profesora! —dijo Percy, indignado—. ¡Precisamente les estaba diciendo a todos que regresaran a la cama! ¡Mi hermano Ron tuvo una pesadilla.. .!
— ¡NO FUE UNA PESADILLA! —gritó Ron—. PROFESORA, ME DESPERTÉ Y SIRIUS BLACK ESTABA DELANTE DE MÍ, CON UN CUCHILLO EN LA MANO!
--Eres un imbécil—sentencio Remus mirando a Sirius—Y luego no quieres que piensen mal de ti… creo que deberías tener mejores tácticas.
--Mira profe Chocolatín…
--¡Cállense!—les ordeno Lily—tenemos que ver qué pasa, mira Sirius, es probable que ahora mismo manden a buscarte ¿y si te atrapan? Los oíste, dieron autorización para darte el beso… así que por favor compórtense.
--De acuerdo—dijeron los dos chicos.
La profesora McGonagall lo miró fijamente.
—No digas tonterías, Weasley. ¿Cómo iba a pasar por el retrato?
--Creo que esta maldiciéndote—afirmo James divertido—es que… que poco tacto.
--Bambi…
--Lazzie…
—¡Hay que preguntarle! —dijo Ron, señalando con el dedo la parte trasera del cuadro de sir Cadogan—. Hay que preguntarle si ha visto...
Mirando a Ron con recelo, la profesora McGonagall abrió el retrato y salió. Todos los de la sala común escucharon conteniendo la respiración.
--Cierto… ¿Cómo le habré hecho para entrar?—se cuestionó Sirius--¡Vaya, que inteligente soy!
--Aja…
--Enserio…
--Si aja…
--Envidiosos…
—Sir Cadogan, ¿ha dejado entrar a un hombre en la torre de Gryffindor?
— ¡Sí, gentil señora! —gritó sir Cadogan.
Todos, dentro y fuera de la sala común, se quedaron callados, anonadados.
--Solo espero que ya estés en el Bosque Prohibido—observo James tomando las cosas con más seriedad ya que Lily tenía razón, si lo encontraban iban a darle el beso…--Pobre Lyra.
--¿Qué?
Se volvieron para ver a la pequeña de doce años que se había quedado blanca, Lyra Black miraba hacia todos lados nerviosamente, se tronaba los dedos, era claro que estaba preocupada, Sirius no la conocía mucho pero estaba seguro que se debatía entre hablar y decir toda la verdad o dejar que las cosas siguieran su curso, tal y como había prometido no decir nada ni entrometerse.
--Esto es demasiado—dijo Sirius con tristeza—lo mejor sería que Dumbledore también le modificara la memoria a ella, estaría mejor sin saber nada, al menos por ahora.
--¿Estás seguro?—preguntaron los tres a la vez.
--Es lo mejor—dijo encogiéndose de hombros—en cuanto podamos vamos a verlo.
--Como quieras.
— ¿De... de verdad? —dijo la profesora McGonagall—. Pero ¿y la contraseña?
--¿Con contraseña?—se extrañó Remus—pero ¿Cómo?
--Se supone que solo los alumnos de la casa la saben—razono Lily.
— ¡Me la dijo! —respondió altanero sir Cadogan—. Se sabía las de toda la semana, señora. ¡Las traía escritas en un papel!
--¿Escritas en un papel?—pregunto James riendo y negando con la cabeza.
--Les dije que yo soy genial y nadie quería creerme—afirmo Sirius con fanfarronería.
La profesora McGonagall volvió a pasar por el retrato para encontrarse con la multitud, que estaba estupefacta. Se había quedado blanca como la tiza.
--No entiendo porque tanto miedo—observo James mirando con complicidad a Remus—solo es un viejo prófugo decrepito…
--¿Viejo?—se escandalizo Sirius.
--Un pobre diablo—confirmo Remus riendo.
--Ya verán, ya verán…--les amenazo Sirius.
— ¿Quién ha sido? —preguntó con voz temblorosa la profesora—. ¿Quién ha sido el tonto que ha escrito las contraseñas de la semana y las ha perdido?
--Pobre muchacho—dijo entonces Lily al ver que Neville Longbottom alzaba la mano con dificultad debido a los temblores que tenía.
--Es un poco torpe ¿no?—dijo Sirius, los tres chicos lo miraron con el ceño fruncido—quiero decir que, vamos, lo han visto, creo que no se parece ni tantito ni a Alice ni Frank, bueno tal vez a Frank pero…
--Sirius…
--Vale, ya no digo nada. Mejor vamos con Dumbledore para…
Pero el hechizo no los dejo ir a ningún lado, ahora estaban en lo que parecían ser las mazmorras…
—… ¿Qué estaría haciendo tu cabeza en Hogsmeade, Potter? —dijo Snape con voz suave—. Tu cabeza no tiene permiso para ir a Hogsmeade. Ninguna parte de tu cuerpo, en realidad.
--¿Qué?—Lily abrió mucho los ojos--¿Cómo que su cabeza en Hogwarts?
--¿Tú crees que…?—dijo James.
--Parece…--dijo Sirius.
--Entonces…--tercio Remus.
--¡Demonios!—exclamaron los tres chicos al mismo tiempo.
--¿Quieren terminar sus frases?—dijo Lily un tanto desesperada.
--Creo que a Harry le espera un buen castigo por estar en Hogsmeade sin permiso—dijo Remus encogiéndose de hombros.
--¡Y tenía que encontrarlo precisamente Quejicus!—se lamentó James.
—Lo sé —dijo Harry, haciendo un esfuerzo para que ni la culpa ni el miedo se reflejaran en su rostro—. Parece que Malfoy tiene alucina...
--¿Malfoy?—pregunto Sirius--¿Qué pinta él aquí?
--Si le entiendo a Sev… digo a Snape, creo que Malfoy vio a Harry—dijo Lily nerviosa por las miradas que le echaron los tres chicos al cometer el error de decirle Severus.
