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Historia 67888 — capítulo 25

Severus Snape se desprendió de la capa invisible y apuntó a Lupin con la varita.

--¡Maldita sea!—dijo James.

--¡Demonios!—dijo Remus.

--¡Rayos!—dijo Lily.

--¡Hijo de pu…!—exclamo Sirius--¡Estamos jodidos!

--¡Expelliarmus!—grito alguien apuntando a Snape.

Pero el hechizo de Sirius no logro impactarse en Snape porque…

--¡Lily! ¿Cómo? ¿Por qué?—pregunto Sirius indignado al ver que la pelirroja guardaba su varita luego de desviar el hechizo--¡Va a echarlo todo a perder!

--Pues si lo hace no podemos hacer nada—explico Lily encogiéndose de hombros—ya lo sabes, no debemos intervenir.

--Pero…

--Déjalo Canuto, sabes que tiene razón—tercio James compadeciéndose de su amigo.

--Creo que estamos en grandes problemas—comento Remus llamando la atención de esos tres que por un instante se desconectaron de lo que pasaba.

Hermione dio un grito. Black se puso en pie de un salto. Harry saltó también.

—He encontrado esto al pie del sauce boxeador —dijo Snape, arrojando la capa a un lado y sin dejar de apuntar al pecho de Lupin con la varita—. Muchas gracias, Potter, me ha sido muy útil.

--Ese… ese… ese idiota…--James hablaba con dificultad por la ira que sentía, no se había dado cuenta de un insignificante detalle.

--¡No me lo puedo creer!—exclamo Sirius indignado.

--¿Qué cosa?—quiso saber Lily.

--Severus Snape uso la capar invisible de James Potter—dijo Remus tratando de sonar indiferente pero tanto Sirius como James estaban seguros que estaba igual de molesto que ellos.

--¡Se va a acabar el mundo!—se burló la pelirroja poniendo los ojos en blanco.

Los tres chicos la miraron ofendidos, mujeres, nunca iban a entender la importancia de que TUS cosas jamás estén en manos de tu peor enemigo.

Snape estaba casi sin aliento, pero su cara rebosaba sensación de triunfo.

--Odio su maldita cara de murciélago jubiloso—Sirius estaba rabioso--¡Patético!

—Tal vez os preguntéis cómo he sabido que estabais aquí —dijo Snape con los ojos relampagueantes—. Acabo de ir a tu despacho, Lupin. Te olvidaste de tomar la poción esta noche, así que te llevé una copa llena. Fue una suerte. En tu mesa había cierto mapa. Me bastó un vistazo para saber todo lo que necesitaba. Te vi correr por el pasadizo.

--¡Si serás idiota!—le reprendió James a Remus que se puso rojo--¿Cómo se te ocurre dejar el mapa así? ¡Pudo robárselo! Lunático, a veces, solo a veces, me pones los nervios de punta.

--James, no le hables así a Remus—regaño Lily ceñuda.

--No, Lily, tiene razón—acepto Remus—tanto trabajo que nos costó hacerlo como para que se lo robaran o peor aún, lo destruyeran, fue una imprudencia.

--Remus…

--Se lo merece—intervino Sirius, Lily lo miro feo—hubieras visto como se pusieron y lo que me hicieron cuando creí que yo lo había perdido, eso fue… doloroso—un escalofrió recorrió el cuerpo de Sirius.

--Infantiles—murmuro Lily, no sabía porque le sorprendía que se mostraran así por un simple mapa…

—Severus... —comenzó Lupin, pero Snape no lo oyó.

—Le he dicho una y otra vez al director que ayudabas a tu viejo amigo Black a entrar en el castillo, Lupin. Y aquí está la prueba. Ni siquiera se me ocurrió que tuvierais el valor de utilizar este lugar como escondrijo.

--Creo que deberíamos actuar si las cosas se salen de control—susurro Sirius al oído de Remus que negó con la cabeza—vamos, no voy a volver a Azkaban, o mi otro yo, lo que sea y tampoco quiero que te vayas de aquí profe Chocolatín…

--Hum… vale—acepto Remus, miro de reojo a Lily—pero ¿qué hacemos con ella?

--Para eso está mi atracción número uno—al ver que Remus no entendía, Sirius añadió—James, menso, James puede distraerla.

--Ah… claro—dijo Remus, miro la escena—espero que no tengamos que llegar a tanto…

—Te equivocas, Severus —dijo Lupin, hablando aprisa—. No lo has oído todo. Puedo explicarlo. Sirius no ha venido a matar a Harry.

--Un ajuste de actitud, por favor—pedía James divertido—insulta mi memoria, eso bastaría para que lo golpearas, Canuto.

--Nada de violencia—dijo Sirius con un tono serio, un tono digno de un Black, luego soltó una risotada—confió en que mi yo adulto hará lo suyo.

—Dos más para Azkaban esta noche —dijo Snape, con los ojos llenos de odio—. Me encantará saber cómo se lo toma Dumbledore. Estaba convencido de que eras inofensivo, ¿sabes, Lupin? Un licántropo domesticado...

--¡Tonto!—chillo Lily fulminando con la mirada a Severus, el amigo de su infancia ya no vivía en el cuerpo de aquel adulto amargado.

--La hemos corrompido—dijo Remus sonriendo, los otros dos asintieron divertidos.

—Idiota —dijo Lupin en voz baja—. ¿Vale la pena volver a meter en Azkaban a un hombre inocente por una pelea de colegiales?

--¡Ese es mi lobo favorito!—afirmo James—ya vas sacando tu carácter ¿eh? Remus-

--Ya era hora—contesto simplemente.

--¡Qué modesto!

--El burro hablando de orejas—Sirius miro a la pelirroja sin entender muy bien lo que había dicho.

¡PUM!

Del final de la varita de Snape surgieron unas cuerdas delgadas, semejantes a serpientes, que se enroscaron alrededor de la boca, las muñecas y los tobillos de Lupin. Este perdió el equilibrio y cayó al suelo, incapaz de moverse. James se indignó tanto que casi se le va a los golpes a Snape si no fuera por los brazos de Sirius y Remus que no lo dejaron hacer nada más que patalear y lanzar puñetazos a la desesperada, Lily por su parte miraba con odio a Snape, eso ya estaba fuera de los perímetros establecidos…

--Calmate, James—dijo Sirius.

--¿Qué me calme? ¡Este idiota! ¡Mira lo que hace!

--Vale, ya me hago carga yo.

--¿Qué vas a hacer, Canuto?—pregunto Remus.

--¿Yo? Nada.

--¿Entonces?

--Él sí—Sirius sonrió tan malévolamente como en sus tiempos lo hacía su madre.

Con un rugido de rabia, Black se abalanzó sobre Snape, pero Snape apuntó directamente a sus ojos con la varita.

—Dame un motivo —susurró—. Dame un motivo para hacerlo y te juro que lo haré.

--Siempre llegando a la conclusión errónea ¿no?—cuestionó Black, Snape le clavo la varita en el cuello.

--Déjalo, Sirius—dijo Lupin desde el suelo.

--No puede evitarlo—afirmo Black mirando a Snape con tanto odio que la pelirroja se preguntó cómo es que no lo golpeaba de una buena vez.

--Una razón, te lo dije—mascullo Snape debatiéndose entre matarlo o no.

--No Severus…

--Cállate, Remus—ordeno Black.

--No, cállate, tu Sirius…

--No…

--¡Qué te calles!

--Mírense los dos—intervino Snape—pelean igual que un viejo matrimonio.

--¡Ja! Se los dije—sentencio James sacando el pecho.

--Cállate, Bambi.

Black se detuvo en seco. Era imposible decir qué rostro irradiaba más odio.

--Vaya, parece que si se odian mucho—comento Lily con una risita histérica.

--No te imaginas cuanto—dijo Sirius mirando de la misma forma a Snape que su otro yo.

Ron parecía tan confundido como él, intentando todavía retener a Scabbers. Hermione, sin embargo, dio hacia Snape un paso vacilante y dijo casi sin aliento:

—Profesor Snape, no... no perdería nada oyendo lo que tienen que decir; ¿no cree?

--Error—dijo Remus, conocía lo suficiente a Snape como para decir lo que seguía.

—Señorita Granger; me temo que vas a ser expulsada del colegio —dijo Snape—. Tú, Potter y Weasley os encontráis en un lugar prohibido, en compañía de un asesino escapado y de un licántropo. Y ahora te ruego que, por una vez en tu vida, cierres la boca.

--Este imbécil, ya me está sacando de mis casillas—murmuro Remus apretando los puños con fuerza.

--Tú solo espera que salgamos de aquí y ese idiota me las va a pagar—aseguro Sirius con complicidad a su amigo que sonrió.

—Pero si... si fuera todo una confusión...

— ¡CALLATE, IMBÉCIL! —gritó de repente Snape, descompuesto—. ¡NO HABLES DE LO QUE NO COMPRENDES! —Del final de su varita, que seguía apuntando a la cara de Black, salieron algunas chispas. Hermione guardó silencio, mientras Snape proseguía

--¿Lo ves?—inquirió James a Lily que asintió tristemente—y así fue siempre, solo que contigo no mostró sus cartas sino hasta que te llamo… hasta que te llamo… bueno sabes a lo que me refiero.

--Si, lo sé y lamento no haberme dado cuenta antes—confeso abrazándose con fuerza de James que la beso en la frente—me hubiera ahorrado muchos malos ratos.

--Ya, pelirroja, no vale la pena que recuerdes eso, mejor ayúdame a planear nuestra pequeña venganza ¿vale?—sonrió Sirius.

--Vale.

--Así se habla—dijeron los tres chicos a la vez.

—. La venganza es muy dulce —le dijo Snape a Black en voz baja—. ¡Habría dado un brazo por ser yo quien te capturara!

--Idiota, idiota, idiota…--repetía Sirius con una extraña sonrisa en el rostro—que el ríe al último ríe mejor.

