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Historia 67888 — capítulo 55

—¡SIRIUS! —gritó Harry—. ¡SIRIUS!--Sirius…--decía Lily con la voz entrecortada por la impresión de ver aquello; sintiendo que se le movía el piso, que la cabeza le pesaba toneladas—Dios mío, Sirius…

--No puede ser—murmuró Remus moviendo a penas los labios—no puede ser… Sirius no puede…

--¡NO ESTA MUERTO!—rugió James saliendo de su shock.

—James… el velo—le señaló Lily con la mano temblorosa—ha caído por el velo…

—No puedes hacer nada, Harry...

--¿Qué no ves que solo está del otro lado?—chilló James apretando los puños.

— ¡Vamos a buscarlo, tenemos que ayudarlo, sólo ha caído al otro lado del arco!

--No es así, James—dijo Remus mirando el suelo—ha caído, sabes bien lo que pasa con ese velo…

—Es demasiado tarde, Harry.

--¡Solo está del otro lado, maldita sea!

—No, todavía podemos alcanzarlo... —Harry luchó con todas sus fuerzas, pero Lupin no lo soltaba.

--¡Reacciona, James!—le pidió Lily yendo hacia él, tratando de abrazarlo pero él se apartó bruscamente, con los ojos enrojecidos— ¡Sirius está muerto!

—No puedes hacer nada, Harry, nada. Se ha ido.

--¡NO ESTA MUERTO!—el gritó que soltó James resonó por todo el lugar; miro con agonía el rostro de Lily que estaba contraído por el dolor de la perdida. Se giró para ver a Remus que lloraba en silencio y entonces poso su vista en el velo—no lo está—dijo en un susurro a penas audible.

— ¡No se ha ido! —bramó Harry.

--Se ha ido… se ha ido… se ha ido…--decía Remus una y otra vez, agazapándose contra una de las muchas gradas—se ha ido…

— ¡SIRIUS! —gritó—. ¡SIRIUS!

—No puede volver, Harry —insistió Lupin; la voz se le quebraba mientras intentaba retener al chico—. No puede volver, porque está m...

--Hay que… ¡James!—Lily quiso cogerlo pero no pudo, la mano se le cerro en el aire, tratando que agarrarlo del brazo pero su marido ya corría hacia el gran velo— ¡NO!

— ¡NO ESTÁ MUERTO! —rugió Harry—. ¡SIRIUS!

James corría… lo más rápido que podía; sin importarle que Lily gritaba como loca detrás de él, sin saber muy bien lo que ella le decía. Solo quería llegar hasta el maldito velo, cruzarlo y encontrar a Sirius y así mostrar que solo estaba oculto, esperando el mejor momento para volver a emprender la pelea con Bellatrix. Solo había que ir a comprobar que él estuviera ahí.

—Harry..., lo siento mucho... —dijo Neville. Todavía agitaba las piernas de modo incontrolable—. Ese hombre..., Sirius Black..., ¿era amigo tuyo?

Harry asintió con la cabeza.

--¡JAMES!

Entonces el chico cruzó el velo… y nada sucedió. Fue como si cruzase una simple puerta, fue como si ahí no existiera nada más.

Se detuvo en seco, bajo la mirada. Pero ahí no había nadie.

Eso ya lo sabía… porque recordaba la explicación que su padre le había hecho siendo pequeño; porque sabía que la gente que cruzaba por el velo ya no regresaba nunca más. Porque ahora lo aceptaba y dolía.

Sirius ya jamás volvería. Estaba muerto.

--¿James?—Lily se acercaba a él lentamente, sin dejar de llorar—Jimmy—y lo abrazó por detrás—hay que… hay que ir a un lugar donde podamos estar—decía ella torpemente—hay que descansar.

--No, no quiero descansar—dijo él sin volverse.

--Pero…

— ¡No, Harry! —gritó Lupin, pero él ya se había soltado de Lupin, que había bajado la guardia.

--¿Qué…?

Solo basto seguir la dirección de la mirada de Harry para saber lo que sucedía: Kingsley aullaba de dolor en el suelo y Bellatrix trepaba por los escalones de piedra.