—Malfoy no tiene alucinaciones —gruñó Snape, y se inclinó hacia delante, apoyando las manos en los brazos del asiento de Harry, para que sus caras quedasen a un palmo de distancia—. Si tu cabeza estaba en Hogsmeade, también estaba el resto.
—He estado arriba, en la torre de Gryffindor —dijo Harry—. Como usted me mandó.
--¡Agg! Como lo odio—mascullo James apretando los puños--¿saben? Aún no hemos planeado nada contra él, nos debe varias…
Remus y Sirius asintieron con complicidad, Snape era el blanco de su siguiente broma.
— ¿Hay alguien que pueda testificarlo?
--¡Me lleva el diablo!—grito Sirius enfadado.
Harry no dijo nada. Los finos labios de Snape se torcieron en una horrible sonrisa.
--Odio cuando sonríe—comento Remus con asco, después de lo que habían visto en la clase de DCAO el chico estaba más que furioso con Snape y ya no se sentía tan culpable por expresar su odio.
—Bien —dijo Snape, incorporándose—. Todo el mundo, desde el ministro de Magia para abajo, trata de proteger de Sirius Black al famoso Harry Potter. Pero el famoso Harry Potter hace lo que le da la gana. ¡Que la gente vulgar se preocupe de su seguridad! El famoso Harry Potter va donde le apetece sin pensar en las consecuencias.
--¡Idiota!—dijeron los tres chicos conteniéndose para no sacar sus varitas.
Harry guardó silencio. Lily seguía sin creerlo ¿Cómo era posible que Severus siguiera con su odio infantil? ¿Cómo era posible que se desquitara con Harry por lo que había pasado con James? Eso ya pasaba los límites permitidos.
— ¡Cómo te pareces a tu padre! —dijo de repente Snape, con los ojos relampagueantes—. También él era muy arrogante. No era malo jugando al Quidditch y eso le hacía creerse superior a los demás. Se pavoneaba por todas partes con sus amigos y admiradores. El parecido es asombroso.
--¿QUÉ?—grito James rojo de la ira, tenía años que ese rencor no se apoderaba de él--¿Cómo… como se atreve…?
--Es obvio que siempre te tuvo envidia—afirmo Sirius tratando de calmar a su amigo--¿Qué no eras malo jugando Quidditch? ¡Por Merlín! Además de tonto, ciego, eras y eres un excelente jugador…
--¿Arrogante? Bueno tal vez un poquito pero…
--Eras un chico idiota, todos lo éramos—aseguro Remus con una sonrisa—algunos lo siguen siendo cof Sirius cof—Remus no se pudo contener y soltó una risotada.
--Gracias Lunático.
--¡Nosotros no nos pavoneábamos!—exclamo James aun enojado--¡Merodeábamos!Eso es completamente diferente…
—Mi padre no se pavoneaba —dijo Harry, sin poderse contener—. Y yo tampoco.
--Eso hijo, vamos, no dejes que ningún tonto y menos Quejicus te intimiden—dijo James respirando con dificultad pues se debatía entre insultar a Snape verbalmente o irse de una maldita vez a las varitas.
Lily por su parte no podía salir de su asombro, era cierto que James era arrogante inclusive engreído pero había cambiado,había madurado, había comprendido que todos los ridículos que el joven Potter había hecho eran meras formas de llamar su atención, no es que hubiera dejado de ser el alegre y bromista de siempre sino que así era él y así lo amaba; cosa que Severus… Snape, nunca entendió o no quiso entender.
—Tu padre tampoco respetaba mucho las normas —prosiguió Snape, en sus trece, con el delgado rostro lleno de malicia—. Las normas eran para la gente que estaba por debajo, no para los ganadores de la copa de Quidditch. Era tan engreído...
--¡Y dale!—dijo James acercándose peligrosamente a su varita—Este hijo de su…
--¡James!
--Déjalo Lily—tercio Remus para sorpresa de los tres—Snape está insultándolo cuando se supone que está muerto, eso ya rebasa los perímetros normales por así decirlo. Mira no puede hacerle nada así que dejemos que se desahogue gritando porque lo conoces, se pondrá insoportable…
--Vale, pero nada demasiado fuerte ¿ok?—la pelirroja le dio un besito en los labios.
--Te lo prometo—dijo James más calmado, el contacto físico con Lily siempre lo tranquilizaba.
--¡Vamos, Cornamenta!—grito Sirius como si estuvieran en un partido de Quidditch.
— ¡CÁLLESE!
Harry se puso en pie.
--Oh, oh… creo que le provoca mucho que hablen mal de ustedes—comento Sirius--¿recuerdan cómo se puso en Privete Drive?
--Si le pasa algo a Snape va a estar en problemas—dijo Lily nerviosa.
--Se lo merece—murmuro James sonriendo con malicia.
— ¿Qué has dicho, Potter?
— ¡Le he dicho que deje de hablar de mi padre! Conozco la verdad. Él le salvó a usted la vida. ¡Dumbledore me lo contó! ¡Si no hubiera sido por mi padre, usted ni siquiera estaría aquí!
--¡Eso, eso!—decía Sirius entusiasmado—aún sigo sin entender cómo demonios fuiste a frustrar mi plan, Cornamenta.
--Sirius—le reprendió Lily—eso no era gracioso, imagínate que Remus le hubiera hecho algo, ¿no pensaste lo mal que se iba a sentir por haber atacado a alguien? Aunque fuera alguien como Snape…
--Bueno… ¿Qué querías? ¡Quejicus era un metiche! Preferiría verlo muerto antes que expusiera ante todos la condición de Remus…
--Ya, pero…
--Admítelo pelirroja, tú también querrías eso antes de que todos despreciaran a Remus—ataco Sirius sonriendo.
--Yo…--Lily se mordió el labio, Snape había sido su mejor amigo por mucho tiempo pero él había preferido las Artes Oscuras antes que su amistad, en cambio Remus…--puede que tengas razón, pero eso no quiere decir que le desee la muerte.
