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Historia 67888 — capítulo 61
—¿QUÉ?
Y el grito de Sirius, probablemente pudo haberse oído hasta el otro lado de la galaxia.
—¿Quieres hacer el favor de callarte?—le espeto James—. ¡Es probable que puedan oírnos!
—¿Cómo quieres que me calle?—respondió Sirius recargándose en Remus que miraba todo muy divertido—. ¡Tiene quince años y tiene un novio que le saca tres!
—No tienes cara—le recordó Lily simplemente—, tu eres mucho peor.
—Digo, si te molesta puedo decirle que su hermanita es una sobre protectora de lo peor—espetó Lyra con una falsa mueca de burla—, que puede irse olvidando de mí.
—Es increíble como tiene el modito de Sirius—observó Remus—, pobre Hollie.
—Son iguales, por eso están juntos—dijo Ginny con complicidad—. La verdad me sorprendió tanto cuando me lo dijeron, no es que no lo viera venir pero yo pensé que tú querías a…
Pero el hechizo estaba en contra de Sirius, así que los movió antes de que Ginny pudiera terminar la frase.
—¡Demonios!—soltó Sirius dando un golpe contra su propia mano—. ¡Pero esto no va a quedarse así, voy a saber y cuando sepa yo…!
—… Entonces seguí a Snape y Malfoy por los pasillos hasta que se detuvieron en uno—decía Harry al señor Weasley que pretaba atención.
—¿Es navidad?—dijo Lily mirando la decoración, sabiendo de antemano que esa era la Madriguera; vio como Molly canturreaba, como Ginny y los gemelos jugaban naipes explosivos y como Ron y Hill charlaban con Fleur Delacour, se sorprendió mucho de verla allí. En cuanto Fleur se giro para besar a Hill supo que esos dos debían ser novios—, ha pasado ya mucho tiempo, entonces. Cada vez el hechizo se salta más y más, solo espero que no este dejando de lado nada importante.
—¿Snape y Malfoy?—repitió Remus que no había prestado atención a Lily.
—Decían algo sobre el ataque a Katie…
—¿Ataque?—salataron los cuatro asustados, hasta a Sirius se le había olvidado el asunto de Lyra.
—Snape le dijo a Malfoy que había prestado un Juramento Inquebrantable a su madre, para protegerlo…
—¿Juramento Inquebrantable?
—¿Protegerlo?
—No entiendo un carajo—se quejó James acercandose al Remus de aquella epoca que al principio miraba como crepitaba el fuego pero a medida que Harry hablaba, él se iba girando más y más—, pero nada bueno deber de haber si hay un Juramento Inquebrantable de Quejicus para Narcisa.
—Esto no me gusta nada—comentó Remus—. No tenemos pruebas de que Narcisa sea mortifaga pero Lucius sí y quizá Draco…
—No lo creo—repuso Lily—: si lo que insinúas Remus, es que Draco sea un mortifago no lo creo. Es solo un niño, no me lo imagino.
—Podría ser—aventuro James—, digo, no sería la primera vez que Voldemort utiliza a alguien más débil para hacer el trabajo sucio. Aunque sí, es difícil de creer que Draco sea un asesino.
—Snape insistía para que Draco le dijera su plan, ¡Hasta le ofreció ayuda!—exclamó Harry dramáticamente—, estan tramando algo, sea lo que sea que traman no es algo bueno.
—No se puede esperar nada bueno de Quejicus—sentenció Sirius con una mano en la barbilla—. Antes de salir de Hogwarts sabíamos que sería mortifago y Dumbledore esta loco por creer que ha cambiado.
—Eso lo dices porque lo odias—dijo Remus sin más.
—Ah… ¿Y tú no lo odias?—preguntó James escéptico.
—Pues… sinceramente, no—contestó el licántropo tranquilamente ante las muecas de inconformidad de sus amigos—, paso de él, es todo.
—Mentiroso—le acusó Sirius ante la sonrisa de James.
—¿No se te ha ocurrido pensar, Harry—preguntó el señor Weasley—, que a lo mejor Snape sólo estaba fingiendo…?
—¿Fingiendo que le ofrecía ayuda para averiguar que está tramando Malfoy? Sí, ya pensé que usted me diría eso. Pero ¿cómo saberlo?
—No deja nada al aire—dijo Lily con un deje de orgullo en la voz—. Igual que su padre.
—Harry tiene razón—aseguró James—. Supongamos que nuestro odio por él lo dejamos a un lado y pensamos de modo neutral. Si oyes una conversación como esa ¿qué pensarías?—miro a Sirius.