--¡Su odio infantil!—se burló James—mira que querer dar un brazo por atrapar al pobrecito e Canuto.

--No me pobretees, Cornamenta.

--Niños…—les reprendió Remus evitando sonreír.

--Lo siento, papá—dijeron los dos agachando la cabeza mientras sonreían.

—Eres tú quien no comprende, Severus —gruñó Black—. Mientras este muchacho meta su rata en el castillo —señaló a Ron con la cabeza—, entraré en él sigilosamente.

--¿Severus?—se extrañó James, miro s Sirius con una ceja alzada esperando una explicación--¿Desde cuándo se tienen tanto confiancita para decirle Severus?

--Eh… yo no fui—afirmo Sirius sonriéndole y enseñándole todos los dientes.

--Celoso—mascullo Lily divertida.

--¿Qué te pasa?—pregunto James, cuando ninguno de los otros dos podía oírla añadió—pues claro, no quiero que mis mejores amigos fraternicen con el enemigo.

— ¿En el castillo? —preguntó Snape con voz melosa—. No creo que tengamos que ir tan lejos. Lo único que tengo que hacer es llamar a los dementores en cuanto salgamos del sauce. Estarán encantados de verte, Black... Tanto que te darán un besito, me atrevería a decir...

--¡Que beso ni que mi madre!—exclamo Sirius indignado--¿Cómo ven que este idiota quiere que me den el beso? ¡Me odia!

--¿Y tú no?—quiso saber Remus con complicidad.

--Yo no dije que no—acepto sonriendo inocentemente—pero como dice James, de ahí a que quiera verlo muerto es otra cosa, preferiría golpearlo o algo así…

--Por eso te quiero—intervino Lily abrazando a Sirius—eres un tonto inmaduro pero me alegra ver que tu odio no te ciega.

--Gracias, pelirroja, sé que mi corazón es bondadoso.

James y Remus soltaron una carcajada por la cara que usaba Sirius al hablar, era todo un espectáculo ese hombre…

—Tienes que escucharme —volvió a decir Black—. La rata, mira la rata...

Pero había un destello de locura en la expresión de Snape que Lily no había visto nunca. Parecía fuera de sí.

—Vamos todos —ordenó. Chascó los dedos y las puntas de las cuerdas con que había atado a Lupin volvieron a sus manos—. Arrastraré al licántropo. Puede que los dementores lo besen también a él.

--¡Estúpido!—chillo Lily roja de la furia.

--Lo sabemos, lo sabemos—dijeron los tres merodeadores.

--¿Cómo se atreve a sugerir que le den el beso también a Remus? Ya está loco de remate.

--También lo sabemos.

Harry cruzó la habitación con tres zancadas y bloqueó la puerta.

--¿Qué hace?—inquirió Lily.

--Ese es mi hijo—afirmo James sonriente.

—Quítate de en medio, Potter. Ya estás metido en bastantes problemas — gruñó Snape—. Si no hubiera venido para salvarte...

—El profesor Lupin ha tenido cientos de oportunidades de matarme este curso —explicó Harry—. He estado solo con él un montón de veces, recibiendo clases de defensa contra los dementores. Si es un compinche de Black, ¿por qué no acabó conmigo?

--¿Dije alguna vez que mi ahijado es genial?—quiso saber Sirius más feliz que antes.

--Es mi hijo tenía que serlo ¿no?—y para sorpresa de los chicos fue Lily la que hablo.

--Nuestro, Lils, nuestro—le corrigió James besándola fugazmente.

—No me pidas que desentrañe la mente de un licántropo —susurró Snape—. Quítate de en medio, Potter.

--Como si él fuera muy decente—comento Sirius—no tiene moral para decirte nada, Lunático.

--Habría estado muy feliz de que todos en Hogwarts se enteraran de mi condición cuando le hiciste la broma—afirmo Remus con los brazos cruzados.

--Ya, pero todo pasa por una razón—dijo James sonriendo—y esa razón es que a la gente buena le pasan cosas buenas, aunque no siempre sea así.

— ¡DA USTED PENA! —gritó Harry—. ¡SE NIEGA A ESCUCHAR SÓLO PORQUE SE BURLARON DE USTED EN EL COLEGIO!

--¡Wow! ¡Que me ha dejado con la boca abierta y el ojo cuadrado!—exclamo Remus sintiéndose extrañamente bien, miro a Lily que sonrió negando con la cabeza y murmurando algo así como "Potter tenía que ser" y luego echo un vistazo a James y Sirius que no reaccionaban y tenía idénticas sonrisas idiotas--¿Chicos? ¿Chicos están bien?

--¿Lo sientes aún?—pregunto Sirius.

--Oh si sus palabras resuenan en mis oídos como musica… es como… como…

--No hay palabras—dijo Sirius.

--Siempre me imagine a un hijo mío gritándole a Snape—confeso James limpiándose una lágrima—y este momento fue… perfecto.

--Soberbio, estupendo, magnifico…

— ¡SILENCIO! ¡NO PERMITIRÉ QUE ME HABLES ASÍ! —chilló Snape, más furioso que nunca—. ¡De tal palo tal astilla, Potter! ¡Acabo de salvarte el pellejo, tendrías que agradecérmelo de rodillas! ¡Te estaría bien empleado si te hubiera matado! Habrías muerto como tu padre, demasiado arrogante para desconfiar de Black. Ahora quítate de en medio o te quitaré yo. ¡APARTATE, POTTER!

--¡Mira Lily!—soltó James como niño pequeño--¿Cómo se atreve a decir que soy arrogante? ¡Eso ya lo sabemos!

--Es un mal educado, mira que hablar así de tu muerte, ya me imagino su cara de murciélago feliz cuando se enteró de tu muerte—afirmo Remus enfadado.

--Es… es… malo—dijo Lily conteniéndose para no llorar.

De repente, antes de que Snape pudiera hacer algo...

— ¡Expelliarmus! — Harry gritó.

--¡Ahhh!—grito James loco de alegría, daba saltitos aquí y allá, estaba sumamente contento--¡ESE ES MI HIJO!

--Mi ahijado sí que tiene agallas—comentó Sirius sorprendido pero complacido.

--Con semejante madre no era para menos—afirmo Remus igual de contento que Sirius.

--Eso que ni que—dijo Lily sonriente.

--Los Potter, de nuevo demostrando nuestro poderío—aseguro James bailando ridículamente.

Pero la varita de Harry no fue la única voz que gritó. Una ráfaga de aire movió la puerta sobre sus goznes. Snape fue alzado en el aire y lanzado contra la pared. Luego resbaló hasta el suelo, con un hilo de sangre que le brotaba de la cabeza. Estaba sin conocimiento.

--Como desearía haberlo hecho yo—se lamentó Sirius.

--Ya tendrás tu oportunidad—le consoló Remus con palmadas en la espalda.

Harry miró a su alrededor. Ron y Hermione habían intentado desarmar a Snape en el mismo momento que él. La varita de Snape planeó trazando un arco y aterrizó sobre la cama, al lado de Crookshanks.

—No deberías haberlo hecho —dijo Black mirando a Harry—. Tendrías que habérmelo dejado a mí...

--Creo que te estás haciendo viejo, compañero—mascullo James divertido—por eso los reflejos tan lentos…

--Bambi…

--Lazzie…

Harry rehuyó los ojos de Black.

--Aun no te cree—dijo Lily mordiéndose el labio.

--Ya, pero lo hará—aseguro Sirius con convicción.

— ¡Hemos agredido a un profesor...! ¡Hemos agredido a un profesor...! —gimoteaba Hermione, mirando asustada a Snape, que parecía muerto—. ¡Vamos a tener muchos problemas!

--Que se aliviane—dijo Sirius ganándose un puñetazo de sus dos amigos--¡Que tienen la mano pesada!

--Si no era un cariñito—les espeto Remus—ahora cállate y escucha.

Lupin forcejeaba para librarse de las ligaduras. Black se inclinó para desatarlo. Lupin se incorporó, frotándose los lugares entumecidos por las cuerdas.

--Si me dejo marcas voy a matarlo, ya tengo suficientes cicatrices con las que me hago yo solito—dijo Remus.

--Quiero que hagamos nuestra broma cuanto antes—dijo James sonriendo.

--Tus deseos son ordenes—contesto Sirius con voz melosa.

—Gracias, Harry —dijo Lupin.

—Aún no creo en usted —repuso Harry.

—Entonces es hora de que te ofrezcamos alguna prueba —dijo Black—. Muchacho, entrégame a Peter. Ya.

--No quiero verlo—dijo entonces Lily, los chicos la miraron sin entender—no quiero verlo… a él… a Peter.

--¿Qué quieres decir, Lily?—pregunto James.

--No te preocupes, pelirroja, nosotros estamos aquí, nada malo va a pasar, cuando volvamos cambiaremos un monto de cosas y no permitiremos que les toquen un pelo a ti o a Harry—le reconfortó Sirius que entendió a su amiga desde el principio.

--Gracias, Sirius.

--No hay de que, cuñadita.

Los cuatro sonrieron, eso les hacía falta, y eso que aún había cosas peores que ver…

Ron apretó a Scabbers aún más fuertemente contra el pecho.

—Venga —respondió débilmente—, ¿quiere que me crea que escapó usted de Azkaban sólo para atrapar a Scabbers? Quiero decir... —Miró a Harry y a Hermione en busca de apoyo—. De acuerdo, supongamos que Pettigrew pueda transformarse en rata... Hay millones de ratas. ¿Cómo sabía, estando en Azkaban, cuál era la que buscaba?

--Bueno punto—dijo Remus.

— ¿Sabes, Sirius? Ésa es una buena pregunta —observó Lupin, volviéndose hacia Black y frunciendo ligeramente el entrecejo—. ¿Cómo supiste dónde estaba?

Black metió dentro de la túnica una mano que parecía una garra y sacó una página arrugada de periódico, la alisó y se la enseñó a todos.

