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Historia 67888 — capítulo 26

Fue algo extraño, de estar tirada en el suelo, ahora Lily yacía en brazos de alguien, alguien que corría…

--¿Cómo sigues?—pregunto una voz masculina, bueno eso era obvio…

--Solo… ¡Auch! Fue una de sus peores noches…--contesto la segunda voz con una deje de dolor, Lily estaba tan aturdida que no sabía de quien era cada voz…

--Y que lo digas, pero ¿Cómo es que se desmayó? ¿Crees que los dementores…?

--Tal vez—la voz del hombre tembló por un segundo—solo espero que Remus esté bien…

Lily sintió como el que la llevaba en brazos se paraba en seco y al instante supo la razón.

—Gracias, señor ministro—dijo una tercera voz, sus acompañantes gruñeron.

—Orden de Merlín, de segunda clase, diría yo. ¡Primera, si estuviese en mi mano!

--¿Qué?—soltó con rabia quien que la cargaba--¿Cómo que Quejicus tiene Orden de Merlín y yo no? ¡Eso es injusto!

—Muchísimas gracias, señor ministro.

--Muchísimas gracias, señor ministro…--se burló la segunda voz—claro es la primera vez que nos gana en algo…

--Me perdonas pero este idiota a mí nunca me ha ganado nada y seguirá siendo así, aún no está todo dicho—aseguro la segunda voz con altanería.

—Tiene ahí una herida bastante fea. Supongo que fue Black.

--¡Como hubiera querido ser yo!—exclamo la primera voz, Lily pudo entre abrir los ojos y se topó con la cara de psicópata de Sirius que la cargaba ¿Por qué? ¿Por qué no la cargaba James? No pudo mantener los ojos abiertos por lo que tuvo que cerrarlos de nuevo.

—En realidad fueron Potter; Weasley y Granger, señor ministro.

--¿Cómo se atreve a acusarlos?—exploto James, sin duda--¡Auch! ¡Diablos!

--Lo mejor será que no te muevas mucho, parece que te las fracturo…

— ¡No!

—Black los había encantado. Me di cuenta enseguida. A juzgar por su comportamiento, debió de ser un hechizo para confundir. Me parece que creían que existía una posibilidad de que fuera inocente. No eran responsables de lo que hacían. Por otro lado, su intromisión pudo haber permitido que Black escapara... Obviamente, creyeron que podían atrapar a Black ellos solos. Han salido impunes en tantas ocasiones anteriores que me temo que se les ha subido a la cabeza... Y naturalmente, el director ha consentido siempre que Potter goce de una libertad excesiva.

--¡Ese cabrón!—grito Sirius enojado, Lily pestañeaba lentamente para no marearse—Es…

--Un hijo de su… ¡Ahhh! No puedo, no puedo maldecirlo, le prometí a mamá no decir más groserías…

--¡Cálmate, Cornamenta!—le espeto Sirius escéptico—Desde que viajamos en el tiempo no paras de maldecir, maldito aquí… maldito allá…

--Bueno…--Lily no pudo evitar esbozar una sonrisita, James era un niño…

—Bien, Snape. ¿Sabe? Todos hacemos un poco la vista gorda en lo que se refiere a Potter.

--¡Pues si es un Potter!—exclamo Sirius indignado--¡Sería un delito que no fuera así!

--¿Canuto?—James parecía estar intimidado.

--¿Sí?

--La verdad que Fudge tiene razón… se hacen de la vista gorda con Harry, no digo que no me guste, pero lo hacen por los motivos equivocados.

--¿Ah sí?

--Si, mira, me gustaría que fuera así porque es un engatusador, no porque crean que es el elegido o alguna tontería así—explico James, Lily abrió de nuevo los ojos y vio que su marido sonreía con ternura.

--Vale, creo que te entiendo—Sirius le dio una palmada en la espalda—y la verdad que yo también pienso así…

—Ya. Pero ¿es bueno para él que se le conceda un trato tan especial? Personalmente, intento tratarlo como a cualquier otro. Y cualquier otro sería expulsado, al menos temporalmente, por exponer a sus amigos a un peligro semejante. Fíjese, señor ministro: contra todas las normas del colegio... después de todas las precauciones que se han tomado para protegerlo... Fuera de los límites permitidos, en plena noche, en compañía de un licántropo y un asesino... y tengo indicios de que también ha visitado Hogsmeade, pese a la prohibición.

--¡Mentiroso! ¡Lo trata como basura!—grito James consternado--¡Expulsado! ¡Este idiota no se cansa, como no pudo expulsarme a mí, quiere expulsar a Harry! ¡Dilo, Canuto, dilo!

--¡Hijo de perra!—exclamo Sirius sonriendo anchamente--¡Snape, hijo de perra!—James y él soltaron una carcajada acompañada con un gruñido de dolor.

--Deja de decir eso—le reprocho Lily abriendo los ojos completamente.

--¡Pelirroja!

--¡Lily!

--No me griten, que si oigo.

--¿Cómo te sientes, amor?—le pregunto James acariciándole el cabello.

--Bien, fue solo producto del ataque de los dementores, pero… ¿Qué paso?—pregunto Lily mirando bien a ambos chicos que estaban muy molidos, James tenía rasguños por todo el tórax y se sujetaba con fuerza las costillas y mordidas por todo el cuerpo, poso su vista en Sirius que sangraba de la ceja derecha y tenía moretones en los brazos, los dos iban a medio vestir dejando ver sus cuerpos bien trabajados.

--Tuvimos problemas con Remus—explico Sirius con pesadez—no fue lindo ver a otro licántropo…

--¿Qué? ¿Cómo que ver a otro licántropo?—Lily parecía no darse cuenta que estaba en brazos de Sirius aún.

--Se toparon—dijo James—fue algo extraño… pero se atacaron un poco, no pude ayudar a Sirius porque podía que el otro Remus me reconociera…

--¿Por qué estás tan golpeado?—quiso saber Lily con preocupación.

--Se puso muy loco cuando Sirius lo aparto de Remus y entonces tuve que intervenir y parece que ahora si me gano—James sonrió pero luego hizo una mueca de dolor.

--Vamos a la enfermería…--Lily quiso besar a James pero al darse cuenta que estaba en brazos de Sirius se sonrojo--¿Me bajas?

--¿Ya te sientes bien?

--Si, Sirius, gracias.

--Vale.

—Bien, bien..., ya veremos, Snape. El muchacho ha sido travieso, sin duda.

—Lo que más me sorprende es el comportamiento de los dementores... ¿Realmente no sospecha qué pudo ser lo que los hizo retroceder; Snape?

--Cierto—dijo Sirius de repente--¿Cómo le hicieron para que se fueran los dementores?

--¿Qué dices?—inquirió Lily alzando una ceja y mirando a James.

--Cuando llegamos, los dementores ya se estaban yendo—afirmo James con la cabeza de lado--¿Usaste tu patronus? ¿No que no debíamos intervenir, picarona?

--¡No intervine!—exclamo Lily indignada--¡Fuiste tú!

--¿Yo?—se extrañó James—Yo estaba con Sirius y Remus… ¡Fuiste tú! ¡No te hagas!

--¡Yo te vi!—le aseguro Lily sin entender nada--¡Vi a Cornamenta!

--Vale, vale que ya me perdí—confeso Sirius negando con la cabeza—Lily ¿tú dices que viste a Cornamenta? ¡Eso es imposible! ¡James estaba con nosotros!

--¡Que no!—insistió Lily--¡Yo lo vi! ¡Era él! ¡Era Cornamenta!

James y Sirius intercambiaron una mirada, con la que se dijeron todo.

--Los dementores le afectaron—Sirius.

--Cállate, no es eso, solo que aun esta confundida—James.

Lily se cruzó de brazos, esos dos no le creían y era obvio… ¡Hombres!

—No, señor ministro. Cuando llegué, volvían a sus posiciones, en las entradas.

—Extraordinario. Y sin embargo, Black, Harry y la chica...

—Todos estaban inconscientes cuando llegué allí. Até y amordacé a Black, hice aparecer por arte de magia unas camillas y los traje a todos al castillo.

--¿Eso hizo?—pregunto Sirius con los ojos entrecerrados para enfocarlo mejor.

--De seguro fue el mejor momento de su apestosa vida—tercio James con desdén--¡Idiota!

--Quiero golpearlo… ¡Aggg!—grito Sirius desesperado--¡Lo odio!

Estaban tan ocupados despotricando contra Snape y su grasosa humanidad cuando oyeron un gritito que los saco de su discusión, estaban frente a la enfermería y entraron corriendo seguidos de Snape y Fudge…

--¡Harry! ¡Por Merlín!—exclamo Lily aliviada--¡Esta bien!

--Pues claro… bueno lo supusimos porque la verdad que tardamos un poquito en dar contigo, pelirroja—le dijo Sirius como a modo de disculpa—Porque eres invisible, al menos a los ojos de los demás y también que no sabíamos a donde te habías ido…

--¡Y sin el mapa!—se disculpó James—pero por fin te hallamos y cuando no vimos a nadie contigo supusimos que ya se los habían llevado…

--Aunque no la persona adecuada—añadió Sirius con odio.

— ¿Qué es esto, Harry? —preguntó Fudge, con aspecto agitado—.Tendrías que estar en la cama... ¿Ha tomado chocolate? —le preguntó nervioso a la señora Pomfrey.

—Escuche, señor ministro —dijo Harry—. ¡Sirius Black es inocente! ¡Peter Pettigrew fingió su propia muerte! ¡Lo hemos visto esta noche! No puede permitir que los dementores le hagan eso a Sirius, es...

--Pobre de mí—dijo Sirius mirando el suelo—por primera vez en mi vida van a darme un beso que no quiero… ¡Voy a morir por un beso! ¡Diablos! La peor forma de morir…

--Calma, Sirius—intervino Lily apretándole la mano con cariño—mira, no puedo asegurarte que no te va a pasar nada malo, pero… no, no espera, si algo malo llegara a pasarte lo podemos arreglar, lo vamos a cambiar así como cambiaremos nuestra… nuestra muerte—la pelirroja dudo al final pero sonrió.

--Lily tiene razón—afirmo James—vamos a cambiar todo, ten por seguro que tú vas a morir a los ochenta y cuatro años por un trozo de carne atorado así como quedamos ¿vale?

--¿Me lo prometes?—Sirius parecía niño chiquito.

--Si, te lo prometo…

--Vale, entonces—sonrió con ganas.

Pero Fudge movía la cabeza en sentido negativo, sonriendo ligeramente.

—Harry, Harry; estás confuso. Has vivido una terrible experiencia. Vuelve a acostarte. Está todo bajo control.

— ¡NADA DE ESO! —gritó Harry—. ¡HAN ATRAPADO AL QUE NO ES!

--Bueno al menos ahora Harry ya me quiere—afirmo Sirius parando el cuello de chaqueta con galantería, Lily y James rodaron los ojos—envídienme.

—Señor ministro, por favor; escuche —rogó Hermione. Se había acercado a Harry y miraba a Fudge implorante—. Yo también lo vi. Era la rata de Ron. Es un animago. Pettigrew, quiero decir. Y…

--¿Cómo se nos pudo escapar?—soltó James enojado--¡Odio la luna llena!

— ¿Lo ve, señor ministro? —preguntó Snape—. Los dos tienen confundidas las ideas. Black ha hecho un buen trabajo con ellos...

--¿Confundidos?—se escandalizo Sirius--¡Que le den!

— ¡NO ESTAMOS CONFUNDIDOS! —gritó Harry.

--Eso Harry—dijeron los tres sonriendo.

— ¡Señor ministro! ¡Profesor! —dijo enfadada la señora Pomfrey—. He de insistir en que se vayan. ¡Potter es un paciente y no hay que fatigarlo!

--No digas que estás de acuerdo con ella, Lily—dijo James antes de que su esposa abriera la boca—eso creí.

— ¡No estoy fatigado, estoy intentando explicarles lo ocurrido! —dijo Harry furioso—. Si me escuchan...

--No quiero ver cómo me besan…--dijo Sirius abatido--¡Maldito Snape! Orden de Segunda Clase… ¡Voy a matarlo!

--Te ayudo—se ofreció James con una gran sonrisa.

--Eres bienvenido—aseguro Sirius más animado--¿Pelirroja?

--Aun no creo que merezca que lo mate…--dijo Lily encogiéndose de hombros—si cambio de idea te lo hare saber.

--Vale.

Pero la señora Pomfrey le introdujo de repente un trozo grande de chocolate en la boca. Harry se atragantó y la mujer aprovechó la oportunidad para obligarle a volver a la cama.

--¡Que moditos!—se quejó James--¡Voy a presentar una queja formal!

—Ahora, por favor; señor ministro... Estos niños necesitan cuidados. Les ruego que salgan.

Volvió a abrirse la puerta. Era Dumbledore. Harry tragó con dificultad el trozo de chocolate y volvió a levantarse.

--¡Vaya!—exclamo Sirius con los brazos alzados al cielo--¡Por fin se digna a aparecer!—cuando lo dijo Dumbledore poso su vista en él unos segundos y sonrió--¡Si no hace algo… entonces si me convertiré en un asesino!

--¡Qué miedo me das!—dijo Lily riendo.

--Deberías, pelirroja, deberías…--dijo Sirius seriamente.

—Profesor Dumbledore, Sirius Black...

--¿Qué creen que vaya a hacer?—inquirió James.

--¿Quién?—pregunto Sirius.

--Pues Dumbledore—dijo Lily con suficiencia—solo espero que sea algo que le permita a Sirius escapar…

— ¡Por Dios santo! ¿Es esto una enfermería o qué? Señor director; he de insistir en que...

—Te pido mil perdones, Poppy, pero necesito cambiar unas palabras con el señor Potter y la señorita Granger. He estado hablando con Sirius Black.

--¿Conmigo?—dijo Sirius--¡No es cierto! ¡Yo he estado aquí todo el tiempo!

