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Amanecer Por Edward Cullen — capítulo 21
Bella, la genuina mártir: Debo confesar, que pocas veces me sorprende la gente que me rodea, sean humanos o no.En cuanto mi mujer y yo llegamos a la mansión toda la familia nos esperaba con la mirada llena de incertidumbre, quizá fue por ese motivo que mi asombro fue todavía mayor. En cuanto Bella entró en el salón flanqueada por mí, se arrojó a los brazos de Rosalie como si fuera la única salvación en el mundo. Para sorpresa y estupecfación de todos, ella la acunó en sus brazos, acarició su vientre y nos dedicó una mirada cargada de dasafio. todo en milésimas de segundos, lo comprendí y sin duda fue en ese momento que todo lo que quedaba de mí, de mi familia y de Bella se desmoronó como si nunca hubiera existido.Me importó poco o nada la vida de mi hermana, la vida de mi mujer o de mi mismo.Rugí desde lo más profundo de mi vientre y caí de rodillas delante de Bella. Ella seguía en los brazos de Rose, con los ojos abiertos como platos, quizá por la culpa que conlleva su decisión, quizá por miedo, nunca sabía a ciencia cierta nada respecto a ella, una vez más me lo dejó patente.Esa era el motivo de su extraño comportamiento, su desdén hacia a mi. Ella no iba a permitirme salvarla de.. el "bebé". Cerré los ojos, Alice montó en cólera y desapareció de la casa, seguida por Jasper que dudó en quedarse o no. Esme se abrazó a mi padre y comenzó con un silencioso pero incesante sozollo. Pude oír a mi padre, era la primerza vez que no supo que hacer, que decir. Miré a Rose primero. -¡No tienes derecho a alimentar su sed de muerte! Ella morirá si se lo permites, por favor Rosalie te lo suplico.Rose rugió a Emmet que avanzó hacia ella,-Es su decisión Edward, si eso es lo que Bella quiere yo la ayudaré, no tiene que salir mal... Dejó ir eso último como si de una pregunta se tratara, No podía comprender el grado de traición al que me sometió Bella, Pidiendo auxilio a la única persona en el mundo que la apoyaría con su suicidio personal. ¿Acaso Bella tenía ese sentimiento por la maternidad?, que ese era en el mejor de los casos lo que anidaba en su vientre. Nunca habló del tema, nunca le vi sostener a un niño y perder la mirada en su cara. Estaba convencido que esa no era la idea de Bella, que simplemente no iba con ella. ¿Entonces por qué? Carlisle me dio la respuesta, escuché atentamente. Una vez más, de manera idéntica ella se condenaba por amor. Juro que me mareé del asco, yo amaba más a Bella de lo que ella sabía que la amaba y una vez más era su vida la que daba. Habló al fin. -Edward. su voz se rompió en un llanto.-No puedo hacerlo, no quiero. Esto es algo bueno es una bendición, no podía decirte antes mi decisión Rose me entiende... Miró a Rosalie y ella le devolvió una mirada llena de camadería lo nunca visto hasta la fecha.Fue en ese momento que mi rostro se contrajo en una mueca de dolor y no desapareció ni ese día ni al siguiente y así sucesivamente seguía compungiendose mi boca, mis ojos se endurecieron y llenaron mi mirada de derrotismo. Más todavía cuando el orondo vientre de Bella empezó a crecer inminentemente... Fueron tres semanas en riguroso silencio. Seguiamos todos bajo el mismo techo pero evitandonos sucesivamente. Yo no dormia al lado de Bella, me senté en el sofa y no me moví en días, ni siquiera un milimetro. Intentaba no pensar en ella, pero la veía a ratos, cuando Rosalie nos lo permitía. Rose se había convertido en su sombra, día y noche no la dejó a solas tan siquiera un minuto. Recuerdo la mañana en la que ví a Bella totalmente blanca, con a penas cuarenta quilos de peso. Fue en ese momento cuando empezé a odiar a la bestia que se la comía desde dentro, mi familia empezó a despertar de su letargo y ha hacerse preguntas. Ellos querían ver un rayo de esperanza entre tanta desolación y entonces empezaron a mimar a Bella y a odiar profundamente al feto. yo no podía acercarme a ella, simplemente se me impedía. No ella ni Rose ni sus nuevos protectores es decir el resto de mi familia, yo me lo impedí a mi mismo, no soportaba ver su muerte día tras día haciendose más real cada segundo. Entonces. Tras una llamada de telefono, se me ocurrió algo tan absurdo y vanal que no funcionaria pero algo debía hacer, intentarlo con toda la fuerza que me quedaba aún a sabiendas que no saldría bien...