--No me puedo creer que sea tan tonto como para dejarse fotografiar—afirmo James enojado—siempre fue un idiota.

--Y que lo digas—le secundaron Remus y Sirius.

— ¿Cómo lo conseguiste? —preguntó Lupin a Black, estupefacto.

--Soy un merodeador, da—se burló Sirius—todo lo puedo.

--Aja.

--No voy a discutir con ustedes, envidiosos—para rematar les enseño la lengua como niño pequeño.

—Fudge —explicó Black—. Cuando fue a inspeccionar Azkaban el año pasado, me dio el periódico. Y ahí estaba Peter, en primera plana... en el hombro de este chico. Lo reconocí enseguida. Cuántas veces lo vi transformarse. Y el pie de foto decía que el muchacho volvería a Hogwarts, donde estaba Harry...

--Nunca sabré como agradecerte esto—dijo James sinceramente a su mejor amigo—creo que realmente te tomas tu papel de padrino muy en serio.

--Si no lo hago a fondo no soy nada—respondió Sirius divertido, no le gustaba mucho expresar sus sentimientos.

--Gracias a los dos—James puso una mano en cada hombro de sus amigos que sonrieron—gracias de verdad, son geniales.

--Lo sé—dijeron a la vez.

— ¡Dios mío! —dijo Lupin en voz baja, mirando a Scabbers, luego la foto y otra vez a Scabbers—. Su pata delantera...

--Le falta un dedo—los cuatro hablaron al mismo tiempo.

— ¿Qué le ocurre? —preguntó Ron, poniéndose chulito.

—Le falta un dedo —explicó Black.

—Claro —dijo Lupin—. Sencillo... e ingenioso. ¿Se lo cortó él?

--Ingenioso…--se burló Sirius—algo tonto si quieren mi opinión.

--Demasiado—afirmo James.

--Excesivo—corroboro Remus.

—Poco antes de transformarse —dijo Black—. Cuando lo arrinconé, gritó para que toda la calle oyera que yo había traicionado a Lily y a James. Luego, para que no pudiera echarle ninguna maldición, abrió la calle con la varita en su espalda, mató a todos los que se encontraban a siete metros a la redonda y se metió a toda velocidad por la alcantarilla, con las demás ratas...

--Cobarde—fue lo único que dijo James, era triste darte cuenta que gente a la que quieras no te correspondía igual incluso era capaz de traicionarte a muerte…

--Sé lo que piensas—le susurro Lily para que solo él la escuchara—pero es mejor así, es mejor que tú no te ensucies las manos con basura, con algo que no vale la pena, no lo vale y lo sabes perfectamente.

--Te amo Lily—dijo James abrazándola, había momentos en los que no sabía que haría sin ella.

--Y yo a ti.

— ¿Nunca lo has oído, Ron? —le preguntó Lupin—. El mayor trozo que encontraron de Peter fue el dedo.

—Mire, seguramente Scabbers tuvo una pelea con otra rata, o algo así. Ha estado con mi familia desde siempre.

—Doce años exactamente ¿No te has preguntado nunca por qué vive tanto?

--Porque hierba mala nunca muere—dijo Remus ceñudo.

--Por eso soy malo—bromeo Sirius—que piedra Filosofal ni que nada, soy malo y así nunca moriré.

Lily lo miro con una sonrisa en los labios mientras que Remus y James soltaron una carcajada de complicidad.

—Bueno, la hemos cuidado muy bien —dijo Ron.

--Está viendo y no ve—comento James rodando los ojos.

—Pero ahora no tiene muy buen aspecto, ¿verdad? —observó Lupin—. Apostaría a que su salud empeoró cuando supo que Sirius se había escapado.

--Me alegra causar ese efecto en él—aseguro Sirius dándose importancia—que bueno que me tiene miedo el muy animal.

— ¡La ha asustado ese gato loco! —repuso Ron, señalando con la cabeza a Crookshanks, que seguía ronroneando en la cama.

--Ojala se lo hubiera comido—dijo James.

--Nos hubiera ahorrado muchos problemas—afirmo Remus.

—Este gato no está loco —dijo Black con voz ronca. Alargó una mano huesuda y acarició la cabeza mullida de Crookshanks—. Es el más inteligente que he visto en mi vida. Reconoció a Peter inmediatamente. Y cuando me encontró supo que yo no era un perro de verdad. Pasó un tiempo antes de que confiara en mí. Finalmente, me las arreglé para hacerle entender qué era lo que pretendía, y me ha estado ayudando...

--Yo que creía que le hacías otras cosas al pobre gatito… ¡Auch! ¡Lily! ¡No dije nada malo!—se quejó James cuando un pellizco de su novia le dio en el estómago.

--Estuviste a punto de decir una barbaridad, deberías agradecerme porque no la dijiste—la pelirroja le dio un besito en la comisura de los labios.

--A otro lado con sus cochinadas—ordeno Sirius tapándose los ojos.

--El que hambre tiene en pan piensa—le acuso James divertido—envidioso.

— ¿Qué quiere decir? —preguntó Hermione en voz baja.

—Intentó que Peter se me acercara, pero no pudo... Así que se apoderó de las contraseñas para entrar en la torre de Gryffindor. Según creo, las cogió de la mesilla de un muchacho...

--Ahhh pobre Neville—dijo Remus—y todos en el colegio odiándolo por tu culpa.

—Sin embargo, Peter se olió lo que ocurría y huyó. Este gato, ¿decís que se llama Crookshanks?, me dijo que Peter había dejado sangre en las sábanas. Supongo que se mordió... Simular su propia muerte ya había resultado en otra ocasión.

--Y es tan idiota para repetir "su hazaña" -escupió James enfadado.

--¿Ven? Siempre dije que era un idiota—sentencio Sirius.

— ¿Y por qué fingió su muerte? —preguntó furioso—. Porque sabía que usted lo quería matar; como mató a mis padres.

--Oh vamos ¿es que se remite a las pruebas?—quiso saber Sirius—vale, vamos Peter, vamos, aparécete ya…

--No va a escucharte—informo Lily--¿olvidas cómo funciona el hechizo?

--¡Demonios! Bien, creo que puedo esperar.

—No, Harry —dijo Lupin.

—Y ahora ha venido para acabar con él.

—Sí, es verdad —dijo Black, dirigiendo a Scabbers una mirada diabólica.

--No dejare que lo hagas—dijo James mirando a los dos Sirius—eso sería muy idiota incluso hablando de ti.

--Es que…

--Nada Sirius—le corto Lily poniendo una mano sobre su pecho—tranquilízate.

—Entonces yo tendría que haber permitido que Snape lo entregara —gritó Harry.

--Ni en broma—murmuro Lily asustada.

—Harry —dijo Lupin apresuradamente—, ¿no te das cuenta? Durante todo este tiempo hemos pensado que Sirius había traicionado a tus padres y que Peter lo había perseguido. Pero fue al revés, ¿no te das cuenta? Peter fue quien traicionó a tus padres. Sirius le siguió la pista y...

— ¡ESO NO ES CIERTO! —gritó Harry—. ¡ERA SU GUARDIÁN SECRETO! ¡LO RECONOCIÓ ANTES DE QUE USTED APARECIESE! ¡ADMITIÓ QUE LOS MATÓ!

Señalaba a Black, que negaba lentamente con la cabeza. Sus ojos hundidos brillaron de repente.

—Harry..., la verdad es que fue como si los hubiera matado yo —gruñó—Persuadí a Lily y a James en el último momento de que utilizaran a Peter. Los persuadí de que lo utilizaran a él como guardián secreto y no a mí. Yo tengo la culpa, lo sé. La noche que murieron había decidido vigilar a Peter, asegurarme de que todavía era de fiar. Pero cuando llegué a su guarida, ya se había ido. No había señal de pelea alguna. No me dio buena espina. Me asusté. Me puse inmediatamente en camino hacia la casa de tus padres. Y cuando la vi destruida y sus cuerpos... me di cuenta de lo que Peter había hecho. Y de lo que había hecho yo.

Para ese momento Sirius estaba recargado en la pared sin mostrar su rostro, no debían verlo, no quería, él no lloraba y sin embargo, oír eso, oír el relato de la muerte de sus mejores amigos de su propia boca era una cuchillada, era… era… insoportable. El otro Sirius tenía razón, es como si él los hubiera matado y eso jamás se lo perdonaría.

--¿Sirius?—Lily se acercó--¿Todo bien?

--Muy bien, perfectamente—contesto limpiándose rápidamente las lágrimas y tratando de sonreír.

--Todo saldrá bien—aseguro James sonriendo—todo siempre nos sale bien.

--Somos los merodeadores ¿no?—intervino Remus amablemente—entonces no hay nada que temer.

—Es suficiente —dijo Lupin, con una nota de acero en la voz que Lily no le había oído nunca—. Hay un medio infalible de demostrar lo que verdaderamente sucedió. Ron, entrégame la rata.

— ¿Qué va a hacer con ella si se la doy? —preguntó Ron con nerviosismo.

—Obligarla a transformarse —respondió Lupin—. Si de verdad es sólo una rata, no sufrirá ningún daño.

Los cuatro se miraron dubitativos, Lily no quería verlo, lo odiaba, lo detestaba, lo quería ver sufrir… pero al mismo tiempo no era capaz de hacerle nada porque ratas inmundas como él no valían NADA.

Ron dudó. Finalmente puso a Scabbers en las manos de Lupin. Scabbers se puso a chillar sin parar; retorciéndose y agitándose. Sus ojos diminutos y negros parecían salirse de las órbitas.

— ¿Preparado, Sirius? —preguntó Lupin.

Black ya había recuperado la varita de Snape, que había caído en la cama. Se aproximó a Lupin y a la rata. Sus ojos húmedos parecían arder.

— ¿A la vez? —preguntó en voz baja.