--Como sea—intervino James—yo lo hice por Remus, yo pensé lo mismo que Lily, si le llegaba a hacer algo a Quejicus, iba a ponerse muy mal. Odio Snape, si y mucho pero no quiero verlo muerto.
--Por eso te amo—dijo Lily abrazándolo.
--Ridículos…--Sirius puso los ojos en blanco.
--Yo también me alegro que lo detuvieras, James—tercio Remus.
La piel cetrina de Snape se puso del color de la leche agria.
— ¿Y el director te contó las circunstancias en que tu padre me salvó la vida? —susurró—. ¿O consideró que esos detalles eran demasiado desagradables para los delicados oídos de su estimadísimo Potter?
--¿Y quieres que siga sin maldecirlo?—pregunto james mirando a Lily--¡Mira como habla de un difunto! ¡Merlín! He de estar revocándome en mi tumba…
Remus y Sirius rieron por el tono de voz que uso su amigo pero en cambio Lily se quedó callada, aun no podía bromear con su muerte y la de su marido. Harry se mordió el labio.
—Lamentaría que salieras de aquí con una falsa idea de tu padre —añadió con una horrible mueca—. ¿Imaginabas algún acto glorioso de heroísmo? Pues permíteme que te desengañe. Tu santo padre y sus amigos me gastaron una broma muy divertida, que habría acabado con mi vida si tu padre no hubiera tenido miedo en el último momento y no se hubiera echado atrás. No hubo nada heroico en lo que hizo. Estaba salvando su propia piel tanto como la mía. Si su broma hubiera tenido éxito, lo habrían echado de Hogwarts.
--¿Cree que yo lo sabía?—pregunto James volviendo a su enfado--¿De verdad creyó que estaba de acuerdo con Sirius?
--Que patético—mascullo Sirius—si yo fui quien le dijo que fuera al sauxe.
--Si pero como ustedes siempre se decían todo…--Lily se encogió de hombros.
Snape enseñó los dientes, irregulares y amarillos.
— ¡Da la vuelta a tus bolsillos, Potter! —le ordenó de repente.
Harry no se movió.
--Ahora si estamos jodidos—sentencio James.
— ¡Da la vuelta a tus bolsillos o vamos directamente al director! ¡Dales la vuelta, Potter!
Temblando de miedo, Harry sacó muy lentamente la bolsa de artículos de broma de Zonko y el mapa del merodeador.
Snape cogió la bolsa de Zonko.
--Diablos, creo que ahora si se ganó un buen castigo—dijo Remus entre dientes.
--¿Por qué tenía que atraparlo precisamente Quejicus?—se lamentó Sirius con los brazos alzados--¿Por qué Merlín, por qué?
—Todo me lo ha dado Ron —dijo Harry, esperando tener la posibilidad de poner a Ron al corriente antes de que Snape lo viera—. Me lo trajo de Hogsmeade la última vez...
--¡Vamos a morir!—exclamo James escondiendo su cara entre sus manos—Lo ves Lily, Snape es tan patético para querer vengarse de mi con Harry.
--Si lo veo y no lo creo—comento la pelirroja mirando con desdén a Snape, una cosa era que entre él y James arreglaran sus diferencias y otra muy diferente que se metiera con SU hijo.
— ¿De verdad? ¿Y lo llevas encima desde entonces? ¡Qué enternecedor...! ¿Y esto qué es?
Snape acababa de coger el mapa.
--¡Con un demonio!—gritaron los tres chicos realmente horrorizados.
—Un trozo de pergamino que me sobró —dijo Harry encogiéndose de hombros.
Snape le dio la vuelta, con los ojos puestos en Harry.
—Supongo que no necesitarás un trozo de pergamino tan viejo —dijo—. ¿Puedo tirarlo?
Acercó la mano al fuego.
— ¡No! —exclamó Harry rápidamente.
--¡NOOOO!—los tres merodeadores corrieron a donde estaba la mano de Snape dispuestos a mostrarse si era necesario con tal de no perder tan valioso objeto.
— ¿Cómo? —dijo Snape. Las aletas de la nariz le vibraban—. ¿Es otro precioso regalo del señor Weasley? ¿O es... otra cosa? ¿Quizá una carta escrita con tinta invisible? ¿O tal vez... instrucciones para llegar a Hogsmeade evitando a los dementores?
--¿Qué hacemos, que hacemos…?—decía James yendo de un lado a otro sin quitarle el ojo al mapa--¿QUÉ HACEMOS?
--¡Aturdirlo!—dijo Sirius como loquito—Si, si hay que aturdirlo y entonces…
--¿Estás loco?—pregunto Remus—si lo aturdimos se ira contra Harry, hay que pensar en otra cosa…
Harry parpadeó. Los ojos de Snape brillaban.
—Veamos, veamos... —susurró, sacando la varita y desplegando el mapa sobre la mesa—. ¡Revela tu secreto! —dijo, tocando el pergamino con la punta de la varita.
No ocurrió nada. Harry enlazó las manos para evitar que temblaran. Los tres merodeadores se miraron con complicidad para luego soltar una carcajada.
--¿Qué es tan gracioso si estaban muriéndose por ver su mapa en peligro?—cuestiono Lily con recelo.
--Ya lo veras amor, solo espera—dijo James riendo.
— ¡Muéstrate! —dijo Snape, golpeando el mapa con energía.
Siguió en blanco. Harry respiró aliviado.
--¡Ya quiero ver su cara!—soltó Sirius divertido—vamos, vamos… ¡Dilo!
Lily miraba a los chicos atónita, si bien actuaban siempre como locos esta vez parecían monos cilindreros, James miraba a Snape con una carcajada contenida, Sirius tenía los ojos dilatados y una gran sonrisa maligna, hasta Remus tenía una expresión como de loco desquiciado.
— ¡Severus Snape, profesor de este colegio, te ordena enseñar la información que ocultas! —dijo Snape, volviendo a golpear el mapa con la varita.
Como si una mano invisible escribiera sobre él, en la lisa superficie del mapa fueron apareciendo algunas palabras: «El señor Lunático presenta sus respetos al profesor Snape y le ruega que aparte la narizota de los asuntos que no le atañen.»