— ¡No, Harry! —gritó Lupin, pero él ya se había soltado de Lupin, que había bajado la guardia.

--¡James!—saltó Remus viendo en la cara de su amigo como se dibujaba una expresión que pocas veces le había visto— ¡No puedes…!

— ¡HA MATADO A SIRIUS! —rugió Harry—. ¡HA SIDO ELLA! ¡VOY A MATARLA!

--¡ELLA LO MATÓ!—gritó James yendo detrás de Bellatrix— ¡FUE ELLA!

James y Harry echaron a correr y treparon rápidamente por los bancos de piedra; Remus y Lily le llamaban, con voz en cuello, sin saber si ir detrás de ellos o quedarse con Sirius… de quien no se habían acordado que estaba ahí.

El borde de la túnica de Bellatrix se perdió de vista, pero Harry entró tras la mortífaga en la sala del tanque de cerebros...

Mientras corría a toda velocidad, la cabeza de James era un torbellino de emociones y pensamientos. No podía concebir lo que acababa de suceder; era como si un muro enorme se alzase y le impidiera aceptar la realidad. El futuro.

Esa mierda no podía ser el futuro…

--¡Crucio!

No se había percatado de que habían llegado al vestíbulo. Su corazón se detuvo por un par de segundos cuando reaccionó al oír aquel hechizo; giro la cabeza para ver como Harry tenía el brazo extendido, con una mueca de rabia que le pareció igual a la que él traía. La maldición le dio a Bellatrix, pero no le hizo chillar de dolor.

Y entonces… se detuvo en seco. Sintiendo que el aire le faltaba.

Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va,

Cuando un amigo se va, algo se muere en el alma,

Cuando un amigo se va, algo se muere en el alma…

—Sé cómo te sientes, Harry —afirmó Dumbledore con serenidad.

--¿Qué…?—iba diciendo James, sintiéndose como comprimido en una pequeña capsula.

—No, no lo sabe —negó él con un tono de voz inusitadamente impetuoso.

Se fijó mejor; estaba en el despacho de Dumbledore, con Harry y…

--Menos mal que estas aquí—dijo Lily en un susurro—pensé que…

--¿Qué ha pasado?—preguntó Remus acercándose a él.

--Nada—contestó James sin poder mirar a Sirius que no decía una sola palabra.

--James, yo sé que no es fácil…--pero Lily se quedó callada cuando James posó sus ojos sobre ella, jamás la había mirado así.

—¿Lo ve, Dumbledore? —dijo Phineas Nigellus con malicia—. No pierda el tiempo intentando comprender a los estudiantes porque ellos lo detestan. Prefieren sentirse terriblemente incomprendidos, deleitarse en la autocompasión, sufrir con...

—Ya basta, Phineas —le ordenó el director.

--¿Estás bien?—le preguntó Lily a Sirius que estaba en la esquina más alejada, pero él ni siquiera la miro— ¿Sirius?

Era inútil. Seguía en shock.

—No deberías avergonzarte de lo que sientes, Harry —oyó que decía Dumbledore—. Más bien al contrario. El hecho de que puedas sentir un dolor como ése es tu mayor fortaleza.

--¿Su mayor fortaleza?—repitió James incrédulo— ¿Su mayor fortaleza?—dijo una vez más, subiendo el tono de su voz— ¡Su mayor fortaleza!—se burló soltando una amarga carcajada que sobresaltó a Lily, Remus lo miro, pero no le dijo nada—él no sabe… no puede entenderlo…—murmuró finalmente.

— ¿Mi mayor fortaleza? —repitió Harry con voz temblorosa—. Usted no tiene ni idea, usted no sabe...

— ¿Qué es lo que no sé? —le preguntó Dumbledore con calma.

La rabia, el dolor, la ira, la frustración y la impotencia comenzaban a apoderarse de la cabeza de James que no soportaba la tranquilidad con la que hablaba Dumbledore. Era desesperante ver su cara calmada y escuchar su voz lenta. No podía soportarlo.