—Que Snape planea algo con Malfoy—dijo él muy convencido.
—Es inútil tratar el tema contigo—se lamentó James, pero no pudo ocultar su cara de satisfacción—. ¿Tú que dices, Lily?
—No sabría que pensar. Hay lógica por ambas partes pero… es que si Dumbledore confía en Severus…—se encogió de hombros—, una muy buena razón debe de tener.
—No nos corresponde a nosotros saberlo—intervino Lupin. Se hbaía puesto de espaldas al fuego y miraba a Harry por encima del hombro del señor Weasley—. Es asunto de Dumbledore. Él confía en Severus, y eso debería ser suficiente garantía para todos.
—Pero que hipócrita te has vuelto—le acusó Sirius apuntando con el dedo a ambos Remus—. ¿Cómo es posible que hables así después de tantas cosas que pasaron?
—Lo siento, no puedo evitar pensar así…
—¡Supón, Remus—lo cortó James negando con la cabeza—, que Dumbledore se equivoca y que Snape sigue siendo la misma serpiente ponzoñosa y rastrera que conocemos! ¿Qué pensarías entonces?
—¡James, por todos los cielos!—exclamó el chico fastidiado—. ¡Deja el tema zanjado! Puede que te pases la vida odiando a Snape pero tu odio no lo hace ni más malo ni más bueno ni más nada. Madura.
James le miro claramente ofendido. Pero no dijo nada, se limito a bufar y girarse hacia donde lily le dio palmaditas en el brazo.
—Pero supongamos…—objetó Harry—. Supongamos que Dumbledore se equivoca con respecto a Snape…
—Me esta gustando esto de los supositorios—dijo Sirius sonriéndole a James para que se le bajara el berrinche—. Vamos, compañero, sabemos que Remus le odia igual que nosotros pero es mojigato.
Ante la sorpresa de los chicos, Lily rió tan sonoramente que se tapó la boca con la mano y se puso más roja que su cabello. Remus negó con la cabeza. Ella también era igual que ellos, e igual a él (por lo que decía Sirius) también se negaba a aceptarlo.
—Esa suposición ya se ha formulado muchas veces. Se trata de si confías o no en el criterio de Dumbledore. Yo confío en él y por lo tanto confío en Severus.
—Mustio—dijeron James y Sirius al unísno, con identico tono de reproche.
—Pero Dumbledore puede equivocarse—insistió Harry—. Él mismo lo reconoce. Y usted…—Miró a los ojos a Lupin y preguntó—: ¿De verdad le cae bien Snape?
—Eso era todo—dijo James satisfecho.
—Te acaba de matar con esa, Lunático—se mofó Sirius.
—¿Qué, qué decías del novio de Lyra?—soltó Remus como quien no quiere la cosa.
Sirius se quedo sin palabras. Y sin color en la cara.
—No me cae ni bien ni mal. Te estoy diciendo la verdad, Harry—añadió al ver que esté adoptaba una expresión escéptica—. Quizá nunca lleguemos a ser íntimos amigos; después de todo lo que pasó entre James, Sirius y Severus, ambos tenemos demasiado resentimiento acumulado. Pero no olvido que durante el año que di clases en Hogwarts, él me preparó la poción de matalobos todos los meses; la elaboraba con gran esmero para que yo me ahorrara el sufrimiento que padezco cuando hay luna llena.
—Mira nada más—dijo Sirius—, ahora resulta que si alguien te prepara una simple poción ya se convierte en tu mejor amigo, esa no me la sabía. No diría lo mismo si yo estuviera a su lado para patearle el trasero.
—Serás malo, Lunático, malo—concluyó James adelantándose a que su amigo replicara a lo que decían—. Tampoco se te olvide que a Snape fue al que se le salió decir que era licántropo y por eso te fueras de Hogwarts.
—Déjenlo respirar—dijo Lily—, pobre Remus, ni siquiera lo dejan defenderse. Son un par de montoneros.
—¡Pero <> reveló que usted era un hombre lobo, y por su culpa tuvo que marcharse del colegio!—discrepó Harry con enojo.
—Harry no tiene una idea de cuanto agradezco que diga estas cosas—farfulló James abrazando a Lily.
—Es que él eres tú—apuntó Remus resignado a que el tema de lo que opinaba de Snape jamás se dejaría de lado—, en algunas cosas son iguales.
—Snape lo hizo porque él a ti si te odia y más aún, te envidia—terció Sirius—. En el colegio envidiaba que tuvieras excelentes amigos como James y yo—Lily bufo y dijo entre dientes algo parecido a "arrogante" pero él no le hizo caso—, que fueras mejor que él en Defensa Contra las Artes Oscuras y sobre todo, que tuvieras la plaza que él quería.