El primero en soltar la risa contenida fue Remus que se sujetó de una mesa para no caerse. Lily estaba sin creérselo.
--¿Qué rayos…?—Lily tenía los ojos bien abiertos.
Snape se quedó helado. Pero el mapa no se detuvo allí. Aparecieron más cosas escritas debajo de las primeras líneas: «El señor Cornamenta está de acuerdo con el señor Lunático y sólo quisiera añadir que el profesor Snape es feo e imbécil.»
Ahora fue turno de James unirse a las carcajadotas de Remus, parecían niños pequeños, aunque bueno en el fondo lo eran…
Y había más: «El señor Canuto quisiera hacer constar su estupefacción ante el hecho de que un idiota semejante haya llegado a profesor.»
Sirius se tiro al suelo donde los otros dos merodeadores se morían de la risa, hacía mucho tiempo no se reían así, vamos, una buena broma a Snape no les venía nada mal luego de haberles hecho pasar un mal rato.
--¡Que niños!—dijo Lily riendo ella también.
—Bueno... —dijo Snape con voz suave—. Ya veremos.
--E-eso h-ha s-sido m-muy…--empezó James poniéndose de pie.
--G-gracioso—termino de hablar Remus sujetándose las costillas.
--Veo que sigue siendo efectivo—se entusiasmó Sirius.
--Ahora sí puedo decir que son… geniales—dijo Lily sonriendo y los tres hicieron una ridícula reverencia.
Snape se dirigió al fuego con paso decidido, cogió de un tarro un puñado de polvo brillante y lo arrojó a las llamas.
— ¡Lupin! —gritó Snape dirigiéndose al fuego—. ¡Quiero hablar contigo!
--Que genio…--comento Sirius.
--Que ya se case—aseguro Remus.
--No creo que alguien quiera hacerle el favorcito—tercio James riendo.
--Aguarden… ¿Snape sabe lo de sus apodos?—pregunto Lily dejando de lado las risas y la diversión.
--Pues… pues…
--¡Demonios!
--Creo que si…
--Lo dije, estamos jodidos—dijo James.
Una gran forma apareció en él, revolviéndose muy rápido. Unos segundos más tarde, el profesor Lupin salía de la chimenea sacudiéndose las cenizas de la toga raída.
— ¿Llamabas, Severus? —preguntó Lupin, amablemente.
--Severus, se me olvidaba que se han hecho amigos—dijo Sirius fingiendo indignación.
--No te pongas celoso—contesto Remus riendo.
—Sí —respondió Snape, con el rostro crispado por la furia y regresando a su mesa con amplias zancadas—. Le he dicho a Potter que vaciara los bolsillos y llevaba esto.
Snape señaló el pergamino en el que todavía brillaban las palabras de los señores Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta. En el rostro de Lupin apareció una expresión extraña y hermética.
--¿Por qué esa cara tan larga?—quiso saber James.
— ¿Qué te parece? —dijo Snape. Lupin siguió mirando el mapa—. ¿Qué te parece? —repitió Snape—. Este pergamino está claramente encantado con Artes Oscuras. Entra dentro de tu especialidad, Lupin. ¿Dónde crees que lo pudo conseguir Potter?
--¿Artes Oscuras?—se indignó Remus.
--El muy idiota cree que todos son de condición—escupió Sirius con odio.
--Me parece que no sabe que es de ustedes—interrumpió Lily mirando a Lupin y Snape alternativamente—sospecha pero no está seguro…
--Eso espero—dijo James.
Lupin levantó la vista y con una mirada de soslayo a Harry, le advirtió que no lo interrumpiera.
— ¿Con Artes Oscuras? —repitió Lupin con voz amable—. ¿De verdad lo crees, Severus? A mí me parece simplemente un pergamino que ofende al que intenta leerlo. Infantil, pero seguramente no peligroso. Supongo que Harry lo ha comprado en una tienda de artículos de broma.
--¿Quién eres tú y que has hecho con nuestro amigo?—se burló Sirius.
--Es el profe Chocolatín ¿Quién más?—le siguió la corriente James.
--Coincido contigo, Remus—tercio Lily sonriendo—es muy infantil.
— ¿De verdad? —preguntó Snape. Tenía la quijada rígida a causa del enfado—. ¿Crees que una tienda de artículos de broma le vendería algo como esto? ¿No crees que sea más probable que lo consiguiera directamente de los fabricantes?
--Lo ven—dijo Lily, los chicos la miraron con aprehensión—solo los sospecha, no hay nada que temer.
Harry no entendía qué quería decir Snape. Y daba la impresión de que Lupin tampoco.
— ¿Quieres decir del señor Colagusano o cualquiera de esas personas? —preguntó Lupin—. Harry, ¿conoces a alguno de estos señores?
--¿Cualquiera de estas personas?—se ofendió James.
--Es para salir con vida de la situación—se defendió Remus.
—No —respondió rápidamente Harry.
— ¿Lo ves, Severus? —dijo Lupin, volviéndose hacia Snape—. Creo que es de Zonko.
--¡Ya parece que en Zonko van a ser tan buenos para crear algo así!—exclamo Sirius.
--De veras… ¿Cómo lo hicieron?—inquirió Lily con interés.
--Este…
--Nosotros…
--Secreto de estado—termino diciendo Sirius salvando a sus amigos del apuro—lo siento pelirroja.
Lily los miro expectante, ya tendría tiempo de sacarles la información; aunque fuera por separado, a James podría chantajearlo con… y a Sirius con ayuda de Hollie, y Remus… Remus ¡Rayos! Necesitaba de una mano femenina para chantajear al licántropo… ¿Cómo iba a hacerle?
En ese momento entró Ron en el despacho. Llegaba sin aliento. Se paró de pronto delante de la mesa de Snape, con una mano en el pecho e intentando hablar.
—Yo... le di... a Harry... ese objeto —dijo con la voz ahogada—. Lo compré en Zonko hace mucho tiempo...