--¡Con el otro Sirius, idiota!—le regaño James—ahora cállate y déjanos oír el plan.

--¡Que humor!

--¡Que te calles, Black!

--¡No me digas Black!

--Entonces cállate…

--¿Cómo puedes decirme que me calle?—pregunto Sirius dolido--¡Van a darme el beso del dementor!

--Precisamente por eso, cierra tu bocota para que veamos como diantres vamos a sacarte de este lio…--en el rostro de James no había ni tantito asomo de broma o al menos una sonrisa, cuando de sus amigos se trataba, él era serio y escuchaba para entrar en acción en cualquier momento.

—Supongo que le ha contado el mismo cuento de hadas que metió en la cabeza de Potter —espetó Snape—. ¿Algo sobre una rata y sobre que Pettigrew está vivo?

--Voy a matarlo, juro que lo hare…--decía Sirius aunque parecía que pensaba en voz alta.

--En cuanto volvamos te harás cargo de él, Canuto, te lo juro…--afirmo James solemnemente.

--¡Hombres!—soltó Lily sin pensar.

--¿Qué quieres pelirroja? ¡Quejicus me odia tanto que quiere verme sin alma! ¡Ni yo querría eso para él! Solo quiero matarlo…--dijo Sirius inocentemente.

--¿Solo eso?—ironizo Lily—ustedes tres son unos infantiles, unos inmaduros…

--¿Quiénes tres?—quiso saber James.

--Tú, Sirius y Snape.

--¡Nosotros no somos como Quejicus!—dijeron al mismo tiempo e igual de indignados.

--No, pero si siguen con su odio de colegiales y ya no me discutan que quiero oír—les advirtió Lily, los dos chicos se miraron pero ya no dijeron nada.

—Eso es efectivamente lo que dice Black —dijo Dumbledore, examinando detenidamente a Snape por sus gafas de media luna.

--Black… ¿Qué nadie puede decirme Sirius?—pregunto el aludido, odiaba que se dirigieran a él por su apellido--¡Yo no me llevo así con Dumbledore!

--Entonces ¿Cómo quieres que te digan?—inquirió James conteniendo una risita--¿Orión?

--Cállate Charlus…--dijo Sirius amenazadoramente.

--Dime así si quieres… a mí no me molesta—aseguro James riendo y Lily le dio un beso en la mejilla por la cara que puso Sirius.

— ¿Y acaso mi testimonio no cuenta para nada? —gruñó Snape—. Peter Pettigrew no estaba en la Casa de los Gritos ni vi señal alguna de él por allí.

--¡Si lo vio!—exclamo Sirius enfadado--¡Maldito!

--No, no es cierto—tercio Lily—los chicos lo aturdieron y por eso ya no vio que Peter si estaba allí.

Sirius soltó una palabrota demasiado grande como para expresarla.

— ¡Eso es porque usted estaba inconsciente, profesor! —dijo con seriedad Hermione—. No llegó con tiempo para oír...

--Amo a esta chica—era increíble como Sirius podía cambiar su tono de voz en dos segundos—me defiende ¿le gustare?

--¡Por Merlín, Sirius!—dijo Lily--¡Tú te crees que nos gustas a todas!

--¿Y no es verdad?—pregunto con picardía.

--Bueno… a mí nunca me gustaste—confeso Lily.

--¿Estas segura?—Sirius se le acercó peligrosamente.

--Canuto, deja de coquetear con mi esposa—pidió James entre enfadado y divertido.

— ¡Señorita Granger! ¡CIERRE LA BOCA!

--Snape…--murmuro Lily enojada de que le hablara así a la niña—se la está ganando…

--¿Qué dices, Lily?—pregunto James.

--Nada, amor, no dije nada.

—Vamos, Snape —dijo Fudge—. La muchacha está trastornada, hay que ser comprensivos.

—Me gustaría hablar con Harry y con Hermione a solas —dijo Dumbledore bruscamente—. Cornelius, Severus, Poppy Se lo ruego, déjennos.

--¡Uyyy, ya van a rescatarme!—comento Sirius dejándose caer en una cama--¡Genial!

--¿Te gusta?—inquirió Lily con una sonrisa.

--Si me gusta ¿Qué cosa?—dijo Sirius.

--Ser el centro de atención.

--Ah eso, si, la verdad que si—acepto cerrando los ojos un momento, llevaban horas sin dormir…

--No sé porque no me extraña—dijo James sonriendo.

—Señor director —farfulló la señora Pomfrey—. Necesitan tratamiento, necesitan descanso.

—Esto no puede esperar —dijo Dumbledore—. Insisto.

--Vamos, vamos… ¡Fuera!—grito Sirius desde su cama y sin abrir los ojos.

La señora Pomfrey frunció la boca, se fue con paso firme a su despacho, que estaba al final de la sala, y dio un portazo al cerrar. Fudge consultó la gran saboneta de oro que le colgaba del chaleco.

—Los dementores deberían de haber llegado ya. Iré a recibirlos. Dumbledore, nos veremos arriba.

--Ya llegaron, Merlín, debemos darnos prisa—dijo Lily.

--Hay que escuchar lo que Dumbledore tiene que decir—le dijo James abrazándola pero no pudo porque una mueca de dolor se asomó en su rostro.

--Vale, tú no puedes ir a ningún lado con las costillas fracturadas—afirmo Lily ayudándolo a acostarse en la cama—así que Sirius y yo podemos ir, tu aquí te quedas.

--No, yo iré…

Fudge fue hacia la puerta y la mantuvo abierta para que pasara Snape. Pero Snape no se movió.

—No creerá una palabra de lo que dice Black, ¿verdad? —susurró con los ojos fijos en Dumbledore.

--Asqueroso…--mascullo James--¡Auch!—mal movimiento con las costillas--¡Odio a Severus Snape!

—Quiero hablar a solas con Harry y con Hermione —repitió Dumbledore. Snape avanzó un paso hacia Dumbledore.

—Sirius Black demostró ser capaz de matar cuando tenía dieciséis años —dijo Snape en voz baja—. No lo habrá olvidado. No habrá olvidado que intentó matarme.

--¡No quise matarlo!—se defendió Sirius cruzando los brazos—Solo quería asustarlo… ¿verdad James?

--Aja, si—dijo James dándole el avión.

--Claro que sí, aunque no me creas—afirmo Sirius—no quise matarlo, pero ahora sí.

--Eso si te lo creo—dijo James sonriendo.

—Mi memoria sigue siendo tan buena como siempre, Severus —respondió Dumbledore con tranquilidad.

--Aun no me explico cómo paso eso—tercio Lily pensativa--¿Van a contarme?

--Todo fue en una luna llena…--empezó James recordando aquel día--¿En qué año estábamos, Canuto?

--En el sexto—respondió Sirius sin prestarle mucha atención.

Snape giró sobre los talones y salió con paso militar por la puerta que Fudge mantenía abierta.

--Ah entonces…--pero James fue interrumpido por Harry y Hermione.

—Señor profesor; Black dice la verdad: nosotros vimos a Pettigrew.

--¡Claro que digo la verdad!—afirmo Sirius--¡Yo siempre digo la verdad!

--Si, como la vez que le dijiste a Mary que tenías viruela de dragón solo para no ir con ella al baile…--le recordó Lily enfadada.

--Eso es distinto—dijo Sirius.

--O la vez que le dijiste a la profesora McGonagall que no habías terminado tus deberes por ayudar a Remus en no sé qué cosa…--dijo James.

--Eso sí fue verdad, pregúntale a Remus—aseguro Sirius.

--¿Era la verdad cuando le dijiste a Samantha que eras virgen?—inquirió Lily.

--Bueno…--Sirius sonrió.

--Tú cada de diez veces mientes once—le espeto James divertido.

Sirius no tuvo de otra que quedarse callado.

—Escapó cuando el profesor Lupin se convirtió en hombre lobo.

—Es una rata.

—La pata delantera de Pettigrew... quiero decir; el dedo: él mismo se lo cortó.

—Pettigrew atacó a Ron. No fue Sirius.

--Eso, eso, no fui yo—dijo Sirius sonriendo—yo soy más bueno que el pan…

--Ni tanto—lo corto Lily sonriendo—tú no eres bueno pero de ahí a señalarte como un asesino…

--Gracias, pelirroja.

--De nada.

Pero Dumbledore levantó una mano para detener la avalancha de explicaciones.

—Ahora tenéis que escuchar vosotros y os ruego que no me interrumpáis, porque tenemos muy poco tiempo —dijo con tranquilidad—. Black no tiene ninguna prueba de lo que dice, salvo vuestra palabra. Y la palabra de dos brujos de trece años no convencerá a nadie. Una calle llena de testigos juró haber visto a Sirius matando a Pettigrew. Yo mismo di testimonio al Ministerio de que Sirius era el guardián secreto de los Potter.

--¡¿¡QUÉ!?!—grito Sirius rojo de la furia--¡AGARRENME QUE YO LO MATO!

--Tranquilo, Canuto, calma—dijo James sujetándolo por el brazo para que no se le fuera encima a Dumbledore—eso era de esperarse ¿no?

--¿Y por qué no nos lo dijo?—quiso saber Sirius enojado aun--¿Por qué?

--Eso si no puedo decirlo—acepto James—pero creo que tendrá un buen motivo.

--Pues más le vale.

—El profesor Lupin también puede testificarlo —dijo Harry, incapaz de mantenerse callado.

--¡Remus!—soltó Lily de repente--¿Dónde lo dejaron? ¿Cómo está?

--Está en el Bosque—dijo James—y creo que estará bien, en unas cuantas horas, Sirius y yo iremos por él…

--Ya te dije que tú no puedes ir a ningún lado—le recordó Lily—tienes que descansar, Sirius y yo nos hacemos cargo ¿verdad?—miro a Sirius.

--Eh… yo pensaba dormirme un ratito—Lily lo miro ceñuda—pero lo hare en cuanto vayamos por Remus y me salven.

—El profesor Lupin se encuentra en estos momentos en la espesura del bosque, incapaz de contarle nada a nadie. Cuando vuelva a ser humano, ya será demasiado tarde. Sirius estará más que muerto. Y además, la gente confía tan poco en los licántropos que su declaración tendrá muy poco peso. Y el hecho de que él y Sirius sean viejos amigos...

--¿Cómo puede ser que solo por ser licántropo su palabra no valga?—se indignó James--¡Eso es tener el cerebro del tamaño de un frijol!

--Son estereotipos, Cornamenta—dijo Sirius que seguía con los ojos cerrados—va a pasar mucho para que la gente cambie de opinión, es lo mismo que pasa en el mundo muggle con los homosexuales…

--¿Y tu como sabes?—quiso saber Lily.

--No bateo de ese lado, pero soy culto, te lo he dicho un millón de veces, pelirroja y no quieres creerme—afirmo Sirius con una sonrisa.

—Pero...

—Escúchame, Harry. Es demasiado tarde, ¿lo entiendes? Tienes que comprender que la versión del profesor Snape es mucho más convincente que la vuestra.

--¿Y no va a hacer nada?—pregunto James tratando de ponerse de pie.

--Creo que él no, pero ellos si…--dijo Lily mirando fijamente a Dumbledore mientras aventaba a James a la cama.

—Él odia a Sirius —dijo Hermione con desesperación—. Por una broma tonta que le gastó.

—Sirius no ha obrado como un inocente. La agresión contra la señora gorda..., entrar con un cuchillo en la torre de Gryffindor... Si no encontramos a Pettigrew, vivo o muerto, no tendremos ninguna posibilidad de cambiar la sentencia.

--Eso es cierto—dijeron Lily y James al tiempo.

--¿Cómo querían que actuara?—pregunto Sirius enfadado.

--Pues…

--Ahí está, ni ustedes saben cómo además que creo que James hubiera hecho lo mismo en mi lugar—y como James no lo negó, Sirius añadió—eso creí.

—Pero usted nos cree.

—Sí, yo sí —respondió en voz baja—. Pero no puedo convencer a los demás ni desautorizar al ministro de Magia.

--En eso tiene razón—mascullo Lily preocupada--¿Qué hacemos?

--Nosotros no podemos intervenir—dijo James tajantemente—como bien dijiste… si algo malo llegara a pasar podemos cambiarlo al volver…

—Lo que necesitamos es ganar tiempo —dijo Dumbledore despacio. Sus ojos azul claro pasaban de Harry a Hermione.

--¿Cómo?—dijeron los dos chicos a la vez.

—Pero... —empezó Hermione, poniendo los ojos muy redondos—. ¡AH!

--Claro…--dijo Lily entonces—claro, claro, tiempo… ¡Eso!

--¿Qué cosa?—volvieron a hablar al mismo tiempo sin entender nada.

—Ahora prestadme atención —dijo Dumbledore, hablando muy bajo y muy claro—. Sirius está encerrado en el despacho del profesor Flitwick, en el séptimo piso. Torre oeste, ventana número trece por la derecha. Si todo va bien, esta noche podréis salvar más de una vida inocente. Pero recordadlo los dos: no os pueden ver. Señorita Granger, ya conoces las normas. Sabes lo que está en juego. No deben veros.

--¿Cómo los seguimos? ¿Cómo?—Lily iba de un lado a otro--¿Cómo?

--¿De qué habla?—pregunto Sirius a James.

--No lo sé—acepto James.

--¡Ya!—exclamo Lily, saco su varita--¡Accio giratiempos!—apunto hacía la puerta de la enfermería.

--¿Giratiempos?—se extrañaron los dos.

Dumbledore se alejó y al llegar a la puerta se volvió.

—Os voy a cerrar con llave. Son —consultó su reloj— las doce menos cinco. Señorita Granger; tres vueltas deberían bastar. Buena suerte.

--¿Tres vueltas?—dijo James.

Pero antes de que Dumbledore cerrara la puerta, un objeto llego zumbando hasta posarse en manos de Lily que sonrió satisfecha.