—Exacto—lo apoyó James.
Remus se quedó dos segundos pensando al respecto… Jamás se le hubiera ocurrido pensar que él provocara envidia en alguien. Al contrario, era él quién envidiaba a todo aquel que no tuviera que soportar la agonía que vivía cada luna llena. Nunca se lo había planteado así…
—Se habría descubierto tarde o temprano—repuso Lupin encogiéndose de hombros—. Ambos sabemos que ambicionaba mi empleo, pero habría podido perjudicarme mucho más adulterando la poción. Él me mantuvo sano. Debo estarle agradecido.
—¡Nos ha salvado la vida, estamos agradecidos!—chillaron Sirius y James en son de burla a Remus que solo rodó los ojos—¡Nos ha salavado la vida, estamos agradecidos!
—No es gracioso—dijo Remus con los labios fruncidos—. Son molestos.
—Es gracioso—murmuró Lily en voz baja, pero los tres pudieron oírla perfectamente.
—Quizá no se atrevía a adulterarla porque Dumbledore lo vigilaba—sugirió Harry.
—Chao, me voy a llorar—sollozó James haciendo como que lloraba.
—Harry sabe por donde—masculló Sirius.
Remus suspiro hondamente. Harry se parecía más allá del físico a James, aunque quizá era tan poco que solo las personas que conocieran a James y Lily podrían notarlo. Aún así, no pudo evitar sonreír al pensar en que Harry estaba decidido a heredar aquel odio de colegiales.
—Veo que estas decidido a odiarlo—dijo Lupin esbozando una sonrisa—. Y lo comprendo: eres hijo de James y el ahijado de Sirius, y has heredado un viejo prejuicio. No dudes en contarle a Dumbledore lo que nos has contado a Arthur y a mí, pero no esperes que él comparta tu punto de vista sobre ese tema; no esperes siquiera que le sorprenda lo que le expliques. Es posible que Severus interrogara a Draco por orden de Dumbledore.
—Bueno, por lo menos recuerda como me llamo—dijo James fingiendo enfado, se cruzó de brazos y miro a Remus acusadoramente—, a estas alturas creí que me habría olvidado
—Son más dramáticos que una novela muggle—se quejó el chico negando con la cabeza—. No sé entonces porque carazos piden mi opinión si al final de cuentas va a ser lo que ustedes digan y manden. Son imposibles.
—¿Novela?—repitió Sirius— ¿Qué es eso?
—Debiste tomar Estudios Muggles—dijo Lily—, así no estarías preguntando cosas cada dos por tres. Creía que eras letrado.
—Soy letrado, no sabelotodo—defendió Sirius con el ceño fruncido—. No confundas la gimnasia con la magnesia, pelirroja.
—Eres un dramático de lo peor—dijo Lily apartandose el pelo bruscamente de la cara con tanta puntería que le dio en plena cara a Sirius—. A veces me pregunto como hago para no matarte, sí no te tuviera paciencia te mataría cada tres segundos.
—Lo haces porque aunque no quieras, me quieres…
—Creía que escribirías a Lyra—decía Ginny.
—¿Hum?
—Vamos, no hagas como si no te importara—le dijo la pequeña pelirroja a uno de los gemelos.
—¿Quién es? ¡No los reconozco!—refunfuñó Sirius apretando los puños—. ¿No pueden hablarse por nombre? ¿Por qué todo tiene que ser tan misterioso? ¡Odio lo misterioso!
—Eres cotilla—dijo James riendo, al ver la expresión de su amigo, añadió—: tranquilízate angustias, tu hija no puede hacer cosas peores de las que tú hacías.
—Y no lo hago—contestó uno de los gemelos—. Pero que salgamos no quiere decir que tenga que estar al pendiente de ella siete días a la semana.
—¿Qué vas a saber tú de chicas?—se burló el otro gemelo haciendo que Ginny le diera un golpe en el brazo—. ¡Vale! Que el quidditch te ha servido para dos cosas: para tener más fuerzas y maltratarnos y para estar más tiempo con Harry.
—¡Cierra la boca!—espetó Ginny lanzándole una mirada envenenada a ambos chicos que reían por lo bajo y miraban a Harry con disimulo—. ¿No quieres ponerlo en el Profeta para que todo el mundo se entere?
—Mejor un letrero en Sortilegios Weasley—dijo el primer gemelo—, la gente pasa mucho por ahí.