--¡Estamos salvados!—gritaron los tres sonriendo y chocando las cinco.
—Bien —dijo Lupin, dando una palmada y mirando contento a su alrededor—. ¡Parece que eso lo aclara todo! Me lo llevo, Severus, si no te importa —Plegó el mapa y se lo metió en la toga—. Harry, Ron, venid conmigo. Tengo que deciros algo relacionado con el trabajo sobre los vampiros.
Discúlpanos, Severus.
--No empieces a regañarlos—le previno James saliendo detrás del profe y los dos chicos dejando a Snape temblando de rabia.
--No creo que seas capaz, Lunático—lo pico Sirius.
Harry, Ron y Lupin hicieron todo el camino hasta el vestíbulo sin hablar. Luego Harry se volvió a Lupin.
—Señor profesor; yo...
—No quiero disculpas —dijo Lupin. Echó una mirada al vestíbulo vacío y bajó la voz—. Da la casualidad de que sé que este mapa fue confiscado por el señor Filch hace muchos años. Sí, sé que es un mapa —dijo ante los asombrados Harry y Ron—. No quiero saber cómo ha caído en vuestras manos. Me asombra, sin embargo, que no lo entregarais, especialmente después de lo sucedido en la última ocasión en que un alumno dejó por ahí información relativa al castillo. No te lo puedo devolver; Harry.
--¿QUÉ?—grito James.
--James…
--¡Cójanme que yo lo mato!—dijo James tirándose para pegarle un puñetazo al profe Chocolatín.
--¡Tranquilo!—espeto Sirius sin soltarlo—ya tendrás tiempo…
--Los oí—dijo Remus cruzándose de brazos.
--Pues me vale madres que nos hayas escuchado—sentencio James—no puedo creerme que te pongas así.
--¡Es por su bien!—exclamo Remus—se supone que pienso que un loco asesino anda tras él, solo trato o trata, o lo sea, de protegerlo…
James iba a replicar pero se quedó callado al reflexionar lo que acababa de decir Remus.
— ¿Por qué pensó Snape que me lo habían dado los fabricantes?
—Porque... porque los fabricantes de estos mapas habrían querido sacarte del colegio. Habrían pensado que era muy divertido.
--Y lo es—afirmo Sirius con convicción.
— ¿Los conoce? —dijo Harry impresionado.
—Nos hemos visto —dijo Lupin lacónicamente. Miraba a Harry más serio que nunca—. No esperes que te vuelva a encubrir; Harry. No puedo conseguir que te tomes en serio a Sirius Black, pero creía que los gritos que oyes cuando se te aproximan los dementores te habían hecho algún efecto. Tus padres dieron su vida para que tú siguieras vivo, Harry Y tú les correspondes muy mal... cambiando su sacrificio por una bolsa de artículos de broma.
--Fue…
--Algo bajo ¿no crees?—pregunto Sirius un poco serio.
--Yo…--Remus miro al suelo.
--¿Sabes, Remus?—James le dio palmadas en la espalda—creo que tienes razón, creo que ya haces mucho por Harry y yo… gracias, gracias de verdad.
--No hay de que—dijo encogiéndose de hombros pero con una gran sonrisa.
--¡Qué gays!—exclamo Sirius cruzado de brazos.
--¡Que envidioso!—le espeto Lily acercándolo a los otros dos para que se abrazaran.
El hechizo, si, ¡Rayos…!
—… ¡Y aquí llegan los de Gryffindor! —comentó Lee Jordan, que hacía de comentarista, como de costumbre—. ¡Potter, Bell, Johnson, Spinnet, los hermanos Weasley y Wood! Ampliamente reconocido como el mejor equipo que ha visto Hogwarts desde hace años. —Los comentarios de Lee fueron ahogados por los abucheos de la casa de Slytherin—. ¡Y ahora entra en el terreno de juego el equipo de Slytherin, encabezado por su capitán Flint! Ha hecho algunos cambios en la alineación y parece inclinarse más por el tamaño que por la destreza. —Más abucheos de los hinchas de Slytherin. Harry, sin embargo, pensó que Lee tenía razón. Malfoy era el más pequeño del equipo de Slytherin. Los demás eran enormes.
--¡ESTAMOS EN LA FINAL!-grito James brincando como loco.
--Genial—dijo Sirius mirando a los chicos.
Lily y Remus se miraron con una sonrisa tímida para luego gritar:
--¡VAMOS GRYFFINDOR!—tanto James como Sirius los miraron sorprendidos pero complacidos.
— ¡Capitanes, daos la mano! —ordenó la señora Hooch.
Flint y Wood se aproximaron y se estrecharon la mano con mucha fuerza, como si intentaran quebrarle al otro los dedos.
—¡Montad en las escobas! —dijo la señora Hooch—. Tres... dos... uno...
--¿Qué haces?—pregunto Lily viendo como Sirius y James se quitaban los hechizos desilusionadores para cubrirse de los colores de Gryffindor--¡Van a descubrirnos!
--Todo está fríamente calculado—dijo Sirius haciendo aparecer un poco de pintura.
En menos de cinco segundos James, Sirius y hasta Remus estaban totalmente cubiertos de los colores de la casa de los leones y sus caras estaban pintadas, por lo que no se veía quienes eran.
--¡Qué ridículos se ven!—afirmo la pelirroja, pero los chicos no le hicieron caso.
—Y Gryffindor tiene el quaffle. Alicia Spinnet, de Gryffindor; con el quaffle, se dirige hacia la meta de Slytherin. Alicia va bien encaminada. Ah, no. Warrington intercepta el quaffle. Warrington, de Slytherin, rasgando el aire. ¡ZAS! Buen trabajo con la bludger por parte de George Weasley. Warrington deja caer el quaffle Lo coge Johnson. Gryffindor vuelve a tenerlo. Vamos, Angelina. Un bonito quiebro a Montagne. ¡Agáchate, Angelina, eso es una bludger! ¡HA MARCADO! ¡DIEZ A CERO PARA GRYFFINDOR!