--Ven y ustedes creían que no iba a necesitar mi giratiempos—dijo sonriendo.

--Espera, espera, espera…--James abrió mucho los ojos--¿Dices que el plan de Dumbledore es cambiar las cosas con un giratiempos? ¿De dónde van a sacar uno los chicos? Es más… ¿Tu como tienes uno?

--Observa—dijo Lily.

— ¿Buena suerte? —repitió Harry, cuando la puerta se hubo cerrado tras Dumbledore—. ¿Tres vueltas? ¿Qué quiere decir? ¿Qué es lo que tenemos que hacer?

Pero Hermione rebuscaba en el cuello de su túnica y sacó una cadena de oro muy larga y fina.

--¿Tiene uno?—inquirió Sirius sorprendido--¿Cómo…? Ah claro… es como tu pelirroja.

--Ven—le llamo Lily, Sirius se puso de pie con pesadez.

--Voy con ustedes—dijo James firmemente.

--No, tú te quedas aquí, si vas solo nos harás perder tiempo—le dijo Lily, James la miro ofendido—vamos amor, sabes a lo que me refiero… estas herido, te prometo que yo misma te curare si te quedas ¿vale?

--Hum… de acuerdo—dijo James haciendo pucherito, luego una gran sonrisa picarona se formó en su rostro—pero entonces serás mi enfermera…

--¡Por todos los cielos!—soltó Sirius tapándose la cara--¿Quieres dejar de decir en voz alta tus fantasías, Cornamenta?

--¿Y tú puedes dejar de pensar en sexo?—quiso saber James, Sirius negó con la cabeza divertido—ahí tienes tu respuesta, ahora más te vale que cuides de Lily.

--Creo que ella es capaz de cuidarse solita…

--Sirius…

--Si, James, si la cuidare, siempre lo hago.

--Gracias.

—Ven aquí, Harry —dijo Hermione perentoriamente—. ¡Rápido!—Harry, perplejo, se acercó a ella. Hermione estiró la cadena por fuera de la túnica y Harry pudo ver un pequeño reloj de arena que pendía de ella—. Así. —Puso la cadena también alrededor del cuello de Harry—. ¿Preparado? —dijo jadeante.

--Anda, Sirius—le apuro Lily para que él también quedara dentro de la cadena del giratiempo—apúrate.

--Ya voy, ya voy… listo.

--Ahora volvemos, cariño—dijo Lily mandándole un beso a James que sonrió.

— ¿Qué hacemos? —preguntó Harry sin comprender.

Hermione y Lily dieron tres vueltas al reloj de arena.

--Nunca había usado uno—comento Sirius esperando que el artefacto terminara de trabajar--¿Quinto año?

--No, tercero—contesto Lily sabiendo a lo que se refiera Sirius, el año en que le dieron el giratiempo--¿No te diste cuenta?

--Am… la verdad que no, creo que solo James se daba cuenta pero no quería aceptar aun que le gustabas.

--Vale, ahora andando.

--¡Wow!—Sirius se fijó en que seguían en la enfermería pero no estaban ni James ni Ron y aún era de día—que sensación…

--Lo sé, hay que seguirlos, solo debemos ver—dijo Lily sin quitarle el ojo de encima a Harry y Hermione.

—Hermione, ¿qué...?

— ¡Ahí dentro! —Hermione cogió a Harry del brazo y lo arrastró por el vestíbulo hasta la puerta del armario de la limpieza. Lo abrió, empujó a Harry entre los cubos y las fregonas, entró ella tras él y cerró la puerta.

--Je je je—río Sirius tontamente.

--¿Qué pasa?—pregunto Lily.

--Ese armario… si te contara la de veces que…

--Aggg no quiero saber tus intimidades, ahora escucha.

Sirius y Lily se acercaron lo suficiente para oír lo que decían.

— ¿Qué..., cómo...? Hermione, ¿qué ha pasado?

—Hemos retrocedido en el tiempo —susurró Hermione—. Tres horas.

—Pero...

— ¡Chist! ¡Escucha! ¡Alguien viene! ¡Creo que somos nosotros! —Hermione había pegado el oído a la puerta del armario—. Pasos por el vestíbulo... Sí, creo que somos nosotros yendo hacia la cabaña de Hagrid.

--Oye pelirroja—la llamo Sirius, ella asintió--¿Seguimos siendo invisibles?

--¿La verdad? No sé, lo mejor será que te hagas un encantamiento desilusionador--Sirius asintió y con un movimiento de varita se hizo invisible, Lily lo imito—dame la mano, vale así no nos perderemos.

--Pero…

--No voy a morderte Sirius.

--Conste—Sirius tomo su mano con extrema delicadeza.

— ¿Quieres decir que estamos aquí en este armario y que también estamos ahí fuera?—pregunto Harry.

—Sí —respondió Hermione, con el oído aún pegado a la puerta del armario—. Estoy segura de que somos nosotros. No parecen más de tres personas. Y... vamos despacio porque vamos ocultos por la capa invisible. —Dejó de hablar; pero siguió escuchando—. Acabamos de bajar la escalera principal...

Mientras, Sirius y Lily seguían tratando de escuchar lo que decían Harry y Hermione, toda información era valiosa…

— ¿De dónde has sacado ese reloj de arena?—era la voz ansiosa de Harry.

—Se llama giratiempo —explicó Hermione—. Me lo dio la profesora McGonagall el día que volvimos de vacaciones. Lo he utilizado durante el curso para poder asistir a todas las clases. La profesora McGonagall me hizo jurar que no se lo contaría a nadie. Tuvo que escribir un montón de cartas al Ministerio de Magia para que me dejaran tener uno. Les dijo que era una estudiante modelo y que no lo utilizaría nunca para otro fin. Le doy vuelta para volver a disponer de la hora de clase. Gracias a él he podido asistir a varias clases que tenían lugar al mismo tiempo, ¿te das cuenta? Pero, Harry, me temo que no entiendo qué es lo que quiere Dumbledore que hagamos. ¿Por qué nos ha dicho que retrocedamos tres horas? ¿En qué va a ayudar eso a Sirius?

--Vaya que si se parece a ti, pelirroja—dijo Sirius alzando las cejas—nunca me imaginé que para tener uno se debía hacer tanto chunche…

--No cualquiera debe tenerlos—afirmo Lily—imagínate que Voldemort o los Mortifagos se hicieran de un giratiempo, la de cosas que cambiarían… sería terrible.

—Quizás ocurriera algo que podemos cambiar ahora —dijo pensativo Harry— ¿Qué puede ser? Hace tres horas nos dirigíamos a la cabaña de Hagrid...

--Buckebeak—soltó Sirius de repente.

--¿Qué?—Lily lo miraba dudosa.

--Si, si, si Buckbeak, el hipogrifo, pueden salvarlo, Dumbledore dijo…

--Si tienen éxito, más de un inocente se salvara esta noche—termino de decir Lily con una gran sonrisa—sí, eso es lo que quiere que cambien.

—Ya estamos tres horas antes, nos dirigimos a la cabaña —explicó Hermione—. Acabamos de oírnos salir.

—Dumbledore dijo simplemente... dijo simplemente que podíamos salvar más de una vida inocente... —Y entonces se le ocurrió—: ¡Hermione, vamos a salvar a Buckbeak!

—Pero... ¿en qué ayudará eso a Sirius?

--Buen punto—coincidió Lily.

--¡Puedo irme volando en él!—exclamo Sirius contento.--¡Estupendo!

--No inventes—dijo Lily rodando los ojos—eso es imposible…

--Claro que no.

--Que ocurrencias…--Lily negaba con la cabeza.

—Dumbledore nos dijo dónde está la ventana del despacho de Flitwick, donde tienen encerrado a Sirius con llave. Tenemos que volar con Buckbeak hasta la ventana y rescatar a Sirius. Sirius puede escapar montado en Buckbeak. ¡Pueden escapar juntos!

--¿Qué decías, estimada pelirroja?—pregunto Sirius fanfarronamente.

--Eh… que era una idea… excelente, si eso…--Sirius sonrió con satisfacción.

— ¡Si conseguimos hacerlo sin que nos vean será un milagro!—dijo Hermione.

—Bueno, tenemos que intentarlo, ¿no crees? —dijo Harry. Se levantó y pegó el oído a la puerta—. No parece que haya nadie. Vamos...

--A un lado.

Por suerte pudieron quitarse antes de que los chicos los empujaran. Tan en silencio y tan rápido como pudieron, salieron del armario y bajaron corriendo los escalones. Las sombras se alargaban. Las copas de los árboles del bosque prohibido volvían a brillar con un fulgor dorado.

— ¡Si alguien se asomara a la ventana…! —chilló Hermione, mirando hacia atrás, hacia el castillo.

--Que paranoica…--se quejó Sirius corriendo detrás de ellos.

--¡Están salvando tu cuello!—le recordó Lily.

--Oh, es verdad, es solo que tengo que expresar mi ansiedad con algo—se excusó Sirius—no me voy a poner a lamentar como hace Remus y no voy a ponerme a arrojar cosas como lo hace James y la única forma saludable de calmarme es que no dejo de hablar…

--Tu jamás te callas-dijo Lily sonriendo—pero vale, prefiero oírte hablar y hablar en lugar de verte triste.

—Huiremos —dijo Harry con determinación—. Nos internaremos en el bosque. Tendremos que ocultarnos detrás de un árbol o algo así, y estar atentos.

--Estoy de acuerdo—susurro Sirius.

— ¡De acuerdo, pero iremos por detrás de los invernaderos! —dijo Hermione, sin aliento—. ¡Tenemos que apartarnos de la puerta principal de la cabaña de Hagrid o de lo contrario nos veremos a nosotros mismos! Ya debemos de estar llegando a la cabaña.

—Corre, pelirroja, a ver si me ganas…

--¡No se vale!—grito Lily cuando él ya comenzaba a correr y a quitarse la ropa--¡Debes correr como humano, Canuto, maldito can pulgoso, ven aquí!

Atravesaron los huertos hasta los invernaderos, se detuvieron un momento detrás de éstos y reanudaron el camino a toda velocidad, rodeando el sauce boxeador y yendo a ocultarse en el bosque...

--S-sirius…--Lily jadeaba por haber corrido--¡Canuto!

--Aquí estoy—Sirius salió de la nada y aunque no estaba desnudo seguía sin playera—que rápida… nunca me imaginé que corrieras así…

--Tengo condición física—se defendió Lily sonriendo—que no juegue Quidditch no significa que no haga deporte, existe la natación…--se encogió de hombros.

--Vaya que eres un estuche de monerías—comento Sirius.

--Lo sé.

—Bueno —dijo Hermione con voz entrecortada, no se habían dado cuenta que los chicos ya estaban allí—, tenemos que ir a la cabaña sin que se note. Que no nos vean, Harry.

Anduvieron en silencio entre los árboles, por la orilla del bosque. Al vislumbrar la fachada de la cabaña de Hagrid, oyeron que alguien llamaba a la puerta. Harry y Hermione e escondieron tras un grueso roble y miraron por ambos lados. Hagrid apareció en la puerta tembloroso y pálido, mirando a todas partes para ver quién había llamado.

--Uf suerte que seamos invisibles en ese momento y ahora—comento Sirius aliviado--¡Las caras que pondrían si nos vieran husmeando!

--Eso sería un alivio…--dijo Lily sin pensarlo.

--¿Un alivio? ¿Por qué?—quiso saber Sirius.

--Pues… esto que está pasando es difícil, no sé si me entiendas pero, vale pues, no es fácil aceptar que estoy muerta y que mi hijo es el único que puede matar a Voldemort—los ojos de Lily se llenaron de lágrimas.

--Vamos, pelirroja… ya te dije que todo va a salirnos bien—la consoló Sirius debatiéndose entre abrazarla, una cosa era demostrarle su cariño con abrazos y cosas así en presencia de James y una muy diferente hacerlo sin su mejor amigo, Sirius se sentía incómodo, tal vez las cosas se mal interpretarían y no quería que eso arruinara su amistad con James…--no vas a morir, Remus, James y yo no lo permitiremos.

--Es que tampoco quiero que ustedes se arriesguen… no sé qué haría si alguno de los tres me falta—la chica ya no lo pudo evitar y se lanzó a los brazos de Sirius que no supo que hacer y solo le dio torpes palmaditas en la espalda—amo a James más que a mi vida y a ti y a Remus los quiero como si fueran mis hermanos, es imposible que no me preocupe por ustedes y luego esta Harry…

--Es fuerte—aseguro sonriendo—era de esperarse, claro, es hijo de James Potter y Lily Evans, me sorprendería si no.

--Pero…

--Mira, creo que todo sucede por alguna razón, por algo te hiciste novia de James, por algo aceptamos estar en la Orden aunque eso signifique morir en cualquier segundo y sobre todo, por alguna razón Merlín, Dios, Ala o quien quieras, solo sé que una fuerza quiso que inventaras ese hechizo, y esa extraordinaria razón es que tenemos que cambiar las cosas—Sirius hizo que Lily lo mirara a los ojos—la verdad que ya no sé siestamos cambiando el futuro o el pasado—y soltó una carcajada.

--Eres tan tonto—Lily rodeo su cuello con sus brazos y apoyo su cabezo en su pecho, algo que Sirius sintió… lindo—pero no sé qué haría sin tu apestosa humanidad…

--¿Debería sentirme halagado?

--Un poco, pero ya en serio, nunca me imaginé que iba a querer tanto a Sirius Black—Lily soltó una risita.

--Y yo jamás me imagine que aceptarías que no puedes vivir sin mí.

--Oh, ahora vas a creerte mucho ¿no?

--No me creo mucho, pelirroja, soy mucho.

Lily solo le enseño la lengua y presto más atención a Harry que se acercaba al hipogrifo y hacia el acostumbrado ritual para poder acercarse a él…

--Cuidado, cuidado…--decía Lily con las manos en la boca---cuidado, despacio…

Harry volvió a mirar fijamente los feroces ojos naranja de Buckbeak e inclinó la cabeza. Buckbeak dobló las escamosas rodillas y volvió a enderezarse. Harry soltó la cuerda que ataba a Buckbeak a la valla.