—Tengo novio por si no sabían y no es precisamente Harry—sentenció la pelirroja—. Él ya ni siquiera me interesa, he pasado de él.
—Debo decir que tienes buena tactica—admitió el segundo gemelo—, un pajarito nos dijo por ahí que Harry anda mal desde que te vio besuqueándote con Dean en ese pasillo.
—¿Qué?—saltó Ginny—. ¿Cómo puedes saber eso tú? ¡Estas quedándote conmigo!
—No es así, pero como has dicho que no te interesaba más…
—Que has pasado de él…
—Que estas muy feliz con Dean…
—¡No he dicho eso!
—Te atrapamos, mentirosilla—le acusó el primer gemelo.
—Pero… no… quiero decir, ¡Díganme lo que saben!
—Sigue participado.
—Suerte para la próxima.
Y sin más, ambos gemelos fueron a dónde la señora Weasley para ayudarla a servir ponche de huevo para todos, dejando a Ginny con la boca abierta.
—Y de nuevo nos quedamos con las ganas de saber quién de ellos dos es el novio de Lyra—apuntó Lily suspirando—. Me inclinó por George.
—Yo también—sentenció Remus.
—Yo no, yo digo que es Fred—dijo James con entusiasmo, sin importarle que Sirius hiciera rechinar los dientes—. ¡Apostemos!
—La vida de mi hija no es para que apuestes—le regañó Sirius con los ojos entrecerrados, haciéndolos reír—. ¡No da risa!
—Tú claro que sí das risa—le dijo Lily cantarinamente-
—. Lo único que pasa es que tiene… un problema.
Se giraron para ver que era Harry el que hablaba con Remus quién soltó una carcajada.
—¡Un problema peludo!—exclamó James—. ¡Eso es lo único que tiene mi Lunático amigo!
—A veces me recuerdas a James. En público él lo llamaba mi <>. Mucha gente creía que yo tenía un conejo travieso.
—Yo lo creí—informó Lily—. Una vez los oí hablando en clase de Encantamientos.
—De esas veces que nos espiabas para oír lo que James decía de ti, Lily, no te hagas.
—Claro que no.
—¿Ha oído hablar alguna vez de alguien llamado el Príncipe Mestizo?
—¿Pensaste que no nos dábamos cuenta que ibas a los mismos lugares que nosotros?—cuestionó Sirius alzando una ceja sugerentemente—. ¡Qué si la biblioteca, que si el lago, que si el Gran Comedor! ¡Merlín hasta la sala común! Si no ibas a nuestro dormitorio solo porque siempre había alguien más aparte de James que si no… No eras precisamente sutil.
—¡Era porque compartíamos clases y casa!—chilló Lily conteniéndose para no golpearlo.
Remus y James reían a espaldas de Sirius que se echaba hacia atrás por miedo a que Lily sacara su varita y lo hechizara.
—Bueno, bueno si tu lo dices… te creeré—dijo al final.
—No eres más bobo porque ya no se puede.
—No precisamente. Los embrujos se ponen de moda o se olvidan como todo lo demás.—Miró al muchacho a los ojos y añadió en voz baja—: James era un sangre limpia. Harry, y te aseguro que nunca nos pidió que lo llamáramos <>
—¿Príncipe?—se extrañó James—. ¿De qué rayos va eso?
—Quizá nunca nos pediste que te llamáramos príncipe—iba diciendo Sirius conteniendo la carcajada—, solo eso faltaría, pero sí querías que te dijéramos <> cuando Lily accedió salir contigo.
—Uff no hubo quien te aguantara—repuso Remus riendo—. Fueron los días más largos de mi vida. Si de por sí ya era creído el niño…
—¿En serio?—preguntó Lily entre divertida y enternecida.
—¡No, cállense!
—¿Y Sirius? ¿Y usted?
—No.
—¡Pues claro!—exclamó Remus—. Estuvo a nada de enviar una lechuza al Profeta para que lo publicaran en la sección de sociales, Sirius y yo no lo dejamos acercarse a una lechuza hasta que hubo reaccionado.
—¡Era privado!—soltó James—. ¡Gracias por ventilar mi vida a los cuatro vientos! ¡Malos amigos!
—Pero si es la ficha técnica de tu vida, Cornamenta—le dijo Sirius palmeándole la espalda—. Deberías estarnos agradecidos que te evitamos hablar de temas complicados con Lily, es más, hasta deberías pagarnos una comisión…
De nuevo, el hechizo…
—¿Estuvo aquí?—preguntó la voz desesperada de Tonks.