--¡No sabe nada!—gritó James poniéndose rojo hasta las orejas— ¡Porque todo esto es su culpa!

--¿Cómo puedes decir eso?—inquirió Lily con los ojos anegados en lágrimas— ¡Aquí no hay culpables! ¡No puedes…!

--Déjalo, Lily—la corto Remus con voz monocorde.

Harry se volvió temblando de rabia.

—No quiero hablar de cómo me siento, ¿está bien?

— ¡Que sufras así demuestra que todavía eres un hombre, Harry! Ese dolor significa que eres un ser humano.

--¡Eso no es cierto!—decía James sin bajar un palmo el volumen de su voz, temblaba de pies a cabeza.

— ¡PUES ENTONCES NO QUIERO SER UN SER HUMANO! —rugió Harry.

--¡TODO ESTO ES UNA MIERDA!—bramó James e hizo el ademán de coger uno de los delicados objetos de plata de Dumbledore, sin ningún éxito—¡PORQUE TODO ESTO NO SIRVE! ¡ES UNA MIERDA!

Remus se hizo a un lado justo cuando James hizo aparecer un florero y lo lanzó hacia donde momentos antes había estado su cabeza, convirtiéndolo en trocitos de vidrio. Lily lloraba sin ningún reparo, no sabía cómo poder ayudar a su marido. Por primera vez, no sabía algo.

Harry agarró el delicado instrumento de plata de la mesita de patas finas que tenía a su lado y lo lanzó hacia el otro extremo de la habitación; el instrumento se hizo mil pedazos al estrellarse contra la pared.

— ¡NO ME IMPORTA! —gritó Harry, y luego cogió un lunascopio y lo arrojó a la chimenea—. ¡ESTOY HARTO, YA HE VISTO SUFICIENTE, QUIERO TERMINAR CON ESTO, QUIERO SALIR, YA NO ME IMPORTA...!

Sirius miraba todo sin prestar atención.

Siempre había imaginado su muerte; peleando con mil mortifagos a la vez, muriendo como un héroe.

Y ahora… no podía creer lo que había sucedido; la parte de su cerebro encargada de asimilar lo imposible, se negaba rotundamente a aceptar que en esefuturo había muerto de una forma tan patética y estúpida. Era como tener la imagen de su muerte tatuada en la retina, que le impedía ver lo que sucedía ahí y ahora. No podía conectar sus pensamientos con su comportamiento, quería hablar, pero su boca no se movía ni emitía sonido alguno.

Simplemente no podía.

--¿Sirius?—lo llamaba Lily, la oía como si estuviera al otro de un ancho río— ¿Sirius?

Sus ojos vieron por un momento cuando James daba de puñetazos a la pared, vio como los nudillos de la mano de su mejor amigo comenzaban a sangrar copiosamente… podía ver el dolor en la cara de James.

Era puro dolor.

—Sí te importa —sentenció Dumbledore. Ni había pestañeado ni había hecho el más mínimo movimiento para impedir que Harry destrozara su despacho. La expresión de su rostro era tranquila, casi indiferente—. Te importa tanto que tienes la sensación de que vas a desangrarte de dolor.

--¡YA BASTA!—rugió James sin dejar de golpear el muro— ¡YA ES SUFICIENTE!

— ¡NO! —gritó Harry.

Ahora Lily no solo lloraba por el dolor de James sino también por el de Harry. Porque ahora el chico gritaba tan fuerte que pareciera que iba a desgarrársele, porque pareciera que estaba a punto de lanzarse contra Dumbledore para hacerle el mayor daño posible. Porque ella, Remus y James habían perdidoa un hermano.

Pero Harry había perdido a quien fuera como su padre.

—Sí, ya lo creo que sí —insistió Dumbledore aún con mayor serenidad—. Ya no sólo has perdido a tu madre y a tu padre, sino también lo más parecido a un padre que tenías. Claro que te importa.

--¿CÓMO PUEDE ESTAR ASÍ?—se indignó James girando la cabeza tan rápidamente que se hizo daño, pero no le importó en lo más mínimo— ¿CÓMO PUEDE DECIRLO DE ESA FORMA?