--Tiene talento para eso—dijo Sirius haciéndose a un lado para que Harry no topara con él.

--Es un gran muchacho—aseguro Lily en uno de sus arranques de orgullo maternal.

—Vamos, Buckbeak —murmuró Harry—, ven, vamos a salvarte. Sin hacer ruido, sin hacer ruido...

Harry tiró de la cuerda con todas sus fuerzas, pero Buckbeak había clavado en el suelo las patas delanteras.

--Vamos, vamos hipogrifo bonito…--empezó a hablar Sirius con voz melosa.

--Ojala le hablaras así a un humano—comento Lily ceñuda.

--Bien, ven, vamos pelirroja bonita, anda… ¡Auch! ¡Me dolió!—se quejó Sirius cuando la chica le dio un buen pellizco.

--¿Cómo me hablas como si fuera yo que o qué?—le espeto Lily--¡Que grosero!

—Muévete, Buckbeak —susurró Harry

Harry tiró de la cuerda con más fuerza. El hipogrifo echó a andar agitando un poco las alas con talante irritado. Aún se hallaban a tres metros del bosque y se les podía ver perfectamente desde la puerta trasera de la cabaña de Hagrid.

--Rápido, rápido, rápido…--repetía Sirius mordiéndose las uñas--¡Vamos!

--Ya falta menos, ya falta menos…--Lily sin querer tomo la mano que Sirius no se estaba comiendo.

La cara pálida de Hermione asomaba por detrás de un árbol.

— ¡Harry; date prisa! —dijo.

--¿Y porque no le ayuda?—pregunto Sirius con los brazos cruzados.

--¡Pues porque cuando de un hipogrifo se trata no puedes tocarlo así como así! Creí que lo sabías…

--Claro que lo sé, pero no esperas que recuerdo todo siempre ¿o sí?

Llegaron a los árboles...

— ¡Rápido, rápido! —gritó Hermione, saliendo como una flecha de detrás del árbol, asiendo también la cuerda y tirando con Harry para que Buckbeak avanzara más aprisa.

--Bueno, ya no pueden verlos…--dijo Lily yendo detrás de ellos—ahora supongo que debemos esperar ¿no?

--Eso parece…

— ¡Para! —le dijo Harry a Hermione—. Podrían oírnos.

La puerta trasera de la cabaña de Hagrid se había abierto de golpe. Harry Hermione, Lily, Sirius y Buckbeak se quedaron inmóviles. Incluso el hipogrifo parecía escuchar con atención.

--Diablos, diablos, diablos… van a atraparnos.

--Guarda silencio, Lily, tu solo espera…

Silencio. Luego...

— ¿Dónde está? —dijo la voz atiplada del anciano de la comisión—. ¿Dónde está la bestia?

— ¡Estaba atada aquí! —dijo con furia el verdugo—. Yo la vi. ¡Exactamente aquí!

— ¡Qué extraordinario! —dijo Dumbledore. Había en su voz un dejo de desenfado.

— ¡Buckbeak! —exclamó Hagrid con voz ronca.

--¿Qué esperan?—pregunto Lily ansiosa--¡Vámonos!

Se oyó un sonido silbante y a continuación el golpe de un hacha. El verdugo, furioso, la había lanzado contra la valla. Luego se oyó el aullido y en esta ocasión pudieron oír también las palabras de Hagrid entre sollozos:

— ¡Se ha ido!, ¡se ha ido! Alabado sea, ¡ha escapado! Debe de haberse soltado solo. Buckbeak, qué listo eres.

--¿Alabado sea?—se burló Sirius entre risitas--¡Que payasada!

--Sirius…

Buckbeak empezó a tirar de la cuerda, deseoso de volver con Hagrid. Harry y Hermione la sujetaron con más fuerza, hundiendo los talones en tierra.

— ¡Lo han soltado! —gruñía el verdugo—. Deberíamos rastrear los terrenos y el bosque.

--Con un cerebro tan chiquito como siempre—dijo Sirius con suficiencia—Macnair me debe una.

--¿Cómo?—quiso saber Lily.

--¿No recuerdas lo que le hizo a Hollie?—pregunto indignado.

--Ah… es verdad, lo recuerdo y me da coraje aun… ¡Agg!—gruño Lily.

—Macnair; si alguien ha cogido realmente a Buckbeak, ¿crees que se lo habrá llevado a pie? —le preguntó Dumbledore, que seguía hablando con desenfado—. Rastrea el cielo, si quieres... Hagrid, no me iría mal un té. O una buena copa de brandy.

--Pero que borracho resulto ser Dumbledore ¿eh?—dijo Sirius con fingida sorpresa.

--A nadie le cae mal una copita de vez en vez—defendió Lily—además que tú no tienes moral para decir nada, siempre que podías te ponías bien… contento—Sirius asintió melancólicamente.

—Por... por supuesto, profesor —dijo Hagrid, al que la alegría parecía haber dejado flojo—. Entre, entre...

— ¿Y ahora qué? —susurró Harry, mirando a su alrededor.

—Tendremos que quedarnos aquí escondidos —dijo Hermione con miedo—. Tenemos que esperar a que vuelvan al castillo. Luego aguardaremos a que pase el peligro y nos acercaremos a la ventana de Sirius volando con Buckbeak. No volverá por allí hasta dentro de dos horas... Esto va a resultar difícil...

--Muy difícil—coincidieron los dos.

—Habrá que moverse —dijo Harry, pensando—. Tenemos que ir donde podamos ver el sauce boxeador o no nos enteraremos de lo que ocurre.

--Piensa en todo—dijo Sirius con orgullo—ese es mi ahijado—Lily lo miro—y tu hijo y el de James y el sobrino de Remus y el nieto de tus padres y de los de James…

--Vale, ya entendí tu punto—dijo Lily sonriendo—solo espero que en un futuro no te olvides de mi.

--Jamás lo haría—afirmo Sirius.

—De acuerdo —dijo Hermione, sujetando la cuerda de Buckbeak aún más firme—. Pero hemos de seguir ocultos, Harry, recuérdalo.

Se movieron por el borde del bosque, mientras caía la noche, hasta ocultarse tras un grupo de árboles entre los cuales podían distinguir el sauce.

— ¡Ahí está Ron! —dijo Harry de repente.

Una figura oscura corría por el césped y el aire silencioso de la noche les transmitió el eco de su grito.

—Aléjate de él..., aléjate... Scabbers, ven aquí...

--Aun no puedo créelo ¿sabes?—hablo Sirius mirando a la nada.

--¿Qué cosa?—pregunto Lily.

--La traición, lo de Peter—añadió al ver que ella no captaba el mensaje—es increíble que nos haya traicionado, y me incluyo y a Remus porque nos destrozó la vida a los tres, James muerto, Remus exiliado y solo y yo… yo en la cárcel, creo que si antes de que viéramos todo esto, me dijeran que así iban a ser nuestras vidas les habría dicho que estaban locos y ya vez… el mal que puede causar una solapersona cobarde—río amargamente.

--Es más difícil de lo que aparentan, lo sé—aseguro Lily abrazándolo—para ustedes la amistad significa demasiado pero creo que somos lo suficientemente inteligentes para no seguir el juego de Peter, podemos con él a volver, lo haremos para poder seguir juntos ¿Qué te parece?

--Una idea estupenda—dijo Sirius sonriendo.

— ¡Ahí está Sirius! —dijo Harry sacándolos de su pequeña charla. El perrazo había surgido de las raíces del sauce. Lo vieron derribar a Harry y sujetar a Ron—. Desde aquí parece incluso más horrible, ¿verdad? —añadió mientras el perro arrastraba a Ron hasta meterlo entre las raíces—. ¡Eh, mira! El árbol acaba de pegarme. Y también a ti. ¡Qué situación más rara!

--Harry tiene razón—tercio Lily sin quitarle la vista de encima a Canuto—de lejos te ves… grandote.

--Grandote…--Sirius rio por la comparación—pero no ser… grandote no podría ayudarle a James a contener a Remus…

--Cierto ¿Dónde estará ahora?--pregunto Lily preocupada.

--¿Te refieres a ahora, ahora o hace un rato, quiero decir cuando estábamos con James?—inquirió Sirius tratando de no confundirse.

--Hum parece que ni tú te entendiste y yo menos—dijo Lily divertida—como sea, espero que este bien.

El sauce boxeador crujía y largaba puñetazos con sus ramas más bajas. Y de repente el árbol se quedó quieto.

—Crookshanks ya ha apretado el nudo —explicó Hermione.

—Allá vamos... —murmuró Harry—. Ya hemos entrado.

En cuanto desaparecieron, el árbol volvió a agitarse. Unos segundos después, oyeron pasos cercanos. Dumbledore, Macnair, Fudge y el anciano de la Comisión se dirigían al castillo.

--Pudo habernos visto—dijo Lily—solo unos segundos de diferencia y Dumbledore los hubiera visto.

--Pero… ¿Eso hubiera ayudado de verdad?—quiso saber Sirius esceptico.

— ¡En cuanto bajamos por el pasadizo! —dijo Hermione—. ¡Ojalá Dumbledore hubiera venido con nosotros...!

—Macnair y Fudge habrían venido también —dijo Harry con tristeza—. Te apuesto lo que quieras a que Fudge habría ordenado a Macnair que matara a Sirius allí mismo.

--Solo si yo me dejaba—mascullo Sirius—Macnair nunca me gano peleando…

--A ti nunca nadie te gano—le espeto Lily con ironía.

--¿Qué quieres? Soy genial—dijo con suficiencia.

Vieron a los cuatro hombres subir por la escalera de entrada del castillo y perderse de vista. Durante unos minutos el lugar quedó vacío. Luego...

— ¡Aquí viene Lupin! —dijo Harry al ver a otra persona que bajaba la escalera y se dirigía corriendo hacia el sauce.

--Corre como niña…—murmuro Sirius cortando hojas caídas con las manos.

--¿Qué dices?—pregunto Lily.

--No, nada.

Vieron que Lupin cogía del suelo una rama rota y apretaba con ella el nudo del tronco. El árbol dejó de dar golpes y también Lupin desapareció por el hueco que había entre las raíces.

— ¡Ojalá hubiera cogido la capa! —dijo Harry—. Está ahí... —Se volvió a Hermione—. Si saliera ahora corriendo y me la llevara, no la podría coger Snape.

--Pobre de mí Jimmy—dijo entonces Sirius.

--¿Por qué?

--Pues porque ese sucio grasoso la uso… ¡Que repugnancia! Juramos que nadie además de nosotros cuatro podría usarla y mira que vueltas da la vida, Quejicus usando la capa y el mapa ¡Estamos jodidos!

--Que niño…--pero Lily ya no dijo nada más porque en el fondo ella sabía lo que eso significaba para los tres chicos y los comprendía.

— ¡Harry, no nos deben ver!

— ¿Cómo puedes soportarlo? —le preguntó a Hermione con irritación— ¿Estar aquí y ver lo que sucede sin hacer nada? —Dudó—. ¡Voy a coger la capa!

--Yo también me pregunto cómo es que nos aguantamos—Sirius parecía abatido—son tantas cosas malas, son más cosas malas que buenas y nosotros aquí, sentaditos sin poder hacer gran cosa…

--Haremos gran cosa al volver—afirmo Lily con dulzura—ya lo veras.

— ¡Harry, no!

Hermione sujetó a Harry a tiempo por la parte trasera de la túnica. En ese momento oyeron cantar a alguien. Era Hagrid, que se dirigía hacia el castillo, cantando a voz en grito y oscilando ligeramente al caminar. Llevaba una botella grande en la mano.

--Y no invita—dijo Sirius enfocando la botella.

--Sirius, concéntrate ¿Quieres?

--Como tú digas, pelirroja.

— ¿Lo ves? —susurró Hermione—. ¿Ves lo que habría ocurrido? ¡Tenemos que estar donde nadie nos pueda ver! ¡No, Buckbeak!

Observaron a Hagrid, que iba haciendo eses hacia el castillo. Desapareció. Buckbeak cejó en sus intentos de escapar. Abatió la cabeza con tristeza.

Apenas dos minutos después las puertas del castillo volvieron a abrirse y Snape apareció corriendo hacia el sauce, en pos de ellos.

Harry cerró fuertemente los puños al ver que Snape se detenía cerca del árbol, mirando a su alrededor. Cogió la capa y la sostuvo en alto.

--Maldito…--susurro Sirius con rabia.

--Calma Sirius—dijo Lily sonriente.

—Aparta de ella tus asquerosas manos —murmuró Harry entre dientes.

--Ya ves que no somos los únicos—dijo Sirius orgulloso de la reacción de su ahijado.

--Potter tenía que ser—Lily negó con la cabeza.

— ¡Chist!

Snape cogió la rama que había usado Lupin para inmovilizar el árbol, apretó el nudo con ella y, cubriéndose con la capa, se perdió de vista.

—Ya está —dijo Hermione en voz baja—. Ahora ya estamos todos dentro. Y ahora sólo tenemos que esperar a que volvamos a salir...

--Esperar, odio esperar…--dijo Sirius como niño pequeño--¿Por qué no actuamos y ya?

--Porque aún no estas encerrado—le contesto Lily mirando a Harry—ahora, compórtate ¿sí?

--No prometo nada—dijo Sirius.

—Harry, hay algo que no comprendo... ¿Por qué no atraparon a Sirius los dementores? Recuerdo que se aproximaban a él antes de que yo me desmayara.

--Yo sí sé que paso—dijo Lily sonriendo—aunque estuvo mal que James interviniera…

--¡Que no fue James! James estaba con nosotros…--explico Sirius arqueando las cejas—te lo juro pelirroja, estaba ayudándome con Remus…

--Yo sé lo que vi—afirmo Lily—vi a Cornamenta, era él, era su patronus.

