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Historia 67888 — capítulo 69

— ¿Dónde…? ¡Oh dios!—exclamó Lily llevándose la mano a la boca.

—Valle de Godric—dijeron los tres chicos suspirando.

—Maldita sea—soltó entonces una voz de mujer a sus espaldas.

— ¡Hollie!

La madre de Lyra corría por la calle principal de Valle de Godric, cubriéndose el rostro con una capucha y aferrando la varita.

— ¡Espera! ¡Tienes que escucharme!

— ¡Oh por dios!—exclamó Lily llevándose una mano a la boca—. ¡Regulus!

A Sirius le dio un vuelco el corazón; realmente había salvado a su hermano, estaba vivo, había sobrevivido.

— ¡No puedes ir así como así!—siseó Regulus tomando a Hollie por el brazo, obligándola a mirarlo—. No sabes si…

— ¡Mi hija está allí!—chillo ella, zafándose de su agarre de un tirón—. ¿Crees que voy a quedarme aquí a esperar lo peor? ¡Hay que ir por ella!

— ¡Ya lo sé!—grito Regulus pasándose una mano por la barbilla sin afeitar—. Pero tú no debes ir, entiende, es peligroso…

Pero antes de que pudiera decir algo más, Hollie giro sobre sí misma y se desapareció, Regulus solo atino a rodar los ojos antes de seguirla.

— ¿Qué estamos esperando?—exclamo James al acto, con una mueca de dolor—. ¡Vamos!

—No, hay que hacer un plan—tercio Remus hablando muy rápido, miro a Sirius—. Supimos que habías llegado a la época correcta porque las cosas cambiaron radicalmente, no tienes ni idea de lo que cambiaste al salvar a Regulus, Sirius, es mejor que te lo digamos tan resumido como podamos.

Lily asintió.

—Bien, suéltalo todo—pidió él—. Voldemort está atacando Hogwarts, hay que movernos, me temo que nos perdamos cosas que sean realmente importantes.

—Como salvaste a Regulus y destruiste la copa—empezó Remus, James miraba a todos lados, con la varita en alto—, Dumbledore no tardo en hallar la forma de destruir el guardapelo, así que sólo quedaban la diadema y el diario, como Voldemort no tardo en enterarse de que Regulus se había cambiado de bando, lo busco hasta por debajo de las piedras, gracias a la Orden no logro dar con él, pero…

— ¡Creo que podemos pasar los detalles por alto!—intervino James haciendo muecas raras a Remus—. Lo único que tienes que saber es que ahora solo hay que matar a su serpiente y…

Sin embargo el hechizo los cambió del lugar, sólo para darse cuenta que volvían a Hogwarts, a los jardines del colegio donde ahora todo era caos.

— ¡Ha comenzado!—exclamó Sirius sacándose la varita del bolsillo—. ¿Podemos hacer magia?

—Desde que te fuiste nuestra magia funciona—explico Lily, intentando esquivar los rayos de luz que provenían de todas las direcciones posibles—. ¡A un lado!

El enorme pie de un gigante se posó donde segundos atrás habían estado los cuatro.

— ¡Remus! ¡NO!

No sucedió en cámara lenta ni mucho menos, porque la maldición asesina le dio Remus en pleno pecho, tardo un millón de años en desplomarse en el suelo, muerto.

— ¡REMUS!—chillaron Sirius y James al mismo tiempo, corriendo hacia el cuerpo inerte de su amigo.

Lily se quedó petrificada en su lugar, con el corazón latiéndole en los oídos, las piernas temblándole tan estrepitosamente que cayó al suelo de rodillas, cerró los ojos con fuerza, intentando imaginar que nada de aquello estaba sucediendo, no podía ser, no era verdad.

— ¡Hay que movernos de aquí!

Sirius le dio la vuelta al cadáver de su amigo y un espasmo de alivio le recorrió el cuerpo al ver que se trataba del Remus de ese tiempo, del Remus viejo, del Remus al que aún podían salvar…

—Oh por Merlín—sollozo James al darse cuenta también, giro la cabeza para ver como Remus estaba detrás de Lily, intentando ayudar a unos estudiantes que se batían en duelo con un par de mortifagos—. Sirius, hay que encontrar a los chicos.

—Sí, yo… ¡Hagámoslo!—exclamó apartando la mirada del cadáver de su amigo, sintió como se le oprimía el corazón al pensar en su hijo—. ¿Cómo los buscamos? ¡Va a ser imposible encontrarlos en este pandemonio!

— ¡Hallaremos la forma!—afirmo James, corrió hacia Lily y la obligo a ponerse de pie—. Todo está bien, vamos Lils, hay que encontrar a Harry y Lyra antes de que… de que algo malo suceda, ¡vamos!