--Si tengo la oportunidad, lo hare—susurro Sirius a sí mismo—es el momento perfecto…

James miro a Remus como para darle a entender que debían frenar a Sirius, él no era un asesino…

—Venga —respondió Lupin, sujetando a Scabbers con una mano y la varita con la otra—. A la de tres. ¡Una, dos y... TRES!

Un destello de luz azul y blanca salió de las dos varitas. Durante un momento Scabbers se quedó petrificada en el aire, torcida, en posición extraña. Ron gritó. La rata golpeó el suelo al caer. Hubo otro destello cegador y entonces...

Apareció. El mismísimo Peter Petigrew apareció, allí estaba con su mima cara fea, su misma apariencia de rata, su misma gordura, la misma calva, su misma mediocridad, su misma humanidad sucia, rastrera y traicionera, era él.

Sirius sintió como la furia y la ira lo invadían de nuevo ¿Cómo era posible que ese ser despreciable viviera y Lily y James no? ¿Cómo es que estaba tan campante un asesino? ¿CÓMO? Su mano se enrosco en su varita, sabía la maldición, lo había usado, lo tenía en la punta de la lengua quería salir, quería inundarlo con el chorro de luz verde, quería hacerlo, debía hacerlo… pero él no era igual que Peter, él no merecía que se manchara las manos, simplemente era basura como para ensuciarse con él.

Remus jamás se sintió capaz de odia, era un sentimiento que siempre había rechazado, pero ahora, tener a Peter frente a él era una experiencia extra corporal, era como si su parte lobuna quisiera salir, quisiera destruirlo, destazarlo, destrozarlo con sus propias mano, por su culpa, por su ,maldita culpa sus vidas se habían convertido en un infierno, por su culpa su otro yo había vivido solo, por su culpa Harry tenía que soportar a los muggle, todo por su culpa, siempre por su culpa…

Lo que James sintió al verlo no tenía nada que ver con odio o un sentimiento parecido, era tristeza, decepción,desprecio… Peter, que había cuidado como a un hermano pequeño, a quien debían proteger, Peter el más débil de los cuatro a quien siempre había que rescatar o ayudar, esa sabandija, esa rata era culpable de la infelicidad de su hijo, el culpable de que Lily ya no existiera… no odiaba a Peter, sentía lastima por él y eso, eso era peor que desearle la muerte porque iba a estar solo, siempre…

Lily no comprendía como era capaz de sentir tanto odio, tanta frustración, era algo que no entendía, algo irreal, odiaba a Peter con todas sus fuerzas, no por delatarlos a ella y a James, sino porque no le importó que mataran a un niño inocente, ¡UN NIÑO! ¿Qué diablos pasaba con él? con ella podían meterse, pero que nadie se le ocurriera hacerle algo a su familia porque entonces sí, salía la leona que llevaba por dentro…

—Hola, Peter —dijo Lupin con voz amable, como si fuera normal que las ratas se convirtieran en antiguos compañeros de estudios—. Cuánto tiempo sin verte.

--Solo, háganlo—mascullo James—solo atraparlo.

—Si... Sirius. Re... Remus —incluso la voz de Pettigrew era como de rata. Volvió a mirar a la puerta—. Amigos, queridos amigos...

--¿Cómo… como se atreve?—Sirius estaba perdiendo los estribos, quería matarlo y quería hacerlo ya.

--Igual de patético que siempre—murmuro James asqueado e indignado.

Black levantó el brazo de la varita, pero Lupin lo sujetó por la muñeca y le echó una mirada de advertencia. Entonces se volvió a Pettigrew con voz ligera y despreocupada.

—Acabamos de tener una pequeña charla, Peter, sobre lo que sucedió la noche en que murieron Lily y James. Quizás te hayas perdido alguno de los detalles más interesantes mientras chillabas en la cama.

—Remus —dijo Pettigrew con voz entrecortada, y Harry vio gotas de sudor en su pálido rostro—, no lo creerás, ¿verdad? Intentó matarme a mí...

--¡HIJO DE PUTA!—grito Sirius hecho una furia--¡PUES CLARO QUE QUISE Y QUIERO MATARLO!

--Es increíble que siga en esa posición—Remus temblaba de la ira y se repetía a si mismo que él no era un asesino, que no debía matarlo…

—Eso es lo que hemos oído —dijo Lupin más fríamente—. Me gustaría aclarar contigo un par de puntos, Peter; si fueras tan...

— ¡Ha venido porque otra vez quiere matarme! —chilló Pettigrew señalando a Black, y los cuatro chicos vieron que utilizaba el dedo corazón porque le faltaba el índice— ¡Mató a Lily y a James, y ahora quiere matarme a mí...! ¡Tienes que protegerme, Remus!

--¡HIPOCRITA, POCO HOMBRE!—chillo Lily, lágrimas ya corrían por su indignado rostro--¡C-COBARDE!

--Tranquila Lily—pidió James abrazándola—tranquila, desahógate.

El rostro de Black semejaba más que nunca una calavera, mientras miraba a Peter Pettigrew con sus ojos insondables.

—Nadie intentará matarte antes de que aclaremos algunos puntos —dijo Lupin.

--No prometo nada—dijo Sirius respirando rápidamente.

--Calma Canuto, calma—tercio Remus ávidamente.

— ¿Aclarar puntos? —chilló Pettigrew, mirando una vez más a su alrededor; hacia las ventanas cegadas y hacia la única puerta—. ¡Sabía que me perseguiría! ¡Sabía que volvería a buscarme! ¡He temido este momento durante doce años!

— ¿Sabías que Sirius se escaparía de Azkaban cuando nadie lo había conseguido hasta ahora? —preguntó Lupin, frunciendo el entrecejo.

— ¡Tiene poderes oscuros con los que los demás sólo podemos soñar! — chilló Pettigrew con voz aguda—. ¿Cómo, si no, iba a salir de allí? Supongo que El Que No Debe Nombrarse le enseñó algunos trucos.

--¿Algunos trucos? ¿Algunos trucos?—se escandalizo Sirius dejando ver la locura Black que corría por sus venas--¡Maldito desgraciado! ¡Inmundo! ¡Cabrón de mierda!

Lily convulsionaba en brazos de James a causa del llanto, él miraba a Peter con un profundo desprecio y Remus cuidaba que Sirius no hiciera algo de lo que se arrepentiría.

Black comenzó a sacudirse con una risa triste y horrible que llenó la habitación.

— ¿Que Voldemort me enseñó trucos? —dijo y Peter Pettigrew retrocedió como si Black acabara de blandir un látigo en su dirección—. ¿Qué te ocurre? ¿Te asustas al oír el nombre de tu antiguo amo? —preguntó Black—. No te culpo, Peter. Sus secuaces no están muy contentos de ti, ¿verdad?

--Estaría bien que ellos lo mataran ¿no?—pregunto Sirius un poco más tranquilo.

--Ellos no pueden estar más sucios—aseguro Remus.

—No sé... qué quieres decir, Sirius —murmuró Pettigrew, respirando más aprisa aún. Todo su rostro brillaba de sudor.

—No te has estado ocultando durante doce años de mí —dijo Black—. Te has estado ocultando de los viejos seguidores de Voldemort. En Azkaban oí cosas. Todos piensan que si no estás muerto, deberías aclararles algunas dudas. Les he oído gritar en sueños todo tipo de cosas. Cosas como que el traidor les había traicionado. Voldemort acudió a la casa de los Potter por indicación tuya y allí conoció la derrota. Y no todos los seguidores de Voldemort han terminado en Azkaban, ¿verdad? Aún quedan muchos libres, esperando su oportunidad, fingiendo arrepentimiento... Si supieran que sigues vivo...

--Miedoso hasta de los de su bando—aseguro James con abatimiento—que lastima me da.

—No entiendo de qué hablas... —dijo de nuevo Pettigrew, con voz más chillona que nunca. Se secó la cara con la manga y miró a Lupin—. No creerás nada de eso, de esa locura...

--¿Qué esperan?—quiso saber Remus--¡Deben llevarlo con los dementores de una buena vez!

—Tengo que admitir; Peter, que me cuesta comprender por qué un hombre inocente se pasa doce años convertido en rata —dijo Lupin impasible.

— ¡Inocente, pero asustado! —chilló Pettigrew—. Si los seguidores de Voldemort me persiguen es porque yo metí en Azkaban a uno de sus mejores hombres: el espía Sirius Black.

--Jajajaja—estallaron sin querer los tres hombres, incluso Lily rio un poco—jajajaja ¿espía? Jajajaja.

El rostro de Black se contorsionó.

— ¿Cómo te atreves? —gruñó, y su voz se asemejó de repente a la del perro enorme que había sido—. ¿Yo, espía de Voldemort? ¿Cuándo he husmeado yo a los que eran más fuertes y poderosos? Pero tú, Peter... no entiendo cómo no comprendí desde el primer momento que eras tú el espía. Siempre te gustó tener amigos corpulentos para que te protegieran, ¿verdad?

Ese papel lo hicimos nosotros: Remus y yo... y James...

--Algo que me apena—acepto Sirius—no sé cómo no me di cuenta antes que él era el espía.

--No toda la culpa es tuya—intervino James—todos debimos darnos cuenta pero al parecer estábamos tan encerrados en nuestro mundito que no vimos lo que era obvio.

--Pero…

--James tiene razón, Sirius, no le muevas más—pidió Remus.

Pettigrew volvió a secarse el rostro; le faltaba el aire.

— ¿Yo, espía...? Estás loco. No sé cómo puedes decir...

—Lily y James te nombraron guardián secreto sólo porque yo se lo recomendé —susurró Black con tanto odio que Pettigrew retrocedió—. Pensé que era una idea perfecta... una trampa. Voldemort iría tras de mí, nunca pensaría que los Potter utilizarían a alguien débil y mediocre como tú...

Sin duda fue el mejor momento de tu miserable vida, cuando le dijiste a Voldemort que podías entregarle a los Potter.