--A ver qué dice Harry—termino Sirius que para su misma sorpresa no tenía ganas de discutir con Lily.

Harry y Hermione se sentaron. Explicó lo que había visto. Cómo, en el momento en que el dementor más cercano acercaba la boca a Sirius, algo grande y plateado llegó galopando por el lago y ahuyentó a los dementores.

--Galopando… ya lo oíste—dijo Lily con suficiencia—he visto el patronus de James millones de veces y sé que era él.

--Sí, claro…--Sirius negó con la cabeza—Harry no ha dicho nada de un ciervo ¿o sí?

--Pues no pero…

--Ahí está, pelirroja, mejor acepta que tu conjuraste el patronus, nadie va regañarte, nosotros entendemos que lo hiciste para salvar el pellejo de todos.

--Pero…

--No te preocupes—Sirius le dio palmaditas en la mano.

Cuando terminó Harry de explicarlo, Hermione tenía la boca abierta.

—Pero ¿qué era?

—Sólo hay una cosa que puede hacer retroceder a los dementores —dijo Harry—. Un verdadero patronus, un patronus poderoso.

—Pero ¿quién lo hizo aparecer?

--James—dijo Lily.

--Fuiste tú—ataco Sirius—ya Lily en serio, no importa que hayas intervenido, de no haberlo hecho ahora mi otro yo no tendría alma y muy posiblemente Harry y Hermione tampoco.

--¡No fui yo!—exclamo Lily desesperada--¡Fue James! ¡Yo lo vi!

— ¿No viste qué aspecto tenía? —preguntó Hermione con impaciencia—¿Era uno de los profesores?

--Era James—dijo Lily testaruda—yo lo sé, yo lo vi…

Sirius prefiero ya no decirle nada, tal vez aún estaba confundida por los dementores…

—No.

—Pero tuvo que ser un brujo muy poderoso para alejar a todos los dementores... Si el patronus brillaba tanto, ¿no lo iluminó? ¿No pudiste ver...?

--¿Cómo va a verlo si los estaban atacando?—pregunto Sirius--¡Es ilógico!

--Entonces ¿Cómo explicas que los dementores se hayan ido?—inquirió Lily.

--Fácil, tú fuiste, tu convocaste tu patronus y obviamente cabalgaba porque es una cierva—explico Sirius con suficiencia—está bien que hagas todo impecable siempre pero estaban en juego vidas inocentes…

--Ya lo veras, podremos ver quien fue—aseguro Lily pues Sirius no le iba a creer hasta que lo viera con sus propios ojos--¡Sé lo que vi! ¡Era Cornamenta! ¡Tengo la razón!

--¿Quieres apostar?—dijo Sirius con un brillo en los ojos.

--Vale, apostemos, porque estoy segura que fue Cornamenta, vi a Cornamenta—y es que Lily llamaba Cornamenta al patronus de su marido--¿Qué quieres perder?

--Hum… si tu ganas yo…

--Nunca jamás harás mención de mi vida íntima con James—dijo Lily con determinación.

--Vale y si yo gano tú vas a decirme frente a James y Remus si te besaste con Quejicus alguna vez…

--¿Qué? ¡No voy a hacer eso!—exclamo Lily poniéndose roja.

--¿No que estabas tan segura que era Cornamenta?—pregunto Sirius picándola.

--Estoy segura que lo vi.

--Entonces, no se diga más… ¿Es un trato?—Sirius estrecho su mano.

--Eh… si un trato.

--Magnifico—algo en la voz de Sirius hizo que Lily dudara un poco.

—Sí que lo vi —dijo Harry pensativo—. Aunque tal vez lo imaginase. No pensaba con claridad. Me desmayé inmediatamente después...

--Dilo Harry, dilo…--decía Lily emocionada.

--Harry tampoco vio nada—aseguro Sirius tranquilamente o al menos fingiendo tranquilidad.

— ¿Quién te pareció que era?

—Me pareció —Harry tragó saliva, consciente de lo raro que iba a sonar aquello—, me pareció mi padre.

--¡JA! ¡TE LO DIJE!—grito Lily parándose y bailando--¡Te lo dije! ¡Y ahora perdiste! Jajaja el famoso Sirius Black perdió una apuesta…

--No, aun no pierdo nada—mascullo Sirius—aún no hemos visto quien fue, Harry ni siquiera esta seguro…

--Bueno entonces solo espera—pidió Lily contenta—espera y veras ¡Perdedor!

--¿Y nosotros somos los infantiles?—pregunto Sirius divertido por la actitud de Lily.

—Harry, tu padre está..., bueno..., está muerto —dijo Hermione en voz baja.

--Que poco tacto—dijo Lily enfadada.

—Lo sé —dijo Harry rápidamente.

— ¿Crees que era su fantasma?

--¿Cómo va a ser su fantasma?—quiso saber Sirius rodando los ojos—James nunca volvería como fantasma.

--Yo también lo creo—aseguro Lily—pero ellos no lo saben… no lo conocen.

—No lo sé. No... Parecía sólido.

—Pero entonces...

—Quizá tuviera alucinaciones —dijo Harry—. Pero a juzgar por lo que vi, se parecía a él. Tengo fotos suyas... —Hermione seguía mirándolo como preocupada por su salud mental—. Sé que parece una locura —añadió Harry con determinación.

--Una locura muy probable—dijo Lily sonriendo—era él, lo sé.

--Mira pelirroja mejor esperemos y veamos ¿vale?

Las hojas de los árboles susurraban movidas por la brisa. La luna aparecía y desaparecía tras las nubes. Hermione se sentó de cara al sauce, esperando.

Y entonces, después de una hora de quejas del estómago de Sirius...

— ¡Ya salen! —exclamó Hermione. Se pusieron en pie. Buckbeak levantó la cabeza. Vieron a Lupin, Ron y Pettigrew saliendo con dificultad del agujero de las raíces. Luego salió Hermione. Luego Snape, inconsciente, flotando. A continuación iban Harry y Black. Todos echaron a andar hacia el castillo.

--¿Lista para decirme si te besaste con Snape?—pregunto Sirius con sorna.

--¿Tú estás listo para dejarme en paz?—inquirió Lily.

--Ya lo veremos.

—Harry —musitó Hermione, como si adivinara lo que pensaba él—, tenemos que quedarnos aquí. No nos deben ver. No podemos hacer nada.

— ¿Y vamos a consentir que Pettigrew vuelva a escaparse? —dijo Harry en voz baja.

--Ese hijo de perra va a tener que darme muchas explicaciones cuando volvamos—dijo Sirius apretando los puños.

--Aun no hace nada—tercio Lily--¿No oíste lo que dijo tu otro yo? Él dijo que un año antes de nuestra muerte le pasaba información; si morimos a los veintiún años entonces cuando tengamos veinte se unirá a su bando, creo que todavía es de fiar…

--¿Y cómo esperas encontrar una rata en la oscuridad? —le atajó Hermione—. No podemos hacer nada. Si hemos regresado es sólo para ayudar a Sirius. ¡No debes hacer nada más!

--Cierto, no deben desconcentrarse de su objetivo principal—afirmo Sirius—rescatarme…

—Está bien.

La luna salió de detrás de la nube. Vieron las pequeñas siluetas detenerse en medio del césped. Luego las vieron moverse.

— ¡Mira a Lupin! —susurró Hermione—. Se está transformando.

--Nunca lo había visto transformarse—comento Lily acercándose a Sirius porque tenía frío—pero es horrible no sé cómo lo soportan…

--Es solo que fue peor esta vez porque lo agarro desprevenido por así decirlo—explico Sirius extrañado por la cercanía con la chica—digamos que Remus siempre se mentaliza a que ya va a llegar la luna llena y esta vez lo sorprendió…

--¡Por Merlín!—exclamo Lily mirándolo asustada--¡Van a venir para acá! ¿Qué vamos a hacer?

--Bueno si te refieres a nosotros tres no hay nada que hacer porque ellos no van a vernos ni oírnos—dijo Sirius encogiéndose de hombros—pero no sé el otro Remus…

— ¡Hermione! —dijo Harry de repente—. ¡Tenemos que hacer algo!

—No podemos. Te lo estoy diciendo todo el tiempo.

— ¡No hablo de intervenir! ¡Es que Lupin se va a adentrar en el bosque y vendrá hacia aquí!

--¿Los vamos a ayudar si Remus se acerca?—pregunto Sirius.

--Sera lo mejor—dijo Lily—no podemos dejar que los mate.

Hermione ahogó un grito.

— ¡Rápido! —gimió, apresurándose a desatar a Buckbeak—. ¡Rápido! ¿Dónde vamos? ¿Dónde nos ocultamos? ¡Los dementores llegarán de un momento a otro!

— ¡Volvamos a la cabaña de Hagrid! —dijo Harry—. Ahora está vacía. ¡Vamos!

--¡Corre!—dijo Lily tomando la mano de Sirius y arrastrándolo con ella.

Corrieron todo lo aprisa que pudieron. Buckbeak iba detrás de ellos a medio galope. Oyeron aullar al hombre lobo a sus espaldas.

Vieron la cabaña. Harry derrapó al llegar a la puerta. La abrió de un tirón y dejó pasar a Hermione y a Buckbeak, que entraron como un rayo y Lily y Sirius detrás. Harry entró detrás de ellos y echó el cerrojo. Fang, el perro jabalinero, ladró muy fuerte.

— ¡Silencio, Fang, somos nosotros! —dijo Hermione, avanzando rápidamente hacia él y acariciándole las orejas para que callara—. ¡Nos hemos salvado por poco! —dijo a Harry.

—Sí...

--No veo…--se quejó Sirius asomándose por la ventana--¡No vamos a ver nada desde aquí!

--¿Y qué hacemos? ¿Esperar a que un hombre lobo nos mate?—ironizo Lily—lo mejor será esperar solo el tiempo suficiente…

—Será mejor que salga —dijo Harry pensativo—. Desde aquí no veo lo que ocurre. No sabremos cuándo llega el momento. —Hermione levantó los ojos para mirarlo. Tenía expresión de recelo—. No voy a intervenir —añadió Harry de inmediato—. Pero si no vemos lo que ocurre, ¿cómo sabremos cuál es el momento de rescatar a Sirius?

--Eso, eso—salto Sirius entusiasmado—yo voy con Harry y tu te quedas aquí, James va a matarte si te regreso con un rasguñito…

--No, yo voy tú te quedas.

--Que no, quédate, pelirroja.

--No, quédate tú.

—Bueno, de acuerdo. Aguardaré aquí con Buckbeak... Pero ten cuidado, Harry. Ahí fuera hay un licántropo y multitud de dementores—dijo Hermione.

--Ahora vuelvo—dijo Lily acercándose a la puerta.

--Entonces vamos los dos—termino por decir Sirius ya vencido.

Harry, Sirius y Lily salieron y bordearon la cabaña. Oyeron gritos distantes. Aquello quería decir que los dementores se acercaban a Sirius... El otro Harry y la otra Hermione irían hacia él en cualquier momento...

--¿Qué espera?—pregunto Sirius al ver que Harry no se movía.

--Tiene que hacerlo con cuidado—le recordó Lily—no deben verlo.

Ya estaban allí los dementores. Surgían de la oscuridad, llegaban de todas partes. Se deslizaban por las orillas del lago. Se alejaban de Harry hacia la orilla opuesta... No tendría que acercarse a ellos.

Harry echo a correr, los dos intercambiaron una mirada y luego salieron disparados detrás.

--Va a ver quién es el del patronus—sentencio Lily con una sonrisa—estoy segura.

--Solo corre, pelirroja—dijo Sirius sonriendo.

Cada vez estaban más cerca del lago, pero no se veía a nadie allí, solo del otro lado estaba Harry y sus débiles intentos de alejar a los dementores, solo podían verse los hilos plata que salían de la varita de Harry.

--Debe salir en cualquier momento—dijo Lily nerviosa—debe salir de allí…--señalo hacia su derecha.

Había un arbusto en la misma orilla del agua. Harry se agachó detrás de él y miró por entre las hojas. En la otra orilla los destellos de plata se extinguieron de repente.

--No va a venir—dijo Sirius sin una pizca de burla ni nada--¿Estas consiente de eso?

--Sé lo que vi, sé lo que vi…--repetía Lily como un loro—tiene que venir, tiene que venir…

— ¡Vamos! —murmuró Harry, mirando a su alrededor—. ¿Dónde estás? Vamos, papá.

Pero nadie acudió. Harry levantó la cabeza para mirar el círculo de los dementores del otro lado del lago. Uno de ellos se bajaba la capucha. Era el momento de que apareciera el salvador. Pero no veía a nadie.

--Estamos muriendo…--la voz de Sirius no ayudaba mucho a Lily que se había quedado anonadada—estamos muriendo, vamos Lily, hazlo…

--Yo… yo… yo no fui…--balbuceo Lily sin quitarle el ojo de encima a la escena que protagonizaba con Harry aunque no pudieran verla a ella—yo… yo sé lo que vi… era él… era Cornamenta…

Sirius la abrazo con fuerza, los dementores después de todo si la habían dejado un poco confundida…

Harry salió de detrás del arbusto y sacó la varita.

— ¡EXPECTO PATRONUM! —exclamó.

--¿Qué diablos…?—empezó Sirius viendo a Harry con los ojos bien abiertos.

