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Historia 67888 — capítulo 57
— ¿Qué hacemos aquí?—preguntó Remus cuando el hechizo los dejo caer, miro a su alrededor y sepuso más pálido que de costumbre, se secó la frente ya que comenzaba a sudar frío.
Estaban en un amplio pasillo, de lo que parecía ser un desvencijado edificio muggle y frente a ellos una mal trecha puerta que rezaba "4A"
—Debe ser algo…—pero Lily se quedó petrificada al ver que por las escaleras del fondo venía subiendo alguien— ¿Quién…?
Los ojos de Remus se salieron de las orbitas cuando una chica menuda, con cara en forma de corazón y andares torpes se dirigía directamente a la puerta.
— ¿Qué hace ella en tu departamento?—preguntó Sirius más desconcertado que pícaro.
James le dio un codazo a su amigo en las costillas para que reaccionara, de hecho le sonrió burlonamente pero era como si Remus estuviera en otro planeta.
— ¿Es que ya…—Lily dudo por un momento, pero se mordió el labio inferior y continuo— ya son novios?
Ni Sirius, ni mucho menos James contestaron a la pregunta sino que ambos tenían la vista puesta en Tonks; la chica alzó la mano, dispuesta a tocar pero en el último segundo la bajo.
— ¿Y qué voy a decirle?—murmuró la metamorfo a sí misma.
— ¡Que estas enamorada de él!—exclamó Lily extasiada, con una sonrisa enorme y una mirada muy significativa a James que le cogió la mano.
El licántropo hizo una mueca al oír a su amiga decir aquello, como si le quemara los oídos.
—Que quieres tirártelo…—musitó Sirius burlón.
— ¡Sirius!—exclamó la chica sonrojándose un poco—no digas esas cosas.
—Ya, como si tú y James no hicieran… ¡Auch!—se quejó cuando ella le dio un golpe en la frente, James rió por lo bajo— ¡Ajá! Eres un traidor, Cornamenta, un traidor—repitió girándose bruscamente hacia Remus que seguía sin moverse un ápice.
— ¡Vamos!—susurró Tonks en un vaivén hacia la puerta— ¡No va a comerte!
—Yo creo que está equivocada…—iba diciendo Sirius, pero se calló de golpe al sentir la mirada penetrante de Lily.
— ¡No seas cobarde!—dijo Tonks con la voz temblorosa.
—Me parece que ella no está bien aún—comentó James viendo a la chica de pies a cabeza, Sirius y Lily le miraron sin comprender—después de lo que le hizo Bellatrix en el ministerio—dijo rodando los ojos—se ve débil.
Y era cierto: Tonks traía el pelo castaño, sin brillo, unas ojeras demasiado grandes bordeaban sus ojos que eran negros, parecía que hubiera dejado de comer por meses porque estaba muchísimo más delgada que la última vez que la vieran.
—Pero me alegra que esté bien—afirmó Sirius mirando con cariño a la chica que seguía sin tocar la puerta—no sé qué sería de Andrómeda si algo le llega a pasar a su hija.
—Perder a un hijo sería lo peor—opinó James con el ceño fruncido—como sea—y compuso una sonrisa traviesa—creo que Lunático tendrá una noche muy buena.
—Bueno… si no sale con sus tonterías de siempre—dijo Lily encogida de hombros.
—Se está tardando demasiado—tajó Sirius recargándose perezosamente a la pared—yo creo que va a irse, lo cual, si me preguntan, es muy cobarde.
Antes de que Lily terminara la frase *(Sirius, no todos somos como tú)*Tonks comenzó a tocar desesperadamente la puerta.
— ¿Quién es?—oyeron decir al otro lado, la voz grave de Remus que se movía rápidamente.
—Si pasa algo desagradable, tienes la obligación moral de taparme los ojitos, pelirroja—dijo Sirius con voz infantil, Lily chasqueó la lengua—soy tan inocente que lo que hacen tú y Cornamenta y ahora también Tonks y Lunático, yo no lo sé, no lo sé—reiteró contento.
—Lo siento, soy yo—contestó Tonks, Sirius y James rieron a la par que la chica se daba un golpe en la frente y rodaba los ojos—quiero decir, Tonks.
—Mira que si la pones nerviosa, Remus—le acusó Lily sonriéndole—en estos tiempos y se olvida de decir quién es, esperando que le abran la puerta tan campante.