—¡USTED NO SABE CÓMO ME SIENTO! —bramó Harry—. ¡USTED ESTÁ AHÍ TAN...!

--No quiero oírlo más—declaró James—me largo.

Harry corrió hacia la puerta, agarró otra vez el picaporte y tiró de él.

Pero la puerta no se abría.

—Déjeme salir —dijo volviéndose hacia Dumbledore. Continuaba temblando de pies a cabeza.

James no podía tener el ceño más fruncido ni enviar una mirada más envenenada a Dumbledore de lo que ya lo hacía.

—No —respondió el director.

Se observaron unos segundos.

—Déjeme salir —repitió Harry.

—No —repitió Dumbledore.

—Si no me deja salir..., si me retiene aquí..., si no me deja...

—Puedes seguir destrozando mis cosas —repuso Dumbledore sin alterarse—. Tengo demasiadas.

El director dio la vuelta a su mesa y se sentó en su silla, desde donde siguió observando a Harry.

—Déjeme salir —insistió éste con una voz fría y casi tan serena como la de Dumbledore.

—No hasta que me dejes hablar.

--¡AHORA SI QUIERE HABLAR!—ironizó James subiendo de nuevo el tono de su grave voz— ¿QUÉ MÁS TIENE POR DECIR?

— ¿Cree usted..., cree que quiero..., cree que me importa un...? ¡NO QUIERO OÍR NI UNA PALABRA DE LO QUE TENGA QUE DECIRME!

--Harry—decía Lily entre sollozos—mi niño, mi Harry…

—Me escucharás —aseguró Dumbledore—. Porque no estás tan furioso conmigo como deberías estarlo. Si vas a pegarme, como sé que estás a punto de hacer, me gustaría habérmelo ganado del todo.

--¿De qué rayos habla?—dijo Remus limpiándose las lágrimas de los ojos— ¿Cómo…?

--¡Pues claro que él tiene toda la culpa!—graznó James tratando de contener todo lo que sentía— ¡Él sabía cómo era Sirius! ¡Sabía perfectamente que no podía estar tanto tiempo encerrado!—su pecho subía y bajaba tan rápido que parecía imposible, Remus ni siquiera pestañeaba—¡Sabía que algo así iba a pasar!

—Pero ¿qué dice...?

—Yo tengo la culpa de que Sirius haya muerto —afirmó Dumbledore con claridad—. O mejor dicho, casi toda la culpa, porque no voy a ser tan arrogante para atribuirme la responsabilidad absoluta. Sirius era un hombre valiente, inteligente y enérgico, y los hombres como él no suelen contentarse con quedarse sentados en su casa, escondidos, cuando creen que otros corren peligro. Sin embargo, no debiste creer ni por un instante que era necesario que acudieras al Departamento de Misterios esta noche. Si yo hubiera sido sincero contigo, Harry, que es lo que debería haber hecho, habrías sabido hace mucho tiempo que Voldemort intentaría engañarte e incitarte a ir al Departamento de Misterios; de ese modo no habrías caído en su trampa ni habrías ido allí esta noche. Y Sirius no habría tenido que ir a buscarte. De eso soy el único culpable. —Harry seguía de pie con una mano encima del picaporte, aunque no se daba cuenta. Sin respirar apenas, observaba y escuchaba a Dumbledore, pero sin comprender del todo lo que estaba oyendo—. Siéntate, por favor —le indicó el director. No era una orden sino una petición.

--¡Lo sabía!—zanjó James furioso.

--¿Qué dice?—Lily se acercó a Dumbledore, como para comprender mejor—yo no creo que…

--Debió haberle dicho la verdad desde un principio—dijo lentamente Remus, con la voz cargada de rencor, mirando decepcionado al anciano director—espero demasiado tiempo, hasta que las cosas se le escaparon de las manos.

— ¿Qué información era ésa? —inquirió Harry.