Y de la punta de su varita surgió, no una nube informe, sino un animal plateado, deslumbrante y cegador. Galopaba en silencio, alejándose de él por la superficie negra del lago. Lo vio bajar la cabeza y cargar contra los dementores... En ese momento galopaba en torno a las formas negras que estaban tendidas en el suelo, y los dementores retrocedían, se dispersaban y huían en la oscuridad. Y se fueron. Sirius se quedó con la boca abierta, eso quería decir que… que…

Lily no caí en la cuenta, eso era increíble, fantástico, grandioso… era simplemente indescriptible; estar allí, cuando se suponía que estaba muerta, pero seguir allí, viendo a su hijo, ser testigo de lo poderoso que era SU hijo era algo que la hacia dichosa, un sentimiento que la embriagaba por completo, algo que sentía que le iba a salir del pecho, se sentía sumamente orgullosa de que el patronus de Harry fuera precisamente Cornamenta y darse cuenta también que había tenido razón… El patronus dio media vuelta. Volvía hacia Harry a medio galope, cruzando la calma superficie del agua. Regresaba hacia él. Se detuvo en la orilla. Sus pezuñas no dejaban huellas en la orilla. Miraba a Harry con sus ojos grandes y plateados. Lentamente reclinó la cornamenta.

—Cornamenta —susurró Harry.

Tal y como Lily lo había descrito solo que, no era Cornamenta, al menos no realmente…

--T-te l-lo d-dije—farfullo Lily sujetándose de Sirius que no reaccionaba, aun no quitaba la vista de Harry—e-era C-cornamenta…

--Yo… no sé qué decir—dijo Sirius parpadeando rápidamente.

Harry se quedó así, con la mano extendida. Oyeron tras ellos un ruido de cascos. Se dieron la vuelta y vieron a Hermione, que se acercaba a toda prisa, tirando de Buckbeak.

— ¿Qué has hecho? —dijo enfadada—. Dijiste que no intervendrías.

—Sólo he salvado nuestra vida... Ven aquí, detrás de este arbusto: te lo explicaré.

Hermione escuchó con la boca abierta el relato de lo ocurrido. Ese tiempo les basto a Lily y Sirius comprender todo de nuevo, lo grandioso que había sido…

— ¿Te ha visto alguien?

—Sí. ¿No me has oído? ¡Me vi a mí mismo, pero creí que era mi padre!

--¡TE LO DIJE!—chillo Lily tan de repente que asusto a Sirius que meditaba las cosas--¡Te dije que vi a Cornamenta! ¡Te lo dije! ¡Y TE GANE!

--Ese no fue el trato…--decía Sirius sacudiendo su cabeza.

—No puedo creerlo... ¡Hiciste aparecer un patronus capaz de ahuyentar a todos los dementores! ¡Eso es magia avanzadísima!

--¡Tomate esa!—soltó Sirius recobrándose de su asombro

—Sabía que lo podía hacer —dijo Harry—, porque ya lo había hecho... ¿No es absurdo?

--¡Ya quiero ver la cara de James cuando le cuente!—grito Lily emocionada—Nuestro hijo, de trece años, dios mío, hizo un patronus corpóreo… ¡Merlín! Va a ponerse loco de felicidad…

--No yo más bien creo que va a ponerse pesado--aseguro Sirius.

--¿Pesado? ¿Por qué?

--Se va a poner de presumido que Harry tomo la forma de su patronus—explico con las manos en los bolsillos.

--Vamos, no es cierto—defendió la chica, Sirius la miro—bueno, puede que se entusiasme un poquito de más pero no se pondrá pesado… eso espero.

—No lo sé... ¡Harry, mira a Snape!

Observaron la otra orilla desde ambos lados del arbusto. Snape había recuperado el conocimiento. Estaba haciendo aparecer por arte de magia unas camillas y subía a ellas los cuerpos inconscientes de Harry, Hermione y Black. Una cuarta camilla, que sin duda llevaba a Ron, flotaba ya a su lado. Luego, apuntándolos con la varita, los llevó hacia el castillo.

--Como lo odio al desgraciado…--murmuro Sirius pero tan fuerte que Lily lo escucho.

--Vale, Sirius, ya es momento que dejes ese odio atrás—Lily le apretó la mano con cariño—imagina lo feliz es Snape viendo que vive muy feliz… aquí—y señalo su cabeza—vive con total libertad allí, no sé si eso te guste pero yo creo que no ¿o sí?

--Pues no pero… ¡Quiere verme muerto! Yo lo odio si y mucho pero de eso a que permitiera que lo mataran…

--Creo que no harías mucho si estuvieras en sus zapatos—afirmo Lily—pero eso no significa que sean iguales, tú debes hacer el cambio, en esta "relación" llamémosla así a falta de una palabra mejor.

--¿Relación?—pregunto Sirius confundido.

--Si en esta relación que tienes con Snape alguien debe tener prudencia, no puedes vivir con eso de él me hizo yo le hago… eso no va a llevarte a ningún lado, eso no es sano.

--Pero…

--Si él quiere perderse en su odio, amargarse y no vivir pues déjalo, tu no sigas su camino—le aconsejo Lily.

--Tratare—dijo suspirando—pero no prometo nada ¿eh?

--Sé qué harás lo correcto—Lily le dio un abrazo fugaz.

—Bueno, ya es casi el momento —dijo Hermione, nerviosa, mirando el reloj—. Disponemos de unos 45 minutos antes de que Dumbledore cierre con llave la puerta de la enfermería. Tenemos que rescatar a Sirius y volver a la enfermería antes de que nadie note nuestra ausencia.

--¿Y cómo vamos a hacerle para subir?—inquirió Sirius—No podemos ir con ellos en el hipogrifo…

--Lo pensé desde que Dumbledore dijo dónde estabas encerrado—respondió Lily con suficiencia.

--¿Qué trama tu loca cabeza?—pregunto el chico.

--Esto—y con un movimiento de varita una escoba polvorienta se posó frente a ellos.

--¿Qué…? ¿Cómo…?—decía Sirius atónito pues la escoba que veía era la suya propia--¡Creí que la había perdido, que me la habían robado!

--Amm… no, de hecho yo te la robe—explico Lily pasándole la varita a la escoba para limpiarla un poco— ¿Recuerdas que los últimos meses de séptimo no parabas de espiarnos a James y a mí?

--Si ¿Eso que tiene…?—Sirius se dio un golpe en la frente--¡Tú me la robaste!

--Si, ya te lo dije, te advertí que ibas a pagármelas, he aquí el resultado, la escondí por aquí cerca y mira nada más nos va a servir.

--Bueno, siendo así…--Sirius sonrió, luego frunció el ceño—pero vas a pagármelas cuando volvamos…

--No creo ¿eh?—Sirius le enseño la lengua.

Aguardaron. Veían reflejarse en el lago el movimiento de las nubes. La brisa susurraba entre las hojas del arbusto que tenían al lado. Aburrido, Buckbeak había vuelto a buscar lombrices en la tierra.

— ¿Crees que ya estará allí arriba? —preguntó Harry, consultando la hora.

--Ya va a ser hora—dijo Sirius nerviosamente.

--No puedo creer que vaya a subirme a una escoba…--comento Lily abatida—y menos sin James…

— ¡Mira! —susurró Hermione—. ¿Quién es? ¡Alguien vuelve a salir del castillo!

--¿Qué?—salto Sirius asustado.

— ¡Macnair! —dijo Harry—. ¡El verdugo! ¡Va a buscar a los dementores!

--¡Vamos!—grito Sirius, tomo la escoba pero…--¡Apúrate, pelirroja!

--Es que… es que… ¡Me da miedo!—confeso Lily apenada--¡Nunca he volado sin James! ¿Y si mejor vas tu solito?

--¡Por todos los cielos!—exclamo Sirius tendiéndole una mano--¡Es lo mismo!

--No, no es cierto, tú vuelas muy loco…

--Te prometo que tendré consideración de ti—afirmo con una sonrisa encantadora—solo sube…

--Sirius…

--¿Confías en mí?

--Quisiera decir que no pero la verdad que si…

--Entonces, sube, sujétate y piensa en cosas bonitas…

--¿En mi boda?—a Lily le afectaba juntarse con aquellos tres, tanto que a veces también actuaba como niña pequeña.

--Si, en lo que quieras, en tu boda, es algo perfecto… ¡Sube!

Lily tomo temblorosa la mano que le ofrecía Sirius, poco a poco se acercó a la escoba y queriendo retardar mucho el subirse a la escoba finalmente estuvo montada y se aferró a la cintura de Sirius como gato a un árbol…

Hermione puso las manos en el lomo de Buckbeak y Harry la ayudó a montar. Luego apoyó el pie en una rama baja del arbusto y montó delante de ella. Pasó la cuerda por el cuello de Buckbeak y la ató también al otro lado, como unas riendas.

— ¿Preparada? —susurró a Hermione—. Será mejor que te sujetes a mí.

--Aquí vamos, sujétate fuerte…--le dijo Sirius a Lily.

--Eso hago.

--No mires hacía abajo, no todavía…

--¿Cómo que todavía?—Lily mantenía los ojos firmemente cerrados— ¡Sirius!

Harry espoleó a Buckbeak con los talones al tiempo que Sirius daba una patada en el suelo y alzaba el vuelo, poco a poco, cosa que Lily agradeció…

Buckbeak emprendió el vuelo hacia el oscuro cielo. Hermione se sujetaba con fuerza a la cintura de Harry, que la oía murmurar:

—Ay, ay, qué poco me gusta esto, ay, ay, qué poco me gusta.

--Cuando ellos aceleren tendré que hacer lo mismo ¿Vale?—dijo Sirius cuando ya estaban por arriba de la copa de los árboles.

--Pues ya que…--Lily se atrevió a abrir los ojos y el panorama que vio le gusto, el Bosque Prohibido debajo, era inmenso, parpadeo varias veces para acostumbrarse al viento.

--Ahora…--grito Sirius y se inclinó hacia delante acelerando considerablemente.

--¡AHHH!—soltó Lily aterrada, pero le gusto, no podía negar que cuando volaba con James al par de minutos le pedía que fuera más rápido--¡WOW!

--¿Más tranquila?—le pregunto Sirius riendo.

--¡Mucho!

— ¡Sooo! —dijo Harry, tirando de las riendas todo lo que pudo.

--¡Es aquí!—grito Sirius parándose a lado de una de las ventanas de la gran torre.

— ¡Ahí está! —dijo Harry, localizando a Sirius mientras ascendían junto a la ventana. Sacó la mano y en el momento en que Buckbeak bajaba las alas, golpeó en el cristal.

--¡Vamos, vamos!—repetía Lily temerosa de que los descubrieran de un momento a otro.

Black levantó la mirada, estaba boquiabierto. Saltó de la silla, fue aprisa hacia la ventana y trató de abrirla, pero estaba cerrada con llave.

— ¡Échate hacia atrás! —le gritó Hermione, y sacó su varita, sin dejar de sujetarse con la mano izquierda a la túnica de Harry— ¡Alohomora!

--¡Yo la amo!—grito Sirius eufórico.

La ventana se abrió de golpe.

— ¿Cómo... cómo...? —preguntó Black casi sin voz, mirando al hipogrifo.

—Monta, no hay mucho tiempo —dijo Harry, abrazándose al cuello liso y brillante de Buckbeak, para impedir que se moviera—. Tienes que huir, los dementores están a punto de llegar. Macnair ha ido a buscarlos.

--¡RÁPIDO!—ordeno Sirius.

--¿Contento?—pregunto Lily radiante.

--¡Mucho!

Black se sujetó al marco de la ventana y asomó la cabeza y los hombros. Fue una suerte que estuviera tan delgado. En unos segundos pasó una pierna por el lomo de Buckbeak y montó detrás de Hermione.

--¡Ya decía yo que el que perdiera mis musculitos no era malo!—afirmo Sirius dando la vuelta para seguir a los chicos.

— ¡Arriba, Buckbeak! —dijo Harry, sacudiendo las riendas—. Arriba, a la torre. ¡Vamos!

El hipogrifo batió las alas y volvió a emprender el vuelo. Navegaron a la altura del techo de la torre oeste. Buckbeak aterrizó tras las almenas con mucho alboroto, y Harry y Hermione se bajaron inmediatamente. Lily bajo rápidamente de la escoba para no perder de vista al otro Sirius mientras que Sirius bajaba de la escoba con elegancia, estaba más que contento.

—Será mejor que escapes rápido, Sirius —dijo Harry jadeando—. No tardarán en llegar al despacho de Flitwick. Descubrirán tu huida.

--¿Tienes a dónde ir?—pregunto Lily al Sirius de su lado.

--No, pero sé que encontrara un buen lugar, de eso puedo estar seguro además que todo es mejor que Azkaban.

--Eso sí.

Buckbeak dio una coz en el suelo, sacudiendo la afilada cabeza.

— ¿Qué le ocurrió al otro chico? A Ron —preguntó Sirius.

--¡Ay! Vas a ponerte de educado preguntando por los demás cuando tienes que irte—se burló Lily—que considerado.

--¿Quién te entiende pelirroja?—pregunto Sirius con los brazos cruzados--¡Que si lo hago, malo y que si no lo hago, malo!

Lily rio por lo bajo.

—Se pondrá bien. Está todavía inconsciente, pero la señora Pomfrey dice que se curará. ¡Rápido, vete!

Pero Black seguía mirando a Harry.

— ¿Cómo te lo puedo agradecer?

--¡Ay! ¡Qué bueno soy!—exclamo Sirius con un brillito raro en los ojos.

--¡Lárgate ya!—exigió Lily nerviosa.

— ¡VETE! —gritaron a un tiempo Harry y Hermione.

Black dio la vuelta a Buckbeak, orientándolo hacia el cielo abierto.

— ¡Nos volveremos a ver! —dijo—. ¡Verdaderamente, Harry, te pareces a tu padre!

Presionó los flancos de Buckbeak con los talones. Harry y Hermione se echaron atrás cuando las enormes alas volvieron a batir. El hipogrifo emprendió el vuelo... Animal y jinete empequeñecieron conforme Lily los miraba... Luego, una nube pasó ante la luna... y se perdieron de vista.

Lily y Sirius se miraron con idénticas sonrisa de alivio, triunfo y alegría.

--Corre—dijeron al mismo tiempo pero sin dejar de sonreír.

--Tres…

--Dos…

--Uno…

¡PLAM!