— ¿Tonks?—repitió Remus corriendo los cerrojos, asomando a penas la cabeza cuando abrió.
—Y podemos decir lo mismo de él—terció James mirando a los dos Remus, el joven, petrificado y el segundo con los ojos como platos—tuvo que haberse asegurado que era ella.
—Es que se moría porque fuera ella—convino Sirius soltando una carcajada perruna.
Por una fracción de segundo, Lily detectó un brillito en los del licántropo.
—Pasa, pasa—dijo Remus abriendo más la puerta y apartándose para que la chica pasara; sin decir una palabra, los cuatro se metieron (aunque, más bien, Sirius y James empujaron a Remus ya que seguía en shock) — ¿Te encuentras bien?—preguntó nada más cerrar la puerta.
El Remus mayor traía puesto el pijama y sobre ella una bata raída y remendada, con la cara más decaída que le hubieran visto jamás.
—Sí, gracias—dijo Tonks quitándose la capa y sacudiéndose el cabello—vengo de la Madriguera, Harry ya está allá.
—Ya sabemos que no adelantamos más que horas—sentenció Lily, distraídamente.
—Qué bueno—musitó Remus quitando un montón de libros, envolturas de chocolate y periódicos pasados del sofá para hacer espacio— ¿Quieres beber algo?—hizo un ademán para que se sentara y él junto a ella.
—Lo mismo que tú, gracias—se sentó con cuidado, fijándose en no estropear nada.
—Pobre Lunático, me extraña—bromeo Sirius pero al ver las caras de sus amigos prefirió no haber dicho algo así—vamos, no podemos seguir con esas actitudes, de todas formas, nada malo va a suceder…
—Ya, pero mientras—lo cortó James arqueando las cejas— ¿Quién nos quita de la cabeza la imagen de tu muerte?
Y ante eso, Sirius se quedó sin argumentos.
Mientras, Remus agitaba la varita y al acto aparecieron dos copas y una botella de lo que parecía ser vino de elfo; ninguno de los dos hablo hasta que ella se bebió de un trago su copa, se la lleno de nuevo sin esperar que Remus lo hiciera.
— ¿Cómo… cómo sigues?—le preguntó Tonks tímidamente.
—Bien—contestó fríamente, dando un sorbo a la copa—veo que mejoraste rápido.
— ¿Mejorar rápido?—se burló Sirius y esta vez ignoró las protestas silenciosas de Lily— ¡Un cuerno! ¿Qué no la ve? ¿O es que es cierto que el amor es ciego? ¡Se ve más jodida que nunca!
—Canuto, no creo que sea así—dijo James muy seguro—quizá solo quiere desviar el tema, ya sabes—añadió al ver que no comprendía—a Lunático nunca se le ha dado bien eso de hablar sobre las perdidas.
—Oh es cierto—musitó Sirius para sí mismo.
—Recién salí de San Mugo—informó Tonks sin alzar la vista de su copa—los sanadores querían que me quedara más tiempo—y rió nerviosamente, pero se quedó de hielo al ver que a Remus no le hacía ninguna gracia y la escrutaba con la mirada—yo… yo sabía que esto iba a pasar, estaba segura.
— ¿De qué habla?—preguntaron James, Lily y Sirius al tiempo, con el ceño fruncido.
— ¿Qué dices?—Remus se incorporó en su asiento, ahora la miraba con interés.
—Sé que ahora me detestas—decía Tonks con un nudo en la garganta, dejando de lado la copa y haciendo ademanes demasiado rápidos—lo sé, y tienes toda la razón, yo… es mi culpa, todo esto es mi culpa—los tres se miraban sin saber que pensar, la pobre lo llevaba demasiado mal y sus ojos se aguaron—si tan solo yo no… ¡Todas las noches sueño lo mismo! ¡No puedo olvidarme de lo que sucedió! Y…—una lágrima rebelde cayó por su rostro y se la limpió con brusquedad—sé que no hice lo suficiente, debí saberlo, debí saber que soy débil y si no fuera así… sí no fuera así entonces Sirius todavía estaría vivo…
— ¡¿Qué?!—gritaron mirándose consternados.
Remus joven parpadeo varias veces al oír lo último, giro la cabeza varias veces y posó sus ojos en Tonks que convulsionaba en su lugar, sin llorar.