— ¡Lunático, muévete!—Sirius lo tomo por el brazo y ambos echaron a correr hacia el castillo, seguidos de Lily y James.

— ¡Intentaba ayudar!—dijo él, mirando hacia atrás con angustia—. ¡Son sólo unos niños! ¡No deberían estar aquí! ¡No parecen mayores de edad!

— ¡Cuidado!

Una horda de acromantulas salía del Bosque Prohibido con dirección al castillo.

— ¡Hay que llegar al vestíbulo, ahora!

Llegar a las puertas del colegio fue toda una odisea; pasar entre grupos de duelistas sin poder detenerse a ayudar fue peor que no poder hacer magia. A donde quiera que miraban habían cuerpos tirados en el suelo, en su mayoría alumnos, niños y adolescentes que estaban muertos y sin que su muerte hiciera la diferencia para detener aquella guerra encarnizada.

— ¡Expulso!

— ¡Lyra!—gritaron los cuatro con patente alivio.

Un mortifago recibió el hechizo lanzado por la chica y cayó rodando por la escalera de mármol; Lyra parecía ilesa, estaba despeinada y tenía un corte profundo en la mejilla derecha.

— ¿Qué están esperando?—grito Lyra a un par de niños de segundo que estaban detrás de uno de los nichos vacíos de las armaduras—. ¡Corran!

Los dos pequeños no esperaron a que se los repitieran y echaron a correr, muertos de miedo.

—Hay que lograr que salga de aquí—dijo Sirius agachándose—. No debe quedarse, si se queda…

—Hollie y Regulus deben de estar por aquí—intento pensar Remus—. Si logramos que la encuentran la obligarán a irse y…

— ¡Lyra, aquí estás!

George Weasley llegó corriendo a su lado, lucía los mismos signos de pelea de todos los que aún se mantenían en pie luchando.

— ¡Merlín, me has asustado!—exclamó la chica con una mano en el pecho, ella y George se escondieron en el nicho de la armadura—. ¿Estás bien? ¡Esto es una locura!

—Sí, sí, estoy bien, ¿Tú lo estás?—ella asintió, George miro por encima de su hombro, a la espera de que alguien los atacara—. He visto a tu madre, está buscándote como loca.

— ¿Qué? ¿Está aquí?

—Al igual que Regulus, Lyra, tienes que buscar a tu madre y salir de aquí.

—No, yo tengo que quedarme y ayudar.

James, Lily y Remus miraron a Sirius porque al decir aquellas palabras, Lyra había compuesta la misma expresión decidida que habían visto a lo largo de ese viaje en su amigo, era increíble el parecido que tenían. Tanto como el que tenían Harry y James.

—No—sentenció George molesto—, tienes que largarte de aquí antes de que te maten, ¿entiendes? ¡No cállate!—siseo al ver que Lyra abría la boca para replicar sin duda alguna—. No estamos en una sesión del ED, estamos en medio de una guerra, ¿no lo has notado? ¡Si te quedas por tu estúpido orgullo lo único que vas a conseguir es salir con los pies por delante! ¿Es eso lo que quieres?

—No tienes por qué hablarme así—soltó Lyra apretando los puños—. Sé lo que hago.

—Claro que no—respondió él—. ¿Quieres oírlo? Bien, me ha pedido que si te veía te dijera que te largaras de aquí, ¿de acuerdo?

— ¿Dónde está?—pregunto Lyra con los ojos acuosos—. ¿George?

—Arriba, estaba en el séptimo piso… ¿A dónde vas? ¡Tienes que irte!

Pero Lyra ya corría tan rápido como podía, con los chicos corriendo detrás de ella.

— ¿Es mal momento para decir que ya sabía yo que Lyra acabaría con Fred?—soltó James jadeando.

—Cierra la boca, James—contesto Sirius de mala gana—. Todavía hay que llevarla con Hollie y buscar a Harry, entonces…

Estaban dando la vuelta al pasillo cuando unos gritos los hicieron detenerse en seco. Lyra se aferró a su varita, le temblaba la mano y aun así, su expresión era fiera.

— ¡…SI!

— ¡Oh no!

— ¡Impe…!

— ¡AVADA KEDAVRA!

—¡¡¡NO, LYRA!!!

La chica ni siquiera había soltado su varita cuando cayó a los pies de Sirius, muerta.

Yo sé que soy mala persona y arderé en las llamas del infierno, también sé que no hay excusas lo suficientemente grandes por mi ausencia, así que sólo espero que me perdonen y les prometo que esta vez, termino el fic, lo prometo, sus dudas quedarán resueltas. Nos leemos.