La puerta de la enfermería se abrió de golpe. Fudge, Snape y Dumbledore entraron en la sala con paso enérgico. Sólo Dumbledore parecía tranquilo, incluso contento. Fudge estaba enfadado, pero Snape se hallaba fuera de sí. Lily estaba recostada junto a James y Sirius estaba en la cama de a lado, no tenía cinco minutos que habían vuelto, James casi se cae de la cama cuando le contaron que Sirius había escapado, estaba loco de la alegría; estaban seguros que Snape iba a ponerse como león enjaulado cuando se enterara que su Orden de Merlín Segunda Clase se iba a la basuray ahora los tres solo esperaban que pasara la luna llena para ir a buscar a Remus…

— ¡CONFIESA, POTTER! —vociferó Snape—. ¿QUÉ ES LO QUE HAS HECHO?

--Es una enfermería—comento Sirius indignado.

--Debería tener respeto—lo secundo James divertido—no deja descansar a los enfermitos.

— ¡Profesor Snape! —chilló la señora Pomfrey—, ¡contrólese!

—Por favor, Snape, sé razonable —dijo Fudge—. Esta puerta estaba cerrada con llave. Acabamos de comprobarlo.

--Cierto, nadie ha entrado—dijo James sonriendo—yo he estado aquí para constatarlo.

— ¡LE AYUDARON A ESCAPAR, LO SÉ! —gritó Snape, señalando a Harry y a Hermione. Tenía la cara contorsionada. Escupía saliva.

--Awww ya extrañaba verlo así de furico—dijo Sirius emocionado--¡Qué tiempos aquellos!

--También los extraño—acepto James con nostalgia—pero ahora que ya está viejo se ve más patético cuando se enoja…

--James…--le reprendió Lily pero él solo escondió su cara entre su pelo rojo.

— ¡Tranquilícese, hombre! —gritó Fudge—. ¡Está diciendo tonterías!

— ¡NO CONOCE A POTTER! —gritó Snape—. ¡LO HIZO ÉL, SÉ QUE LO HIZO ÉL!

--¿Sabes, Canuto?—pregunto James, Sirius le prestó atención---Cuando Harry lo pone así me siento mejor, es mejor que cuando yo mismo lo hacía…

--¡Creí que solo yo pensaba así!—exclamo Sirius contento, alzo sus pulgares--¡Bien!

—Ya vale, Severus —dijo Dumbledore con voz tranquila—. Piensa lo que dices. Esta puerta ha permanecido cerrada con llave desde que abandoné la enfermería, hace diez minutos. Señora Pomfrey, ¿han abandonado estos alumnos sus camas?

— ¡Por supuesto que no! —dijo ofendida la señora Pomfrey—. ¡He estado con ellos desde que usted salió!

--Siempre dije que estaba loco—dijo James con convicción.

--Claro tú lo volviste loco—le pico Lily sonriendo.

--Puede que si puede que no… puede que quien sabe—James soltó una carcajada.

—Ahí lo tienes, Severus —dijo Dumbledore con tranquilidad—. A menos que crea que Harry y Hermione son capaces de encontrarse en dos lugares al mismo tiempo, me temo que no encuentro motivo para seguir molestándolos.

--Cínico—dijeron los dos chicos con complicidad.

Snape se quedó allí, enfadado, apartando la vista de Fudge, que parecía totalmente sorprendido por su comportamiento, y dirigiéndola a Dumbledore, cuyos ojos brillaban tras las gafas. Snape dio media vuelta (la tela de su túnica produjo un frufrú) y salió de la sala de la enfermería como un vendaval.

--¿Triunfo?—aventuro James.

--Con todas sus letras—confirmo Sirius solemnemente.

--Bueno yo creo que podemos dormir un poco antes de ir por Remus—intervino Lily sentándose para ver mejor a James--¡Férula!—y de la nada unas vendas se enroscaron alrededor del tórax del chico que puso cara de martirio—sin peros que soy tu enfermera y yo decido lo que bueno para ti… ahora, duérmete…

--¿Pelirroja?—la llamo Sirius.

--¿Sí?

--¿Me pones una férula en mi manita?—puso cara de perrito abandonado.

--¿Tu mano? ¡Pero si tu mano esta…! ¡Por Merlín!—exclamo Lily asustada cuando vio la mano izquierda de Sirius, estaba toda chueca, en un ángulo para nada normal--¡Dios santísimo! ¿Por qué diantres no me dijiste nada antes?

--Bueno…--Sirius se sonrojo--¿Me vas a curar o vas a dejar que se me pudra?

--¡Férula!

--Gracias.

--Ahora a dormir—les ordeno Lily.

--Pero…

--Dije que a dormir…

--Lily…

--¡Desmaius! ¡Desmaius!—y los dos chicos quedaron "dormidos" al instante—quieran o no.

Y cerrando solo un poco los ojos, Lily se quedó dormida sentada junto a la cama de James.

--Lily, Lily, Lily—susurraba una voz a su oído--¡Lily Potter!

--¿Qué?—pregunto la chica alzando la cabeza pero al quedarse dormida sentada se torció el cuello, miro a todas direcciones--¡Remus! ¡Merlín! ¿Estás bien?

--Buenos días—saludo Remus sentándose con sumo cuidado en la cama de James, solo tenía unos arañazos y unas grandes ojeras pero por lo demás estaba bien, gracias a dios—Siento despertarte pero…

--Oh, no, no te preocupes ¿Cómo te sientes?—Lily le acaricio la cara.

--Bien, gracias, solo un poco cansado ¿Ellos están bien?—miro a los dos chicos que seguían durmiendo-aturdidos.

--Si, unas cuantas torceduras pero…

--No me mientas—pidió Remus cerrando un momento los ojos—dime como están, tal cual.

--Vale, pues James tiene fracturadas las costillas y Sirius tiene fracturada la muñeca izquierda ¿Contento?

--La verdad que no pero gracias—abrió los ojos para sonreír cansadamente--¿Sirius? Me refiero al otro.

--Pudo escapar, Sirius y yo…

Y Lily le conto todo cuanto se había perdido desde que se convirtiera, lo de la huida de Peter (se enfureció) ella con Harry, Sirius y Hermione y los dementores, la aparición de Cornamenta, el giratiempo, Buckbeak…

--¡No me lo puedo creer!—exclamo Remus cuando Lily llego a la parte del patronus de Harry.

--Shhhh—la chica miro a Sirius y James.

--Lo siento pero es que estoy muy sorprendido—afirmo Remus con los ojos bien abiertos—un mago de trece años, haciendo un patronus… es impresionante.

--Lo sé y más impresionante que fuera un ciervo…

--¿QUÉ?—James se sentó de golpe abriendo mucho los ojos.

--Ops—dijo Lily besándolo rápidamente--¡Buenos días, amor!

--¿Qué dijiste?—pregunto aun medio dormido.

--¿De qué?—Lily se la hacía más de emoción.

--De un patronus y un ciervo—James hablaba rápidamente.

--Ah eso—Lily hizo un ademan para restarle importancia—nada, no es nada.

--¿Segura?

--Segura.

--¿Segurísima?

--Segurísima.

--¿Segurisisisima?

--Segurisisisima.

--Bueno…

--Hum solo decíamos que Harry pudo hacer un patronus corpóreo y tomo la forma de Cornamenta…--Lily sonrió inocentemente.

--¡¿¡QUÉ?!?—ahora si James casi se cae de la cama--¡¿¡QUÉ DIJISTE!?!

--Que el patronus de Harry tiene la forma de un bello ciervo—confirmo Lily.

El grito de júbilo, alegría y orgullo de James fue tan fuerte que despertó a Sirius y no solo eso; lo asusto tanto que lo tiro de la cama.

--¿Qué demonios sucede contigo?—pregunto Sirius poniéndose de pie.

--¡Harry! ¡El patronus de Harry es un ciervo!—grito James parándose con dificultad--¡Gracias Lunático, gracias por…! ¡Lunático! ¿A qué hora llegaste? ¿Cómo estás?

--Eh… bien gracias—contesto apenado--¿Y ustedes? Escuchen, siento mucho…

--Si, si siento mucho herirlos, la próxima vez ya no me acompañan—dijeron Sirius y James sincronizados, Remus siempre decía eso luego de una luna llena complicada—a nadie me importa…

--A mi si—dijo Remus.

--Ya, hombre déjalo así, mejor vamos por algo de comer porque ahora si llevamos un buen rato sin nada de alimento—sugirió James.

--Te apoyo compañero—tercio Sirius dando un gran bostezo.

Bajaron a las cocinas, no sin antes echarle un vistazo a Harry, Ron y Hermione que dormían tranquilamente, Lily se acercó para darle untierno beso a su hijo en la frente, solo hasta que estuvo convencida que él estaba bien estuvo tranquila realmente. Esta vez no pudo evitarlo, ella también como huérfana,técnicamente no llevaban días sin comer o tal vez si, el chiste es que Lily Potter comió como nunca en su vida y gracias Merlín que Sirius estaba igual de ocupado comiendo que si no hubiera tenido que soportar sus burlas…

--Vamos a asearnos antes de que el hechizo nos mueva—dijo Lily terminando su postre, pastel de vainilla—y también hay que ir por nuestras cosas.

--Vales pero solo a ducharnos—tercio Sirius mirando a los casados con maldad—nada de jugar al papá y la mamá…

--¡Canuto!—dijo James poniéndose rojo.

--Mira Sirius tu y yo hicimos una apuesta…--empezó Lily con tono amenazados—así que cúmplela ¿sí?

--Hicimos una apuesta si—dijo Sirius—pero no ganaste.

--¡Claro que gane! ¿Vimos sí o no a Cornamenta?

--Eh…

--Sí, yo no dije que vi a James lo que decía una y otra vez es que había visto a Cornamenta lo que lógicamente lleva a pensar que era James pero no, yo dije que vi a Cornamenta y técnicamente así fue así que cierra la boca y vámonos.

--¿Apuestas?—se extrañó James--¿Qué apuesta?

--No tengo ni la menor idea—dijo Remus encaminándose a la puerta detrás de Lily y Sirius—y creo que lo mejor será no enterarnos.

James se encogió de hombros, al llegar a la sala de Menesteres cada Merodeador se metio a su habitación, Lily con James obviamente, la chica tuvo dificultades para rechazar a que su marido "le enjabonara la espalda" y tras mil y una suplicas acepto "a regañadientes" y advirtiéndole que tenían media hora, no más no menos…

--¿Ya?—pregunto Remus tocando a la puerta de Sirius.

--Ya voy…--Sirius salió dos segundos después totalmente limpio y perfumado, aun llevaba su ferulita pero se veía muy guapo aun así—ahora si… ¿Y los tortolitos?

--Todavía no salen—Remus señalo a su puerta.

--Que sucios… hacer eso con nosotros aquí—negó con la cabeza divertido.

--Hipócrita que serás—le acuso Remus dándole un zape—tú lo hacías en nuestro dormitorio, en nuestra presencia, a veces ni cerrabas las cortinas…

--Bueno…--Sirius se sonrojo ligeramente--¡Ni te quejes que te daba porno gratis!

--Eres un asco.

--¿Nos vamos?—pregunto Lily saliendo de su habitación tomada de la mano de un muy sonriente James.

--Vámonos—dijo Sirius mordiéndose la lengua para no molestarla.

No tenían ni un pie fuera de la sala cuando el hechizo los movió…

--No sé porque no me sorprende—comento James.

--El despacho del profe Chocolatín…--Sirius miraba a Remus y a…

--¡Harry!—dijo Lily sonriendo.

—Usted me dijo que Lunático, Colagusano, Canuto y Cornamenta me habrían tentado para que saliera del colegio..., que lo habrían encontrado divertido—dijo Harry cuando se acercaron a oír mejor.

--Claro que lo hubiéramos hecho—dijeron los tres sonrientes.

--Qué raro—James le dio un besito a su esposa.

—Sí, lo habríamos hecho —confirmó Lupin, cerrando la maleta—. No dudo que a James le habría decepcionado que su hijo no hubiera encontrado ninguno de los pasadizos secretos para salir del castillo.

--Tanto como decepcionado… no—acepto James—pero si me puede un poco que no aunque lo entiendo, no me tuvo a mí para que lo instara…

Alguien llamó a la puerta. Era el profesor Dumbledore. No se sorprendió al ver a Harry.

—Tu coche está en la puerta, Remus —anunció.

—Gracias, director.

Lupin cogió su vieja maleta y el depósito vacío del grindylow.

--¿A dónde vas?—preguntaron Sirius y James viendo su equipaje.

--Renuncie—dijo Remus comprendiendo lo que su mismo yo pensaba y estaba en toda la razón.

--¿QUÉ?

--Es obvio, de seguro Quejicus esta tan enojado que ya divulgo todo—aseguro Remus con tristeza—la gente comenzara a quejarse y esto… solo era cuestión de esperarse.

--Ahora si voy a mandarlo a San Mugo—dijo James apretando los puños—la broma Canuto, la broma, está pendiente…

--Lo sé y ya pensé que vamos a hacer—dijo Sirius con maldad.

—Bien. Adiós, Harry —dijo Lupin sonriendo—. Ha sido un verdadero placer ser profesor tuyo. Estoy seguro de que nos volveremos a encontrar en otra ocasión. Señor director; no hay necesidad de que me acompañe hasta la puerta. Puedo ir solo.

--No te vayas, profe Chocolatín…--murmuro James con tristeza.

--No te vayas, no te vayas…--lo coreaba Sirius--¡Profe Chocolatín!—grito desgarradoramente.

--Ya chicos…--pidió Remus sonriendo pero con ganas de llorar, amaba ese trabajo y seguramente por culpa de Snape ya no lo tenía…

--Hasta esto cambiaremos—le aseguro Lily con amabilidad—no te preocupes.