—Que la persona que más quería Sirius en el mundo eras tú, y que tú lo considerabas a él una mezcla de padre y hermano —contestó Dumbledore—. Voldemort ya estaba enterado, por supuesto, de que Sirius pertenecía a la Orden y de que tú sabías dónde estaba; pero la información de Kreacher le hizo comprender que por quien no dudarías jamás en arriesgar la vida era por Sirius Black.

Ninguno dijo nada, Remus tenía la vista clavada en la ventana, Lily tenía los ojos fuertemente cerrados, pero las lágrimas seguían cayendo con insistencia. Sirius estaba tan quieto como una estatua, con las manos en los bolsillos y James… él sentía que los ojos le picaban, que el estómago se le revolvía y que le daba vueltas todo. Oír aquello… no era más que la verdad. Porque Sirius había cumplido su palabra, había cuidado a Harry hasta el último momento de su vida.

—Snape... Snape... provocaba a Sirius... Daba a entender que era un cobarde por quedarse en la casa...

—Sirius era demasiado maduro e inteligente para permitir que lo hirieran tan débiles insultos.

--¡SNAPE, SIEMPRE SNAPE!—rugió James recobrando su postura agresiva— ¡SI ÉL NO HUBIERA ESTADO MOLESTANDO A SIRIUS TODO EL TIEMPO…!

--¿James?

--¡ESE MALDITO, TODO EL TIEMPO!

--¿James?

--¡TODO ES UNA MIERDA CUANDO SNAPE ESTA CERCA! ¡ES SU CULPA, TODO LO MALO ES CULPA SUYA!

--¡JAMES!

--¿Qué?

El chico de gafas se giró para ver quien lo llamaba.

Era Sirius.

Sirius le miraba directamente a los ojos; con aquella mirada gris que siempre tenía un brillo especial, con una simple mirada podían entenderse a la perfección. Le basto ese contacto para poder soltar todo lo que traía dentro.

Se recargo en la pared, resbalando por ella hasta quedar en el suelo. Abrazándose piernas y brazos, escondiendo la cara, tratando de no llorar, tratando por todos los medios de no llorar. Sintiendo un gran nudo en la garganta, imaginándose el cuerpo inerte de su mejor amigo.

No te vayas todavía, no te vayas por favor

no te vayas todavía que hasta la guitarra mía

llora cuando dice adiós.

—No todo el mundo puede volver convertido en fantasma.

--¿Qué..?

— ¿Qué quiere decir?

--Harry—dijeron Lily y Remus al tiempo, con la voz cargada de lástima.

—Sólo... sólo los magos.

James no quiso alzar la cabeza. Pero sabía perfectamente que habían cambiado de lugar y podía saber lo que trataba de hacer Harry. Era inútil, Sirius lo había dejado muy claro en una estúpida conversación de hacía años.

— ¡Ah! —exclamó Harry, aliviado—. Bueno, no pasa nada, la persona a la que me refiero es un mago. Así que puede volver, ¿no?

Nick se apartó de la ventana y miró apesadumbrado a Harry.

--Él no va a volver—dijo Remus cabizbajo—jamás lo haría.

—Él no volverá.

— ¿Quién?

—Sirius Black.

— ¡Pero usted volvió! —gritó Harry con enfado—. Usted volvió, y está muerto, pero no desapareció.

--Harry no lo comprende—terció Lily hipando, refugiándose debajo del brazo de Remus—no quiero comprenderlo, solo quiere… solo quiere que Sirius vuelva.

—Los magos pueden dejar un recuerdo de sí mismos en el mundo y pasearse como una sombra por donde caminaban cuando estaban vivos —explicó Nick con tristeza—. Pero muy pocos magos eligen ese camino.

—¿Por qué no? ¡Además, no importa, a Sirius no le importará que no sea algo habitual, volverá, estoy seguro de que volverá!

Fue cuando Sirius comprendió lo que representaba para Harry. Se dio cuenta que el chico no solo lo veía como la persona que más conocía a sus padres, sino como la persona a quien más quería, justo como habían dicho; porque nadie más podía comprendértelo tan bien. Porque lo aceptaba… su yo futuro había traspasado la camaradería que había establecido con James hacia él, porque no solo lo veía como al hijo de su mejor amigo… aceptaba que había tratado a Harry como si fuera su amigo.

