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Amanecer Por Edward Cullen — capítulo 20
RESURGIENDO: Podía volver a escuchar la marea que nos rodeaba, podía volver a ser consciente de la playa, la arena, el silbido timido del viento formando dunas en esta. y oía a mi preocupada mujer formulando preguntas fuera de lugar a Carlisle. Agarré el telefono con decisión. Puse el auricular sobre mi oreja y al fin encontré mi furiosa voz. -¿Es eso posible? Carlisle dudó antes de contestar -Deberías traer a Bella cuanto antes.-Mmm sí bien. Desaparecía y aparecía en la caribeña habitación, apilando la ropa y haciendo las maletas en segundos mientras continuaba la comunicación con mi ahora ansioso padre. -Estaremos de vuelta mañana mismo Carlisle. Colgué, sé lo que pasó, mi voz no era si no un tímpano de hielo, dura y furiosa, sobre todo furiosa. En estos momento yo era un agazapado felino abordando una presa. Bella, mi ahora desgraciada mujer, me contemplaba moverme con áspera cautela. yo solo pude darle ropa y ordenarle de manera muy escueta que se cambiara, nos ibamos, nos ibamos tanto si ella estaba de acuerdo como si no. lo demás, pasó solo unos minutos después. El equipo de limpieza llegó a la casa, la misteriosa mujer de la tribu ticuana pensó inmediatamente que debía cerciorarse de la seguridad de Bella. Yo solté un improperio pero un halo de luz me alumbró. Llevé a Bella frente a la mujer, mi mujer ahora temblorosa y con sus manos aferradas a su vientre se quedó en interrogante silencio. La mujer ticuana se alarmó con solo verla, ella no entendía que yo la amaba, ella pensó que había condenado a una cruel muerte a una joven e inocente muchacha.Antes de que su imaginación siguiera llegando más allá de la realidad, hablé yo primero.-Por favor.. Estoy desesperado, ¡yo la amo! La prominente mujer, me creeyó pero solo a regañadientes. Se acercó a Bella y pidió permiso para poner una mano sobre su vientre. Yo observé el momento con toda la expectación posible. Y antes de que la mujer hablase yo ya la había oído.-¡Morte! Arranqué la lancha sin pararme siquiera a mirar la casa que dejabamos detrás. Una casa donde yo pensé que había pasado lo más hermoso de mi vida, mi consumación de mi sentimiento puro e inmenso. Pero no, lo había vuelto a hacer, una vez más corría con Bella en una lucha contra el tiempo por salvar su vida.... Pasadas unas horas yo ya podía soportar tener una conversación. En cuanto subimos al avion privado, ya me sentía un poco menos desgraciado, Miré a Bella, estaba extraña aunque eso en si no era algo fuera de lugar. Necesitaba saber si ella estaba enfadada conmigo, conociendola quería pensar que no, Pero temí el hecho de que esta vez ni su amor por mi perdonaría a su demonio enamorado. -Bella, no te preocupes.. yo.. En cuanto llegemos te sacaremos esa "cosa". Ahogué un sollozo seco y me hundí en su pecho, el corazón de mi mujer tamboleaba con fuerza no me abrazó ni siquiera puso su mano sobre mi pelo solo pude oirla decir -"cosa". Haciendo eco de mis amargas palabras Bella estaba realmente rara, sé que es una situación fuera de lo normal e incluso de lo extraordinario, quería salvarla, suplicarle perdón y olvidar que cierta vez dejé embarazada a mi esposa, en nuestra luna de miel en una isla desierta y privada. ¿Cómo podía pasar algo tan normal y común en algo tan sobrehumano como era nuestra relación?...