—Él era tu mejor amigo—ahora Tonks hablaba en un susurro apenas audible y Sirius se inclinó casi por instinto para escuchar mejor—y…he dejado a Harry sin padrino a ti sin amigo y a Sirius sin una vida—se reprochaba cerrando los ojos con fuerza.
—Pobrecilla—Lily se apretó contra James—no puedo creer que piense así, no es su culpa, por supuesto que no.
—Nadie lo dice, cielo—la reconfortó su esposo con dulzura—pero tienes que entender que es el sentimiento de culpa del sobreviviente.
—La culpa la tiene Sirius—dijo entonces Remus moviendo un poco los labios.
El aludido le miro entre ofendido, indignado y sorprendido, y entonces soltó:
— ¿Por qué habría de ser mi culpa? ¡Aquí la victima soy yo!
—Ahora que lo pienso—intervino James pensativamente—es cierto, Lunático tiene razón.
A Sirius se le contorsionó la cara ante la risita de Lily.
— ¿Por qué?—gritó con todas sus fuerzas, salpicando un poco de saliva.
—Por distraerte—dijeron sus amigos, con simpleza.
—Y por estarte burlando de Bellatrix cuando tenías que estar concentrado—completó Lily dándole un beso en la mejilla, él se puso rojo hasta las orejas—así que ya sabes lo que no tienes que hacer.
El chico bufo.
—No—dijo entonces Remus adulto, dejando la copa sobre la mesa; Tonks alzó la cabeza, como un pez que sale del agua—no es así, no tienes la culpa.
—No me justifico—repuso ella con decisión.
—No necesitas justificarte—la contradijo él girándose hacia la ventana, a fuera todo estaba demasiado oscuro.
— ¡Podrías abrazarla!—reclamó Lily dirigiéndose a ambos Remus—es claro que viene por…
— ¿Un poco de amor?
— ¡Sí! Un poco de… ¡Sirius!—Lily le miro ácidamente pero él se limitó a sonreír encantadoramente.
—Perdóname, Remus, perdóname—dijo ella súbitamente y se puso de pie—yo solo… olvídalo.
Camino hacia la puerta, rozando a Remus joven que suspiro hondamente.
—Lo echo de menos—dijo Remus adulto, era como si pensara en voz alta, Tonks se detuvo pero no se giró—él era como mi hermano, fue de las primeras personas que no me rechazó ¿sabes? Al saber mi condición—los ojos castaños de Remus no tenían esa chispa ni mucho menos, al contrario, eran como sombras las que le daban un aire de abandono— Siempre estuvo conmigo—a cada palabra, Sirius se sobrecogía y sentía una oleada de cariño hacía su amigo, no pudo evitarlo y sintió lastima por él—hasta el final me apoyo y me ayudo, y ahora… es difícil aceptar que jamás voy a volver a charlar con él.
Lily se apartó de James y se posó junto a Remus, poniéndose de puntitas para darle un beso en la mejilla y colgarse de su brazo.
—Estoy bien, estoy bien—dijo él dándole palmaditas en la espalda.
—No me imagino tu vida cuando James y yo…—la voz de la pelirroja se le quebró y no pudo continuar.
—Debió ser difícil—aceptó Remus, Sirius y James le miraban con compasión—una realidad dura pero aun así…
—Yo no me voy a dejar matar—terció Sirius dándole un golpe amable a Remus en el hombro, sonriendo torcidamente—y James se compromete a guardarse con Lily hasta que Voldemort caiga.
— ¿Qué?—saltó James indignado—No voy a dejarles toda la diversión, también tengo que luchar; Lily es la que va a quedarse en casa…
—Eso es lo que tú crees—murmuró Lily por lo bajo, si alguno de los tres la escucho ninguno dijo nada.
Tonks se giró lentamente, con los ojos enrojecidos, pero ninguna lágrima.
—Es lo que más me duele—dijo ella sin atreverse a mirarle a los ojos—Sirius se merecía una vida mejor, él debería estar aquí… yo soy la que debería estar muerta.
—Pero ¿Cómo…?—Remus no pudo terminar porque un nudo en la garganta se lo impidió, habría querido decir ¿cómo dice eso? nada más cerrar los ojos una imagen se formó en su cabeza: el cuerpo inerte y ensangrentado de Tonks a sus pies, le miraba sin ver; sintió como un escalofrío le recorría todo el cuerpo.