--Algo muy peligroso lo que hiciste, pudieron matarte—tercio Lily que ya no lloraba, Sirius le sonrió—aunque no me sorprende, si no es peligroso, para ti no vale la pena.

--Cierto—Sirius le extendió una mano que ella tomo al instante, algo que la reconfortaba.

— ¿Profesor Lupin? —dijo Hermione, tímidamente—. ¿Puedo decir algo?

—Por supuesto, Hermione —dijo Lupin cortésmente.

—Pues bien, Scabbers..., quiero decir este... este hombre... ha estado durmiendo en el dormitorio de Harry durante tres años. Si trabaja para Quien Usted Sabe, ¿cómo es que nunca ha intentado hacerle daño?

--Yo sé porque—dijo Remus.

--Yo también—dijeron los otros dos sonriendo con tristeza.

—Eso es —dijo Pettigrew con voz aguda, señalando a Hermione con la mano lisiada—. Gracias. ¿Lo ves, Remus? ¡Nunca le he hecho a Harry el más leve daño! ¿Por qué no se lo he hecho?

—Yo te diré por qué —dijo Black—. Porque no harías nada por nadie si no te reporta un beneficio. Voldemort lleva doce años escondido, dicen que está medio muerto. Tú no cometerías un asesinato delante de Albus Dumbledore por servir a una piltrafa de brujo que ha perdido todo su poder; ¿a qué no? Tendrías que estar seguro de que es el más fuerte en el juego antes de volver a ponerte de su parte. ¿Para qué, si no, te alojaste en una familia de magos? Para poder estar informado, ¿verdad, Peter? Sólo por si tu viejo protector recuperaba las fuerzas y volvía a ser conveniente estar con él.

--¿Eso mismo creen ustedes?—quiso saber Lily.

--Sí.

--Tiene mucho sentido. Solo espero que no logre encontrar a Voldemort, no me quiero ni imaginar lo que eso desataría…

Pettigrew abrió y cerró la boca varias veces. Se había quedado sin habla.

—Eh... ¿Señor Black... Sirius? —preguntó tímidamente Hermione. —A Black le sorprendió que lo interpelaran de esta manera, y miró a Hermione fijamente, como si nadie se hubiera dirigido a él con tal respeto en los últimos años—. Si no le importa que le pregunte, ¿cómo escapó usted de Azkaban? Si no empleó magia negra...

--Yo sí sé—dijo Sirius con picardía—algo ingenioso debo decir y me alegra que alguien aquí me tenga respeto, soy su mayor…

--Shhh.

--¡Que genio!

— ¡Gracias! —dijo Pettigrew, asintiendo con la cabeza—. ¡Exacto! ¡Eso es precisamente lo que yo...!

Pero Lupin lo silenció con una mirada. Black fruncía ligeramente el entrecejo con los ojos puestos en Hermione, pero no como si estuviera enfadado con ella: más bien parecía meditar la respuesta.

--¡Por Merlín!—exclamo James de repente.

--¿Qué pasa?—preguntaron los tres alarmados.

--¡Sirius Black por fin aprendió a pensar!—se burló aplaudiendo y soltando una carcajada--¡Este día es para recordarse!

Remus y Lily se miraron para luego unirse a las risas de James.

--Inmaduros—los califico Sirius tratando de no reír.

—No sé cómo lo hice —respondió el Sirius adulto—. Creo que la única razón por la que nunca perdí la cabeza es que sabía que era inocente. No era un pensamiento agradable, así que los dementores no me lo podían absorber... Gracias a eso conservé la cordura y no olvidé quién era... Gracias a eso conservé mis poderes... así que cuando ya no pude aguantar más me convertí en perro. Los dementores son ciegos, como sabéis. —Tragó saliva—. Se dirigen hacia la gente porque perciben sus emociones... Al convertirme en perro, notaron que mis sentimientos eran menos humanos, menos complejos, pero pensaron, claro, que estaba perdiendo la cabeza, como todo el mundo, así que no se preocuparon. Pero yo me encontraba débil, muy débil, y no tenía esperanza de alejarlos sin una varita. Entonces vi a Peter en aquella foto... comprendí que estaba en Hogwarts, con Harry... en una situación perfecta para actuar si oía decir que el Señor de las Tinieblas recuperaba fuerzas... —Pettigrew negó con la cabeza y movió la boca sin emitir sonido alguno, mirando a Black como hipnotizado—... Estaba dispuesto a hacerlo en cuanto estuviera seguro de sus aliados..., estaba dispuesto a entregarles al último de los Potter. Si les entregaba a Harry, ¿quién se atrevería a pensar que había traicionado a lord Voldemort? Lo recibirían con honores...

James, Remus y Lily se mostraron sorprendidos por aquella explicación, Sirius después de todo si era genial, era sumamente inteligente y leal, la manera en que hablaba su otro yo era… maduro. Sirius por fin había madurado y eso, eso le sentaba de maravilla.

—Así que ya veis, tenía que hacer algo. Yo era el único que sabía que Peter estaba vivo...

--Eres estupendo—afirmo Lily dándole un beso en la mejilla a un Sirius sonrojado.

--Si, bueno… ya lo sabíamos ¿no?

—Era como si alguien hubiera prendido una llama en mi cabeza, y los dementores no podían apagarla. No era un pensamiento agradable..., era una obsesión... pero me daba fuerzas, me aclaraba la mente. Por eso, una noche, cuando abrieron la puerta para dejarme la comida, salí entre ellos, en forma de perro. Les resulta tan difícil percibir las emociones animales que se confundieron. Estaba delgado, muy delgado... Lo bastante delgado para pasar a través de los barrotes. Nadé como un perro. Viajé hacia el norte y me metí en Hogwarts con la forma de perro... He vivido en el bosque desde entonces... menos cuando iba a ver el partido de Quidditch, claro... Vuelas tan bien como tu padre, Harry... —Miró al muchacho, que esta vez no apartó la vista—. Créeme —añadió Black—. Créeme. Nunca traicioné a James y a Lily. Antes habría muerto.

James no pudo evitarlo y abrazo a Sirius de una forma muy fraternal, ellos nunca expresaban sus sentimientos, no porque no supieran como si no que solo lo demostraban en sus actos, y ese abrazo sin dudad valía más que mil palabras. Con ese abrazo James quería agradecerle lo que hacía, quería agradecerle su amistad aun él estando muerto, quería que Sirius se diera cuenta que todo aquello era solo una prueba más de cuán grande era su amistad.

--Todo esto es tan grande…--empezó Lily cuando los dos chicos se separaron un poco incomodos, era extraño pero sonreían—no sé ya como darles las gracias por lo que hacen por nuestro hijo, aun cuando no estamos siguen demostrando que son unos verdaderos amigos, en serio Sirius, Remus, los quiero mucho, mucho—la pelirroja se acercó para abrazar a ambos chicos que se sonrojaron.

Y Harry asintió con la cabeza, por fin le creía a Sirius.

--¡YA ME CREYO!—exclamo Sirius loco de contento--¡Harry ya no me odia!

Los otros tres lo miraron con una sonrisa, muchas veces Sirius parecía un niño pequeño pero esta vez enternecía a cualquiera que lo viera.

— ¡No!

Pettigrew se había arrodillado, como si el gesto de asentimiento de Harry hubiera sido su propia sentencia de muerte. Fue arrastrándose de rodillas, humillándose, con las manos unidas en actitud de rezo.

—Sirius, soy yo, soy Peter... tu amigo. No..., tú no...

--¿Mi amigo?—se escandalizo Sirius dejando de lado la momentáneafelicidad--¡Este idiota! ¿Qué se cree? Agg quiero matarlo…

--Cuenta hasta diez—le sugirió Lily sonriendo.

--Ya lo intente pero no me calmo…

--Entonces sigue contando hasta que te calmes ¿vale?

--Hum… ya que.

Black amagó un puntapié y Pettigrew retrocedió.

—Ya hay bastante suciedad en mi túnica sin que tú la toques.

--¡Así se hace!—dijeron los tres merodeadores lanzando un puño al aire.

— ¡Remus! —chilló Pettigrew volviéndose hacia Lupin, retorciéndose ante él, implorante—. Tú no lo crees. ¿No te habría contado Sirius que habían cambiado el plan?

--Algo de lo que también me arrepiento—murmuro Sirius luego miro a Remus—gracias por perdonar mi idiotez, Lunático.

--No hay de qué.

--¡Qué lindo! ¡El viejo matrimonio arreglando sus diferencias…! ¡Auch!—James se quejó del puñetazo doble que le proporcionaron sus dos amigos que reían por su cara de dolor.

—No si creía que el espía era yo, Peter —dijo Lupin—. Supongo que por eso no me lo contaste, Sirius —dijo Lupin despreocupadamente, mirándolo por encima de Pettigrew.

—Perdóname, Remus —dijo Black.

--Un besito… ¡Ahhh!—otro puñetazo para James por parte de Sirius.

—No hay por qué, Canuto, viejo amigo —respondió Lupin, subiéndose las mangas—. Y a cambio, ¿querrás perdonar que yo te creyera culpable?

--Awww que lindos… ¡Auch! ¡Van a dejarme todo moreteado!—otro golpe de Remus con todo cariño para James--¡Lily! ¡Diles algo!

--Niños… dejen a James.

--Él empezó…

--Pues entonces ustedes no le sigan la corriente.

--Pero…

--Shhh.

--Pero…

--Shhh.

--Pero…

--¡Ah que se callen!

Remus y Sirius miraron un tanto dolidos a Lily, claro como era esposa de James siempre iba a preferirlo a él, ya verían cuando Hollie estuviera allí, pensó Sirius malévolamente y Remus pensó algo parecido pero él no tenía chica que lo prefiriera…

—Por supuesto —respondió Black, y un asomo de sonrisa apareció en su demacrado rostro. También empezó a remangarse—. ¿Lo matamos juntos?