Seguían estando en la Madriguera solo que esta vez no había nadie, salvo la señora Weasley y Tonks, sentadas a la mesa con una taza de té en las manos.
—Se ve peor que la última vez—comentó Lily lanzandole una mirada de reproche a Remus que en cuanto vio a Tonks cambió radicalmente su actitud bromista por una más bien sombría.
—Sí—respondió la señora Weasley bajando la mirada al suelo.
—¿Y?—la urgió la chica—. ¿Cómo esta? ¿Cómo se ve? ¡Molly, por Merlín no me tengas así!
—Eres un cabron—acusó Sirius—. Mira nada más como la tienes, eres malo.
—Me dejo una carta para ti—dijo molly caminando ya hacia la repisa que estaba junto a la ventana—, quise hablar con él pero no hubo ocasión. Creo que sabía perfectamente lo que pretendía y se me escapaba a toda costa.
Tonks tragó con dificultad, casi le arrebató el sobre de las manos. Con una rapidez inexplicable abrió el sobre, alisó el pergamino y leyó.
Molly me ha dicho que quizá habías pasado las fiestas sola. Sabes perfectamente porque te pedí que no fueras a la Madriguera pero eso no quería decir que tenías que desconectarte del mundo. Vernos la última vez no estuvo nada más, sé también que me equivoque al decirte lo que te dije, soy un egoísta, lo sé. Y no tienes ni idea de cuanto me pesa y aunque pudiera cambiar las cosas, no lo haría por el simple hecho de que me mataba más quedarme callado. Aún así, te pido que no me busques, no pienses en mí, olvídame, por tu bien es lo mejor que puedes hacer. No sigas esperanzada a algo que jamás va a suceder. Sé feliz, o al menos trata de serlo.
Remus Lupin.
—Serás… idiota—espetó James molesto una vez que hubo terminado de leer sobre el hombro de Tonks que perdió el poco color que tenía—. ¿Cómo alguien puede escribir tanta estupidez en tan pocas líneas?
—Ya no espero que lo entiendan—susurró Remus sonrojándose.
—De verdad que Tonks tiene una paciencia de hierro—comentó Lily—. No sé que haría yo, quizá… quizá ya me habría hartado. La vida es demsiado corta como para ir detrás de alguien a quién no le importas.
—¿Qué no me importa?—se escandalizó Remus—. ¡Claro que me importa! ¡Si no me importara no me alejaría de ella! ¿Qué no ven que todo esto es para que ella este bien?
—¿Y que tú no ves que ella solo va a estar bien cuando este contigo?—explotó James.
—¿Tonks?—le llamó Molly preocupada—. ¿Te encuentras bien? ¿A dónde rayos vas? ¡Espera!
Pero la chica no se volvió, los cuatro corrieron detrás de ella alcanzando cogerse de uno de los pliegues de su tunica, se desaparecieron al traspasar las verjas de la Madriguera.
—¿Dónde rayos estamos?—preguntó Sirius una vez que cayeron en tierra firme.
Era lo que parecía ser un abandonado barrio de Londres. La hilera de casas de ambos lados de la calle eran desiguales, algunas más descuidadas que otras y unas de plano abandonadas. Tonks ya corría calle abajo volviendose cada dos por tres para darse cuenta si alguien la seguía pero el lugar estaba desierto y no se oía ruido alguno más que el de los autos a lo lejos.
—Creo que va a armarse un lío bastante grande—informó James.
—Que Remus reaccione por favor—dijo Lily jadeando.
Una vez que Tonks se detuviera en una de las casitas de en medio, una de las mas pequeñas, ellos aminoraron el paso.
—¡Abre Remus!—gritó la bruja aporreando la puerta—. ¡Sé perfectamente que estas aquí!
—¿Y cómo lo sabe?—preguntó Remus preocupado.
—¡O me abres o tiro la puerta, te lo juro!—amenazó apuntando con su varita, su pecho subía y bajaba con rápidez.
—¿Qué carazos haces aquí?—gruñó Remus abriendo la puerta, dejando ver su cara de enfado—. ¡Te dije que ya no me buscaras!
—¡Pero no me importa las excusas que pongas!
Y sin más se arrojó a sus brazos y le dio un beso.
Y solo porque ustedes son las mejores lectoras y yo la mejor escritora xD (mi modestia al tope) es que a las 2: 24 de la mañana termino el capitulo y lo subo .__.
Así que... comenten mucho :)
Cuatro capitulos para el final del sexto libro ^^
Besos con sabor a merodeador suponedor xD
P.D. @AnnieShowbiz en mi twistter para que me sigan y me pregunten lo que quieran :)