—Ella es… wow—se sorprendió Sirius dejando de lado su tarea de burlarse de la no- relación que tenía su amigo con su sobrina.
—Es una excelente persona—convino Lily con una mano en la boca—no puedo creer que prefiera estar muerta en lugar de Sirius.
—De cualquier forma—intervino James mirando a Tonks de una forma muy peculiar, mira que eran contadas las personas que daría su vida por sus amigos y ahora esa chica extraña era una de ellas, era extraño—eso no quiere decir que este bien lo que dice.
—Nadie dice eso—lo contradijo Lily—pero no quita que sea una persona de buenos sentimientos.
No se habían dado cuenta que Remus adulto había cruzado la estancia con grandes zancadas y ahora estaba detrás de Tonks.
— ¿Es que por fin haces honor a tu membresía de merodeador?—zanjó Sirius alzando las cejas sugerentemente.
—Cállate, Sirius—le ordenó Remus joven luchando contra sí mismo para no sonrojarse y sonreír.
—Sirius tiene razón y tú…
Las palabras de James fueron ahogadas por el gritito sofocado que soltó Lily cuando Remus cogió a Tonks por los hombros, la miraba como si quisiera descubrir sus más profundos secretos. Poco a poco, sus ojos se fueron suavizando al igual que su expresión, la boca de Tonks tembló como si por fin fuera a sucumbir al llanto.
—No debes llevar esa carga sobre tus hombros—murmuró Remus adulto sin soltarla, el contacto visual entre ellos no se rompía, era como si alrededor de ellos hubiera miles de capaz—no es tu culpa, en realidad, no es culpa de nadie.
—Pero yo…
—Sirius no debía salir del cuartel esa noche—seguía diciendo el otro Remus, los cuatro oían todo con mucha atención pues cualquier detalle podía resultar importante—estabas ahí, viste como se puso cuando dijeron que Harry estaba en el ministerio y peor aún, Voldemort.
Lily sintió una punzada de terror al imaginarse a Sirius sacando su varita, dispuesto a atacar por defender a su ahijado. No se iba a cansar de decir que había sido una de las mejores elecciones que había hecho en su vida; sin duda, el tener a Sirius Black cerca era algo que la reconfortaba.
—Es que…
—No le des más largas—la cortó él de forma amable—es verdad, no fue tu culpa.
—Remus—musitó ella casi para sí misma.
Nada más oír su nombre en sus labios, Remus se agarró la cabeza con fuerza, como si quisiera sacarse algo, intentando en vano sacársela. Pero no era precisamente lo que necesitaba, necesitaba más bien buscar en algún punto olvidado en su pecho.
—Parece que sí lo hará—dijo Sirius sacando a Remus de sus pensamientos, justo cuando hablaba Tonks y su amigo adulto se iban acercando, cada vez más—Merlín, no puedo creer que Lunático será mi sobrino político…
—No ayudas, Sirius—le reprendió Lily pero rodo los ojos al ver que James no paraba de hacerle muecas a su amigo, expresiones sugerentes con respecto a la matemorfo— ¡James!—el aludido brinco en su lugar y se puso serio al instante.
—No estoy haciendo nada malo—se defendió aunque con una pizca de cautela en la voz.
—De por sí Remus la tiene un poco difícil…
— ¿Un poco difícil?—repitió él sonando un poco desquiciado y la mirada que les dirigió les asusto un poco— ¿Cómo pueden estar así? ¡Tan tranquilos! ¡Como si fuera a hacer una gracia!—tomó aire para continuar— ¡Soy un hombre lobo! ¡Peligroso y asesino una vez al mes!
—Remus…
— ¡No puedo estar con ella!
—Lunático, escucha…
— ¡En realidad no puedo estar ni con ella ni con nadie! ¡Entiendan! ¡No traten de defenderme!
— ¡Remus John Lupin!—gritó Lily dando una patada al suelo, el chico se giró para mirarle—creo que es demasiado tarde…
El chico supo de qué hablaba en cuanto vio su expresión contenida.
Porque su yo futuro estaba besuqueándosecon Tonks, justo detrás de él.
—No puedo creerlo—dijeron James y Sirius al unísono, dejando que sus mandíbulas cayeran hasta el suelo.