—Adiós entonces, Remus —dijo Dumbledore escuetamente. Lupin apartó ligeramente el depósito del grindylow para estrecharle la mano a Dumbledore. Luego, con un último movimiento de cabeza dirigido a Harry y una rápida sonrisa, salió del despacho.

--Remus…--susurro Lily con tristeza.

--¡Profe Chocolatín!—gritaron Sirius y James corriendo a la puerta y lanzándole los brazos dramáticamente a un Lupin que ya salía--¡No te vayas!

Harry se sentó en su silla vacía, mirando al suelo con tristeza. Dumbledore seguía allí.

— ¿Por qué estás tan triste, Harry? —le preguntó en voz baja—. Tendrías que sentirte muy orgulloso de ti mismo después de lo ocurrido anoche.

--Eso mismo digo yo—afirmo James—no cualquiera hace un patronus corpóreo.

—No sirvió de nada —repuso Harry con amargura—. Pettigrew se escapó.

--Si—Sirius y Remus agacharon la cabeza—Maldito.

— ¿Que no sirvió de nada? —dijo Dumbledore en voz baja—. Sirvió de mucho, Harry. Ayudaste a descubrir la verdad. Salvaste a un hombre inocente de un destino terrible.

--Eso que ni que—dijo Lily tratando de animar a Sirius y Remus.

—Pero... —Dijo Harry--¡pero yo impedí que Sirius y Lupin mataran a Pettigrew! Esto me convierte en culpable de un posible regreso de Voldemort.

--¡Esas malditas profecías!—exclamo James enfadado--Es oficial… ¡Odio la adivinación!

—En absoluto —respondió Dumbledore tranquilamente—. ¿No te ha enseñado nada tu experiencia con el giratiempo, Harry? Las consecuencias de nuestras acciones son siempre tan complicadas, tan diversas, que predecir el futuro es realmente muy difícil. Hiciste algo muy noble al salvarle la vida a Pettigrew.

--Pues claro—espeto Remus—es como Lily—James lo miro feo—y un poco como tú, solo un poco.

— ¡Pero si ayuda a Voldemort a recuperar su poder...!

--Esa maldita rata no le va a servir de mucho—aseguro Sirius—es un inútil.

—Pettigrew te debe la vida. Has enviado a Voldemort un lugarteniente que está en deuda contigo. Cuando un mago le salva la vida a otro, se crea un vínculo entre ellos. Y si no me equivoco, no creo que Voldemort quiera que su vasallo esté en deuda con Harry Potter.

--Por eso Snape se empeñó tanto en salvar a Harry en el primer año—recordó Remus—porque te debía la vida, James, increíble…

--Pero Dumbledore tiene razón—tercio James—Voldemort las tiene de perder con alguien a quien Harry le salvo la vida.

--Espero que eso realmente le ayude a Harry…--comento Lily preocupada.

—No quiero tener ningún vínculo con Pettigrew —dijo Harry—. Traicionó a mis padres.

--Idiota—los tres chicos hablaron a la vez y con la misma cantidad de desprecio.

—Esto es lo más profundo e insondable de la magia, Harry. Pero confía en mí. Llegará el momento en que te alegres de haberle salvado la vida a Pettigrew.

--Confiar en él—ironizo Sirius--¡Cuando no!

—Traté mucho a tu padre, Harry, tanto en Hogwarts como más tarde —dijo Dumbledore dulcemente—. Él también habría salvado a Pettigrew, estoy seguro.

--Pues ¿Cómo iba a querer que estos dos tontos que son mis mejores amigos se convirtieran en unos asesinos?—pregunto James indignado.

--Me pregunto porque no le hablo de nosotros nunca—dijo Lily con tristeza—él pudo contarle de como éramos y así, a veces, solo a veces creo que Dumbledore es un poco egoísta.

—Anoche... pensé que era mi padre el que había hecho aparecer mi patronus. Quiero decir... cuando me vi a mí mismo al otro lado del lago, pensé que lo veía a él.

--Que hubiera dado por estar allí—dijo James sonriendo con tristeza—pero sé que él puede.

--Es fuerte—afirmo Sirius dándole palmadas en la espalda.

—Un error fácil de cometer —dijo Dumbledore—. Supongo que estarás harto de oírlo, pero te pareces extraordinariamente a James. Menos en los ojos: tienes los de tu madre.

--Eso ya lo sabemos—dijeron los cuatro divertidos.

Harry sacudió la cabeza.

—Fue una idiotez pensar que era él —murmuró—. Quiero decir... ya sé que está muerto.

James y Lily miraban con pesar a Harry, verlo así tan indefenso les causaba tristeza y Sirius y Remus se juraban que nunca de los nuncas iban a dejar solo a Harry.

— ¿Piensas que los muertos a los que hemos querido nos abandonan del todo? ¿No crees que los recordamos especialmente en los mayores apuros? Tu padre vive en ti, Harry, y se manifiesta más claramente cuando lo necesitas. ¿De qué otra forma podrías haber creado ese patronus tan especial? Cornamenta volvió a galopar anoche. —Harry tardó un rato en comprender lo que Dumbledore acababa de decirle—. Sirius me contó anoche cómo se convertían en animagos —añadió Dumbledore sonriendo—. Una hazaña extraordinaria... y aún más extraordinario fue que yo no me enterara. Y entonces recordé la muy insólita forma que adoptó tu patronus cuando embistió al señor Malfoy en el partido contra Ravenclaw. Así que anoche viste realmente a tu padre... Lo encontraste dentro de ti mismo.

--Soy yo o…--empezó Remus sorprendido.

--El viejo dijo entre líneas que andamos por aquí—termino de hablar Sirius alzando las cejas.

--Te dije que vi a Cornamenta anoche—tercio Lily con suficiencia—y no me equivoque.

--Bueno el tan esperado momento llego—los tres miraron a James sin entender—ese momento, en el que Dumbledore se enteró de que somos animagos.

--Ah, eso—Sirius le restó importancia--¿ves, Remus? Ni se enojó, creo que hasta le gusta…

--Pues…

Remus ya no pudo decir nada porque el hechizo los movió nuevamente arrojándolos en el expreso y para ser más precisos fuera del compartimento de los tres chicos.

--Esta entre abierto—dijo James abriendo la puerta más y con sumo cuidado—adentro, rápido…

— ¡Es de Sirius!

--¿Qué cosa?—pregunto Sirius sentándose frente a Harry. Lily, James y Remus se apretujaron a su lado.

— ¿Qué? —exclamaron Ron y Hermione, emocionados—. ¡Léela en voz alta!

Querido Harry:

Espero que recibas esta carta antes de llegar a casa de tus tíos. No sé si ellos están habituados al correo por lechuza.

Buckbeak y yo estamos escondidos. No te diré dónde por si ésta cae en malas manos. Tengo dudas acerca de la fiabilidad de la lechuza, pero es la mejor que pude hallar, y parecía deseosa de acometer esta misión.

Creo que los dementores siguen buscándome, pero no podrán encontrarme. Estoy pensando en dejarme ver por algún muggle a mucha distancia de Hogwarts, para que relajen la vigilancia en el castillo.

Hay algo que no llegué a contarte durante nuestro breve encuentro: fui yo quien te envió la Saeta de Fuego.

--¡Ja! ¡Se los dije!—exclamo James contento—Sabía que mi Canutito no iba a dejar a mi hijo sin escoba. Gracias, hermano.

--No hay de que, es un regalo por sus trece años ¿no?—dijo Sirius contento.

--Si, gracias Sirius—Lily le dio un abrazo.

— ¡Ja! —exclamó Hermione, triunfante—. ¿Lo veis? ¡Os dije que era de él!

—Sí, pero él no la había gafado, ¿verdad? —observó Ron—. ¡Ay!

La pequeña lechuza, que daba grititos de alegría en su mano, le había picado en un dedo de manera al parecer afectuosa.

--Que mona lechuza—comento Lily.

--Parece… extraña—mascullo Remus.

Crookshanks llevó el envío a la oficina de correos. Utilicé tu nombre, pero les dije que cogieran el oro de la cámara de Gringotts número 711, la mía. Por favor, considéralo como el regalo que mereces que te haga tu padrino por cumplir trece años.

--La misma retorcida mente—dijeron James y Remus a la vez.

También me gustaría disculparme por el susto que creo que te di aquella noche del año pasado cuando abandonaste la casa de tu tío.

--¡Y más ja!—exclamo de nuevo James con satisfacción--¡Les dije que era él! ¡Les dije que había visto a Sirius! ¿Y qué me dijeron? ¡Que estaba ciego! ¡La de veces que lo he visto como perro!

--Ya, vale—dijo Remus calmándolo—te creemos ¿contento?

--La verdad que sí.

Sólo quería verte antes de comenzar mi viaje hacia el norte. Pero creo que te alarmaste al verme.

Te envío en la carta algo que espero que te haga disfrutar más el próximo curso en Hogwarts.

--Nada peligroso—observo Lily.

--¿Peligroso? ¿Crees que le enviaría algo peligroso?—pregunto Sirius con fingido enfado--¡Como si no me conocieras!

--Por eso lo dice—afirmo James divertido—a ver que le mandaste…

Si alguna vez me necesitas, comunícamelo. Tu lechuza me encontrará.

Volveré a escribirte pronto.

Sirius

--¡Qué bueno eres!—exclamo Remus juntando sus manos--¡Que buen padrino resulto ser Sirius Black!

--¿Qué te pasa?—quiso saber el aludido—yo siempre soy bueno.

--Aja sí.

--¿Qué es?—pregunto Hermione.

Harry esbozo una sonrisa y luego leyó en voz alta.

Yo, Sirius Black, padrino de Harry Potter, autorizo por la presente a mi ahijado a visitar Hogsmeade los fines de semana.

--Eres genial—dijo James radiante, miraba a Sirius que sonreía complacido--¿Lo sabías?

--Siempre lo he dicho…

--¡Qué modesto!—dijeron Lily Remus a la vez riendo.

—Esto le bastará a Dumbledore —dijo Harry contento. Volvió a mirar la carta de Sirius—. ¡Un momento! ¡Hay una posdata...!

--¡Léela!—dijeron todos los presentes.

He pensado que a tu amigo Ron tal vez le guste esta lechuza, ya que por mi culpa se ha quedado sin rata.

--Ven, ven como si soy bueno ¿eh?—dijo Sirius más alegre que de costumbre.

Ron abrió los ojos de par en par. La pequeña lechuza seguía gimiendo de emoción.

— ¿Quedármela? —preguntó dubitativo. La miró muy de cerca durante un momento, y luego, para sorpresa de Harry y Hermione y los cuatro chicos, se la acercó a Crookshanks para que la olfatease.

— ¿Qué te parece? —preguntó Ron al gato—. ¿Es una lechuza de verdad?

--Que paranoico…--comento James alegre—pero esta bien el gato ha demostrado ser inteligente.

Crookshanks ronroneó.

—Es suficiente —dijo Ron contento—. Me la quedo.

No pudieron estar mucho rato allí, es más ni si quiera pudieron comprarle algo a la señora del carrito de la comida porque el bendito hechizo hizo de las suyas adelantándolos unas cuantas horas, estaban en Kings Cross…

--Los Dursley…--dijeron con desdén al ver a los tíos de Harry esperándolo.

Harry se volvió hacia tío Vernon el carrito en que llevaba el baúl y la jaula de Hedwig. Su tío lo saludó de la manera habitual.

--Este hijo de…--empezó Remus pero se contuvo a tiempo.

--Vamos ¿Por qué no lo dicen?—pregunto Sirius--¿Por qué no terminan de maldecir? Es muy fácil así… ¡Hijo de perra!

--Porque ya tenemos demasiado de tu vocabulario vulgar como para sumarle a James y Remus—tercio Lily—y sería bueno que dejaras de…

--No lo pienses ni por un segundo—dijo Sirius negando con la cabeza. Los otros dos rieron por lo bajo.

— ¿Qué es eso? —gruñó, mirando el sobre que Harry apretaba en la mano—. Si es otro impreso para que lo firme, ya tienes otra...

--Uy que se entere que existo y que en cualquier momento puedo ir a hacerle una cordial visita—afirmo Sirius con los puños cerrados.

—No lo es —dijo Harry con alegría—. Es una carta de mi padrino.

— ¿Padrino? —farfulló tío Vernon—. Tú no tienes padrino.

--¡Claro que lo tiene!—exclamaron los cuatro.

—Sí lo tengo —dijo Harry de inmediato—. Era el mejor amigo de mis padres. Está condenado por asesinato, pero se ha escapado de la prisión de los brujos y ahora se halla escondido. Sin embargo, le gusta mantener el contacto conmigo... Estar al corriente de mis cosas... Comprobar que soy feliz...

--Eso es todo, Harry—murmuro Lily riendo a la vez que los tres chicos reían a carcajadas por la cara de Vernon Dursley, una de terror mezclada con repugnancia. Y se fueron detrás de ellos viendo como Harry sonreía anchamente.


¡Hola!

Sí, yo otra vez dando lata y hasta que ustedes digan ¡ya no más por favor! Jajajaja uff un capitulo verdaderamente largo pero es que ahora sí que no tenía corazón para cortarle xD ojala no se les haga tedioso y bueno ya llegamos al final del tercer libro, dios ya va a el cuarto y que de verdad que va a ser difícil escribirlo pero no imposible, será divertido n_n

La verdad que no sé cuándo volveré, si mañana mis padres no me quitan de la compu (porque hoy me la pase todo el día escribiendo x_x) pues podre actualizar otras de mis historias y así volveré a esta más pronto, pero si no, no se preocupen, nunca dejo de actualizar más de una semana, muchas, muchas gracias por todo, la última vez que me fije ya tenía más 250 usuarios en favoritos mil gracias y sobre todo a una chica llamada FlorPotterWeasley porque siempre recomiendo mi historia, ¡gracias! Y a los chicos que comenta, muchísimas gracias n_n me hacen feliz.

Pues nos andamos viendo en los comentarios ¿vale?