Angelina golpeó el aire con el puño, mientras sobrevolaba el extremo del campo. El mar escarlata que se extendía debajo de ella vociferaba de entusiasmo.
--¡ESO ES!—los tres chicos parecían niños pequeños y se veían más bobos haciendo el ridículos baile que había inventado Sirius--¡VAMOS!
— ¡AY!
Angelina casi se cayó de la escoba cuando Marcus Flint chocó contra ella.
— ¡Perdón! —se disculpó Flint, mientras la multitud lo abucheaba—. ¡Perdona, no te vi!
--¡Hey, eso es falta!—grito James.
--¡Penal, penal…!—pedían Sirius y Remus.
Un momento después, Fred Weasley lanzó el bate hacia la nuca de Flint. La nariz de Flint dio en el palo de su propia escoba y comenzó a sangrar.
--¡Por Merlín!—exclamo Lily con las manos en la boca--¡Van a matarse!
— ¡Basta! —gritó la señora Hooch, metiéndose en medio a toda velocidad—. ¡Penalti para Gryffindor por un ataque no provocado sobre su cazadora! ¡Penalti para Slytherin por agresión deliberada contra su cazador!
--¡ESTA CIEGA!—gritaron los tres chicos abucheando a la señora Hooch.
— ¡No diga tonterías, señora! —gritó Fred. Pero la señora Hooch pitó y Alicia retrocedió para lanzar el penalti.
— ¡Vamos, Alicia! —gritó Lee en medio del silencio que de repente se había hecho entre el público— SÍ, HA BATIDO AL GUARDAMETA! ¡VEINTE A CERO PARA GRYFFINDOR!
--¡VAMOS!—chillo James silbando.
--¡GRYFFINDOR, GRYFFINDOR…!—gritaban Remus y Sirius.
--¡Vamos Wood!—soltó de pronto Lily ganándose la atención de los chicos--¿Qué? Yo también quiero que ganen…
Wood estaba delante de la portería de Gryffindor; con las mandíbulas apretadas.
— ¡Wood es un soberbio guardameta! —dijo Lee Jordan a la multitud, mientras Flint aguardaba el silbato de la señora Hooch—. ¡Soberbio! Será muy difícil parar este golpe, realmente muy difícil... ¡SÍ! ¡NO PUEDO CREERLO! ¡LO HA PARADO!
James, Remus y Sirius estallaron en gritos de júbilo, estaban más contentos que cuando ellos ganaban la copa en sus tiempos.
—Gryffindor tiene el quaffle, no, lo tiene Slytherin. ¡No! ¡Gryffindor vuelve a tenerlo, y es Katie Bell, Katie Bell lleva el quaffle! Va rápida como un rayo... ¡ESO HA SIDO INTENCIONADO!
Montague, un cazador de Slytherin, había hecho un quiebro delante de Katie y en vez de coger el quaffle, le había cogido a ella la cabeza. Katie dio una voltereta en el aire y consiguió mantenerse en la escoba, pero dejó caer el quaffle.
--¡Tramposos!—grito Lily.
--¡Asqueroso hijo de…!—ninguno de los tres chicos termino de decir su linda frase.
El silbato de la señora Hooch volvió a sonar; mientras se dirigía a Montague gritándole. Un minuto después, Katie metía otro gol de penalti al guardameta de Slytherin.
— ¡TREINTA A CERO! ¡CHÚPATE ÉSA, TRAMPOSO!
— ¡Jordan, si no puedes comentar de manera neutral...!
— ¡Lo cuento como es, profesora!
--Vamos, vamos, vamos…--decían los cuatro chicos como locos.
¡ZUUUM!
Una de las bludgers, desviada por Derrick, el gigantesco golpe ador de Slytherin, se aproximó y le pasó a Harry rozando el oído derecho. Al momento siguiente...
--¡Quieren sacarlo del juego!—dijo Lily aterrorizada.
¡ZUUUM!
La segunda bludger le había arañado el codo. El otro golpeador; Bole, se aproximaba.
--Él puede, si puede—afirmo James.
Los chicos vieron fugazmente a Bole y a Derrick, que se acercaban muy aprisa con los bates en alto. En el último segundo Harry viró con la Saeta, y Bole y Derrick se dieron un batacazo. Los cuatro aplaudieron aliviados.
— ¡Ja,ja,ja! —rió Lee Jordan mientras los dos golpeadores de Slytherin se separaban y alejaban, tambaleándose y agarrándose la cabeza—. Es una lástima, chicos. ¡Tendréis que espabilar mucho para vencer a una Saeta de Fuego! Y Gryffindor vuelve a tener el quaffle, porque Johnson lo ha recogido. Flint va a su lado. ¡Métele el dedo en el ojo, Angelina! ¡Era una broma, profesora, era una broma! ¡Oh, no! ¡Flint lleva el quaffle, va volando hacia la meta de Gryffindor! ¡Ahora, Wood, párala!
Pero Flint ya había marcado. Hubo un ovación en la parte de Slytherin y Lee lanzó una expresión tan malsonante que la profesora McGonagall quiso quitarle el megáfono mágico.
--¡Ese Wood, recuérdenme matarlo!—rugió Sirius apretando los puños.
— ¡Perdón, profesora, perdón! ¡No volverá a ocurrir! Veamos, Gryffindor va ganando por treinta a diez y ahora Gryffindor está en posesión del quaffle.
Se estaba convirtiendo en el partido más sucio que Harry había jugado. Indignados porque Gryffindor se hubiera adelantado tan pronto en el marcador; los de Slytherin estaban recurriendo a cualquier medio para apoderarse del quaffle. Bole golpeó a Alicia con el bate y arguyó que la había confundido con una bludger. George Weasley, para vengarse, dio a Bole un codazo en la cara. La señora Hooch castigó a los dos equipos con sendos penaltis, y Wood logró evitar otro tanto espectacular; consiguiendo que la puntuación quedara en 40 a 10 a favor de Gryffindor.
--¡Esto ya no es un partido limpio!—se quejó Remus.