—Me parece que hacen una hermosa pareja—dijo Lily con ojos soñadores.
— ¡No!—dijo entonces Remus adulto, separándose bruscamente de Tonks que abrió poco a poco los ojos, ahora los tenía azul cielo—esto…
—Aquí vamos—era como si Lily se supiera de memoria el discurso que a continuación venía.
—Eso, ya era hora que pusiera un alto—saltó Remus sintiendo que el color y el alma le volvían al cuerpo.
—Haz el favor, Lunático—dijo James de mala gana, con un dedoen los labios—cierra la boca.
—Sí, tu estupidez nos ha dejado sin algo que ver—le espetó Sirius de igual modo que James, incluso le dieron la espalda y se cruzaron de brazos.
—Pero…
—Perdóname, esto no va a volver a suceder—dijo Remus adulto alejándose cada vez más y más de la metamorfomaga que estaba aferrada al suelo; estaba más rojo que un tomate y movía los dedos tan rápido que parecía imposible—yo… no sé lo que me paso, en serio…
—Pasa—intervino Lily poniéndose junto a Tonks, para hacerles saber que estaba de su lado (simbólicamente porque ella no podía verle) —que la amas, ya no lo niegues, Remus.
James y Sirius se mostraron confundidos, no sabían a quien se dirigía Lily puesto que ambos Remus estaban hombro con hombro; uno con el ceño fruncido y el otro nervioso.
—Estaba casi segura—susurró Tonks sonriendo un poco, su pelo paso de castaño opaco al rosa chicle tan característico en ella, los dos Remus alzaron una ceja, Lily dio un brinquito y James y Sirius compusieron una enorme sonrisa de satisfacción—creí que estaba volviéndome loca… —Sirius hizo un ruidito que confirmaba las palabras de la chica pero Lily frunció los labios—y ahora pasa esto…
—Sería mejor que te fueras—repuso Remus indicándole la puerta con el brazo estirado—esto… debes irte, ahora.
— ¿Dónde es que dejas tu caballerosidad?—le reprochó James dando un paso hacia adelante, junto a Lily y Tonks, Remus le miro incrédulo—ni hagas tus caras raras, hasta que la aceptes, estoy de su lado—informó muy digno.
Lily le dio un beso en la mejilla.
— ¡Se supone que soy tu amigo!—exclamó Remus.
—Y se supone que tú la quieres—dijo entonces Sirius con simpleza, también se pasó junto a Tonks, los ojos castaños de Remus se abrieron de par en par—así que deja de hacerte el idiota que no te queda.
—Es que…
— ¡No te queda!—chilló Sirius con el mismo tono de voz que usan los padres para regañar a sus hijos pequeños.
— ¿Quieres que me vaya?—repitió Tonks, confusa; como si su cerebro estuviera trabajando al revés y no procesara bien la información.
—Debes irte—corrigió Remus yendo hasta la puerta, abriéndola para que la chica saliera.
— ¿Debo?
—Esto se está poniendo parejo—aseguro Sirius mirando como Tonks se volvía a acercar a Remus que no tenía la fuerza suficiente para alejarla de nuevo.
— ¡Imagínate que se casan!—exclamó James con una carcajada.
— ¿Qué?
— ¡Mejor!—ni Lily ni James se dieron cuenta que Remus estaba pálido, el poco color que había recuperado se había evaporado y que se recargaba en la pared para no caerse— ¡Que tienen un hijo!
Remus miro a Lily, horrorizado; sin poder evitarlo cayó al suelo, con un golpe muy ruidoso, pero nadie le prestó atención ya que estaban muy interesados en lo que haría Remus adulto a continuación.
—Sí—reiteró Remus sin verla a la cara—debes irte, ya es tarde y no…
—Awww—musitó Lily recargando su cabeza en el pecho de James, porque ver a Tonks callando las protestas de Remus con un tierno beso era lo más lindo que podía desear para su amigo—ella es la indicada, lo digo.
—Creo que podré acostumbrarme a ver a mi amigo como mi sobrino—dijo Sirius con sencillez—bueno, no creí decir esto, pero lo mejor será que nos vayamos. No sería bueno si viéramos…—hizo como si besara a una mujer invisible (aunque más bien parecía que se la comía) —no quiero vomitar.