--¡¿¡QUÉ!?!—grito James abriendo mucho los ojos.

—Creo que será lo mejor —dijo Lupin con tristeza.

--¿Tu, Remus?—pregunto Lily enfadada--¡De Sirius es obvio! Pero… ¿de ti?

--Vamos Lily, es solo la adrenalina del momento…--Remus se encogió de hombros ante la mirada ceñuda de la chica.

—No lo haréis, no seréis capaces... —dijo Pettigrew. Y se volvió hacia Ron, arrastrándose—. Ron, ¿no he sido un buen amigo?, ¿una buena mascota? No dejes que me maten, Ron. Estás de mi lado, ¿a que sí?

--¡Aggg! ¡Que lo maten de una vez! Eh… ¿dije que lo maten? No ¿o sí? Hum… quería decir… ¡Que lo entreguen de una vez!—se corrigió Sirius al ver la cara de Lily.

--Y eso que es esposa mía—le susurro James a Remus que asintió y reía por lo bajo.

Pero Ron miraba a Pettigrew con repugnancia.

— ¡Te dejé dormir en mi cama! —dijo.

--Qué asco—mascullo Lily tapándose la mano con la boca pues amenazaba con vomitar.

--Es lo único que provoca—afirmo James con frialdad—asco, solo eso.

—Buen muchacho... buen amo... —Pettigrew siguió arrastrándose hacia Ron—. No lo consentirás... yo era tu rata... fui una buena mascota...

—Si eras mejor como rata que como hombre, no tienes mucho de lo que alardear —dijo Black con voz ronca.

--¡Wow! Me encanta tu nuevo sombrío humor—dijo James sonriendo.

--Cortesía de doce años en Azkaban—respondió como si nada.

Ron, palideciendo aún más a causa del dolor; alejó su pierna rota de Pettigrew. Pettigrew giró sobre sus rodillas, se echó hacia delante y asió el borde de la túnica de Hermione.

—Dulce criatura... inteligente muchacha... no lo consentirás... ayúdame...

--Me repugna—comento Remus con una mueca de desdén—mira que humillarse… bueno, no es que no lo hiciera antes…—los tres se miraron para luego soltar una carcajada.

Hermione tiró de la túnica para soltarla de la presa de Pettigrew y retrocedió horrorizada. Pettigrew temblaba sin control y volvió lentamente la cabeza hacia Harry

—Harry, Harry… qué parecido eres a tu padre... igual que él...

--¡ESTA LOCO!—Sirius perdió el control, que Peter se atreviera a hablarle a Harry era algo que no iba a tolerar--¡ESE… ESE… ESE DESGRACIADO, INFELIZ! ¡ES UN ASQUEROSO HIJO DE…!

James temblaba a causa de la ira, la impotencia y la rabia, eso rebasaba sus límites de tolerancia.

--¿James? ¿James?—Lily lo llamaba preocupada de que su concentración ahora se enfocara en matar a Peter--¡JAMES!

--Estoy bien… es que… me indigna.

--Cabron de mierda—murmuro Remus sin poderse contener de emplear el mismo vocabulario de Sirius.

— ¿CÓMO TE ATREVES A HABLAR A HARRY? —bramó Black—. ¿CÓMO TE ATREVES A MIRARLO A LA CARA? ¿CÓMO TE ATREVES A MENCIONAR A JAMES DELANTE DE ÉL?

--Eso es todo compañero—mascullo Sirius recobrando su calma, no debía hacerlo ¿o sí?

—Harry —susurró Pettigrew, arrastrándose hacia él con las manos extendidas—, Harry, James no habría consentido que me mataran... James habría comprendido, Harry... Habría sido clemente conmigo...

--No es clemencia—intervino Lily con tristeza, con una mano sujetaba a James y con la otra a Sirius, ambos chicos temblaban de la ira—ni tampoco comprensión, si no lo hacen no es por él sino por nosotros, nosotros no somos de la misma escoria que él, no somos iguales, si hasta en los perros hay razas…--el tono tan frío y duro que uso la pelirroja sirvió para que los chicos dejaran de lado su actitud para sorprenderse, esa era la forma en la que ella expresaba su odio, y las palabras herían más que cualquier acción.

Tanto Black como Lupin se dirigieron hacia él con paso firme, lo cogieron por los hombros y lo tiraron de espaldas al suelo. Allí quedó, temblando de terror; mirándolos fijamente.

—Vendiste a Lily y a James a lord Voldemort —dijo Black, que también temblaba—. ¿Lo niegas?

--Solo eso faltaría—tercio Remus enojado.

Pettigrew rompió a llorar. Era lamentable verlo: parecía un niño grande y calvo que se encogía de miedo en el suelo.

—Sirius, Sirius, ¿qué otra cosa podía hacer? El Señor de las Tinieblas... no tienes ni idea... Tiene armas que no podéis imaginar... Estaba aterrado, Sirius. Yo nunca fui valiente como tú, como Remus y como James. Nunca quise que sucediera... El Que No Debe Nombrarse me obligó.

--¡YA, CLARO!—ironizo James hecho una fiera--¡LO OBLIGO, POBRECITO! ¡NO LE IMPORTO LILY, NI HARRY! ¡ES DESPRECIABLE!

— ¡NO MIENTAS! —BRAMÓ BLACK—. ¡LE HABÍAS ESTADO PASANDO INFORMACIÓN DURANTE UN AÑO ANTES DE LA MUERTE DE LILY Y DE JAMES! ¡ERAS SU ESPÍA!

--¿QUÉ?—soltó Sirius acercándose peligrosamente a Peter--¡Fue su espía desde antes!

--Eso ya lo sabíamos—aseguro Remus—pero eso entonces no nos sirvió.

— ¡Estaba tomando el poder en todas partes! —dijo Pettigrew entrecortadamente—. ¿Qué se ganaba enfrentándose a él?

--¡Que indigno! ¡No me imagino como es que cayó en Gryffindor!—exploto Lily, las aletas de su nariz temblaban debido a su enfado--¡Cobarde!

--Ese maldito sombrero roto—dijo Sirius y entonces sin proponérselo, Remus, James y Lily se echaron a reír.

— ¿Qué se ganaba enfrentándose al brujo más malvado de la Historia? — preguntó Black, furioso—. ¡Sólo vidas inocentes, Peter!

— ¡No lo comprendes! —gimió Pettigrew—. Me habría matado, Sirius.

--¡MEJOR TU QUE ELLOS!—exclamaron Remus y Sirius a la vez.

— ¡ENTONCES DEBERÍAS HABER MUERTO! —bramó Black—. ¡MEJOR MORIR QUE TRAICIONAR A TUS AMIGOS! ¡TODOS HABRÍAMOS PREFERIDO LA MUERTE A TRAICIONARTE A TI!

--Eso es… cierto—dijo James un tanto derrotado.

Black y Lupin se mantenían uno al lado del otro, con las varitas levantadas.

—Tendrías que haberte dado cuenta —dijo Lupin en voz baja— de que si Voldemort no te mataba lo haríamos nosotros. Adiós, Peter.

--¡NO!—gritaron Lily y James al mismo tiempo.

Hermione se cubrió el rostro con las manos y se volvió hacia la pared.

— ¡No! —gritó Harry Se adelantó corriendo y se puso entre Pettigrew y las varitas—. ¡No podéis matarlo! —dijo sin aliento—. No podéis.

--Ese es nuestro hijo—dijo James con una sonrisa de alivio.

--Hum… creo que aunque no estés—empezó Remus sonriendo también—ahora Harry se encarga de tu papel en el grupo.

--Sí que si—dijo Sirius.

Tanto Black como Lupin se quedaron de piedra.

—Harry, esta alimaña es la causa de que no tengas padres —gruñó Black—. Este ser repugnante te habría visto morir a ti también sin mover ni un dedo. Ya lo has oído. Su propia piel maloliente significaba más para él que toda tu familia.

Los cuatro chicos se quedaron en silencio meditando las palabras de Sirius adulto, tenía tanta razón…

—Lo sé —jadeó Harry—. Lo llevaremos al castillo. Lo entregaremos a los dementores. Puede ir a Azkaban. Pero no lo matéis.

--Ven, Harry sabe lo que hace—sentencio Lily sonriendo—al menos eso lo saco de mi… sabes que es verdad, cariño—James iba a hablar pero se calló porque ella tenía razón.

— ¡Harry! —exclamó Pettigrew entrecortadamente, y rodeó las rodillas de Harry con los brazos—. Tú... gracias. Es más de lo que merezco. Gracias.

--¿Cómo se atreve a tocarlo?—se horrorizo Remus--¡Es un asco de persona! ¡Es escoria!

--¿Escoria?—Sirius alzo una ceja, Remus no lo entendía--¡Es más que eso! ¡Es un hijo de su chingada madre! ¡Eso es lo que es!

--¡Que vocabulario!—se quejó Lily negando con la cabeza.

--¿Qué? Yo solo llamo a las cosas por su nombre

—Suéltame —dijo Harry, apartando las manos de Pettigrew con asco—. No lo hago por ti. Lo hago porque creo que mi padre no habría deseado que sus mejores amigos se convirtieran en asesinos por culpa tuya.

--¡Vaya que me conoce y no me conoce!—exclamo James feliz. Los tres chicos lo miraron con cara de ¿Qué?—vale, quiere decir que… que… ¡Saben a lo que me refiero!

--Claro que si—dijo Lily dulcemente—es una perfecta mezcla de ti y de mí.

--¡Y que si no!—dijeron Sirius y Remus al unísono con complicidad.

Nadie se movió ni dijo nada, salvo Pettigrew, que jadeaba con la mano crispada en el pecho. Black y Lupin se miraron. Y bajaron las varitas a la vez.

--Así me gusta—dijo James sonriendo, ahora ya podía sentirse aliviado, Harry sabía la verdad y eso era más que suficiente.