--¡Ya es una mierda!—arguyo Sirius enojado.
Katie marcó: 50 a 10. Fred y George Weasley bajaron en picado para situarse a su lado, con los bates en alto por si a alguno de Slytherin se le ocurría tomar represalias. Bole y Derrick aprovecharon la ausencia de Fred y George para lanzar a Wood las dos bludgers. Le dieron en el estómago, primero una y después la otra. Wood dio una vuelta en el aire, sujetándose a la escoba, sin resuello.
--¡Van a matarse!—repitió Lily asustada.
--Vamos Lily, todo saldrá bien…
La señora Hooch estaba fuera de sí.
— ¡Sólo se puede atacar al guardameta cuando el quaffle está dentro del área! —gritó a Boyle y a Derrick—. ¡Penalti para Gryffindor!
Y Angelina marcó: 60 a 10. Momentos después, Fred Weasley lanzaba a Warrington una bludger, quitándole el quaffle de las manos. Alicia la cogió y volvió a marcar: 70 a 10.
--¡Eso es todo!—grito Sirius volviendo a estar emocionado.
La afición de Gryffindor estaba ronca de tanto gritar, James ya no podía gritar más, se estaba quedando afónico pero no le importaba. Gryffindor sacaba sesenta puntos de ventaja. Y si Harry cogía la snitch, la copa era suya.
--¡Ya la vio, ya la vio!—grito Remus señalando con la mano como Harry volaba como rayo hacia arriba.
--¡Ese mocoso si será cabron!—soltó Sirius al ver la sucia táctica de Malfoy para que Harry no cogiera la Snitch.
Malfoy se había lanzado hacia delante, había cogido la cola de la Saeta y tiraba de ella.
--¡Maldito hijo de su pu…!—empezaba a decir James pero Lily le tapó la boca con su mano.
--¡Se le ha ido! ¡Se le ha perdido…!—se lamentaba Remus.
— ¡Penalti! ¡Penalti a favor de Gryffindor! ¡Nunca he visto tácticas semejantes! —chilló la señora Hooch, saliendo disparada hacia el punto donde Malfoy volvía montar en su Nimbus 2.001.
--¡SO CERDO, SO TRAMPOSO! —gritaba Lee Jordan por el megáfono, alejándose de la profesora McGonagall—. ¡ASQUEROSO HIJ. ..!
La profesora McGonagall ni siquiera se molestó en decirle que se callara. La verdad es que levantaba el puño en dirección a Malfoy. Se le había caído el sombrero y también ella gritaba furiosa.
--Esa es mi leona—dijo Sirius con entusiasmo.
Alicia lanzó el penalti de Gryffindor; pero estaba tan enfadada que lo envió fuera. El equipo de Gryffindor perdía concentración, y los de Slytherin, entusiasmados por la falta de Malfoy contra Harry, cada vez se atrevían a más.
—Slytherin en posesión del quaffle, Slytherin se dirige a la meta... Montague marca —gruñó Lee—70 a 20 a favor de Gryffindor...
--Aun podemos, aun se puede…--se repetía James.
—Angelina Johnson coge el quaffle. ¡Vamos, Angelina! ¡VAMOS!
Todos los jugadores de Slytherin, incluido el guardameta, habían salido disparados contra Angelina. Iban a bloquearla.
--¡Por Merlín!—dijo Lily asustada—son uno sucios…
Harry dio la vuelta a la Saeta de Fuego, se agachó hasta quedar paralelo al palo de la escoba y se lanzó hacia delante. Como una bala, se dirigió en dirección a los de Slytherin.
— ¡VOOOOOY!
Se dispersaron cuando la Saeta de Fuego se lanzó contra ellos como un torpedo. El camino de Angelina quedó despejado. Toda la afición de Gryffindor estallo en una carcajada, al igual que tres chicos guapos, inteligentes y divertidos.
— ¡HA MARCADO!, ¡HA MARCADO! ¡Gryffindor en cabeza por 80 a 20!
Harry, que casi salió despedido hacia las gradas, frenó en el aire bruscamente, dio la vuelta y regresó veloz al centro del campo.
--Ahhhh…
--¿Qué pasa Lily?—pregunto James.
--¡La ha visto…! ¡Malfoy ha visto la snitch!—señalo hacia el rubio que iba en picada con un expresión de júbilo en el rostro.
Harry orientó hacia abajo el rumbo de su saeta, pero Malfoy le llevaba muchísima ventaja.
— ¡Vamos!, ¡vamos!, ¡vamos! —decían los cuatro haciendo changuitos con los dedos.
Harry se pegó al palo de la escoba cuando Bole le lanzó una bludger... estaba ya ante los tobillos de Malfoy... a su misma altura...
Harry se echó hacia delante, soltando las dos manos de la escoba. Desvió de un golpe el brazo de Malfoy y…
James cerró los ojos fuertemente, no quería ver…
--¡SI, HARRY POTTER ATRAPO LA SNITCH, GRYFFINDOR GANA LA COPA!—rugió Lee Jordan pero fue ahogado por el grito de júbilo de los espectadores.
--¡GANAMOS, GANAMOS, GANAMOS!—grito Sirius brincando y zarandeando a sus amigos, más a James que no reaccionaba--¡HARRY ATRAPO LA SNITCH! ¡GANAMOS LA COPA!
Al oír lo último James reacciono y comenzó a dar saltitos.
--¡SIIII! ¡GANAMOS!—cargo a Lily y le dio vueltas.
Todo era felicidad, Sirius y Remus no paraban de gritar y silbar, James estaba que no cabía en sí de orgullo…
La profesora McGonagall sollozaba incluso más sonoramente que Wood, y se secaba los ojos con una enorme bandera de Gryffindor. Harry era conducido a las gradas, donde Dumbledore esperaba de pie, con la enorme copa de Quidditch. James lloraba escandalosamente escondido en el cabello de su pelirroja esposa que le sonreía rodando los ojos.
--G-gano L-lily…--balbuceaba loco de emoción.