—Tienes razón, vayamos a…
—Tengo que decirlo—dijo Tonks separándose de Remus, solo un par de centímetros, los justos para hablar y no se habría podido alejar más ya que el licántropo tenía sus brazos en la cintura de ella—ya no puedo más—sonrió anchamente—te quiero en mi vida Remus, lo sé desde hace tiempo; no sé si vamos a vivir uno o mil años más—a cada palabra, Remus joven perdía más color (¿era posible aún?)—los años que fueran, quiero estar contigo.
— ¿Por qué tú nunca me has dicho algo así?—reclamó James girando el mentón de Lily para que hicieran contacto visual.
— ¿Cómo?—Lily pestañeaba rápidamente.
—Y aquí vamos con el dramático número uno—sentenció Sirius con voz teatral, haciendo una pronunciada reverencia a su amigo que le dio un golpe en la frente—la verdad no peca pero incomoda, Cornamenta, sabes que eres más dramático que el profesor de adivinación.
— ¡Claro que te digo cosas bonitas!—espetó Lily en tono chillón, enredando sus manos en su pelo alborotado.
— ¿Cuándo?
— ¡Siempre!
— ¡Por supuesto que no!—dijo James haciendo como que lloraba—yo soy siempre el que te las dice, claro cómo me tienes seguro ya no te importo, ya no me enamoras día a día con detalles…
—Eres un bobito—Lily le cogió la nariz juguetonamente, ante Sirius que rodaba los ojos cada dos por tres—pero tienes razón, prometo ser más romántica.
James compuso una mueca de satisfacción que bien le venía a un niño que acabara de hacerle prometer a sus padres el mejor regalo de cumpleaños.
—Yo…—Remus se dio cuenta que abrazaba a Tonks y la soltó de inmediato, bajo la vista hacía el suelo—no me gusta mentir, además creo que no me sale bien.
—Ya, y que lo digas—ironizó Sirius fanfarroneando pues a Remus las mentiras se le daban tan mal como a él las relaciones amorosas.
Tonks miraba a Remus, con una sonrisa, a la espera de que siguiera hablando.
—Así que seré sincero—carraspeó y alzó la vista, hizo una mueca de dolor al toparse con los ojos celestes de ella—te quiero, yo también te quiero.
— ¡Está comportándose!—saltó Jamescomplacido.
—No puedo creer que Tonks o haya convencido con unos besos, unas palabras raras y ya—dijo Sirius—es increíble, claro, de mi familia tenía que ser—al ver las caras de James y Lily añadió—quiero decir, de la parte decente de la familia.
Remus tenía los puños apretados con fuerza, escuchando horrorizado lo que su yo futuro hacía y decía. Simplemente no podía creer el nivel de insensatez que era capaz de alcanzar, tantos años de auto convencerse del hecho de rechazar cualquier tipo acercamiento con una mujer y ahora mismo estaba actuando como un chaval irresponsable que solo se dejaba llevar por las hormonas. A estas alturas del parto (a sus treinta y tantos) y tenía que verse envuelto en un lío de faldas, estaba realmente mal.
Tonks le echo los brazos de nuevo, dispuesta a reanudar su tarea y quizá, si las cosas salían bien, terminar no precisamente en la sala.
—Espera—la cortó Remus haciendo un nudo con las cuerdas de su bata—dije que te quiero, eso es verdad, pero no podemos estar juntos.
— ¡¿¡QUÉ!?!—saltaron James, Lily y Sirius, al mismo tiempo, mirando furiosos a ambos Remus.
— ¿Qué?—la sonrisa de Tonks se esfumó—pero… ¿Por qué? Acabas de decir que…
— ¡Soy un hombre lobo!—recalcó cada palabra, riendo con amargura—no puedo estar con nadie ¿no lo ves? ¡Soy peligroso! En cualquier momento… no me perdonaría si te hiciera daño, me moriría.
—Eso no me importa—dijo ella tratando de cogerle la mano pero él se lo impidió—no me importa que fueras vampiro, gnomo, licántropo; no cambia lo que siento por ti, te amo, Remus ¿eres tú el que no lo quiere ver?
Lily sintió muchísima pena por el dolor que podía ver en los ojos de Tonks y lo único que atino a hacer fue esconderse en los brazos de James que le dio palmaditas.
—Tienes que irte—dijo Remus, implacable—no quiero que te pase nada y ya es muy tarde.
— ¡Eres imposible!—gritó Tonks fastidiada.