—Tú eres la única persona que tiene derecho a decidir; Harry —dijo Black—. Pero piensa, piensa en lo que hizo.

—Que vaya a Azkaban —repitió Harry—. Si alguien merece ese lugar; es él.

--¡Bien dicho!—afirmo Lily radiante--¡Eso es todo!

Pettigrew seguía jadeante detrás de él.

—De acuerdo —dijo Lupin—. Hazte a un lado, Harry—Harry dudó—. Voy a atarlo —añadió Lupin—Nada más, te lo juro.

Harry se quitó de en medio. Esta vez fue de la varita de Lupin de la que salieron disparadas las cuerdas, y al cabo de un instante Pettigrew se retorcía en el suelo, atado y amordazado.

—Pero si te transformas, Peter —gruñó Black, apuntando a Pettigrew con su varita—, te mataremos. ¿Estás de acuerdo, Harry?

--Un trato justo—dijo Sirius--¿no?

--Bastante—coincidieron los otros dos.

Harry bajó la vista para observar la lastimosa figura, y asintió de forma que lo viera Pettigrew.

--Es como tú, Lily—le susurro James al oído—es lo mejor que pudiste regalarme.

--Y tú a mí.

--¿Otra vez con sus cursilerías?—pregunto Sirius rodando los ojos--¡Compórtense por favor!

--Vas a pagármelas, Sirius Black—le amenazo Lily con tono serio.

--Eh… vale, solo era una broma, no hay porque enojarse.

—De acuerdo —dijo de repente Lupin, como cerrando un trato—. Ron, no sé arreglar huesos como la señora Pomfrey pero creo que lo mejor será que te entablillemos la pierna hasta que te podamos dejar en la enfermería.

--Oh, lo había olvidado—dijo Lily acercándose a Ron para mirar de lejos que tan mal estaba su pierna—parece que si está rota, nada que Madame Pomfrey no pueda arreglar, sobrevivirá.

Lupin se acercó a Ron aprisa, se inclinó, le golpeó en la pierna con la varita y murmuró:

— ¡Férula!

--Jijiji amo ese hechizo—afirmo James recordando que siempre había dependido de ese conjuro, había sido su salvación un millón de veces.

--No me lo jures—mascullo Lily negando con la cabeza.

Unas vendas rodearon la pierna de Ron y se la ataron a una tablilla. Lupin lo ayudó a ponerse en pie. Ron se apoyó con cuidado en la pierna y no hizo ni un gesto de dolor.

—Mejor —dijo—. Gracias.

— ¿Y qué hacemos con el profesor Snape? —preguntó Hermione, en voz baja, mirando a Snape postrado en el suelo.

--Hay que dejarlo aquí—y para su sorpresa el que hablo fue Remus--¿Qué? ¡Que ha tratado de echarme de aquí!

—No le pasa nada grave —explicó Lupin, inclinándose y tomándole el pulso—. Sólo os pasasteis un poco. Sigue sin conocimiento. Eh... tal vez sea mejor dejarlo así hasta que hayamos vuelto al castillo. Podemos llevarlo tal como está. —Luego murmuro—: Mobilicorpus.

--Buena idea, Lunático—le felicito James—que de cosas le hubiera hecho de tenerlo así…--suspiro.

--Genio y figura hasta la sepultura—sentencio Lily sonriendo.

El cuerpo inconsciente de Snape se incorporó como si tiraran de él unas cuerdas invisibles atadas a las muñecas, el cuello y las rodillas. La cabeza le colgaba como a una marioneta grotesca. Estaba levantado unos centímetros del suelo y los pies le colgaban. Lupin cogió la capa invisible y se la guardó en el bolsillo.

—Dos de nosotros deberían encadenarse a esto —dijo Black, dándole a Pettigrew un puntapié—, sólo para estar seguros.

--Bueno, mínimo lo golpea—dijo Sirius con las manos en los bolsillos—me reconforta, pero solo un poco.

--Creo que has echado a andar a tu rata—comento Remus ganándose una pequeña patada de Sirius—deberías alegrarte.

—Yo lo haré —se ofreció Lupin.

—Y yo —dijo Ron, con furia y cojeando.

Black hizo aparecer unas esposas macizas. Pettigrew volvió a encontrarse de pie, con el brazo izquierdo encadenado al derecho de Lupin y el derecho al izquierdo de Ron. El rostro de Ron expresaba decisión. Se había tomado la verdadera identidad de Scabbers como un insulto. Crookshanks saltó ágilmente de la cama y se puso el primero, con la cola alegremente levantada.

--Amo a ese gato—dijo Sirius sonriendo--¿Quién es un lindo gatito?

--¿Patético?—pregunto James a Remus que asintió—eso creí.

--Andando—dijo Lily.

Fue un grupo extraño, delante iban Lupin con Peter y Ron, luego le seguía Sirius con Snape y al final Harry y Hermione, James y Lily iban detrás de ellos y los seguían Sirius y Remus. Entrar al túnel de nuevo fue toda una osadía, ya que los que iban encadenados se las vieron negras, avanzaron poco a poco en hilera, Harry iba inmediatamente detrás de Sirius adulto, que continuaba dirigiendo a Snape con la varita. Éste, de vez en cuando, se golpeaba la cabeza en el techo, y los cuatro tuvieron la impresión de que Sirius no hacía nada por evitarlo.

--Sigo siendo genial—comento sacando el pecho.

--No, pero me agrada tu estilo—afirmo James sonriendo.

— ¿Sabes lo que significa entregar a Pettigrew? —le dijo Sirius a Harry bruscamente, mientras avanzaban por el túnel.

—Que tú quedarás libre —respondió Harry.

--¡SI!—grito Sirius emocionado--¡Por fin!

--¿Ves? Y tu necio con querer matarlo—le recordó Lily.

--¿Yo? ¿Matarlo? ¿Por quién me tomas, pelirroja?—quiso saber Sirius fingiendo demencia.

—Sí... —dijo Sirius—. No sé si te lo ha dicho alguien, pero yo también soy tu padrino.

—Sí, ya lo sabía —respondió Harry.

—Bueno, tus padres me nombraron tutor tuyo —dijo Sirius solemnemente—, por si les sucedía algo a ellos... —Harry esperó— Por supuesto —prosiguió Black—comprendo que prefieras seguir con tus tíos. Pero... medítalo. Cuando mi nombre quede limpio... si quisieras cambiar de casa...

--¡Te adoro, Sirius Black!—Lily se le echo a los brazos y le dio un beso bien tronado en la mejilla--¡Si que eres el mejor!

--Bueno…--Sirius no estaba acostumbrado a los cumplidos de la pelirroja y por eso se quedaba sin palabras.

--¿A dónde lo llevaras a vivir?—pregunto James--¿A Grimmuald Place?

--¡NO!—los tres se sobresaltaron--¡Me jure jamás volver allí y no lo hare! Tengo oro así que… bien puedo comprar una casa ¿no?

--Supongo—dijo Remus.

— ¿Qué? ¿Vivir contigo? —preguntó, golpeándose accidentalmente la cabeza contra una piedra que sobresalía del techo—. ¿Abandonar a los Dursley?

—Claro, ya me imaginaba que no querrías —dijo inmediatamente Sirius—Lo comprendo. Sólo pensaba que...

--No te adelantes—murmuro Lily sonriendo—ahh cuanto peso me quitas de encima al saber que va a estar contigo.

--Yo no estaría tan seguro—confeso James con tono preocupado, pero solo jugaba--¡Imagina lo que va a enseñarle a Harry!

--Lo sé pero confió en él—dijo Lily muy segura.

--No lo hagas—le aconsejo Remus riendo.

—Pero ¿qué dices? —exclamó Harry; con voz tan chirriante como la de Sirius—. ¡Por supuesto que quiero abandonar a los Dursley! ¿Tienes casa? ¿Cuándo me puedo mudar?

Sirius se volvió hacia él. La cabeza de Snape rascó el techo, pero a Sirius no le importó.

--Va a quedar más tonto de lo normal con tanto golpe—comento James pero la verdad que a él tampoco le importaba lo que le sucediera a Snape.

— ¿Quieres? ¿Lo dices en serio?

— ¡Sí, muy en serio!

En el rostro demacrado de Sirius se dibujó la primera sonrisa auténtica que Harry había visto en él. La diferencia era asombrosa, como si una persona diez años más joven se perfilase bajo la máscara del consumido.

--Vaya que cambias, Canuto—dijo James asombrado.

--Quiero verte a ti doce años en Azkaban a ver si cambias—contesto sonriendo—pero sigo siendo muy guapo.

--Aja…

No volvieron a hablar hasta que llegaron al final del túnel. Crookshanks salió el primero, disparado. Evidentemente había apretado con la zarpa el nudo del tronco, porque Lupin, Pettigrew y Ron salieron sin que se produjera ningún rumor de ramas enfurecidas. Sirius hizo salir a Snape por el agujero y luego se detuvo para ceder el paso a Harry y a Hermione. Los cuatro chicos salieron detrás y entonces si ya no quedo nadie dentro.

Sin decir una palabra, emprendieron el camino. Pettigrew seguía jadeando y gimiendo de vez en cuando.

—Un paso en falso, Peter; y... —dijo Lupin delante de ellos, amenazador; apuntando con la varita al pecho de Pettigrew.

Atravesaron los terrenos del colegio en silencio, con pesadez. Las luces del castillo se dilataban poco a poco. Snape seguía inconsciente, fantasmalmente transportado por Sirius, la barbilla rebotándole en el pecho. Y entonces...

Una nube se desplazó. De repente, aparecieron en el suelo unas sombras oscuras. La luz de la luna caía sobre el grupo.

--¡NO! ¡DEMONIOS!

Snape tropezó con Lupin, Pettigrew y Ron, que se habían detenido de repente. Sirius se quedó inmóvil. Con un brazo indicó a Harry y a Hermione que no avanzaran.