--Ese es mi ahijado—afirmo Sirius mientras veía como Lyra bailaba junto con Ginny Weasley y se burlaban de los Slytherin que pasaban decepcionados.
--Bien, creo que la fiesta será estupenda…--comento Remus divertido.
--¡Wow!—dijo Lily.
--¡Ni me di cuenta cuando nos movió!—exclamo Sirius para ver que su atuendo era el de siempre y que volvía a ser invisible.
--¿Es el aula de…?—empezó Remus.
--De adivinación—termino James.
—Sucederá esta noche.
Harry dio media vuelta. La profesora Trelawney estaba rígida en su sillón. Tenía la vista perdida y la boca abierta.
--¿Qué cosa? ¿Está bien?—dijo Lily mirando a la profesora.
— ¿Cómo dice? —preguntó Harry.
Pero la profesora Trelawney no parecía oírle. Sus pupilas comenzaron a moverse. La profesora parecía a punto de sufrir un ataque.
--Creo que ahora si ya está loca—sentencio Sirius sin remordimiento.
Y entonces la profesora Trelawney volvió a hablar con la misma voz áspera, muy diferente a la suya:
—El Señor de las Tinieblas está solo y sin amigos, abandonado por sus seguidores. Su vasallo ha estado encadenado doce años. Hoy, antes de la medianoche, el vasallo se liberará e irá a reunirse con su amo. El Señor de las Tinieblas se alzará de nuevo, con la ayuda de su vasallo, más grande y más terrible que nunca. Hoy... antes de la medianoche... el vasallo... irá... a reunirse... con su amo...
Los cuatro chicos se miraron sin decir ni una sola palabra, aquello solo podía significar que… no, absurdo…
Su cabeza cayó hacia delante, sobre el pecho. La profesora Trelawney emitió un gruñido. Luego, repentinamente, volvió a levantar la cabeza.
—Lo siento mucho, chico —añadió con voz soñolienta—. El calor del día, ¿sabes...? Me he quedado traspuesta.
--Me parece que hizo una profecía—dijo Remus.
--¿Su vasallo? ¿Doce años encadenado?—se extrañó James.
--¿Peter?—aventuro Sirius con asco—debemos estar alertas.
Harry se quedó allí un momento, mirándola.
— ¿Pasa algo, Harry?
—Usted... acaba de decirme que... el Señor de las Tinieblas volverá a alzarse, que su vasallo va a regresar con él...
La profesora Trelawney se sobresaltó.
— ¿El Señor de las Tinieblas? ¿El que no debe nombrarse? Querido muchacho, no se puede bromear con ese tema... Alzarse de nuevo, Dios mío...
--Parece que no es consciente de sus profecías—comento Lily.
— ¡Pero usted acaba de decirlo! Usted ha dicho que el Señor de las Tinieblas...
—Creo que tú también te has quedado dormido —repuso la profesora Trelawney—. Desde luego, nunca predeciría algo así.
--Vamos con Dumbledore—dijo Sirius rompiendo el silencio.
Bajaron de la torre corriendo, debían llegar con el director de inmediato.
--Pase—dijo Dumbledore cuando Remus toco a la puerta—ya los extrañaba, creí que ya no vendrían a visitarme.
--Es que el hechizo no deja de movernos—se excusó la pelirroja—hay mucho que ver.
--Si ya lo creo—la vista de Dumbledore se posó en Sirius—te diré que me costó buen trabajo calmar a la señora Gorda, estoy consciente de que no fuiste precisamente tú, pero… tus acciones dejan mucho que desear y el ataque al señor Weasley…
--Tal vez mi otro yo quería matar a la rata traidora de una maldita vez—afirmo Sirius con altanería.
--No son modos—ataco Dumbledore sin alzar la voz, Sirius iba a replicar pero el anciano le gano la palabra—como sea, creo que tu si eres el responsable de que al profesor Lupin se le hayan derretido todas sus provisiones de barras de chocolate ¿no es así?
--Yo…
--¿Eso hiciste?—se escandalizo Remus tomándolo por el cuello del suéter--¿Cómo pudiste?
--¡Me dejaste solito!—se defendió Sirius sonriendo—Te dije que el profe Chocolatín me las iba a pagar…
--¿Cómo caíste tan bajo? ¿Cómo me dejaste sin chocolate? ¡Eres un idiota!—le espeto Remus soltándolo y conteniendo la risa.
--Tranquilos chicos—tercio el director sonriendo—mejor díganme ¿en qué puedo ayudarlos?
--Yo quería pedirle que le modifique la memoria a Lyra—dijo Sirius sin miramientos—creo que es demasiado para ella. Solo hágalo ¿sí?
--Si así lo quieres… lo hare.
--Gracias.
--Oiga profesor…
James no termino de hablar porque el hechizo los movió inesperadamente dejándolos a la mitad de los terrenos del colegio…
—Somos nosotros —susurró Harry—. Llevamos la capa invisible. Si nos dejas pasar; nos la quitaremos.
--¿Qué demonios…?
Los cuatro observaron mejor donde habían caído…
--¡Estamos frente a la cabaña de Hagrid!—mascullo Lily.
¿Qué onda?
Muajajaja volví antes de lo que se esperaban xD ¿motivo? Como les digo este fin de semana no podrá escribir nada, ni tantito así que mejor me adelante ¿no? Además que los 27 comentarios del capi pasado me animaron mucho y quería darles las gracias porque ahora ya son 242 usuarios en favoritos, wow, y con cada capítulo nuevo sube el numero ¡SON GENIALES!
Solo para aclarar, como se dieron cuenta el libro de Lyra es el mismo que se supone que lleva Harry, bien lo puse así porque salvo por nuestro profe Chocolatín no han aprendido mucho de DCAO así que lo más lógico que se me hacía era que tratara de que mínimo tuvieran los mismo conocimientos ¿no creen? Bueno, ¿me entendieron? Jejeje espero que sí, ya saben que dudas, quejas o sugerencias en los comentarios ¿zaz?
Gracias por todo n_n