—Vete.
— ¡Por favor!—dijo poniendo sus manos en sus mejillas, a la desesperada—podemos estar juntos, lo sé, si nos queremos lo demás no importa; solo es una vez al mes, podemos vivir con eso…
— ¡Soy un anciano!—exclamó Remus enojado, los labios de Tonks temblaron— ¡Mírate! Eres joven, hermosa y talentosa, con una vida entera por delante ¿Qué te esperaría a mi lado? ¿Miseria?—hizo un gesto con los brazos, como si tratara de abarcar el pequeño y sencillo departamento—soy pobre, a veces no tengo ni para comer porque nadie quiere darme empleo—era justo en esos momentos cuando Sirius sabía que Remus (más que nunca) necesitaba de un amigo y en aquel momento, no tenía ninguno—Si te vieran conmigo te convertirían en una marginada—James no dejaba de negar con la cabeza, suspirando ante todas las incoherencias que decía su amigo— ¿Eso es lo que quieres? ¡Date cuenta!
— ¡No me importa!—soltó Tonks.
—Vete.
Y esta vez, Remus la cogió por los codos y la llevó fuera del departamento.
— ¡Eres tú el que tiene que darse cuenta!
—Cuídate—pidió Remus bajando la voz—por favor, cuídate.
— ¡No hemos terminado de hablar!
—Olvídate de lo que te dije—Remus tenía muchas dificultades para cerrarle la puerta en la cara—y no te preocupes, no me verás más.
— ¿Qué…?—pero al fin se había decidido y había cerrado la puerta, los cuatro se habían quedado dentro y vieron como agitaba la varita, sin duda para evitar que Tonks pudiera abrirla— ¡Remus, Remus!
—Es mejor así—murmuró Remus adulto, recargándose en la puerta, cerrando los ojos pensando que quizá así no podría oír a Tonks gritarle.
—Realmente no lo creo—dijo Lily lastimosamente.
—Después de todo, es su vida, sus decisiones—James se agachó para ver a Remus joven que parecía ido—ya puedes estar contento, has botado a Tonks.
— ¿Eh?—Remus le miro sin entender.
—Que estés satisfecho—intervino Sirius cogiéndolo de la axila para incorporarlo—felicidades, eres una mierda.
Y esta vez, Lily no lo reprendió porque sabía que tenía la razón.
Hola caras de bola :D
Ok, no -.-'
Jajajajaja bueno, heme aquí con un capi recién salidito de Word ¿qué tal? Personalmente me ha encantado como me quedo, digo es que soy muy modesta jijijiji
Como sea, creo que con todo el ajetreo del ministerio era bueno cambiar el lado de la moneda y tener un poco más de humor y testarudez cortesía de nuestro amigo lobuno (eres idiota Remus, pero aun así te amamos y nos tienes a tus empeines xD)
Así que… ¿Qué mejor que cuando bota a Tonks? ¡Estamos contigo Tonks, porque sabemos que tienes la razón! Y su corazón u____u cof cof maldita cof cof
Siempre que leo el Príncipe Mestizo y leo la parte en que Harry llega a la Madriguera y ahí esta Tonks, creía que su aspecto desmejorado realmente se atribuía al sentimiento de culpa del sobreviviente (créanme cuando les digo que verdaderamente te deja colgada de un hilo, es horrible) me imaginaba que nadie debía saber que ella estaba enamorada de Remus o al menos no en ese momento porque Molly menciona muy cómodamente que vaya a cenar, que irán Remus y Kingsley… aunque supongo que Snape debió enterarse por casualidad debido a lo que menciona con respecto al patronus de la pobre, pobre Tonks :'(
Así que ahí lo tienen, espero comenten mucho, mucho :D y perdón si tardo un poquitillo en actualizar lo que pasa que estoy estudiando para exámenes de suma importancia y en las noches- madrugada es cuando me hago tiempo para escribir a mis anchas n____n
Aún así, gracias por todo.
Besos con sabor a Merodeador botador xD
P.D. Soy LeviosaQuest2003 en pottermore para quienes gusten agregarme, solo les advierto que soy Slytherin xD tal y como dije alguna vez, no sé si en las notas de este fic o de otro (lo checaré) el sombrero seleccionador me pondría ahí porque soy una hija de puta (con el respeto que me merezco xD)