Harry vio la silueta de Lupin. Se puso rígido y empezó a temblar.

--¿Remus?—Lily se temió lo peor y es que los dos Remus estaban convirtiéndose, habría dos hombres lobo, doble peligro, estaban en aprietos.

Sirius y James se miraron una fracción de segundo… si estaban allí en forma física, eso quería decir que Remus con el que venían también se transformaría… ¡Rayos!

--¡Corre, Lily!—le ordeno James desprendiéndose de la ropa--¡Corre!

--No, no puedo irme… están todos aquí.

--¡Fuera!—le grito James que ya estaba sin la playera--¡VETE!

— ¡Dios mío! —dijo Hermione con voz entrecortada—. ¡No se ha tomado la poción esta noche! ¡Es peligroso!

—Corred —gritó Sirius—. ¡Corred! ¡Ya!

Ron estaba encadenado a Pettigrew y a Lupin. Harry saltó hacia delante, pero Sirius lo agarró por el pecho y lo echó hacia atrás.

—Dejádmelo a mí. ¡CORRED!

--¿Qué esperas?—pregunto Sirius a la pelirroja--¡Corre! ¡Sácalos de aquí como puedas!

Oyeron un terrible gruñido. La cabeza delos dos Lupin se alargaba, igual que sus cuerpos. Los hombros les sobresalían. El pelo les brotaba en el rostro y las manos, que se retorcían hasta convertirse en garras.

--Dios mío—la pelirroja estaba horrorizada, nunca había visto transformarse a Remus…era terrible.

Lily se volvió a donde debían estar Sirius y James pero ahora solo estaban un ciervo y un perro, rogaba a los cielos para que el hechizo los siguiera escondiendo aun en sus formas animagas.

De repente, comenzaron dos peleas, Sirius contra Remus y James y Sirius contra Remus, los primeros se daban con todo, se arañaban, se rasguñaban, se mordían, peleaban a fondo, mientras que en la segunda los chicos no tenían tantas dificultades con el licántropo, James trataba de llevarse a Remus hacía el bosque pero él no cedía…

Lily estaba como hipnotizada en la pelea, en las dos peleas, a cada segundo se ponían peor, y lo que más temía era que Sirius no pudiera contener a Remus él solo…

La pelirroja solo salió de su trance cuando el grito de Hermione la alerto. Pettigrew había saltado para coger la varita caída de Lupin. Ron, inestable a causa de la pierna vendada, se desplomó en el suelo. Se oyó un estallido, se vio un relámpago y Ron quedó inmóvil en tierra. Otro estallido: Crookshanks saltó por el aire y volvió a caer al suelo.

— ¡Expelliarmus! —exclamó Harry, apuntando a Pettigrew con su varita. La varita de Lupin salió volando y se perdió de vista—. ¡Quédate donde estás! — gritó Harry mientras corría.

--¡NO!—chillo Lily cuando se dio cuenta de que…

Demasiado tarde. Pettigrew también se había transformado. Lily vio su cola pelona azotar el antebrazo de Ron a través de las esposas, y lo oyó huir a toda prisa por la hierba. Oyeron un aullido y un gruñido sordo. Al volverse, Lily vio al hombre lobo adentrándose en el bosque a la carrera.

--¡Diablos!—exclamo tratando de no meterse, no debían cambiar, no todavía. Se volvió pero ni James, ni Sirius y mucho menos Remus estaban a la vista.

—Sirius, ha escapado. ¡Pettigrew se ha transformado! —gritó Harry.

Sirius sangraba. Tenía heridas en el hocico y en la espalda, pero al oír las palabras de Harry volvió a salir velozmente y al cabo de un instante el rumor de sus patas se perdió.

--¡Sirius!—grito Lily corriendo detrás del perro, estaba muy mal herido como para dejarlo solo.

Harry y Hermione se acercaron aprisa a Ron.

— ¿Qué le ha hecho? —preguntó Hermione.

Lily los escucho y se volvió para ver a Ron.

Ron tenía los ojos entornados, la boca abierta. Estaba vivo. Oían su respiración. Pero no parecía reconocerlos.

—No sé.

--Confundus… maldito—gruño Lily, ese hechizo había sido el único que le salía bien a Peter.

—Será mejor que los llevemos al castillo y se lo digamos a alguien —dijo Harry, apartándose el pelo de los ojos y tratando de pensar—. Vamos...

Oyeron un aullido que venía de la oscuridad: un perro dolorido.

—Sirius —murmuró Harry, mirando hacia la negrura.

--¡Rayos!—fue entonces que un presentimiento le oprimió el pecho a la pelirroja que miro en la misma dirección que Harry y sin pensárselo dos veces se echó a correr.

Detrás de ella venían Harry y Hermione, los gemidos de Sirius adulto provenían de alguna parte del lago… fue entonces que un frío nada usual recorrió el cuerpo de Lily que se quedó petrificada, los dementores…

El aullido se detuvo. Al llegar al lago vieron por qué: Sirius había vuelto a transformarse en hombre. Estaba en cuclillas, con las manos en la cabeza.

— ¡Noooo! —gemía—. ¡Noooooo, por favor!

--¡Sirius!—chillo Lily corriendo a su lado, seguía siendo invisible, pero no podía hacer nada, nada…

Eran los dementores. Al menos cien, y se acercaban a ellos como una masa negra. Se dio la vuelta. Aquel frío ya conocido penetró en su interior y la niebla empezó a oscurecerle la visión. Por cada lado surgían de la oscuridad más y más dementores. Los estaban rodeando...

--¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago?—se repetía Lily a la desesperada--¡Van a darle el beso! ¿QUÉ HAGO?

— ¡Hermione, piensa en algo alegre! —gritó Harry levantando la varita y parpadeando con rapidez para aclararse la visión.

— ¡Expecto patronum! ¡Expecto patronum!

Black se estremeció. Rodó por el suelo y se quedó inmóvil, pálido como la muerte.

--Vamos Harry, tu puedes, eres el único que puede—sollozaba Lily impotente por no poder hacer nada—vamos, vamos…

— ¡Expecto patronum! ¡Ayúdame, Hermione! ¡Expecto patronum!

— ¡Expecto...! —susurró Hermione—. ¡Expecto... expecto!

--Vamos, vamos, vamos… por favor, Sirius… no…

Pero no era capaz. Los dementores se aproximaban y ya estaban a tres metros escasos de ellos. Formaban una sólida barrera en torno a Harry y Hermione, y seguían acercándose...

--¡Por favor!—gimió Lily--¡POR FAVOR!

— ¡EXPECTO PATRONUM! —gritó Harry, intentando rechazar los gritos de sus oídos—. ¡EXPECTO PATRONUM!

Un delgado hilo de plata salió de su varita y bailoteó delante de él, como si fuera niebla. En ese instante, Harry notó que Hermione se desmayaba a su lado.

--¡Hermione!—grito Lily se quitó lágrimas de la cara para ver mejor pero el causante de su desmayo eran los dementores y ella no podía hacer nada.

— ¡Expecto...! ¡Expecto patronum!

--¡Vamos, Harry! Vamos… solo hazlo—imploro la pelirroja al ver que tanto Sirius como Hermione estaban incapacitados para ayudar a Harry que estaba a punto de caer…

— ¡Expecto patronum! —dijo entrecortadamente.

--Por favor, por favor… ayuda, ayuda…--los dementores le afectaban a ella también, estaba a punto de perder el conocimiento…

— ¡No... no! —exclamó Harry entrecortadamente—. Es inocente. ¡Expecto patronum!

Los dementores estaban a centímetros, iban a acabar con ellos, Lily se sintió morir al ver que uno de ellos se quitaba la capucha y tomaba del cuello a Harry, a su hijo, iban a eliminarlo a él primero… debía hacer algo, actuar de inmediato, al diablo Dumbledore y sus consejos, eran vidas inocentes…

--No, no… ¡JAMES!—alcanzo a gritar Lily antes de caer de bruces al suelo.

Una luz plateada brillo del otro lado del lago, una luz que iba adquiriendo más y más brillo, la pelirroja estaba demasiado débil para moverse, solo abrió los ojos de nuevo, era imposible, era él… los dementores se habían ido, hacía calor de nuevo, era él, siempre él… se alzó con las pocas fuerzas que le quedaban, tenía que corroborar que era él, el animal galopo por todo el lugar ahuyentando a los dementores, podía ver que se detenía cerca de alguien que le acariciaba la cabeza, era él… era Cornamenta.

Lily sonrió y entonces se desmayó.


¡Hola!

Si ya volví, y sin férula, estupendo ¿no? Jejejeje como sea, lo prometido es deuda, dije el martes y aquí estoy n_n he de decir que este capítulo en especial fue difícil escribir debido que como podrán darse cuenta es un remolino de emociones, creo que en partes desquite mi odio por Peter xD perdonen si las groserías les ofenden pero es que ese tipo no se merece nada u.u trate de no poner muchas palabras altisonantes ¿vale? Espero que les guste, hubo cachitos en los que el sentimiento me gano pero espero sea de su agrado.

Una cosa, una chica me pidió distinguir entre las partes que son del libro y las que yo pongo, lo hice así el capi pasado pero otra de ustedes me dijo que se hacía más bolas así, entonces les agradeceré que cuando se pasen muy amablemente a comentar me digan que es lo que quieren: si quieren que distinga las partes de los libros o que lo deje asi, saben que al cliente lo que pida jijijiji

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Gracias por todo, en serio que ahhh ya no sé cómo darles las gracias w

Nos vemos en los comentarios ñ_ñ

PD. Quiero recomendarles los one shots de AnimagaPotterVB, son geniales, son de la estupenda pareja, Lily/James de verdad que pasense por ahí porque están super lindos, te hacen suspirar, esta chica tiene un talento grandioso para escribir de esta parejita en común n_n y gracias mujer por dedicarme tu one, gracias mil <3

Besos con sabor a Merodeador.