Y tan poderosa era su fe que Harry giró la cabeza hacia la puerta, convencido por una milésima de segundo de que vería a su padrino, con el cuerpo de un blanco nacarado y traslúcido pero sonriente, entrando por ella y dirigiéndose hacia él.

—No volverá —repitió Nick—. Él... seguirá adelante.

El barco se hace pequeño cuando se aleja en el mar,

Y cuando se va perdiendo qué grande es la soledad.

--Claro que seguiría adelante—dijo Sirius carraspeando para hacer que su voz sonora igual que de costumbre—soy un merodeador—y soltó una risita perruna.

--Nada de esto pasara—ahora fue el turno de Lily de prometerle algo, él le apretó la mano en señal de apoyo—tú… tú tendrá una vida larga, te lo juro, Sirius, si es necesario…--dudo un segundo—si hace falta yo misma me encargaré de ella.

--Gracias—dijo Sirius en voz bajita.

--¿James?—le llamó Lily— ¿James?

Pero James no alzó la cabeza…

Seguía ensimismado, pensando en lo que acababa de pasar. Hundiéndose más y más en su dolor.

--Venga, Cornamenta—le dijo Sirius y lo tomó por un brazo, le hizo una señal a Remus para que lo imitara y ambos lo alzaron del suelo—hay que ir a dormir.

--Sirius…--balbuceo James limpiándose las lágrimas con la manga de su playera—Sirius… te juro por todo lo sagrado que si dejas que esa loca te mate, voy detrás de ti para matarte yo mismo.

--Me distraje—se justificó Sirius sonriéndole anchamente.

James sonrió un poco, cogió la mano que Lily le tendía y los cuatro comenzaron a caminar hacia la sala de Menesteres.

Porque todavía podía evitarse aquella espantosa visión. Porque James no iba a permitirse el lujo de sentir aquel dolor tan insoportable como era el perder un hermano. Y sobre todo, porque Sirius se merecía algo más que esa vida de miseria que había llevado.

Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va,

Y va dejando una huella que no se puede borrar.

Ese vacío que deja el amigo que se va

Es como un pozo sin fondo que no se vuelve a llenar.

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¿Alguna vez escucharon esa canción?

¿No?

Pues… creo que quedó muy acorde al capítulo ¿no creen?

La verdad que a mí, cada que la escuchó, me dan ganas de cortarme las venas con una galleta de animalito u___u

Como le dije a alguien en los comentarios… me costó uno y la mitad del otro escribirlo porque Sirius es mi personaje favorito. Además… es horrible cuando pierdes a un amig@ o novi@ es un dolor… que ay Dios, no sé ni cómo explicarlo; sientes que el mundo ya no tiene sentido, que quieres ir detrás de esa persona, que quieres estar con él de la forma que sea,  que cada parte de tu cuerpo duele nada más recordarlo, que solo respirar te arde, que tu corazón se hace chiquito y no cabe nada más que la soledad, la perdida y el dolor.

Perder a alguien es tan espantoso que yo no se lo desearía ni a mi peor enemigo.

Este capítulo… espero que lo disfruten porque… ¡Merlín! Me trae demasiados recuerdos u____u podrán imaginarse con respecto a qué… o a quien.

¡En fin!

¡SIRIUS BLACK, DONDE TE DEJES MATAR POR LA LOCA ESA, VAMOS TODAS Y APEDREAMOS POR ANDAR DE BURLONCITO EN VEZ DE PRESTAR ATENCIÓN!

¿Quién me sigue?

xD

bueno, pues espero muchos comentarios; vamos en el mil quinientos y tantos y faltan dos libros más los capítulos que se necesiten para que resuelvan todo. ¿Creen que sea posible llegar a los dos mil comentarios? :OOOO

¡Espero que sí!

Pórtense mal y siento mucho si las hice llorar :P

Besitos con sabor a Merodeador n___n